30
Sep 09

¿Los apodos del Presidente?

A mí me llaman el presidente del cambio climático porque me llueve en la mañana, al medio día y en la tarde, dijo Álvaro San Nicolás Colom en Chile. Pero en realidad…¿cuál es el apodo de Alvaro Colom?

Yo le digo San Nicolás porque no hace más que regalar aquí y regalar allá; y por cierto que a su esposa le digo Evita, como podría decirle Madame Déficit. Empero…no he visto que esos apodos peguen en el mainstream. Por ahí oí aque al Presidente le dicen Álguaro; pero…vaaaaya usted a saber por qué. Y en un intento propagandístico, que tampoco pegó, durante un tiempo le dijeron Gavilán.
San Nicolás, por supuesto no es el único presidente chapín con apodo. A Óscar Berger se le dice Conejo, por orejón; a Alfonso Portillo se le dice Pollo ronco, por su voz desagradable; a Álvaro Arzú, el difunto Padre Chemita le puso Mono de Oro; a Ramiro De León le decían Huevos Tibios, por aguado; y a Jorge Serrano le dicen Marrano, por obeso y porque rima. El más ingenioso es el de Vinicio Cerezo, conocido como Cemaco, porque las tenía a todas bajo un techo, en alusión a la publicidad de una tienda popular en Guatemala.
Antaño, los presidentes chapines también han tenido apodos: Juan José Arévalo era Chilacayote, por grandote; Manuel Orellana era Rapadura, por moreno; Jorge Ubico era El 5 por el número de letras en su nombre y en su apellido; Carlos Castillo Armas era Cara de hacha por su nariz afilada;  Vicente Cerna era Huevosanto, por cachureco; y Rafael Carrera era Racacarraca, porque se decía que así firmaba en el supuesto de que era analfabeto. A Manuel Lisandro Barillas le decían Brocha por la forma en que se peinaba.

23
Ago 09

La Harley Davidson de Ubico en la Smithsonian

Una de las motos Harley Davidson de Jorge Ubico, que el general quería tanto, se halla en el National Museum of American History, de la Smisthonian Institution. En la foto estoy frente al citado vehículo.

La cédula de la moto dice que un modelo raro de la II Guerra Mundial (1942), modificada especialmente para Jorge Ubico, presidente de Guatemala. En la ocasión de la foto, mi amigo Carlos Lizama R. me contó que el general, personalmente, había diseñado el timón de esta moto. ¿Cómo fue a parar allá? Fue un obsequio de Alfredo Cohen.
El asunto viene al caso porque, hoy, la Revista D, de Prensa Libre publicó un reportaje sobre Vehículos presidenciales; y en uno de sus párrafos dice que De la famosa Harley Davidson, que era de gusto preferencial del general Ubico, también se desconoce su destino. El Ejercito tuvo algunas a su cargo hace varios años, pero no se asegura que una de ellas hubiera sido la del emblemático exmandatario. La que fue utilizada por Jorge Ubico fue modificada por él, ya que el modelo original no se adecuaba a su persona, pues era para alguien de más estatura. Su pasión por viajar en motocicleta hizo que el cambio fuera patentado como la moto Ubico, la cual fue única, agrega el historiador Miguel Alvarez. [Francis] Polo Sifontes dice que muchas de las pertenencias del general desaparecieron después de que este saliera del país cuando fue derrocado. “Sus propiedades fueron saqueadas”, agrega.

11
May 09

Córdova y Rosenberg, ¿historias de otros tiempos?

