03
Jul 20

El futuro de El Mirador

Visité El Mirador en diciembre de 2005 cuando recorrí el sak´be a pie y a lomo de mula.  ¿Qué te digo? ¡Fue como viajar con Stephens y Caterwood! Escuchamos a balam una noche y vimos huellas de aquellos felinos; dormimos en un campamento que olía a orines de kan, y vimos una piel de serpiente; El Ale, mi sobrino, halló una chiwoj en su tenis y otra de esas arañas enormes se paseó por nuestra carpa. Una noche se nos inundó el campamento y dormimos en el agua; y me froté con chichicaste, o algo parecido un ojo, por evitar el roce de unas arañitas negras con rojo. Vimos el cielo estrellado como lo veía Jasaw Chan Kʼawiil.

Así quedó mi capa luego de una mañana entre ramas y espinas a lomo de mula.

Fue un viaje física y psicológicamente retador; pero si pudiera lo haría de nuevo.  Sin pensarlo dos veces.  Comparto con el arqueólogo Richard D. Hansen la idea de que más guatemaltecos -niños y adultos- pudieran visitar la selva y el reino Kan, un patrimonio que deberíamos conservar, cuidar y promover de forma responsable.  Pero para ello los esfuerzos que hagamos en esa dirección deben ser sostenibles, no sólo para para el área, su fauna y su flora, sino para sus habitantes humanos cuya calidad de vida se elevaría sustancialmente, si hubiera más visitantes.

¡Por supuesto que no se trata de convertir El Mirador en un parque de diversiones como caricaturizan algunos individuos! ¿En qué cabeza cabría, y con qué intenciones, un proyecto que pusiera en peligro la biósfera maya si amas lo que ofrece?

Ya dicho lo anterior, lo cierto es que las discusiones sobre el futuro del patrimonio cultural y natural de aquella área son necesarias; porque, aunque vivimos en un ambiente en el que muchos quieren tener el mejor teléfono posible antes que los demás, también quieren lo que nos da raíces y nos identifica en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo.  De ahí que sea importante responder a la pregunta: ¿A quién pertenece el pasado? 

Sugiero que se abra una discusión sobre cómo valorar El Mirador; pero en un contexto racional y no emotivo; con ganas de encontrar soluciones sostenibles, y no con el ánimo de que no se haga nada por miedo a que se haga algo.

Columna publicada en elPeriódico.


26
Jun 20

Simios ignaros

Uno de los períodos más emocionantes que he vivido fue el de los días que precedieron y los días que sucedieron al derribamiento del Muro de Berlín. Días en los que los habitantes de los países de Europa oriental se liberaron de los regímenes colectivistas y totalitarios que habían destruido sus vidas y las de sus padres a lo largo de décadas.

Destrucción de bustos en la película “El planeta de los simios”.

¿Qué tenían en común aquellos regímenes? Se basaban en las ideas de Carlos Marx y Vladimir Lenin, entre otros.  ¡Cien millones de muertos! produjeron, en todo el mundo, los regímenes inspirados en el socialismo científico, o comunismo marxista-leninista (o maoísta).  Y a los cien millones de muertos súmales sus familias destruidas, los prisioneros, los que enloquecieron, los que fueron olvidados y los que fueron perseguidos.

Por eso es que cuando vi que en Alemania habían develado una estatua de Lenin, ¡en pleno 2020!, cuando ya sabemos bien qué ocurrió como consecuencia de sus acciones políticas y de sus ideas (porque las ideas tienen consecuencias), no pude sino sentir una tristeza enorme y gran enfado.

El destruccionismo cuenta con la sanción de sus víctimas.

¿Qué clase de simios ignaros le erigen una estatua a Lenin? La misma clase de monos ignorantes que le erigirían un monumento a Hitler, cuyo colectivismo totalitario no goza de tan buena prensa, ni tan buena cátedra, ni tan buen púlpito como el de Lenin.  La misma clase de simios ignaros que destruye las estatuas de Cristobal Colón, George Washington, Winston Churchill, Junípero Serra y Miguel de Cervantes.  Cervantes…¡¿vas a creer que Cervantes también?!

Ahora bien, los simios ignaros son los que ejecutan la destrucción de monumentos, actos que son sólo un componente de la destrucción de la historia y de la destrucción de occidente.  Pero detrás de los vándalos hay intelectuales y filósofos. Están Antonio Gramsci y la Escuela de Frankfurt (entre otros) que, si no los conoces, vale la pena que explores para entender lo que está pasando.  Estos y los intelectuales orgánicos de la revolución no son simios ignaros y saben bien qué es lo que están sembrando y cultivando en las mentes de los vándalos y en las de los que le erigen una estatua a Lenin.

