03
Nov 23

El tráfico, rancheras y frustración

 

Cuando me atrapa el tráfico, ¿sabes qué hago? Pongo música ranchera, subo el volumen y canto a mis anchas.  Si no tengo prisa, ni voy a un compromiso, me relajo.  Si tengo prisa…un poco también, porque no hay nada que pueda hacer para remediar la situación.  Si voy a un compromiso, llamo para avisar que voy tarde.

Pero claro…no me toca pasar cuatro horas en el tráfico todos los días y eso debe ser espantoso.  Estoy seguro de que ese estado de cosas genera mucha frustración y desgaste, y es uno de los caldos de cultivo para la agresividad y la hostilidad que se notan cada vez más entre los chapines.

El problema del tráfico excesivo en la ciudad de Guatemala es un problema de mercado y hasta que no se entienda así, su solución posible está muy lejos (y en otras ciudades, pero me voy a centrar en el capitalino porque es el que me toca ver y vivir).

A ver, si la solución fueran un sistema de transporte colectivo eficiente y un metro, no habría tráfico fastidioso en ciudades como la CDMX, ni en Nueva York, ni en Washington, D. C.

Claro que el transporte colectivo y el metro son útiles; pero no elimina los embotellamientos en ninguna de aquellas ciudades porque es natural que las personas prefieran usar sus propios vehículos; y porque no tiene costo alguno visible el uso de las calles y carreteras.

En ciudades como la de Guatemala hay otro elemento que hay que tomar en cuenta: No es suficiente que el transporte colectivo (o el metro, si lo hubiera), o las góndolas colgantes (si las hubiera) sean seguras.  Aquello sirve de poco si cuando caminas de tu casa a la estación te pueden quitar la compu a punta de pistola; y si lo mismo puede ocurrir cuando caminas de tu trabajo a la estación.  La inseguridad ciudadana -que está como si les hubieran dado permiso a los ladrones para asaltar a gusto- no anima a usar el transporte colectivo.

Claro que nunca faltan quienes ofrecen soluciones coercitivas, por medio de legislación prohibitiva y de recursos punitivos.  Pero esas no sólo no son soluciones, como lo probó el Hoy no circula en la CDMX; sino que son violatorias de los derechos individuales y son fuentes de corrupción.

Toda solución sostenible para problemas de convivencia social como el tráfico denso, deben apoyarse en normas generales y abstractas aplicables a todos por igual, sin privilegios. Ya te imaginarás que prefiero soluciones de mercado.  Si te interesa el tema, checa Street Smart una obra fundamental para entender el transporte como elemento crucial para el bienestar económico y social. La obra, editada por Gabriel Roth sostiene que muchos de los problemas que hay en calles y carreteras –a causa del congestionamiento, altos costos, corrupción y mal mantenimiento, por citar algunos– pueden ser solucionados mediante la aplicación de los mismos principios solucionan otras necesidades. Es una obra para empezar a abordar el tema desde la perspectiva de principios y para entender la naturaleza del problema y la de sus posibles soluciones basadas en el principio de no agresión.

Cuando alguien va en un bus después de haberlo esperado por media hora en la calle; y sabe que le falta entre una y dos horas para llegar a su casa después de un día productivo no está para cantar rancheras.  Para el problema del tráfico, una solución de fondo y sin falsear la realidad debería ser prioridad de carácter nacional y no sólo municipal, porque cada día que pasa va a empeorar…como siempre…para los más vulnerables.

Columna publicada en República.


01
Nov 23

¡El fiambre y la alegría de la vida!

 

Sostengo que el plato estelar de la cocina guatemalteca es el fiambre; y ¿cuál es el mejor de todos los fiambres? El que comes en familia -y con los amigos-, el que te conecta con tu niñez y el que tiene tu carácter. En Guatemala, el día de Todos los santos y el de Los muertos se fusionan el día 1 de noviembre y es una ocasión para celebrar la vida. 