“Octubre se inició con un hecho que conmovió profundamente la conciencia de los guatemaltecos, e impactó negativamente la campaña electoral, además de que llamó la atencion de la comunidad internacional sobre la situación de Guatemala: Alejandro Córdoba, director y propietario de El Imparcial, el diario más importante del país, fue asesinado por sicarios al servicio del mandatario provisional….Sobre el asesinato de Córdoba, Rafael Arévalo Martínez escribió lo siguiente: Este hecho produjo consternación en toda la República y no sólo en los elementos antagónicos de [Federico] Ponce sino hasta en sus amigos y en el propio mandatario…el pueblo de Guatemala temió fundamentalmente que aquél fuera el primero de una serie de asesinatos políticos; y que con él se iniciaba una época de terror cuyo fin estaba segura [sic] la elevación de Ponce al solio presidencial. El crimen fue interpretado por los políticos y por la ciudadanía en general, como una advertencia del gobierno…En los días sucesivos se produjo una serie de actos de rebeldía y protesta entre estudiantes de secudnaria y en las filas del magisterio en general, en un movimiento que se extendió a toto el territorio nacional.  Los partidos políticos a su vez, intensificaban su actividad proselitista y sus afanes de unificación frente al oficialismo”.
El anterior es el relato de los hechos de aquellos tiempos, publicado el el capítulo de La Prensa, por Eduardo Díaz Reyna, en el tomo V, de la Historia General de Guatemala; en tanto que el siguiente es el relato de los mismos hechos, pero en el capítulo De la caída de Ubico a la elección de Juan José Arévalo, por Arnoldo Ortiz Moscoso, en la misma obra.  
Me ha llamado mucho la atención cómo es que antes los chapines se consternaban, se indignaban y actuaban cuando había hechos como el asesinato del propietario de El Imparcial.  Hecho que, de alguna manera se parece al del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg.  
Sus declaraciones sorprendentes circulan desde hace unas horas, fueron transmitidas en Libertópolis y usted puede oirlas aquí. También puede leer la transcripción en El Periódico y he aquí la publicación en Prensa Libre, y aquí la que hizo Siglo Veintuno.

“En la crisis de juno de 1944, que llevó a [Jorge] Ubico a suspender las garantías constitucionales y a amordazar a la prensa independiente, El Imparcial y Nuestro Diario se vieron obligados a clausurar sus ediciones.  El director del primero de ellos, el diputado Alejandro Córdova, ante el sesgo que tomaba la vida política del país después de la renuncia de Ubico, y frente a la asensión a la presidencia del general Federico Ponce Vaides, prefirió encomendar la direccion del periódico a tres de sus más cercanos colaboradores: David Vela, Ramón Blanco y Francisco Méndez.  El Imparcial publicó entnoces fuertes editoriales contra las intencionses de Ponce de perpetuarse en el poder, lo que hizo que el diario fuera tildado de conspirador.  Ante la coacción gubernamental, el Diario de Guatemala y El Libertador suspendieron sus ediciones.  El 1 de octubre fue asesinado Alejandro Córdova y la opinión pública señaló al gobierno provisorio como responsable de este crimen.   A finales de ese mes, después del derrocamiento de Ponce, este y el coronel Moisés Evaristo Orozco, quien fuera director de la Policía Nacional fueron acusados como autores intelectuales del asesinato“. 

De paso…y no está de más compartirlo, a esta hora los medios de comunicación que han informado de las declaraciones de Rosenberg, que son un acto noticioso, se encuentran bajo acoso por parte de los abogados de la administración y de algunos de los involucrados en las declaraciones del abogado asesinado.
Esto, a pesar de que los medios de comunicación cumplimos con nuestro deber de informar; y a pesar de que en situaciones como esta -en las que la conciencia de los guatemaltecos está conmovida y en los que hay consternación en toda la República- es muy importante recordar que, de acuerdo con el artículo 35 de la Constitución, “es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa”; y de que “no constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos”.  El mismo artículo indica que “la actividad de los medios de comunicación social es de interés público”.

09
May 09

Autoridad sin autoridad, San Nicolás en su laberinto

Yo soy el rey y lo que digo se hace.  Lo que mi corazón concibe, lo ejecuta mi mano.  Soy el cocodrilo que arranca, aferra y destruye si piedad.  Las palabras no dormitan en mi corazón.  La frase es de Sensuret, de la XII dinastía faraónica, citado por Carlos Samayoa Chinchilla en El dictador y yo; un libro que escribió sobre sus experiencias como funcionario del dictador guatemalteco, Jorge Ubico.

¿Adivine usted quién me las leyó hoy en la mañana mientras desayunaba waffles con copetines?  ¡Exacto! Cándido me dijo: Lea usté.  Alvaro “San Nicolás” Colom dice que él es la autoridá y que la gente tiene que alinearse a esa autoridá.  Ya se parece al faraón aquel que Samayoa Chinchilla menciona en su libro sobre Ubico.  ¡Já!, si no manda ni en su casa, ¿qué autoridá va a tener?

