10
May 09

¡Como me gustan las pizzas!

La mera verdad es que no recuerdo cuándo y de dónde comí mi primera pizza; pero podría apostar a que fue c. 1970 y que era de Ovopast, la pizzeria y rosticeria que quedaba en la zona 9, junto a donde entoces estaba el Supermercado La Puerta del Sol y donde ahora hay una tienda de equipo eléctrico.

Con mis padres salíamos del supermercado y pasábamos comprando una pizza que comíamos en casa. No muy lejos de esa fecha, debo haber probado la de Vesubio, que íbamos a comprar a su restaurante original en la zona 4, que todavía existe. Generalmente, cuando levaba pizza, mi padre cantaba una canción de Dean Martin que decía: When the moon hits your eye/like a big pizza pie/ that´s amore. Y a principios de los 90 también me gustaba mucho la de hongos de un lugar que ya no existe y que se llamaba Boloña.

A mí, las pizzas me atraparon desde aquellos primeros momentos. Aunque no hago la masa, me gusta mucho pensar en las combinaciones y tengo mis favoritas. Aveces las hago con salsa, y aveces las preparo con tomates rodajados. Mis preferidas, que elaboro en casa son: la de anchoas, que he descubierto que si uno mezcla las anchoas con el mozzarella, en vez de sólo esparcir los pececillos, es mejor; ahora que es temporada la de flor de izote y la de lorocos (que, por recomendación de mi amiga Marialys, esta última es mejor con queso ricotta, que con mozzarella); me gustan mucho la que hago con hongos Shitake y la de aceitunas negras; y también una con hojitas de berros. Sobre mis pizzas, aveces me gusta esparcir finas rodajas de aguacate.

En la ciudad de Guatemala, mis pizzas comerciales favoritas, en orden descendente, son: cualquiera de Pasta e Basta; la Enzo, del Vesubio de la carretera a El Salvador.

La de la foto fue mi almuerzo de ayer: mitad lorocos y mitad Shitakes.

21
Abr 09

Entregado a los placeres de la carne

Me entregué a los placeres de la carne  en el estupendo restaurante Zumo.  En magnífica compañía, almorcé un riquísimo lomito con salsa de chiles chipotles, acompañada por un apropiadísimo Malbec Kaiken.  El plato venía guarnecido por hermosas y frescas endivias; así como por una inusual e ingeniosa viruta de camote.
El almuerzo estuvo precedido por deliciosas vieiras con salsa de rosa de jamaica, y por otras entradas que compartimos.  Y culminó con postres altamente gratificantes y con un merecido café con Kahlua y brandy.
Ya hacía ratos que no me topaba con una comilona tan rica en texturas, colores y sabores; y al mismo tiempo tan armoniosamente combinada.  Hubo salsas de café, de chiltepes, y de tamarindo, entre otras.  
Zumo, además, ofrece un plato extraordinario que es uno de mis favoritos en todo el universo/mundo: Soft shell crabs.  Es una lástima que me enterara ya que había pedido mi almuerzo; pero queda para la próxima visita.  Los soft shel crabs se comen con todo y su caparazón porque son capturados cuando recién han mudado su caparazón vieja.  Y entonces quedan suavecitos y son una verdadera delicia.  Hace años los probé por primera vez en Maryland, donde también me enamoré de los crab cakes y de las cebollas Vidalia.
En fin, mi experiencia en Zumo fue de primera porque el lugar es muy agradable y el servicio fue impecable.  Y…por cierto…el lugar cuenta con una cava de lujo.  Y si usted le pide al chef, Rodrigo Alvarado, que se ocupe del marideje y del servicio del vino que va a consumir con su comida, seguro que la experiencia se elevará a la décima potencia.  


