13
Dic 10

¡Un árbol ya adorna mi casa!

¡Eeeeeeeeeeh!, el árbol de Navidad ya adorna mi casa.  El aroma a pinabete y manzanillas, así como las luces y los adornos del árbol ya alegran mi espacio.

De mi infancia recuerdo varios árboles importantes. En casa de mi abuelita Juanita es imposible olvidar unos chiribiscos hermosamente adornados con cabello de ángel y con luces en tonos pastel. También recuerdo los pequeños árboles que ella, y mi tía abuela La Mamita, solían montar -con primor extraordinario- para mi hermano y para mí junto a nuestro propio nacimiento en miniatura.

En la casa de mi abuela, Frances, recuerdo que los árboles generalmente eran pinabetes, o cipreses. Aveces adornados con nieve fabricada elaborada en la casa con un jabón que venía en escamas; y siempre llenos de figuras variadísimas, algunas muy antiguas, y luces multicolores. En aquel tiempo no se usaban luces de un sólo color, y menos blancas, como se estilaba hasta hace poco.  Siempre se usaban luces de colores, como está de moda ahora. Allá los árboles eran tan altos que mi padre y mi tío Freddy tenían que usar escalera para llegar hasta arriba y distribuir bien las luces y las figuras.

En la casa de mis padres tuvimos toda clase de árboles. Aunque los favoritos eran los pinabetes, tuvimos cipreses, pinos y chiribiscos. En algún momento de principios de los años 70 se pusieron de moda los árbolesque ya venían nevados y tuvimos uno de esos. Y en los malos tiempos tuvimos un árbol prestado, y un árbol simbólico, hecho con chorizo de pino, en la pared.

Este año, como el año pasado y gracias a doña Mireya, don Ronald y al Rafa, tenemos un árbol galán que nos llena aromas, de magia y de alegría la casa. Ese arbolito me trae invaluables recuerdos de decenas de alegres festejos, y promete muchos más; y si usted quiere su pinabete, los hay hermosos en la 30 calle 11-42, zona 12, colonia Santa Rosa II; teléfono 2476-0496.


12
Dic 10

Frutas listas para el ponche chapín

¡Ya hay ponche de frutas en mi casa!  Cada familia tiene su particular receta de ponche de frutas,  que es una bebida propia de las fiestas de fin de año en Guatemala.  En esta ocasión, lo novedoso es que en el mercado había abundantes mameyes; frutas que le dan un sabor particular a esta bebida.  A mí me gusta con coco, que es un ingrediente propio de las costas chapinas; y también me gusta que se le añada un toque de manzanillas.

Me gusta caliente; pero me lo gozo mucho cuando está frío y refrescante.  También me agrada mucho ponerle un toque de ron, especialmente en las noches frías.

En la foto se ve el colorido de las frutas cortadas y listas para hervir en la infusión de cáscara de piña y especias que es la base de todo ponche chapín.


12
Dic 10

Los niños en la fiesta de mi barrio

En Guatemala, como en México y supongo que en otros países de Centroamérica, es costumbre que para la fiesta de Guadalupe los niños usen trajes indígenas.  Cuando yo era niño, mi abuelita Juanita y La Mamita me hicieron partícipe de aquella tradición en más de una ocasión.

Los de la foto son mis amiguitos Alessandro, Alejandra y Brandon, a quienes encontré en la plaza acompañados por su abuela, Carmen.


12
Dic 10

Fiesta en el Mercado

Ayer estaba alegre el Mercado de la Villa de Guadalupe. Cómo en mi barrio se celebra la fiesta patronal, los inquilinos de aquel Mercado ponen música y hacen que ir a comprar las frutas y verduras sea más alegre que de costumbre….y hoy, la fiesta continúa hasta en la noche.


11
Dic 10

Despertado por las bombas

Hoy comienza la festividad de Guadalupe en mi barrio y por eso fui despertado por las bombas tradicionales de este tipo de celebraciones.


08
Dic 10

¡Arde, Diablo, arde!