Ellos dan la batalla de las ideas, ¿y tu?

Columna publicada en elPeriódico.


05
Jun 20

Suicidios y encierro

Ya sea como efecto directo del desempleo, o de la pobreza potencial producida por el cierre económico, lo cierto es que en los Estados Unidos de América ha habido un aumento de suicidios e intentos de suicidio, advierte Jeffrey A. Tucker del American Institute of Economic Research.

¿Alguien lleva la cuenta en Guatemala? ¿A alguien le importa?

La foto la tomé del AIER.

Sabemos que antes del encierro forzado, en poblaciones como Nahualá, Nebaj, San Carlos Sija y otras, ya era preocupante la cantidad y frecuencia de suicidios de niños.  Luego de casi tres meses de cierre económico y de encierro forzado, ¿qué sabemos ahora con respecto a niños y adultos en esas y otras poblaciones, con respecto al suicidio?

Claro que el suicidio no es monocausal y no ocurre al margen del contexto de quien acude a él para dejar de sufrir; pero también es cierto que el desempleo y la pobreza potencial (entre otras circunstancias relacionadas con el cierre económico y con el encierro forzado) pueden ser identificadas como causas eficientes (pensando en términos aristotélicos). Es decir, que pueden ser identificadas como disparadores, estímulos, o causas motrices del acto suicida.  Tal es el caso del abuso o maltrato, del deseo de dejar de ser una carga o molestia, y de la soledad y el abandono, por mencionar unos.

¿Qué necesita un suicida potencial para alejarse de aquella posibilidad y ayudarse? En principio validación, empatía y redes de apoyo, elementos que son difíciles de conseguir en poblaciones modestas, con tejidos sociales débiles y en las que abundan las creencias irracionales y la descalificación. Ahí, sin embargo, hay oportunidad para el emprendimiento social y para el liderazgo responsable.  No sólo como el teléfono de prevención contra el suicidio, que es el 5392-5953 y presta un servicio valioso; sino con programas y materiales diseñados cuidadosa y específicamente.

Si ha de haber soluciones, yo no me sentaría a esperarlas desde la política. Este es un llamado al liderazgo local y a emprendedores sociales para que actúen como tales.

Columna publicada en elPeriódico.


29
May 20

¡A los amigos!

Mis primeros amigos, de cuando yo era así de chiquito, se llamaban Francis y Bernard; eran vecinos de la casa de mis abuelos Jorge y Juanita. Debe haber durado poco nuestra amistad infantil, un año, quizás; pero siempre los recuerdo y afortunadamente hay foto.  En eso pensé porque una amiga, (somos amigos desde principios de los 80) compartió un artículo titulado 5 beneficios de tener amigos desde hace 20 años.

Bernard y Francis al frente. Atrás mi abuelita Juanita, la hermanita de B. y F. en brazos de mi tía abuela, La Mamita; y mi abuelito Jorge.

Hace dos meses, al principio del encierro, falleció mi amigo Quique.  No fue posible abrazar a su madre y a sus hermanas; y para mi grupo de amigos del 76 -porque fue en el año del terremoto cuando nos conocimos- fue muy triste no poder abrazarnos tampoco.

Aquí paro para explicar que uso la palabra amigo, no como se usa en Facebook, sino en un sentido aristotélico: la amistad de lo bueno, que es la que uno tiene con personas con las que comparte valores y virtudes; la de amistades que suelen durar toda la vida, si se tiene un cierto nivel de bondad. Amistades íntimas y profundas, placenteras y benéficas, que existen por sí mismas.

Dice el artículo que tener amigos desde la niñez, ayuda a desarrollar la confianza en sí mismo, la autonomía, la empatía, la lealtad y el respeto hacia el otro; así como a desarrollar actitudes que ayudarán a ocupar un lugar en un grupo y experimentar sentimientos de afirmación y pertenencia.

Mi amigo más antiguo (casi hermano) lo es desde 1974 y nos conocimos en clases de retrasadas; la vida nos separó para luego reencontrarnos y caminar vidas paralelas desde 1980.  Ese año es importante porque hice mi segundo grupo de amigos, ya en el contexto de la universidad; y en otra U, tres años después me hice de un tercer grupo de amigos.

Así llegamos a 2001, ¡Año de grandes acontecimientos vitales!, cuando tuve la dicha de conocer a mi siguiente grupo de amigos en los célebres Viernes de luto y en mi trabajo.