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20
Abr 09

Cerdo asado, al estilo cubano

Al ritmo de sabrosa música cubana, y en el restaurante La Hacienda de los Sánchez, el cuate y percusionista guatemalteco, Fernando Pérez, preparó un cochito y se ganó una merecida ovación de pie.  
Los cuates Aury y Ricardo, propietarios del lugar fueron los anfitriones; y Aury preparó el delicioso congrí que acompañó al cerdo.  El congrí, por cierto, es un arroz con frijoles colorados, tocino, y especias, cocido con parte de los jugos del puerco.  
El chancho fue preparado en una caja china, invento peruano que facilita la cocción del animal imitando el estilo cubano que -igual que en Hawaii y en México- se hace mediante el enterramiento del chancho.  Parte de la gracia, de esta forma de cocer el cochinito, es ver el proceso y disfrutar de buena compañía.  Y eso, ¡por supuesto!, no faltó. Como tampoco faltó quien bailara danzones con maestría.
La Hacienda de los Sánchez es mi lugar de carne favorito, y tiene unos chorizos magníficos; y me alegra mucho que ahí se haya celebrado esta juerga.
Las fotos son por mi amiga, Marta Yolanda.


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16
Abr 09

En una cálida noche de abril

¡Como me disfruto estas noches cálidas de abril!; pero me las gozo más si escucho los grillos mientras acabo con el bacalao que sobró del viernes pasado, y si saboreo un vaso de Pernod bien helado.


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12
Abr 09

Suspiro por el dulce de garbanzos

Este es el dulce de garbanzos que hace mi tío Rony, de acuerdo con la receta y la tradición de mi tía abuela La Mamita.

El bacalao a la vizcaína y los garbanzos en dulce son mis platos favoritos de la temporada.  Y en casa hacemos muy bien el primero, pero sólo una vez, a finales de los años 80, hicimos los segundos.  Y es que el de garbanzos es un plato muy laborioso ya que hay que pelar uno por uno.  Según mi madre, cuando era niña le quedaban los dedos lastimados.  
Como nunca los he pelado, creo que he idealizado el proceso y no pierdo las esperanzas de que algún día los hagamos en casa.  Me imagino acompañado por las personas que más quiero, y al calor de la noche -gozando de Pastis y de un buen brie-  pelando, pelando, pelando y pelando garbanzos. 
El resto es ciencia y arte: sacarlos del fuego a tiempo, ahogarlos en una miel precisa…y cruzar los dedos para que no se pasmen y para que calen bien.  Si se pasmaran estarían duros, y si no calaran, sería un fracaso.
Ayer, gracias a mi tío Rony y su esposa, Veralí, almorzamos bacalao delicioso, acompañado con arroz, curtido de remolacha, tamalitos de viaje, torrejas, y el esperadísimo dulce de garbanzos.
Por cierto que los no inciados, aveces sospechan de este postre porque están acostumbrados a pensar en los garbanzos como una comida salada.  Empero, los garbanzos son neutros, de modo que van tan bien salados, como dulces.

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10
Abr 09

Homenaje al bacalao

Hoy, mientras almorzábamos el tradicional bacalao a la vizcaina, unos eramos partidarios de comerlo una sóla vez al año, en tanto que otros eran de la opinión en que se debería comer con más frecuancia.

En Guatemala, el bacalao es el plato tradicional del Viernes Santo; y a mí me gusta esperar todo el año para gozármelo. Es que no me gusta trivializar las cosas buenas.
En casa lo preparamos con aceite de oliva abuntante, con tomates, cebollas, ajos y chile guáque asado, y con pimientos morrones, aceitunas y alcaparras.  La clave es usar cantidades generosas de aceite de oliva; y a mí me gusta comerlo con arroz, acompañado por pan francés de horno de leña y un buen tinto.

En la foto hay dos bacalaos distintos.  El de la izquierda lo trajo mi tía Ana María y es el que hace la esposa de su papá; en tanto el de la derecha es el que hicimos en la casa.  Y como dicen Les Luthiers, Alabado sea el lenguado, y el bacalao alabao.