Anoche quemamos al Diablo, de acuerdo con la tradición guatemalteca.  Con un gran fogarón, acompañado por buenos amigos, ponche de frutas, chocolate, tostadas con frijoles y con salsa de tomate, buñuelos en miel de anís y un buen reserva.  En casa de mis amigos Walter y Mafer se hizo la fiesta para alegría de todos.

Muchas culturas tienen tradiciones similares y las que recuerdo ahora son las hogueras de los celtas y las fallas valencianas.  De distinta naturaleza entre sí, y muy diferentes a nuestra Quema del Diablo, todas están relacionadas con el uso del buen fuego que ilumina y que purifica.

Según la tradición chapina, el fuego incinera al diablo representado por las cosas viejas que se queman en la pira.  La tradición demandaba que en al fuego del 7 de diciembre fueran arrojados los vejestorios, símbolos de rencores, de envidias, de malas experiencias del año y de otras cosas que son el diablo y que hay que arrojar fuera de la casa (o del corazón) y entregar a las llamas.

Por supuesto que hay mara que no le atina y que quema llantas, colchones, y otros materiales inapropiados, con lo cual la hoguera adquiere características altamente tóxicas.  Y con eso, los irresponsables están conjurando, no a la eliminación de los demonios, sino a la intervención del estado niñera, que es igual, o peor que el mismísimo Belzebú.

Voto porque la tradición de la Quema del Diablo sea conservada;  no sólo por su simbolismo, sino por lo hermoso que es ver a las familias reunidas alrededor del fuego y comiendo buñuelos.  Yo, mientras tanto, le entrego lo que tenga que darle al fuego y me reiré del Diablo…otra vez.


04
Dic 10

La quema del Diablo y la iconografía popular

En Guatemala, el 7 de diciembre de cada año, se celebra La quema del Diablo.  Al ocaso, la gente enciende fogarones frente a sus casas y en ese rito mitológico quema lo viejo, lo inservible…lo malo.

Hay fogarones grandes y chicos, y la fiesta generalmente viene acompañada por quema de cohetillos y comidas tradicionales entre las que destacan los buñuelos y el ponche de frutas. Una de mis anéctotas favoritas acerca de los buñuelos es la de una ocasión en la que mi padre decidió jugarle una broma a mi hermano, Juan Carlos. Resulta que JC es de los que tomaba la porción más grande y el buñuelo más grande, siempre que podía; así que un 7 de diciembre, mi padre tomó un pedazo de algódón, lo forró con masa de buñuelos y produjo uno notablemente más grande y hermoso. Ya cubierto con miel, el buñuelo en cuestión se veía tentador, así que cuando JC entró a la cocina y vio el buñuelo grande lo reclamó para sí. Mi padre entabló con él una discusión y le disputó el buñuelo. Los que sabíamos de la broma observábamos con entusiasmo y el momento culminante fue cuando mi hermano tomó el buñuelo y se lo metió entero a la boca. Y tardó unos segundos en notar que había algo extraño. Unos segundos más se requirieron para que se diera cuenta de que había caído en una broma y que estaba mascando un buñuelo de algodón.

Alrededor del mundo, muchas culturas -como la celta, o la valenciana- tienen la costumbre de encender fogarones y el buen fuego siempre ha sido un instrumento que ilumina y purifica. Según la tradición chapina, el fuego incinera al diablo representado por las cosas viejas que se queman en aquel.  La tradición demandaba que en al fuego del 7 de diciembre fueran arrojados los vejestorios, símbolos de rencores, de envidias, de malas experiencias del año y de otras cosas que son El Diablo y que hay que arrojar fuera de la casa (o del corazón) y entregar a las llamas.

De unos pocos años para acá, a alguien se le ocurrió que podría ser buen negocio elaborar piñatas con la imagen del Diablo y venderlas en para esta fiesta. ¡Y dio en el clavo!, ya que las piñatas se popularizaron y se generalizaron, al menos en la ciudad de Guatemala.

