24
Oct 07

Los diputados deberían de derramar su sangre

Este es el glifo maya correspondiente al sacrificio de derramamiento de sangre.

Los reyes y sacerdotes mayas solían perforarse el pene, la lengua, o las orejas para extraerse la sangre que, ofrecida a los dioses, permitía que el universo continuara funcionando.

Este glifo lo encontré en una estela ubicada en uno de los museos de Tikal; y cuando mi amigo Andy la vió opinó que los legisladores -igual que los gobernantes mayas- deberían derramar su sangre como parte de sus obligaciones y especialmente antes de legislar.

Hoy, los guatemaltecos nos enteramos de que las diputadas “Anabella de León y Conchita Mazariegos, de la Comisión de Probidad, gastaron Q14 mil para hospedarse en Casa Santo Domingo y dictaminar dos anteproyectos”; y de que pretenden que el Congreso de la República (o sea: Nosotros los tributarios) pague la cuenta. ¡En suites de lujo y con jacuzz!, hágame usted el favor. Dígame si esto no es una infamia.

Estoy de acuerdo con Andy. En vez de pagarles lujos y jacuzzis a los diputados para que produzcan diarrea legislativa, los representantes deberían estar dispuestos a probar, con el derramamiento ritual de su sangre, que las leyes que van a discutir y a aprobar son lo suficientemente generales, abstractas e impersonales como para que valga la pena.


19
Sep 07

Leche aceda

Representantes de la Cámara de Productores de Leche, de Guatemala, solicitaron que el programa Vaso de leche se convierta en una ley. Según informó el presidente de aquel grupo de interés, la obligatoriedad del vaso de leche significa un ingreso anual de Q2,700 millones anuales para los lecheros.

Claro que la compra compulsiva de leche por parte del gobierno no es presentada como un programa para enriquecer a los lecheros a costa de los tributarios; sino como una manera de proporcionar 25% del requerimiento nutricional de los niños.

Que conste que no me opongo a que los niños tomen leche; pero es una desgracia que la industria lechera nacional dependa del presupuesto del estado para el enriquecimiento de sus propietarios. La pregunta obligada, aquí, es: ¿Deberían los grupos de interés tener la facultad de conseguir que el estado (con el dinero de los tributarios) enriquezca a sus miembros? Las industrias, por ejemplo, ¿deberían de depender del erario nacional para su sobrevivencia y su crecimiento?

La compra obligada de leche por parte del gobierno realmente significa una transferencia de riqueza en el orden de Q2,700 millones anuales. Y si los lecheros tienen “derecho” a semejante negocio, ¿por qué no lo tienen otros productores? ¿Por qué no “contribuimos” al enriquecimiento de otros empresaurios chapines y de paso también contribuimos al 100% del requerimiento nutricional de los niños?

¿Por qué insistimos en multiplicar los privilegios?


12
Jul 07

Lo que es importante, y lo que no

“Como si estuvieran en la escuela, los candidatos presidenciales fueron sometidos por Prensa Libre a un cuestionario sobre indicadores nacionales. El resultado de la prueba, en la mayoría de los casos, dejó mucho que desear”.

Creo, sin embargo, que no se hicieron las preguntas relevantes. Se preguntaron datos; pero no cuestiones de importancia. A mi me gustaría saber, por ejemplo, si algún candidato conoce la diferencia entre un estado de derecho y uno de legalidad; o bien, si cree, o no, que los derechos individuales deben prevalecer sobre los intereses colectivos. Me gustaría saber si prefieren los tratados de comercio, o la apertura unilateral de fronteras; si apoyarían un flat tax, o un poll tax. Me gustaría saber qué opinan de ProReforma. Ese tipo de cosas sí me ayudaría a tomar una decisión en cuanto a mi voto. Por otro lado, pienso que si los candidatos saben exactamente cuántos artículos tiene la Constitución, o si saben datos del Almanaque Mundial, es tan importante como que se sepan los nombres de los tres sobrinos del Pato Donald.


25
Jun 07

Los gobiernos no discriminan

Cartel con graffiti encontrado en el Metro de Nueva York por mi amigo Constantino.


21
Jun 07

De miedo…o de risa

Dice Miguel Angel Sandoval, uno de los candidatos presidenciales de la exguerrilla, que si la URNG gobernara “subiría el Impuesto sobre Empresas Mercantiles y Agropecuarias, el Impuesto Sobre la Renta y el Impuesto Extraordinario y Temporal de Apoyo a los Acuerdos de Paz. Crearía uno sobre las tierras ociosas”.

Primero uno se espanta, ¿o no?; pero luego, un poco porque entre todos, los exguerrilleros no hacen bulto en las encuestas, da algo de risa. También mueve a la hilaridad la juracidad de los dinosaurios estos.


02
Jun 07

Secreto y prisa

El Congreso de la República fijó un plazo para que su Comisión de Relaciones Exteriores dictaminara para la creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala; pero con buen tino, la Comisión se lo ha tomado con calma.