El fiambre es el más chapín de todos los platos chapines!

La fiesta en la que los guatemaltecos comemos fiambre es la versión chapina del Día de Gracias. Es una festividad que celebra la vida, los frutos del trabajo productivo y la dicha de tener con quienes compartirlos.

No es posible un buen fiambre sin trabajo y sin productividad, sin ahorros, sin abundancia y sin familia, ni amigos para compartirlo. Un buen fiambre es imposible sin amor, como dijo mi cuata, Carmen. La tradición del fiambre es de las cosas más bonitas de Guatemala, dijo mi cuata, Adriana.

El mejor fiambre es el que te conecta de tus raíces y te acerca de tus ramas…para usar una metáfora como cualquiera otra.  El fiambre que hacemos en casa tiene su origen en por lo menos cuatro generaciones.  Está basado en la receta de mi madre, Nora; que recibió la de mi abuela paterna, Frances; basada en la receta de mi bisabuela, Adela que, a su vez, la recibió de su cuñada, Elisa.

En casa tomamos en serio la fiesta del fiambre, que es el Día de Gracias, guatemalteco.

La fiesta en la que los guatemaltecos comemos fiambre es la forma chapina del Día de Gracias. Es una festividad que celebra la vida, los frutos del trabajo productivo y la dicha de tener con quienes compartirlos.

No es posible un buen fiambre sin trabajo y sin productividad, sin ahorros, sin abundancia y sin familia, ni amigos para compartirlo. Un buen fiambre es imposible sin amor, como dijo mi cuata, Carmen. La tradición del fiambre es de las cosas más bonitas de Guatemala, dijo mi cuata, Adriana.

Cada familia guatemalteca tiene su propia receta de fiambre, y ¿sabes cuál es el mejor fiambre? El que sabe como el de la casa de tus padres, o como en la de tus abuelos; pero también es el que tiene tu toque personal.  Es el que te recuerda tu niñez, tu adolescencia y tu proceso de maduración, y el que tiene tu carácter.  El mejor fiambre es el que es acerca de tus raíces y acerca de tus ramas…para usar una metáfora como cualquiera otra.  El fiambre que hacemos en casa tiene su origen en por lo menos cuatro generaciones.  Está basado en la receta de mi madre, Nora; que recibió la de mi abuela paterna, Frances; basada en la receta de mi bisabuela, Adela que, a su vez, la recibió de su cuñada, Elisa.

Hay fiambres rojos, blancos y verdes (y el el año pasado oí que hay amarillos); y en casa el caldillo de nuestro fiambre es rosado.  El fiambre es un plato tradicional y muy complejo de la cocina guatemalteca por lo que requiere de todo el buen juicio, el entusiasmo y la sazón que puedan tener quienes lo preparan.  Las claves de un buen fiambre son la armonía de los sabores, de sus formas, sus texturas y sus colores, así como la calidad de los ingredientes y tener con quién compartirlo. Hace unos años leí, en Twitter, que la verdadera soledad es no tener quién te regale un buen plato de fiambre.

La preparación del fiambre lleva semanas de planificación y de ejecución.  La fiesta del fiambre no es sólo acerca de comerlo (que ya es bastante bueno); sino acerca de la expectativa de seleccionar las carnes, los embutidos y los adornos; es sobre la compra de las verduras y sobre el proceso de hacerlo en familia, con amigos y en buena compañía. Es sobre lo que se goza haciéndolo y sobre recordar y recordar las anécdotas relacionadas con su elaboración. Por ejemplo, este año, como el año pasado y el anterior, fuimos a seleccionar y a comprar una gallina gorda al Mercado Colón y eso es toda una experiencia. Nosotros siempre usamos los embutidos de La puerta del Sol, preparados por Virgilio y su equipo, basados en la receta del legendario Abel.