Este año, sin embargo, he visto una novedad: Piñatas de Satanás, con la cara de Sandra Evita Torres, esposa del presidente Alvaro Santa Clos Colom. Por cierto que hay mara que no le atina y que quema llantas, colchones, y otros materiales inapropiados, con lo cual la hoguera adquiere características tóxicas.  Y con eso, los irresponsables están conjurando, no a la eliminación de los demonios, sino a la intervención del estado niñera, que es igual, o peor que el mismísimo Belzebú.

Gracias a mi amigo, Raúl, por la foto.


26
Nov 10

¡Celebración de la vida y de lo que la hace buena!

¿Cómo no dedicarle una noche a la celebración de todo lo bueno que hemos tenido en el año? ¿Cómo no celebrar a las personas que nos aman y que amamos, a nuestras familias y a nuestros amigos? ¿Cómo no celebrar las cosas buenas que tenemos: los frutos del trabajo, y la salud? ¿Cómo no celebrar a las ideas y a las personas que hacen posible lo que tenemos y lo que hace nuestras vidas más placenteras, más fáciles y más alegres?

A mí, por eso, me gusta mucho celebrar la fiesta del Día de Gracias.  La verdad sea dicha, las fiestas en las que se celebran la muerte y el sacrificio sólo me interesan como fenómenos sociales y como parte de las tradiciones (¡Y por la comida que se acostumbra en ellas!); pero, realmente, me parecen perversas.  ¡Que vivan la vida y la productividad!

Anoche celebramos con un pavo que hicimos en casa de acuerdo con la receta de mi bisabuela, Adela o Mami; acompañado por puré de camote, ensalada y un Quimera 2005, de Achaval Ferrer, que trajeron amigas queridas.  Y el toque chapín lo puso una torta de yemas, de Totonicapán, departamento guatemalteco famoso por sus panaderías, entre otras cosas.

He aquí una meditación valiosa sobre esta fiesta,  por el cuate Craig Biddle.


25
Nov 10

Concluida la fase 1 del pavo

Debido a los horarios apretados, en casa preparamos en fases el pavo para la cena de hoy: Fase 1, es la preparación del relleno y la sazón de la piel del ave.  Fase 2, es la horneada.

Ya hicimos la primera parte, que consiste en picar y freír en mantequilla: cebolla, apio, hongos, castañas  y los menudos del pavo.  Luego, estos se mezclan con pan que ha sido remojado en vino blanco de modo que no quede empapado, sino húmedo.  Esta mezcla se sazona con sal, pimienta y salvia.  Luego el pavo es sobado con mantequilla, ajo, sal y pimienta.

Mi bisabuela, mi abuela y mi madre usaban champiñones; pero a mí me gusta usar crimini, o shitakes aveces porque su sabor se hace sentir más; y hoy usamos shitakes. Y otra cosa que hago, porque me gusta el toque que le añade, es ponerle un chorrito de aceite de oliva.

Cuando está frío el relleno se coloca dentro del animal.

Para mí, el pavo es sólo un vehículo para hornear el relleno, que es mi parte favorita, la que me me pone contento y la que me lama los bigotes.  Definitivamente no me gusta la pechuga -que mi bisabuela decía que era como comer sábana-, y me disfruto mucho la carne de las alas y de  los muslos.

La fase 2, ocurrirá hoy en la noche.  Luego de rellenado el pavo, se le ponen encima lascas de tocino a lo ancho de la pechuga y sobre las piernas y en las alas.  Se pone dentro de la bolsa con algo de vino blanco y ¡al horno!

Esta es una de las recetas de mi bisabuela, Adela.  Ella preparaba otras dos: una con manzanas y otra con ostras; pero esta es mi favorita.


13
Nov 10

Fuegos artificiales Gallo


Así se vieron los fuegos artificiales de la inauguración del Arbol Gallo, desde mi ventana.  Con la inauguración de este ícono popular, se inician las festividades navideñas en Guatemala.  El tráfico en la ciudad está patas arriba; pero la gente está contenta.

En todas las vías que conducen al Monumento a los Próceres de la Independencia de Centroamérica, donde se halla el Arbol, se ven docenas y docenas de familias que vuelven caminando a sus hogares.  También se oyen muchas sirenas de ambulancias, o bomberos.