Yo no se lo de la casa, aunque sí se que según la percepción popular, la que manda y dispone -no sólo allá, sino en la esfera pública- es Sandra Evita.  Sin embargo, una cosa sí es cierta:  San Nicolás fue electo para un cargo de autoridad.  Lo que pasa es que una cosa es ser electo para un cargo de autoridad, y otra muy distinta, pero muy distinta, es la de ganarse esa autoridad, conservarla y hacerla crece; y, peor aún, más distinto es el caso en el que la autoridad obtenida por razón del cargo, se pierda y se diluya por razón del carácter, de la falta de autoridad moral, o de la falta de méritos.
La autoriadad nominal por razón del cargo se obtiene; pero la autoridad de fondo, la que permite gobernar y la que viene de la autoridad moral, esa se gana todos los días.  Y su existencia es tan precaria que para conservarla, cada día es uno nuevo, lo cual quiere decir que de poco sirven las ejecutorias pasadas.  365 días de ejecutorias brillantes en el ejercicio del poder, pueden venirse abajo y perderese totalmente por un día de irracionalidad, de delincuencia, o de desatinos.
Un gobernante puede ser el rey y puede ser el cocodrilo que arranca, aferra y destruye sin piedad y puede creer que los súbditos deben alinearse a sus deseos; pero si no tiene autoridad moral, si los electores y los tributarios no le reconocen autoridad alguna, seguramente ejerce algún nivel de poderío; pero es cuestionable si tiene autoridad.  Por supuesto que la autoridad no debe ser confundida con la popularidad; la autoridad no es cuestión de masas, sino de criterios.  
No creo que a San Nicolás alguien le quite el mérito de haber sido electo presidente de la república; pero de eso a que tenga algún nivel respetable de autoridad hay distancia.  Y, ¿por qué? Porque, como dice el editorial de hoy en Siglo Veintiuno, el Presidente pierde seriedad y pone en entredicho sus intenciones, aún en casos delicados como el de la Influenza A.  Porque la gente ya se dió cuenta de que no había tal inteligencia para combatir la violencia.  Porque casi no hay día del año en el que no haya escándalos de corrupción, o de ocultación de información por parte de su administración.  Porque su administración está obsesionada con elevarles los impuestos a los guatemaltecos, a pesar de que sabe que estamos pasando por penas económicas. Porque usted puede hacer una lista larga de razones.
San Nicolás fue electo para un puesto de autoridad y en ese sentido en algo se parece a Sensuret; empero, y parafraseando una canción: La autoridad se le va, se le va, como el agua entre los dedos.

21
Oct 07

La V, de la Victoria, al estilo de Carlos Peña

Una vez más -sin pena, ni gloria- pasó un aniversario de la Revolución de 1944 en Guatemala (ni siquiera hubo feriado porque cayó en sábado); pero en el Paraninfo de la Universidad de San Carlos hay una magnífica muestra fotográfica de la época de Jorge Ubico, Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz.

Entre las fotos encontré esta, de un grupo de niñas que hacen la V de la Victoria al estilo de Carlos Peña. No al estilo de Winston Churchil que la hacía con la palma de la mano hacia el frente, sino al revés.


12
Feb 07

El antiguo régimen y el futuro

Me gustó esta foto porque representa el ancien régime y el futuro de Guatemala.

La tribuna del Campo de Marte, construida por Jorge Ubico c. 1940, representa el antiguo régime; cuando el Presidente era dueño de vidas y haciendas, cuando la arbitrariedad tenía precedencia sobre el gobierno de leyes y cuando una sólo voluntad regía el país.

La antena de telefonía móvil representa el futuro; no sólo en términos de tecnología, sino en cuanto ahora -y ojalá fuera así en el futuro- el gobierno de leyes sustituye al gobierno de hombres; el estado de derecho sustituye a la arbitrariedad de un hombre, o de un partido; la competencia elimina los privilegios.

El razonamiento talvez sea un poco “jalado”, pero hoy amanecí optimista.