A veces coincidimos la mayoría, en mi cumpleaños; y ahora los extraño (como extraño a mi familia).  ¡Salud por los amigos! ¡Salud por las personas que extrañamos!

Columna publicada en elPeriódico.


22
May 20

“El método literario de Ayn Rand”

El método literario de Ayn Rand, por Warren Orbaugh, lo vas a valorar si: 1. Disfrutas no sólo de leer literatura, sino que también de cómo es concebida y escrita; 2. Si entiendes a los seres humanos como heroicos, con su propia felicidad como el propósito moral de sus vidas, con el logro productivo como su actividad más noble y la razón como el único medio para comprender la realidad y adquirir conocimiento; y/o si 3. Te interesa la filosofía contemporánea.

Haz clic en la foto para comprar “El método literario de Ayn Rand”.

Aquí hay poco espacio, así que me voy a concentrar en los héroes de Rand que, como explica Orbaugh, aman la vida, son saludables, hábiles y eficientes, y sus valores son de la tierra en el sentido de que quieren dominar la naturaleza. Al contrario de sus villanos que odian la vida, desprecian el cuerpo, la habilidad y la eficiencia; y quieren dominar a otros hombres. ¿Ves la importancia de este libro en estos tiempos? Galt, Roark, Dagny y Dominique son aquel tipo de gente.

El héroe randiano se parece al superhombre maduro de Nietzsche personificado por Goethe, y a otros personajes de la talla de B. Franklin y T. Jefferson.  Aún D´Anconia, su personaje más torturado sabe contenerse y no permite que su sufrimiento y sus sentimientos lo afecten y lo distraigan en la consecución de su propósito.

Un libro como el que nos ofrece Orbaugh es necesario para explorar no sólo las novelas de Rand qua novelas; sino para profundizar en ideas complejas, en tiempos adversos.  ¡¿Cuándo, sino ahora, necesitamos héroes y entenderlos!? Héroes que carecen de las virtudes del rebaño, en sociedades dominadas por la moral del rebaño, que es la moral del miedo, del sufrimiento y de la dependencia.

A algunos lectores (y a algunos que nunca han leído a Rand) les incomoda que los personajes de la novelista no sean personas como son, sino proyecciones del potencial humano; y para que esas proyecciones sean exitosas, los personajes deben distinguirse de todos los demás y hacer inteligibles las causas de sus acciones.  Yo me cuento entre quienes pensamos que debería haber más personas como los héroes de Rand, que Orbaugh nos ayuda muy bien a entender, en su libro.

Columna publicada en elPeriódico.


15
May 20

¿Adiós al ISO?

El Impuesto de solidaridad es un tributo que tienen que pagar las personas individuales o jurídicas, los fideicomisos, los contratos de participación, las sociedades irregulares, las sociedades de hecho, el encargo de confianza, las sucursales, las agencias o establecimientos permanentes o temporales de personas extranjeras que operen en el país, las copropiedades, las comunidades de bienes, los patrimonios hereditarios indivisos y de otras formas de organización empresarial, que dispongan de patrimonio propio, realicen actividades mercantiles o agropecuarias en el territorio guatemalteco y obtengan un margen bruto superior al 4 por ciento de sus ingresos brutos.

¿Qué hace que los impuestos no sean robo? ¡El polvo mágico de una hada! Ilustración tomada de Facebook.

Sustituyó al Impuesto extraordinario y temporal de apoyo a los acuerdos de paz, que les fue servido como atol con el dedo a los guatemaltecos y vino para quedarse en forma de ISO.  Ya sabes Nada es tan permanente como un programa temporal del gobierno, como dijo Milton Friedman…¡y menos si se trata de un impuesto!

El ISO es el tipo de impuesto que sabotea la formación de capital, la productividad y las oportunidades de progreso, es el tipo de tributo que lleva al estancamiento y debilita la economía.  Es el peor tipo de impuesto en cualquier circunstancia; pero más en el contexto del virus de Wuhan y del encierro forzado.

En el Congreso de la República, el diputado Cristian Álvarez, de Creo, presentó una iniciativa de ley para eliminar aquel impuesto; y las razones para apoyar esa iniciativa son de orden ético:  es un tributo adelantado que cobra utilidades antes de que existan; obstaculiza la reactivación económica y asfixia el clima de negocios en el país; las pequeñas y medianas empresas ya están sintiendo los efectos negativos causados por el encierro y la contracción de la actividad económica en el mundo; y encima,  la ley del ISO obliga a pagar el tributo a pesar de aquella crisis, lo que desincentiva la creación de nuevos emprendimientos en la formalidad.

