18
Feb 26

Uniformes, familia e historia

Desde principios del siglo XX el negocio de mi bisabuelo, Jorge Jurado Meany, era el de la confección de uniformes para oficiales del Ejército, funcionarios y empleados del gobierno. Su establecimiento quedaba en la Sexta avenida y Sexta calle de la zona 1, a un costado del Palacio Nacional. En el Museo Nacional de Historia todavía hay por lo menos una chaqueta elaborada en esa sastrería cuando ya la había heredado Humberto Jurado Reyes, hermano de mi abuelo materno. Aquel Jorge era el papá de mi abuelo, , Jorge Jurado Reyes, quien se casó con mi abuelita Juana Hidalgo Cabrera, y ambos eran padres de mi mamá, Nora.

De la antigüedad de aquel negocio hay varias evidencias:

Que por la Tesorería Nacional se erogue la suma de seis mil pesos moneda del país ($6000), que importan 15 uniformes para uso de los C. Cadetes de la 4ª. Promoción, graduados de la Académica Militar, contratados con don Jorge Jurado. Así lo acordó don Manuel Estrada Cabrera el 22 de febrero de 1917 en acuerdo refrendado por Luis Ovalle, secretario de Estado en el despacho de la Guerra. Publicación del 26 de febrero de 1917 en El Guatemalteco, que era el diario oficial.

Que la Tesorería Nacional se erogue la suma de nueve mil doscientos pesos moneda del país ($9,200) para pagar al ciudadano Jorge Jurado el saldo que se le adeuda por la confección de nueve uniformes destinados al servicio de los Jefes y Oficiales que se encuentran de alta en el Batallón Guardia de Honor, que se detallan en el recibo correspondiente, conforme comprobante adjunto; cantidad que se reintegrará a la propia tesorería oportunamente, quedando obligados dichos Jefes y Oficiales a amortizar su deuda por abonos mensuales de doscientos pesos como mínimo, acordó el presidente constitucional de la república, Carlos Herrera, el 7 de marzo de 1921, refrendado por Emilio Escamilla, secretario de Estado en el despacho de la Guerra. Publicación del 28 de marzo de 1921 en El Guatemalteco.

Que la Tesorería Nacional erogue la cantidad de dos mil novecientos pesos ($2900), para pagar a la sastrería de don Jorge Jurado, la confección de un uniforme para el chauffeur de la Secretaría de Hacienda, conforme a la factura que se acompaña, acordó el presidente José María Orellana el 14 de octubre de 1925 y la publicación fue refrendada por el secretario de estado en el despacho de Hacienda y Crédito Público, Carlos O. Zachrisson. Publicado el 24 de octubre de 1925 en El Guatemalteco.

Don Manuel Estrada Cabrera fue depuesto el 15 de abril de 1920, luego de 22 años de ejercer la presidencia de la república. Don Manuel era tío de mi abuela, Juana; hermano de mi bisabuela, Gilberta; e hijo de mi tatarabuela, Joaquina.

Carlos Herrera sucedió a Estrada Cabrera, entre el 15 de abril de 1920 hasta que fue derrocado el 15 de septiembre de ese año. Fue padre del doctor Rodolfo Herrera Llerandi con quien tuve el honor de conversar un par de veces.

José María Orellana fue el presidente que sustituyó a Carlos Herrera. Su imagen está en los billetes de Q1; y Carlos O. Zachrisson fue el secretario encargado de la transición de pesos a quetzales en 1924. Por eso es que su efigie está en los billetes de Q50.

Y así, tres acuerdos de hace un siglo unen a una familia con los rostros que llevamos en el bolsillo todos los días y con tres protagonistas de la historia de Guatemala.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por las pistas. 


27
Ene 26

Herencia sin testamento

 

El fallecimiento de Pedro Estrada-Monzón Rivera en 1880 marcó el inicio de una serie de movimientos legales relacionados con su herencia. La ausencia de un testamento complicó la resolución de asuntos legales y sociales para sus descendientes, que tuvieron que enfrentar el proceso de legitimación y el reconocimiento de sus derechos en un contexto de cambios institucionales y sociales, explica la IV y última parte del estudio “A 100 años del fallecimiento de Manuel Estrada Cabrera, apuntes biográficos y genealógicos breves sobre Pedro Estrada-Monzón Rivera (Quetzaltenango, 14 de abril de 1817 – 14 de enero de 1880)”, por Luis Andrés Schwartz, publicada en Gazeta.

Collage elaborado por Arde Proyectos.

Esta parte del estudio se ocupa de la dinámica post mortem del padre de don Manuel Estrada Cabrera. Para entender mejor esos movimientos legales, es esencial identificar a los descendientes conocidos de Pedro al momento de su fallecimiento, todos nacidos fuera del matrimonio:

  1. Coronel y licenciado José Gabriel Estrada-Monzón (1840-1905), hijo de Luz Alegría.
  2. Herlinda Estrada-Monzón (c. 1852-1920), hija de Juliana Rivera.
  3. Francisco Alfredo Estrada (1856-?), hijo de Carlota Alvarado.
  4. Licenciado Manuel José Estrada Cabrera (1857-1924), hijo de Joaquina Cabrera.
  5. Licenciado Juan Francisco Cabrera Estrada (1861-1895), hijo de Joaquina Cabrera.
  6. Elvira de Jesús Estrada-Monzón (1862-1926), hija de Carlota Alvarado.
  7. Ana Josefa de Jesús Estrada-Monzón (1863-1885), hija de Carlota Alvarado.
  8. Irene Estrada-Monzón (1868-1890), hija de Petrona Bustamante.

Si te interesam la genealogía, la historia de Guatemala durante la Belle Époque, el período de Manuel Estrada Cabrera, o simplemente la historia bien documentada, esta serie de cuatro publicaciones está llena de información inédita y sorprendente que no encontrarás en los libros de texto habituales.