La prisa es sospechosa porque en un Congreso en el que se entretiene la nigua, aún en el caso de piezas de legislación de alguna importancia, ahora resulta que hay que acelerar la aprobación de la CICIG. Es sospechosa, pero no extraña porque detrás de las exigencias en torno a la citada comisión están la Organización de las Naciones Unidas y toda la fuerza extorsionista de los “países amigos de Guatemala”. Ya los oigo decir: “Si no aprueban la CICIG, ya no les damos ayuda”.

En aquella dirección hay dos características que han marcado a esta comisión desde su engendro: la primera, fue el secreto absoluto en el que se mantuvo el acuerdo entre la ONU y el gobierno. El sigilo era para evitar que el texto fuera conocido, y por lo tanto, discutido por los guatemaltecos. Los promotores habían aprendido, después del fracaso de la Comisión Internacional de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad, que airear los defectos del acuerdo y de la comisión, iba en contra de sus intereses.

Aunque el acuerdo ya había sido depurado de las inconstitucionalidades que habían hecho inviable a la CICIACS, los promotores no consideraron que la transparencia fuera prudente hasta no estar seguros en la Corte de Constitucionalidad.

La segunda, ha sido esta prisa por conseguir que el acuerdo sea aprobado por medio de la ley correspondiente. En parte esto es para evitar que continúen las discusiones sobre la comisión; pero en parte, también, es porque las cosas hay que hacerlas en caliente. No vaya a ser que alguien empiece a hacer preguntas incomodas.

Una de esas preguntas es que, si el objetivo de la CICIG es “determinar la existencia de cuerpos ilegales de seguridad y aparatos clandestinos, su estructura, formas de operar, fuentes de financiamiento y posible vinculación con entidades o agentes del estado y otros sectores que atenten contra los derechos civiles y políticos en Guatemala”, ¿qué, exactamente, son un cuerpo ilegal de seguridad y un aparato clandestino de seguridad?

“La existencia de estructuras como las que investigará la CICIG significa un serio obstáculo para el respeto por los derechos humanos y el estado de derecho en Guatemala”, dijo Nicholas Howen, Secretario general de la Comisión Internacional de Juristas, en un documento que repite y repite la frase, sin especificar, nunca, a qué es lo que se refiere exactamente. Y el acuerdo firmado por la ONU y el gobierno chapín, hace lo mismo. Nadie aclara qué son un cuerpo ilegal de seguridad, o un aparato clandestino de seguridad.

Con una puerta así de ancha, ¡¿qué no cabe ahí?! Este es el tipo de cosas que la ONU, el gobierno, y los “amigos”, deben definir y transparentar antes de que el acuerdo sea aprobado para su discusión en el Congreso.

Otra ventana abierta peligrosamente, es la de los privilegios que crea el acuerdo, y los que pudiera crear la ley de la comisión. En su anterior versión el acuerdo exoneraba de impuestos a los ejecutivos chapines que trabajaran en la comisión. Ese abuso no está incluido en el nuevo acuerdo y se limita sólo para el personal extranjero, según las prácticas internacionales; ¡pero tampoco está expresamente excluido! De modo que, ¿qué les impediría a algunos diputados serviles “quedar bien” y restaurar aquel privilegio de no pagar impuestos?

Casi no hay día de Dios en el que no salga algo sobre la CICIG en alguno de los diarios del país; y la presión, para los diputados, ha de ser grande. Pero también es grande su compromiso con el estado de derecho, con los electores y los tributarios. En vez de crear un nuevo elefante blanco; ¿no sería mejor hacer que funcionen las instancias que ya existen tales como la policía, los tribunales de justicia y el Ministerio Público?

Publicada en Prensa Libre el sábado 2 de junio de 2007.


13
May 07

¿Es usted un ciudadano normal, o todavía piensa?

Aquí, en Guatemala, circula un correo electrónico que invita a las personas a cambiar el país, entre otras cosas, mediante el pago de impuestos. Y yo sugiero que vayamos más allá. Sugiero que cuestionemos los tributos y el uso que se les da. Sugiero que cuestionemos el sistema entero. Sugiero que cuestionemos si queremos una sociedad basada en la competencia por privilegios, o una basada en la cooperación voluntaria y pacífica.

Sugiero que el ciudadano deje de verse a sí mismo como súbdito y se vea como cliente; en el sentido misesiano de que el cliente es el soberano.

La ilustración fue tomada de Etiqueta.


30
Abr 07

¿Qué hacen con los impuestos?

Según mi cuate Cris, el siguiente párrafo es la traducción de uno que halló en un blog chino. El escritor objeta el uso que se le da a los impuestos que paga; y, aunque se refiere a China, es fácil aplicarlo a Guatemala.

“I want to know if my taxes becomes the most expensive alcohol–Maotai and Wuliangye at dinner; I want to know if my taxes become the fresh flowers used for all kinds of big and small meetings. I want to know if my taxes become the bricks for building the image projects? I want to know if my taxes become the fun experience for the public servants’ overseas investigations? I want to know if my taxes become the comforts of luxury cars? I want to know if my taxes were given generously as a bribe? I want to know if my taxes were wasted by state-owned companies or became an accomplice to monopolize the market price? I want to know if my taxes pay for the bad debt in the banking system… I want to know if my taxes turn into the salaries of the tax collectors who in return come to squeeze me?”
La ilustración fue tomada de Patria Libertad.

