alimentos
20
Abr 09
Cerdo asado, al estilo cubano
12
Abr 09
Suspiro por el dulce de garbanzos
Este es el dulce de garbanzos que hace mi tío Rony, de acuerdo con la receta y la tradición de mi tía abuela La Mamita.
10
Abr 09
Homenaje al bacalao
Hoy, mientras almorzábamos el tradicional bacalao a la vizcaina, unos eramos partidarios de comerlo una sóla vez al año, en tanto que otros eran de la opinión en que se debería comer con más frecuancia.
En la foto hay dos bacalaos distintos. El de la izquierda lo trajo mi tía Ana María y es el que hace la esposa de su papá; en tanto el de la derecha es el que hicimos en la casa. Y como dicen Les Luthiers, Alabado sea el lenguado, y el bacalao alabao.
10
Abr 09
Allioli, y un aguacatal majestuoso
09
Abr 09
Miel de garbanzos y pan
La miel de garbanzos es uno de los platillos tipicos de la Semana Mayor chapina, que espero con más deseos cada año.
05
Abr 09
Recuerdos de terremoto
Después de la seguidilla de temblores de ayer, se puede decir que todo ha pasado, sin que pase nada. Aunque, eso sí, en el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología e Hidrología, estiman que habrá unos tres días de movimientos terrestres.
Y bueno, a esto de los temblores, si uno vive por estar tierras, no queda más que acostumbrarse. Anoche dormí con mi Terremoto Kit que tengo listo desde hace años: una mochila con una mudada de ropa, una lata de frijoles, una de atún, linterna, baterías, agua, fósforos, medicinas de primeros auxilios, una anforita de tequila, radio, galletas de soda, cámara de fotos, papel y bolígrafo, y cositas así.
Ayer, luego del temblor fuerte de las 8 de la noche, mi madre vino a casa para unirse a la noche de Scrabble que teníamos aquí; y entonces recordamos algunas cosas del terremoto de 1976.
Al día siguiente de aquel 4 de febrero, y como no había pan, ella horneó biscuits. Mismos que yo recuerdo como magníficos y efímeros; no sólo porque nos los comíamos inmediatamente, sino porque el día 6, Gustavo, que era el mensajero de mi papá, llegó con pan abundante porque su padre tenía panadería y ya la había echado a andar.
También nos acordámos de que el único cassette que teníamos mi hermano Juan Carlos y yo era uno de Paul Anka; y en la carpa que compartíamos, todas las noches se escuchaban Having My Baby, Papa y otras…pero siempre las mismas.
Recordamos que mi padre y los vecinos hacían rondas durante las noches; que nos fascinabamos oyendo las historias de los terremotos de 1917 y 18 contadas por La Mamita, mi tía abuela; y que yo dormí con mi ropa echa un taco, durante por lo menos dos años.
He aquí, informes sobre los sismos de ayer más notables.
03
Abr 09
Un torito rico
El torito es una bebida propia de Veracruz, México. Técnicamente es una mezcla de leches condensada y evaporada, aguardiente de caña y saborizado con maní, distintas frutas, o cajeta, como es el caso de este que me regaló mi amiga, María Dolores.
Como el rompopo, a mí me gusta tomarlo bien frío; y este de cajeta es particularmente bueno porque a mí me gusta mucho ese postre mexicano. Especialmente la cajeta envinada.
01
Abr 09
Las puras ganas de vivir
La que está en primer plano es una planta de orégano y su destino era ir a parar a un spaghetti a la boloñesa, a un guacamol, o a algo parecido. Eran sólo unas hojitas pegadas al tallo y me las regaló mi amiga, doña Lucy.
Como las iba a usar para cocinar las puse en mi balcón para que se secaran…y resultó que si bien es cierto que las más maduras se secaron, las pequeñas de la punta del tallo empezaron a crecer; y unas nuevas salieron en la parte media del tallo. Y lo que iba a servir para sazonar un almuerzo, cobró vida. Dejó de ser un montoncito de hojas cortadas, y pasó de ser vida potencial a vida real. Mis hojitas de orégano se convirtieron en una plantita de esa misma especia, y bueno, ahora está creciendo rápida y alegremente.
¡Esa plantita tenía ganas de vivir! y ahora, desde su maceta, seguramente me proporcionará muchas más boloñesas y guacamoles, de los que estaba planeado.
21
Mar 09
Recuerdos de helados de carretilla
A estos heladeros los vi desde mi balcón. Antes me gustaban mucho los helados de carretilla. Me gustaban los sandwichs, los olímpicos y los de crema forrados de chocolate. Los olímpicos, por cierto, eran de naranja, rellenos de crema y esos eran mis favoritos. Cuando mis padres nos mandaban a las matinales, en el cine, nos daban 15 centavos y con eso comprábamos un helado a la entrada, uno en el intermedio (porque había dos pelis) y uno a la salida.
Cuando era muy niño, mi abuelita Juanita y La Mamita, a mi hermano y a mí no nos dejaban comprar más que helados Sharp. Yo resentía eso porque unos compañeros de colegio eran hijos de los propietarios de los helados Super Ricos.
Más tarde en mi vida, al principio de la Secundaria, el heladero de mi barrio era Nelson. A él le comprábamos helados Foremost con frecuencia, y nos conocía de nombre. Uno conocía el sonido de las campanas de su carretilla, y la forma de su sombrero.
Si me preguntan ahora, que cuánto tengo de no comer helados de carretilla, diría que por lo menos unos 25 años. Cuando hace unas semanas estuve en Comalapa estuve a punto de comprar uno; pero los de pueblo son distintos. Generalmente son de crema y se ponen en cono de galleta; y se adornan con jalea de fresa.