En casa, este año, lo hicimos Raúl, Nora yo…y mi hermana, Guisela vino simbólicamente a ayudar

A mí me gusta el fiambre desde niño, y recuerdo muy bien la emoción que sentía cuando llegaba este día y nos dirigíamos a casa de mi abuela, para almorzar.  Recuerdo muy bien lo feliz que estaba el primer día que mi madre preparó el fiambre en casa y la ilusión con la que preparamos nuestro primer fiambre, en mi casa.

Este año -en igual que en 2020, 2021 y 2022- decidimos conceptualizar mejor las fiestas en medio de otro año difícil, después de un año difícil, después de un año difícil; y para no olvidar que, a pesar de que la vida es frágil, el universo es benevolente.  Este año, como en el pasado y el antepasado, hubo otro plato estelar: el pan de muerto de Tradición culinaria.  Un pan de muerto, relleno que ha elevado la barra y es aplaudido por todos los que tenemos la dicha de probarlo. También hubo helado de camote, que preparó Raúl. ¿Sabes qué no hubo? Cebollitas de Cambray que usamos para el encurtido de remolachas.  En el mercado nos contaron que es porque viene de Sololá y allá hubo bloqueos severos cuanto tocaba comprarlas. ¿Cuántas personas perderían sus cosechas por aquellos días? Los pepinillos dulces los tuvimos porque nuestra amiga, Rachel, nos envió unos para la Nochebuena del año pasado.

@luisficarpediem

Con el fiambre los chapines celebramos la vida. Es nuestro “Día de Gracias”. Lo celebramos en familia y con amigos. Celebramos el trabajo producivo, el ahorro y la prosperidad que lo hacen posible #fiambre #tradicion #tradition #life #luisfi61 #pandemuerto #memories

♬ Panajachel – Marimba Internacional Voz Paduana

Ahora que con el Halloween y el Día de los muertos empezaron las fiestas del fin de año, en Guatemala, les deseo a todos lo mejor.  Larga vida y prosperidad…y paz al lado de quienes aman.


31
Oct 23

Halloween, noche de la diversión y de burla al misticismo

 

A pesar de las apariencias -y esa es parte de la gracia- Halloween es una fiesta en la que se celebra la vida y en la que se hace mofa del misticismo; una fiesta en la que se les quita importancia al mal y a los monstruos y por lo tanto es una fiesta que merece ser celebrada.

La de hoy es una noche juguetona en la que nos burlamos de la muerte y celebramos la vida, con disfraces; en Halloween nos reímos de las brujas, de la hechicería, de los fantasmas y de otros productos del misticismo.

Nuestros perritos Teófilo, Tereso, Macario y Porfirio acompañados por Melquiades, el cuervo.

Hablando de brujas, para la mayoría de la gente, su primera asociación con la palabra “bruja” es por medio de cuentos de hadas, de “Macbeth”, o con la quema de brujas, dice Helmuth Schoeck en su libro Envy.  En esa obra, Schoeck explica que desde tiempos inmemoriales la sospecha de brujería o de magia negra ha caído sobre aquellos que tienen un motivo para ser envidiosos -de alguien menos feo que él mismo, de padres con suerte, o de un campesino con una mejor cosecha y ganado sano, etc.  Después de todo, la mala suerte sólo puede caer sobre aquellos que tienen algo que perder: buena salud, belleza, posesiones, familia.  En un intento de entender emocionalmente el problema de la mala fortuna, parecía razonable buscar a personas que pudieran ser envidiosas.

Altar de recuerdo para los que nos han dejado.

Sigue Schoek: Durante los juicios contra brujas, en Europa, las acusadas eran precisamente personas que, de alguna manera, hubieran levantado sospechas de que eran envidiosas y, por lo tanto, pudieran desearle el mal a otros.  Gradualmente, sin embargo, el hombre envidioso mismo se constituyó en el acusador; y las acusadas pasaron a ser personas guapas, virtuosas, orgullosas y ricas, o las viudas de ciudadanos ricos.  Este doble papel de la envidia con respecto a la brujería es evidente en pueblos primitivos. El forastero, el lisiado, cualquiera que estuviera discapacitado es sospechoso y es considerado como responsable de causar daños.  Empero, el  mismo hombre primitivo es capaz de asegurar que otro miembro de su tribu sólo es rico, poderoso, buen bailarín o cazador sólo porque ha obtenido, mediante magia negra algo que les debería pertenecer a otros miembros de su tribu.