18
Abr 07

Impuestos y sentido común

Hoy encontré esta carta de Mario J. Cabrera R., en El Periódico, y me parece que vale la pena difundirla:

El Gobierno y organismos internacionales viven diciendo que hay que elevar la carga tributaria porque esta es muy baja.Yo creo que el problema es que sus fórmulas no funcionan. A cambio de nuestros impuestos el Gobierno dice que nos ofrece seguridad, salud, educación, infraestructura, entre otros. Pero no es eficiente para brindar estos servicios, y nos obliga a pagar policías privadas, colegios, médicos privados e inclusive carreteras privadas, todos estos de mejor calidad.¿No es que estamos pagando dos veces por los mismos servicios? ¿No es esto como que estuviéramos tributando doble? ¿Cómo incorporan esta duplicidad en las fórmulas que utilizan para calcular la carga tributaria?


14
Abr 07

Mi hija, y el señor

Tomar dinero ajeno por la fuerza es robo, aquí y en la Cochinchina. La gente normalmente se opone a este tipo de despojo, a menos que aquella expoliación ocurra como consecuencia de una decisión política (a cargo de los mismos políticos que la gente critica por corruptos e ineptos). Sin embargo, no deja de sorprender que la gente crea que está obligada a pagar impuestos, sin más.

Ahora que leo que el Fondo Monetario Internacional ha exhortado a la administración chapina para que impulse una reforma fiscal, en este año, con el objetivo de aumentar impuestos; y que la Comisión de Seguimiento del Pacto Fiscal anda muy activa, vale la pena hacer algunas reflexiones sobre el tema impositivo.

En mi humilde opinión, como tributario y como elector, ninguna reforma impositiva debería dar un paso más sin resolver los siguientes puntos:

Ni un solo centavo de los impuestos que pagamos debe servir para favorecer, promover, incentivar, financiar, subvencionar, proteger, ni fomentar intereses particulares, ni privilegios.

Hasta el último centavo de los impuestos que pagamos debe ser utilizado única y exclusivamente para el bien común. Entendido este como el bien de todos, no como el bien de algunos, ni como el bien de muchos.

Leo que de 332 municipalidades, 275 no pasan por la fiscalización de sus presupuestos por parte de la Contraloría de Cuentas; y quién sabe que cosas parecidas ocurren a todo lo ancho y todo lo largo de la administración. Luego, hasta el último centavo de los impuestos que pagamos debe ser fiscalizado de forma transparente.

Recuerdo que antes las facturas detallaban cuánto es que uno pagaba de Impuesto al Valor Agregado; posteriormente, ese detalle importante fue ocultado en las facturas para que la gente no estuviera consciente de que está pagando un tributo. Luego, todo habitante de la República debe cargar con su parte alícuota del costo de tener gobierno. Así, estoy seguro de que seríamos más cuidadosos con permitirles, o no a los políticos, usar nuestro dinero para favorecer los intereses particulares y los privilegios de quienes no ven nada malo en usar, para sus negocios y sus fines, dinero ajeno tomado por la fuerza.

Antes de que el más mínimo aumento de impuestos sea llevado a la mesa, siquiera, la administración debe garantizar plenamente que: no se usa el dinero de los tributarios para beneficiar a nadie en particular; todos cargamos con el costo de tener gobierno; el dinero de los tributarios no se desperdicia y no se pierde en corrupción; y se hace todo lo posible por recaudar eficientemente. Si así fuera, así sí baila mi hija con el señor.

Sólo en estas condiciones es posible admitir, con mucha cautela, que tomar dinero ajeno por la fuerza tiene alguna justificación: si todos contribuyen por igual, sin se usa para el bien de todos y si se administra honradamente.

Esto es, no sólo porque robar es muy malo; sino porque los impuestos tienen efectos que no son muy evidentes y que son perjudiciales. Por medio de los tributos (por altos, o por complejos) el gobierno puede destruir la base productiva que hace posible el desarrollo económico.

A estas alturas alguien dirá que exagero cuando digo que el cobro de impuestos es violento; pero, ¿habrá quien niegue que se llaman impuestos, precisamente porque no son donaciones voluntarias? ¿Habrá quién no recuerde que si uno no paga sus impuestos corre el riesgo de irse enchachado a la cárcel? El uso de la fuerza para tomar el dinero ajeno está ahí presente, aunque se nos olvide.

Pasadas aquellas precondiciones, sólo queda tomar en cuenta que, para que los impuestos no erosionen la capacidad productiva y competitiva de la población económicamente activa, deben ser neutros, lo que significa que no deben afectar los precios relativos para que no cambien la manera en que las personas valúan las cosas y toman sus decisiones. Y dicho lo anterior, el primer tributo que debería desaparecer, entonces, es el impuesto a los rendimientos del capital.

Publicada en Prensa Libre el sábado 14 de abril de 2007