Esta es la oportunidad para acabar con un impuesto particularmente injusto e inmoral.  ¿La vamos a dejar pasar?

Columna publicada en elPeriódico.


24
Abr 20

“El trono” y la libertad de expresión

Ahora que murió Marcos Mundstock, voz entrañable e icónica de Les Luthiers, vinieron a mi mente unos versos de El rey enamorado: ¡El poder, la prisión, el trono! ¿El trono, o María? Al fin y al cabo, el trono lo quiero para posarme sobre el, y satisfacer mis deseos, los mas sublimes y los mas perversos, en cambio a María la quiero para…. caramba, ¡qué coincidencia!

¿Y por qué es atingente aquello?

La ilustración la tomé de Facebook.

En el mundo, muchos de quienes ejercen el poder han echado mano de un dicho perverso de la política que aconseja que nunca desperdicies una buena crisis; y en ese espíritu han aprovechado “el trono” para satisfacer -con todo tipo de intenciones- muchos de sus deseos y caprichos ideológicos y políticos.  Posados en el trono han encontrado que pueden mandar, ordenar,  prohibir, regular y controlar a una masa ansiosa por ser mandada, ordenada, prohibida y regulada. Incluso si para ello tienen que violar la ley y el orden constitucional.

En casi todo el mundo la libertad individual de producir, consumir, intercambiar y servir, sin coerción, ni privilegios está bajo ataques constantes, cuando no ha sido pisoteada sin más.  Igual suerte corre la libertad de expresión.

En España, por ejemplo, el Jefe de la Guardia Civil, dejó ir que ese cuerpo policial estaba trabajando en minimizar las críticas al gobierno.  En China, el régimen criminal de Pekín ha impuesto restricciones sobre la publicación de investigaciones académicas sobre el origen del SARS-CoV-2.  Aquí en Guatemala hay diputados que quieren regular el teletrabajo; y así podemos seguir con una lista larga de acciones contra la libertad en general, y contra la libertad de expresión en particular. Y este estado de cosas no debe ser tolerado, venga de donde venga. Sobre todo en tiempos de crisis, porque, como leí en Twitter: Al poder se le incomoda, no se le besan las botas.

Todo intento por coartar la libertad de expresión sólo contribuirá a el establecimiento de un pensamiento único, castigará la discusión de ideas y penalizará la búsqueda de la verdad. ¡Nada bueno trae la censura! El trono, no debería ser para eso.

Columna publicada en elPeriódico.


10
Abr 20

No habrá conejo, ni huevos escondidos

Este domingo que viene, cuando en casa celebramos la pascua o Easter no habrá conejo de chocolate, ni huevos escondidos.

Venus, Isthar o Easter brilla sobre la ciudad de Guatemala.

La del domingo es una de mis fiestas favoritas porque celebra la fertilidad y la vida, de ahí que su símbolo sea un conejo; y porque festeja -con el arribo de la primavera- el fin de las noches largas, de ahí los colores propios de esta fiesta que son los del amanecer. No importa que no haya conejo, ni huevos; porque lo que de verdad importa, ¡siempre!, es celebrar la vida (aunque sea en forma virtual) con las personas que amamos y admiramos.  Lo que siempre importa es celebrarla con quienes están vivos para acompañarnos. Y lo que menos importa son los medios.

Eso sí, durante la temporada habrá miel de garbanzos (al estilo de la costa sur) y dulce de garbanzos (al estilo de mi tía abuela La Mamita y mi tío Rony).  Este año no habrá pan de la costa; pero, ¿qué importa si podemos compartir lo que hay? Qué importa, si guardamos la alegría de cuando sí lo ha habido, y la esperanza de que el año entrante lo remojaremos en la miel de garbanzos.

En casa, hoy almorzaremos bacalao con la receta de mi madre, de mi abuela y de mi bisabuela.  Y agradeceremos las manos y el emprendimiento de todos los que han hecho posible que cocinemos y comamos ese plato tradicional.  Gracias a los que lo pescaron, lo salaron y lo trajeron desde el otro lado del océano. Gracias a los que cultivaron los olivos y cortaron las aceitunas e hicieron el aceite.  A los que cultivaron los tomates, las alcaparras, las cebollas y los ajos, y a los que los trajeron desde lejos con la ilusión de venderlos.

Y en medio de los buenos momentos, nos detendremos para dedicarles nuestro compromiso a los que han perdido sus trabajos, o sus negocios.  A quienes han perdido seres queridos y no han podido despedirse apropiadamente de ellos. A quienes nunca han tenido conejo y a quienes no podrán poner pescado en su mesa.  Nuestro compromiso de defender la libertad y la razón. L´chaim.

