20
Abr 09

Cerdo asado, al estilo cubano

Al ritmo de sabrosa música cubana, y en el restaurante La Hacienda de los Sánchez, el cuate y percusionista guatemalteco, Fernando Pérez, preparó un cochito y se ganó una merecida ovación de pie.  
Los cuates Aury y Ricardo, propietarios del lugar fueron los anfitriones; y Aury preparó el delicioso congrí que acompañó al cerdo.  El congrí, por cierto, es un arroz con frijoles colorados, tocino, y especias, cocido con parte de los jugos del puerco.  
El chancho fue preparado en una caja china, invento peruano que facilita la cocción del animal imitando el estilo cubano que -igual que en Hawaii y en México- se hace mediante el enterramiento del chancho.  Parte de la gracia, de esta forma de cocer el cochinito, es ver el proceso y disfrutar de buena compañía.  Y eso, ¡por supuesto!, no faltó. Como tampoco faltó quien bailara danzones con maestría.
La Hacienda de los Sánchez es mi lugar de carne favorito, y tiene unos chorizos magníficos; y me alegra mucho que ahí se haya celebrado esta juerga.
Las fotos son por mi amiga, Marta Yolanda.


Digg!


16
Abr 09

En una cálida noche de abril

¡Como me disfruto estas noches cálidas de abril!; pero me las gozo más si escucho los grillos mientras acabo con el bacalao que sobró del viernes pasado, y si saboreo un vaso de Pernod bien helado.


Digg!

12
Abr 09

Suspiro por el dulce de garbanzos

Este es el dulce de garbanzos que hace mi tío Rony, de acuerdo con la receta y la tradición de mi tía abuela La Mamita.

El bacalao a la vizcaína y los garbanzos en dulce son mis platos favoritos de la temporada.  Y en casa hacemos muy bien el primero, pero sólo una vez, a finales de los años 80, hicimos los segundos.  Y es que el de garbanzos es un plato muy laborioso ya que hay que pelar uno por uno.  Según mi madre, cuando era niña le quedaban los dedos lastimados.  
Como nunca los he pelado, creo que he idealizado el proceso y no pierdo las esperanzas de que algún día los hagamos en casa.  Me imagino acompañado por las personas que más quiero, y al calor de la noche -gozando de Pastis y de un buen brie-  pelando, pelando, pelando y pelando garbanzos. 
El resto es ciencia y arte: sacarlos del fuego a tiempo, ahogarlos en una miel precisa…y cruzar los dedos para que no se pasmen y para que calen bien.  Si se pasmaran estarían duros, y si no calaran, sería un fracaso.
Ayer, gracias a mi tío Rony y su esposa, Veralí, almorzamos bacalao delicioso, acompañado con arroz, curtido de remolacha, tamalitos de viaje, torrejas, y el esperadísimo dulce de garbanzos.
Por cierto que los no inciados, aveces sospechan de este postre porque están acostumbrados a pensar en los garbanzos como una comida salada.  Empero, los garbanzos son neutros, de modo que van tan bien salados, como dulces.

Digg!

10
Abr 09

Homenaje al bacalao

Hoy, mientras almorzábamos el tradicional bacalao a la vizcaina, unos eramos partidarios de comerlo una sóla vez al año, en tanto que otros eran de la opinión en que se debería comer con más frecuancia.

En Guatemala, el bacalao es el plato tradicional del Viernes Santo; y a mí me gusta esperar todo el año para gozármelo. Es que no me gusta trivializar las cosas buenas.
En casa lo preparamos con aceite de oliva abuntante, con tomates, cebollas, ajos y chile guáque asado, y con pimientos morrones, aceitunas y alcaparras.  La clave es usar cantidades generosas de aceite de oliva; y a mí me gusta comerlo con arroz, acompañado por pan francés de horno de leña y un buen tinto.

En la foto hay dos bacalaos distintos.  El de la izquierda lo trajo mi tía Ana María y es el que hace la esposa de su papá; en tanto el de la derecha es el que hicimos en la casa.  Y como dicen Les Luthiers, Alabado sea el lenguado, y el bacalao alabao.


10
Abr 09

Allioli, y un aguacatal majestuoso

En casa Adelaida, su madre, Ana, preparó este magnífico allioli para acompañar un asado que hicimos bajo un aguacatal majestuoso que bien podría tener cerca de 100 años de edad.
Me gocé mucho esta salsa, que comí acompañada con pan francés y chorizo ibérico, o con rodajas finas de rábano; con nachos y el chirmol con pepitoria que hizo Raúl; y con el chorizo argentino que hizo el papá de Jessica. Todo ello, acompañado por tres reservas que llevó Marta Yolanda. La carne con almendras que preparó Guillermo se lució con el chirmol y con el allioli; y el almuezón terminó con un pastel de café y helado, que hizo Luis Pedro. ¡Ala, uno se puede acostumbrar demasiado a todo esto! Bosques magníficos, amigos buenos, y comida estupenda. ¿Qué puede haber mejor, que juntarse a comer entre amigos?
El allioli es una de mis salsas favoritas. Técnicamente se prepara sólo con ajo, aceite y sal; pero uno suele hacerlo con yemas de huevo, a la mahonesa; porque es más fácil que se emulsione así. Mi padre me enseñó a hacerlo cuando yo tenía unos 12 años y la clave era conseguir que no se cortaran las yemas.

Digg!

09
Abr 09

Miel de garbanzos y pan

La miel de garbanzos es uno de los platillos tipicos de la Semana Mayor chapina, que espero con más deseos cada año.