Algunos antropólogos ven en la brujería creencias que funcionan como válvulas de seguridad, como instituciones entendibles y deseables mediante las cuales son reguladas las tensiones intersociales, dice Schoeck; pero [Clyde] Kluckhohn sostiene que el efecto destructivo e inhibidor de aquellas ideas ha sido enormemente subestimado, y que más que controlar sentimientos agresivos lo que hacen es producir timidez y reducir las relaciones sociales.  Kluckhohn no deja lugar a dudas con respecto a la conexión inmediata entre la envidia y las sospechas de brujería.

¡Bienvenidos!

En su obra, Schoek cita un trabajo de John  Gillin titulado The Culture of Security in San Carlos. A Study of a Guatemalan Community of Indians and Ladinos y dice: También es generalmente cierto entre las culturas indígenas centroamericanas que la envidia y la codicia son tenidas como anomalías, o crímenes.  Los indígenas conocen una clase de enfermedad que es producida por la magia, a la que llaman envidia, enfermedad que es invocada por una persona envidiosa.  La víctima tiene el innegable derecho, reconocido por la comunidad, de matar al su enemigo si puede descubrirlo.  Por esa razón es inconcebible que alguien admita su envidia.

Decidí compartir con ustedes estas lecturas para añadirle a la celebración de hoy un toque adicional al carácter festivo y lúdico que tiene, porque a ratos sospecho que la envidia es un sentimiento muy presente en la sociedad guatemalteca.  Eso sí, que conste, que el hecho de haberme puesto solemne no quiere decir que no me disfrute la fiesta de las calabazas, los gatos negros, las escobas, los disfraces y las telarañas.

La ilustración la tomé de Facebook.

En casa ya está listo el 85% del fiambre para el almuerzo de mañana; hoy celebramos la Brujitas´ Nite y tenemos monedas de chocolate para los niños vecinos que salen a pedirlos en la tarde.


30
Oct 23

Hamas ataca a Israel y el conflicto impacta en Guatemala

 

Israel fue atacado el 7 de octubre del 2023. El ataque fue organizado y llevado a cabo por terroristas de Hamás que cruzaron la frontera desde Gaza. Llegaron a pie y en motos, en camiones, en automóviles  y en parapentes. ¿A qué llegaron a Israel? Llegaron para asesinar, mutilar y mutilar a cualquiera que se cruzara en sus caminos.

El ataque ocurrió durante el sabbat judío y también durante un día festivo sagrado, lo que significaba que las familias planeaban pasar tiempo juntas en sus casas o en las sinagogas, y que los amigos se reunían. Por los días de fiesta el ataque del 7 de octubre me recordó el ataque durante el Yom Kipur en 1973. La agresión de.hace unos días comenzó con una lluvia de misiles y, por su escala y grado de coordinación se puede decir que no tiene precedentes.

No me voy a aventurar a citar números pero han sido cientos de israelíes muertos y miles de heridos. Y docenas de personas tomadas como rehenes en Gaza, incluidas mujeres, ancianos y niños…bebés.

El conflicto se siente en Guatemala y, ¿cómo iba a ser de otra manera? El conflicto que superficialmente es entre Israel y Hamas, en realidad es entre occidente y la barbarie. Israel lucha contra enemigos que no sólo son suyos, sino de la civilización. Además entre Guatemala e Israel hay vínculos que van más allá de los nacionales y colectivos; hay vínculos familiares y amistosos a niveles individuales. La cancillería de Guatemala tiene el registro que 300 guatemaltecos residen en Israel. 