Columna publicada en elPeriódico.


03
Abr 20

Cuarentena, aislamiento, distanciamiento social

La primera vez que escuché el término cuarentena fue cuando la tripulación del Apolo 11 amarizó y fue rescatada para luego ir a cuarentena; mi papá me explicó que aquel era un período en el que las personas tenían que estar aisladas para asegurar su salud y evitar contaminaciones eventuales. La palabra tiene su origen en el siglo XIV durante la peste negra; pero la separación o aislamiento por amenazas a la salud es una práctica antiquísima.

Tose como Batman.

El distanciamiento social, al contrario, es un concepto del que obtuve conciencia exactamente el lunes 16 de marzo en el contexto de la práctica de guardar una distancia (de 1.8 metros) con otras personas para disminuir el contagio de la Covid-19 o enfermedad china.  A pesar de que es lo que uno hace cuando tiene gripe y dice: No te doy la mano porque ando griposo. El distanciamiento social no tiene consecuencias económicas, ni emocionales.  Es una buena práctica para el bienestar propio.

De las consecuencias del aislamiento, que se refiere a estar separado de otras personas, igualmente para evitar contagios, no adquirí conciencia hasta en estos días. El aislamiento empieza por causar daños emocionales porque implica separación de seres queridos, en momentos de mucha necesidad anímica y eso dispara los niveles de ansiedad, peor si hay amenazas económicas.

Por lo tanto, la cuarentena, que trae consigo el aislamiento, tiene efectos emocionales y económicos.  Separa a las personas de sus seres queridos y les impide velar apropiadamente por sus necesidades económicas.  Por esas razones eleva los niveles de ansiedad, angustia, miedo y vulnerabilidad.

De ahí que sea útil distinguir las tres prácticas y -desde un punto de vista económico y de salud mental- sea menester ponerle atención a la cuarentena y al aislamiento, que podrían requerir atención profesional.  Mientras tanto te recomiendo dos recursos que que puedes googlear: Este vídeo, https://youtu.be/7klvBZNkNKc porque mi padre decía lo de la cama; y https://bit.ly/3aCFK0q porque Ed Locke y Ellen Kenner dan muy buenas perspectivas sobre stress.

Columna publicada en elPeriódico.


27
Mar 20

La obsesión tributaria

El Congreso aprobó dos endeudamientos, para los tributarios chapines para enfrentar la emergencia sanitaria del virus chino.  Uno es de US$200 millones para políticas de gestión de desastres naturales; y otro de US$250 millones para el fortalecimiento del sistema tributario.

¿Qué notaste?…¡Exacto!…Nos endeudan más para fortalecer el mecanismo de expoliación destinado a transferir recursos del sector productivo y voluntario de la economía al sector improductivo y coercitivo de la economía, que para enfrentar la emergencia sanitaria. ¡Como si el sector productivo -del que eres parte- no necesitara desesperadamente cada centavo que gana para sobrevivir a lo que se viene!

Lo que hay que hacer es aliviar la carga de los tributarios, no hacerla más pesada.

¿Viste la ley de emergencia? ¡Q1418 millones para sueldos de políticos y burócratas; y Q650 millones para el “welfare” empresarial!

Para mientras, unos proponen que suban los impuestos a la gasolina y al diésel (que sirven para el transporte de personas y bienes) para financiar un fondo de emergencia con el que se “brinde apoyo económico a las personas afectadas por la crisis del coronavirus.”  Como si el precio bajo de los combustibles no fuera, ¡ya!, un alivio para las familias. ¡Como si el precio bajo fuera sostenible con la depreciación del quetzal que tanto ansían muchos exportadores y su ministro de Economía!

Y no falta quien aconseje no reducir la captación de impuestos dado que puede afectar posteriormente la moral tributaria.  Es decir: que los tributarios sigan pagando impuestos, aunque enfrenten graves dificultades para cumplir con sus compromisos adquiridos voluntaria y pacíficamente; no vaya a ser que luego se den cuenta de que los impuestos que les quitan (no que pagan, sino que les quitan) son robo.

La obsesión tributaria del Leviatán -y de sus adoradores- es escandalosa en esta calamidad, cuando lo que se necesita es que las personas puedan proteger a sus familias lo mejor posible, sin ser forzadas a renunciar a parte de sus ingresos para financiar al estatismo. Estamos viendo quién es quién.  Lo que hay que hacer es aliviar la carga de los tributarios, no hacerla más pesada.

Columna publicada en elPeriódico.