Yo estaba acostumbrado a comerlo al modo de La Mamita, mi tía abuela, que es el modo típico de la ciudad de Guatemala. Es decir, con miel de azúcar y canela. Ese es el modo, por cierto, en que lo hacen mis tíos Rony y Veralí, y que espero disfrutar este sábado que viene.
El de la foto es el modo de la Costa Sur, en donde se hace con panela y en donde se le añaden frutas. Y lo mejor de todo es que se come con pan. El pan dulce, que las familias hacen en sus casas para consumir y obsequiar, es remojado en la miel y sabe delicioso. El pan ese, de por sí, tiene un aroma extraordinario y su sabor se combina de maravillas con el de los garbanzos. Eso y leche con café, fue mi desayuno de hoy.
Este dulce es difícil de hacer porque hay que pelar garbanzo por garbanzo, y porque la miel debe calar bien; de modo que no queden secos los centros de las leguminosas.
El pan de la foto es gracias a mis amigos Alexis y Mari; en tanto que los garbanzos son obsequio de mi amiga, doña Lucy.

Digg!

05
Abr 09

Recuerdos de terremoto

Después de la seguidilla de temblores de ayer, se puede decir que todo ha pasado, sin que pase nada. Aunque, eso sí, en el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología e Hidrología, estiman que habrá unos tres días de movimientos terrestres.

Y bueno, a esto de los temblores, si uno vive por estar tierras, no queda más que acostumbrarse. Anoche dormí con mi Terremoto Kit que tengo listo desde hace años: una mochila con una mudada de ropa, una lata de frijoles, una de atún, linterna, baterías, agua, fósforos, medicinas de primeros auxilios, una anforita de tequila, radio, galletas de soda, cámara de fotos, papel y bolígrafo, y cositas así.

Ayer, luego del temblor fuerte de las 8 de la noche, mi madre vino a casa para unirse a la noche de Scrabble que teníamos aquí; y entonces recordamos algunas cosas del terremoto de 1976.

Al día siguiente de aquel 4 de febrero, y como no había pan, ella horneó biscuits. Mismos que yo recuerdo como magníficos y efímeros; no sólo porque nos los comíamos inmediatamente, sino porque el día 6, Gustavo, que era el mensajero de mi papá, llegó con pan abundante porque su padre tenía panadería y ya la había echado a andar.

También nos acordámos de que el único cassette que teníamos mi hermano Juan Carlos y yo era uno de Paul Anka; y en la carpa que compartíamos, todas las noches se escuchaban Having My Baby, Papa y otras…pero siempre las mismas.

Recordamos que mi padre y los vecinos hacían rondas durante las noches; que nos fascinabamos oyendo las historias de los terremotos de 1917 y 18 contadas por La Mamita, mi tía abuela; y que yo dormí con mi ropa echa un taco, durante por lo menos dos años.

He aquí, informes sobre los sismos de ayer más notables.


03
Abr 09

Un torito rico

El torito es una bebida propia de Veracruz, México. Técnicamente es una mezcla de leches condensada y evaporada, aguardiente de caña y saborizado con maní, distintas frutas, o cajeta, como es el caso de este que me regaló mi amiga, María Dolores.

Como el rompopo, a mí me gusta tomarlo bien frío; y este de cajeta es particularmente bueno porque a mí me gusta mucho ese postre mexicano. Especialmente la cajeta envinada.


Digg!

01
Abr 09

Las puras ganas de vivir

La que está en primer plano es una planta de orégano y su destino era ir a parar a un spaghetti a la boloñesa, a un guacamol, o a algo parecido. Eran sólo unas hojitas pegadas al tallo y me las regaló mi amiga, doña Lucy.

Como las iba a usar para cocinar las puse en mi balcón para que se secaran…y resultó que si bien es cierto que las más maduras se secaron, las pequeñas de la punta del tallo empezaron a crecer; y unas nuevas salieron en la parte media del tallo. Y lo que iba a servir para sazonar un almuerzo, cobró vida. Dejó de ser un montoncito de hojas cortadas, y pasó de ser vida potencial a vida real. Mis hojitas de orégano se convirtieron en una plantita de esa misma especia, y bueno, ahora está creciendo rápida y alegremente.

¡Esa plantita tenía ganas de vivir! y ahora, desde su maceta, seguramente me proporcionará muchas más boloñesas y guacamoles, de los que estaba planeado.


21
Mar 09

Recuerdos de helados de carretilla

A estos heladeros los vi desde mi balcón. Antes me gustaban mucho los helados de carretilla. Me gustaban los sandwichs, los olímpicos y los de crema forrados de chocolate. Los olímpicos, por cierto, eran de naranja, rellenos de crema y esos eran mis favoritos. Cuando mis padres nos mandaban a las matinales, en el cine, nos daban 15 centavos y con eso comprábamos un helado a la entrada, uno en el intermedio (porque había dos pelis) y uno a la salida.

Cuando era muy niño, mi abuelita Juanita y La Mamita, a mi hermano y a mí no nos dejaban comprar más que helados Sharp. Yo resentía eso porque unos compañeros de colegio eran hijos de los propietarios de los helados Super Ricos.

Más tarde en mi vida, al principio de la Secundaria, el heladero de mi barrio era Nelson. A él le comprábamos helados Foremost con frecuencia, y nos conocía de nombre. Uno conocía el sonido de las campanas de su carretilla, y la forma de su sombrero.

Si me preguntan ahora, que cuánto tengo de no comer helados de carretilla, diría que por lo menos unos 25 años. Cuando hace unas semanas estuve en Comalapa estuve a punto de comprar uno; pero los de pueblo son distintos. Generalmente son de crema y se ponen en cono de galleta; y se adornan con jalea de fresa.


Digg!