Es cierto que en Israel hay judíos ultraortodoxos y tribales, que son la clientela de Benjamín Netanyahu; pero, con todo y todo, Israel es occidente en el oriente medio.  ¿Y qué es occidente? Es principalmente el reconocimiento y respeto generalizado a los derechos individuales de todos por igual; y la racionalidad y el método científico.

En Guatemala, parte de la Avenida de la Reforma y parte de la Avenida de las Américas nos recuerda a los hombres, mujeres, niños, ancianos y bebés que fueron secuestrados durante el operativo terrorista del 7 de octubre; y ahí también hay presencia palestina…detrás de la cual se esconden Hamás y sus patrocinadores.

Pasar por ahí es muy conmovedor y si uno tiene sangre en las venas es estremecedor.

Por si no sabes qué es Hamás  el artículo 7 de su carta fundamental, dice que No vendrá el Día del Juicio hasta que los musulmanes combatan a los judíos, hasta que los judíos se escondan tras las montañas y los árboles, los cuales gritarán: ‘¡Oh, musulmán! Un judío se esconde detrás mío, ¡ven y mátalo!

Aquel es otro nivel de odio y no se puede ser indiferente…o por lo menos yo no puedo ser indiferente ante ese horror. Porque el odio no es sólo contra el pueblo judío, sino contra el individualismo, la razón, la libertad, el capitalismo, la tecnología, el estado de derecho y otros aspectos propios de la civilización y ajenos al tribalismo que prevalece en el oriente medio. No es posible permanecer neutral así.

Sobre todo porque el odio se está extendiendo y se manifiesta cada vez más.  ¿Has visto imágenes de las manifestaciones en ciudades europeas? ¿Leíste que en Dagestán hubo una cacería de judíos el 28 de octubre? 

Porque ya sabemos qué cariz puede tomar lo que está ocurriendo en el mundo, si conocemos lo que pasó entre 1933 y 1945, ¿quién puede permanecer al margen con la conciencia tranquila? 

Mis pensamientos están con las víctimas  de este conflicto -niños y adultos- en ambos lados del mismo; pero la guerra es entre el misticismo y la racionalidad, entre la barbarie y occidente, y entre el tribalismo y la civilización; y así…no es difícil comprender cuál lado debe prevalecer. 

Si te interesa el tema te invito a leer un texto de mi cuate John David Lewis; haz clic en este enlace


29
Oct 23

Adiós a Mathew Perry

 

Mathew Perry fue el inolvidable Chandler Bing en la serie Friends. Falleció el 28 de octubre de 2023.

Mathew Perry, foto por Valerie Jarrett / @vj44 via X (Twitter), Dominio público, via Wikimedia Commons

Durante los años 90 Friends fue una de mis series favoritas; y si tuviera que elegir un personaje favorito…pues…no podría porque todos tenían lo suyo.  Mathew Perry por lo menos fue nominado a tres premios Emmy por Friends y por The West Wing.  

Mis respetos para Mathew porque en la escuela derrotó a Justin Trudeau  en una pelea. Tuvo una vida difícil por su adicción a opiáceos a lo que logró sobreponerse para luego dedicar energías al activismo.

Adiós, Mathew Perry.


27
Oct 23

Mirada profunda a las trampas de la democracia

 

Cuando seamos mayoría no tendréis otra opción que aceptar la sharía, dijo un islamista al advertir que algún día tendremos una mayoría musulmana aquí en Canadá.  Esa es la idea que muchas personas tienen de la democracia; que en la democracia la mayoría manda y que por ser mayoría está facultada para imponer legislación y valores sobre la minoría, sobre todo si la minoría es la más pequeña que hay…el individuo.

Haz clic en la imagen para comprar La libertad y la ley.