10
Abr 09

Allioli, y un aguacatal majestuoso

En casa Adelaida, su madre, Ana, preparó este magnífico allioli para acompañar un asado que hicimos bajo un aguacatal majestuoso que bien podría tener cerca de 100 años de edad.
Me gocé mucho esta salsa, que comí acompañada con pan francés y chorizo ibérico, o con rodajas finas de rábano; con nachos y el chirmol con pepitoria que hizo Raúl; y con el chorizo argentino que hizo el papá de Jessica. Todo ello, acompañado por tres reservas que llevó Marta Yolanda. La carne con almendras que preparó Guillermo se lució con el chirmol y con el allioli; y el almuezón terminó con un pastel de café y helado, que hizo Luis Pedro. ¡Ala, uno se puede acostumbrar demasiado a todo esto! Bosques magníficos, amigos buenos, y comida estupenda. ¿Qué puede haber mejor, que juntarse a comer entre amigos?
El allioli es una de mis salsas favoritas. Técnicamente se prepara sólo con ajo, aceite y sal; pero uno suele hacerlo con yemas de huevo, a la mahonesa; porque es más fácil que se emulsione así. Mi padre me enseñó a hacerlo cuando yo tenía unos 12 años y la clave era conseguir que no se cortaran las yemas.

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09
Abr 09

Miel de garbanzos y pan

La miel de garbanzos es uno de los platillos tipicos de la Semana Mayor chapina, que espero con más deseos cada año.

Yo estaba acostumbrado a comerlo al modo de La Mamita, mi tía abuela, que es el modo típico de la ciudad de Guatemala. Es decir, con miel de azúcar y canela. Ese es el modo, por cierto, en que lo hacen mis tíos Rony y Veralí, y que espero disfrutar este sábado que viene.
El de la foto es el modo de la Costa Sur, en donde se hace con panela y en donde se le añaden frutas. Y lo mejor de todo es que se come con pan. El pan dulce, que las familias hacen en sus casas para consumir y obsequiar, es remojado en la miel y sabe delicioso. El pan ese, de por sí, tiene un aroma extraordinario y su sabor se combina de maravillas con el de los garbanzos. Eso y leche con café, fue mi desayuno de hoy.
Este dulce es difícil de hacer porque hay que pelar garbanzo por garbanzo, y porque la miel debe calar bien; de modo que no queden secos los centros de las leguminosas.
El pan de la foto es gracias a mis amigos Alexis y Mari; en tanto que los garbanzos son obsequio de mi amiga, doña Lucy.

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05
Abr 09

Recuerdos de terremoto

Después de la seguidilla de temblores de ayer, se puede decir que todo ha pasado, sin que pase nada. Aunque, eso sí, en el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología e Hidrología, estiman que habrá unos tres días de movimientos terrestres.

Y bueno, a esto de los temblores, si uno vive por estar tierras, no queda más que acostumbrarse. Anoche dormí con mi Terremoto Kit que tengo listo desde hace años: una mochila con una mudada de ropa, una lata de frijoles, una de atún, linterna, baterías, agua, fósforos, medicinas de primeros auxilios, una anforita de tequila, radio, galletas de soda, cámara de fotos, papel y bolígrafo, y cositas así.

Ayer, luego del temblor fuerte de las 8 de la noche, mi madre vino a casa para unirse a la noche de Scrabble que teníamos aquí; y entonces recordamos algunas cosas del terremoto de 1976.

Al día siguiente de aquel 4 de febrero, y como no había pan, ella horneó biscuits. Mismos que yo recuerdo como magníficos y efímeros; no sólo porque nos los comíamos inmediatamente, sino porque el día 6, Gustavo, que era el mensajero de mi papá, llegó con pan abundante porque su padre tenía panadería y ya la había echado a andar.

También nos acordámos de que el único cassette que teníamos mi hermano Juan Carlos y yo era uno de Paul Anka; y en la carpa que compartíamos, todas las noches se escuchaban Having My Baby, Papa y otras…pero siempre las mismas.

Recordamos que mi padre y los vecinos hacían rondas durante las noches; que nos fascinabamos oyendo las historias de los terremotos de 1917 y 18 contadas por La Mamita, mi tía abuela; y que yo dormí con mi ropa echa un taco, durante por lo menos dos años.

He aquí, informes sobre los sismos de ayer más notables.


03
Abr 09

Un torito rico

El torito es una bebida propia de Veracruz, México. Técnicamente es una mezcla de leches condensada y evaporada, aguardiente de caña y saborizado con maní, distintas frutas, o cajeta, como es el caso de este que me regaló mi amiga, María Dolores.

Como el rompopo, a mí me gusta tomarlo bien frío; y este de cajeta es particularmente bueno porque a mí me gusta mucho ese postre mexicano. Especialmente la cajeta envinada.


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