Aquí en Guatemala he oído presidentes decir que como fueron electos por la mayoría, ellos mandaban.  Mucha gente cree, de verdad, que mandar es una facultad que deberían tener los mandatarios porque han sido electos por la mayoría.  Sin reparar en que el mandatario está al servicio de los mandantes y en que los mandantes son los ciudadanos y los tributarios; y sin reparar en que las mayorías que eligen presidentes en Chapinlandia en realidad son sólo la mayoría de la minoría que acude a los comicios y vota válido.

Algunos políticos se ponen tan jacobinos que argumentan que, si los representantes de los electores en el Congreso no hacen lo que demanda el ejecutivo electo por la mayoría de la minoría, podrían hacer uso de multitudes en las calles.  Y esto nos lleva a un libro que acabo de leer en un seminario con colegas: La libertad y la ley, por ese extraordinario jurista que es Bruno Leoni, y acompañados por ese doctor de la ley que es Ricardo Rojas.

Dice Leoni que ningún sistema representativo basado en elecciones puede funcionar bien mientras las elecciones se hagan con objeto de alcanzar decisiones de grupo mediante la regla de la mayoría, o cualquier norma cuyo efecto sea coartar al individuo del lado perdedor del electorado.

Como escribió Friedrich A. Hayek, probablemente la democracia sea el mejor método de conseguir ciertos fines; pero no constituye un fin en sí misma. ¿Qué fines? Elegir autoridades, por ejemplo, o decidir si en el pueblo se va a construir una cancha de fútbol, o un salón comunal.  El peligro está en que la democracia se degenere hasta el punto de que la gente crea que lo justo es lo que la mayoría decide como tal.  De ahí la importancia de los principios, sobre todo el de respeto a los derechos individuales de todos por igual; y el de no agresión.

Ninguna mayoría, y ciertamente ningún grupo que diga representar a la mayoría, debería tener la facultad de violar los derechos individuales de los individuos que constituyen minorías; y tampoco debería tener la facultad de iniciar el uso de la fuerza contra las personas.

Leoni lo pone así: Un puñado de personas no se puede calificar de “mayoría”, en comparación con la persona a la que roban. Ni siquiera si usan la legislación para cometer expoliación.

De ahí que el principio de limitación de poder sea fundamental para cualquier república sana.  ¡Más importante que la herramienta del sufragio, más que la regla de la mayoría y más que el concepto de democracia dogmática!  Y nadie, nadie, nadie tiene representación válida alguna para utilizar el poder -ni siquiera el legislativo- para violar derechos individuales, ni para iniciar el uso de la fuerza en las relaciones sociales.

Y, sin embargo, aquello ocurre con demasiada frecuencia entre nosotros; y Leoni explica que “un concepto agresivo de la legislación para hacerla servir a intereses particularistas ha subvertido el ideal de la sociedad política como entidad homogénea o, incluso como sociedad simplemente.  Las minorías, forzadas a aceptar los resultados de una legislación con la que nunca estarían de acuerdo en otras condiciones, se sienten injustamente tratadas y aceptan su situación sólo para evitar cosas perores, o la consideran como una excusa para obtener en su favor otras [normativas] que, a su vez, perjudicarían a otras personas”.

Por eso es que la sociedad precaria chapina está en descomposición.  Cada grupo de interés que llega a controlar el poder cree que tiene la facultad moral para producir legislación a la medida de sus exigencias; y luego -cuando es minoritaria- no quiere vivir bajo las reglas que ella produjo.  Y así se genera, no un círculo, sino un huracán vicioso de conflictos. 

La vida en sociedad no se trata de una guerra de imposición de valores por medio de la legislación; se trata de encontrar los principios mínimos que favorezcan la cooperación pacífica en persecución del bienestar y de la prosperidad. Sin coerción, y sin privilegios.

Columna publicada en República.


26
Oct 23

Maximón, una pacaya y una experiencia

¡Maximón me trajo una pacaya! Bueno…no exactamente, la pacaya me la regalaron cortada de un jardín y se la puse a San Simón en las manos porque me pareció chistoso.  

San Simón y la payaya.

Las pacayas o Chamaedorea tepejilote están muy presentes en la cocina tradicional de los guatemaltecos. Es uno de los ingredientes tradicionales del fiambre y se las come de otras formas y a mi me encantan envueltas en huervo, con chirmol y sobre una tortilla. ¿Sabes dónde las hacen deliciosas? Donde Doña Mela, en el Mercado Central de la ciudad de Guatemala.

Pacaya cocida lista para comerla.

Yo nunca había cocido pacayas porque las que usamos para nuestro fiambre las compramos envasadas. Esto es no sólo por lo fácil, sino porque a travez del vidrio se puede ver si están tiernas, o no.  Para mí tienen que ser bien tiernas para que no sean amargas.  

Momento en el que abrí la pacaya.

La que me regalaron estaba justo en el borde porque empezaba a ponerse amarga, por sazona; y estaba en el borde.  Así son ricas, también, porque su amargura no es ofensiva, sino que le añade carácter.  Pues bien, la cocimos en casa y la comimos con un chorrito de aceite de oliva para disfrutar plenamente su sabor particular.

¿A tí te gustan las pacayas?


25
Oct 23

El pesimismo de la juventud francesa

 

Con Kerry Halferty conversamos sobre el pesimismo de la juventud francesa en particular, y de la juventud europea en general.  

Haz clic en la foto para ver la conversación.

Aquel pesimismo -que a mí me parece muy triste- está enraizado en la cultura y en un principio de precaución.  Uno que añora una época dorada que nunca existió. 

Claro que en Francia y Europa hay jóvenes y emprendedores optimistas; pero hace falta cambiar la retórica que usamos para comunicarnos con los jóvenes y hablar más de lo emocionante que es resolver los retos y enfocarnos menos en los problemas, dice Kerry.

En la cultura francesa aquel pesimismo es profundo y Kerry piensa que está vinculado a una baja tolerancia al riesgo; y también al contenido pesimista en las fuentes de noticias. 

Kerry invitó a buscar espacios y tiempo para apagar la negatividad y para buscar grupos, artículos, e ideas acerca del optimismo para el futuro y para encontrar soluciones a los problemas.  


24
Oct 23

Sí se pudo, marcha sin destrucción

 

La manifestación para celebrar el 20 de octubre se llevó a cabo de forma civilizada: sin pintas de símbolos de muerte, sin amenazas, sin violencia.  Sí se puede.

En otros años los grupos que desfilan ese día dejan paredes manchadas y causan destrozos; pero este año, a pesar del ambiente tenso y violento de los días anteriores, aquellos grupos demostraron que se puede manifestar de forma decente. ¡Sin violar derechos de terceros!

Vista de la Sexta avenida y Octava calle hacia el sur el 20 de octubre en la tarde.

El viernes 20, en la tarde, fui a dar un paseo a la Sexta Avenida e imaginé que iba e encontrar el ambiente negativo de otros años; pero me llevé la sorpresa agradable de que no fue así.  Ni hoces y martillos, ni pintas groseras, ni nada parecido.  La estética de rojo y negro, como la bandera sandinista, ¡Presente!; pero tranki.

El diecinueve, en X (ex Twitter) escribí que ojalá que los manifestantes no fueran a pintarrajear paredes, ni a causar daños a monumentos, ni a inmuebles, ni a lugares icónicos, porque en otros años sí lo habían hecho en esta fecha importante.

Por supuesto que hubo reacciones, pero la que más me divierte es la de una lectora que, a modo de burla, publicó: A mui vien.  Acompañada de un ícono de obediencia. Honradamente estoy convencido de que las celebraciones legítimas e históricas se ven mejor si los fanáticos pueden controlarse…o ser controlados. ¡Puntos para las dirigencias de la marcha del viernes!

Pues ya ven, sí se pudo. A pesar de la cultura destruccionista que abunda en las filas de los grupos que suelen participar en estas manifestaciones.

¿Qué opacó mi paseo por la Sexta? Que a alguien le robaron su bicicleta y lo golpearon.Ahí estaban los bomberos auxiliando a la víctima y unos policías buscando a los hechores. En la Sexta sí hay hoces y martillos, pero los autores de esas pintas ominosas las han ido poniendo a lo largo de semanas, desde septiembre, seguramente sin conexión directa con la celebración del 20 de octubre.


23
Oct 23

Rony, más que un tío, un regalo

 

Rony era un misterio.  Estoy convencido de que cuando falleció, hace un año, se llevó consigo muchas historias sin contar.  ¿Sería por eso que si uno le hacía preguntas contestaba con una sonrisa como la de un gato que se comió un ratón? 

Era el dios viviente de los garbanzos en dulce, plato que aprendió a preparar de la mano de mi tía abuela, La Mamita, que era su madrina.  Él era el último juez de si los que yo había preparado estaban bien…o no.  Y era un juez sincero e implacable.

Rony, mi tio, acompañado por mi abuelito, Jorge Jurado en algún parque de la ciudad de Guatemala. Foto de la familia Jurado Menéndez.

Desde niño…y hasta la última vez que lo vi me impresionaba su parsimonia.  Rony era como la calma andando. Además, tenía un sentido del humor muy particular y sabía cómo hacer que mi mamá, su hermana, le perdiera la paciencia. 

Cuando era niño lo recuerdo alto y serio.  Mi hermano y yo pasábamos temporadas en su casa porque con él vivían mi abuelita, Juanita y La Mamita, que nos cuidaban cuando mis padres andaban paseando, o de parranda.

En la Primaria temprana, y en aquel ambiente, no había poder que nos hiciera hacer los deberes del colegio antes de que apareciera Rony.  Su llegada a la casa era el momento en el que no había forma de resistirse a hacer las tareas. Cuando él no estaba en la casa todo era jolgorio y aventura; pero cuando él llegaba había que aplicarse.

Durante la Secundaria y parte de la Universidad -para nuestros cumpleaños- Rony nos regalaba telas para pantalones a mis hermanos y a mí.  ¡Y esas telas eran tan bienvenidas!  

En los 70 y 80 caminaba por la zona 1 con mucha propiedad -siempre de traje- y a mí siempre me daba gusto encontrarlo y darle un abrazo. Por esos años pensé que yo nunca había visto a Rony en mangas de camisa.  Seguramente era una exageración mía…o no, pero él daba esa impresión. 

Desde que yo era niño, Rony ponía huerto en su casa durante la Semana Santa.  Él y La Mamita colocaban la cebada germinada, los jocotes marañones y los corozos junto a la iconografía propia de la temporada.  También fue cucurucho importante en Santo Domingo.  Era devoto, pero no era rematado.  No se llevaba bien con las jerarquías, ni con los cachurecos, así que terminó alejado de aquello.

Durante varios Sábados de Gloria en el siglo XXI, Raúl, Nora, Andrés, Alejandro y yo tuvimos muchas oportunidades de ir a almorzar a su casa y a disfrutar de su compañía, de la de su familia y de las cosas ricas que allá preparaban: los garbanzos, por supuesto; bacalao, salporitas, encurtido, moyetes y más. 

Por hacerme puyas se ponía una Tshirt del 20 de octubre y me enviaba fotos en esta época.  Me gusta sospechar que tuvo algo que ver con esa efeméride y que fue uno de los secretos que se llevó. 

Digno heredero de mi abuelita Juanita, Rony era un estoico.  Su espalda le dio la lata en los últimos años de su vida; pero aparte de contar la anécdota, nunca lo oí quejarse con amargura a pesar de los dolores profundos que sufría. Cuando uno lo visitaba no cesaban las bromas a veces a costa de sí mismo, pero con frecuencia a costa de su esposa, Veraly, y de cuando en cuando a costa de mi mamá.

Gracias, Rony, por tanto.