19
Ene 26

Construcción de un árbol genealógico

Si en tu familia todavía se menciona a Manuel Estrada Cabrera (MEC), tu aporte puede amarrar un dato suelto y ayudar a construir una memoria compartida. Si, además, tu familia guarda vínculos con Quetzaltenango y figuran apellidos como Andrade, Arévalo, Cabrera, Cajas, Estrada-Monzón, Hidalgo, Mazariegos, Sáenz o Rivera, me interesa que me escribás, dice Luis Andrés Schwartz en la convocatoria abierta para la construcción de un árbol genealógico.

Haz clic en la ilustración para leer la convocatoria completa. Te la recomiendo.

Tu intuición es correcta: se trata del mismo MEC que fue jefe del Ejecutivo durante 22 años, desde el magnicidio de «Reinita» el 8 de febrero de 1898, hasta el 8 de abril de 1920. Ese día, la Asamblea Nacional Legislativa emitió el Decreto 1022, mediante el cual lo declaró imposibilitado para gobernar y «separado» de la Presidencia de la República. El desenlace ocurrió en un clima de efervescencia política, agudizado por el descontento tras los terremotos de 1917 y 1918. (Netflix: esos años piden una serie).

¿Por qué quiero que te involucrés o por qué querrías vos sumarte?, pregunta Luis Andrés Schwartz. 

Esta convocatoria no es universal ni se dirige a todos. Interpela a quienes conservan relatos, documentos, imágenes o inquietudes que aún no han encontrado cómo volver a latir, así como a quienes sienten la necesidad, inocente o insistente, de saber más sobre sus propios orígenes.

Hace más de una década sostengo un proceso de investigación y escritura. Busco dibujar las ramas de mi chiribisco genealógico que confluyen en una mujer ladina que nació y articuló su vida en Los Altos decimonónicos: Joaquina Cabrera (1836-1908). En mi esquema familiar, ella es mi quinta abuela en línea materna directa: la mamá de la mamá (Gilberta), de la mamá (Juana), de la mamá (Nora), de mi mamá (Guisela).

Desde ella, la línea familiar se ramificó como un delta, ancho y fértil. Los cauces iniciales fueron tres: Manuel José Estrada Cabrera (1857-1924), Juan Francisco Estrada Cabrera (1861-1895) y la benjamina Gilberta Cabrera (1870-1920). A ellos se sumaron parientes colaterales y por matrimonio, compadrazgos y redes de vecindad.

Sin embargo, la tarea se volvió compleja al intentar identificar la diáspora post-Semana Trágica (colapso del cabrerismo, 1920). La persecución y el repliegue familiar interrumpieron aquel tejido de afectos y vínculos que había sido cercano hasta entonces.

¿A quién le interesa Manuel Estrada Cabrera?, pregunta Luis Andrés, y responde: a vos, si este nombre te toca por algún lado. Y añado, yo, que el texto completo de la convocatoria es fascinante de leer, sobre todo si te interesa la historia de Guatemala, si te fascina la historia de la Belle Époque en esta país nuestro, si te llama la atención la genalogía, si eres intelectualmente curioso. 


16
Ene 26

De cara al sol, y coraje

La noche en que terminé de leer De cara al sol me costó mucho dormir. Me metí a la cama y estuve vuelta y vuelta porque no había modo de que me abandonara la vorágine de acontecimientos y emociones del final del libro. ¡Por supuesto que uno ya sabe en qué termina esa novela de Milton Estuardo Argueta!; pero eso no es óbice para que la narrativa del autor lo agarre a uno y —sin sombrero (porque estamos en 1907)— lo involucre con los últimos momentos de los perpetradores del atentado de la bomba contra don Manuel Estrada Cabrera y con los horrores que vivieron sus familias, sus cómplices, sus proveedores y quién sabe cuántos inocentes.

Haz clic en la imagen para comprar la novela.

El 29 de abril de aquel año, nueve meses después de que empezaron a planearlo —como si fuera un juego macabro—, cuatro jóvenes guatemaltecos reventaron una bomba al paso del dictador. Por supuesto que no ejecutaron el intento de magnicidio solos, y con ellos conspiró un grupo de patriotas que incluía hombres y por lo menos una mujer. El 20 de mayo de aquel año, Enrique y Jorge Ávila, Julio Valdés y Baltasar Rodil fueron copados y se suicidaron antes de caer en manos de la policía, en un inmueble que todavía puede ser identificado cerca de la Iglesia de San José.

Con talento narrativo, el autor nos lleva por el túnel del tiempo a la Guatemala de principios del siglo XX. Pero no solo en cuanto a ambientación física, sino a una ambientación de sentimientos y emociones, ambas impecables. Para sus lectores, Milton supo reproducir el espíritu de la Belle Époque chapina, salpicado por una tiranía, salpicado por una sociedad aterrorizada por el espionaje y la delación, y salpicado por el servilismo. La delación, el miedo y el temor son personajes en esta lectura. Eso sí, una Belle Époque en la que no faltaron hombres (y mujeres) como aquellos que Diógenes buscaba con una linterna.

De cara al sol tiene tres trances inquietantemente intensos: el del final, el capítulo XV y uno que no voy a contarte para no destripar la novela. Esta se lee fácil porque el lector es arrastrado por diálogos y acontecimientos arremolinados, acompañado por personajes entrañables, heroicos y despreciables. Acompañado por seres humanos en sus mejores y en sus peores momentos. En la novela, el problema moral del padre Castañeda ilustra muy bien cómo se vivía en aquellos tiempos. En pocas páginas los conspiradores pasan de: ¡Patojos huevudos, esos sí son hombres! a Idealistas. ¡Egoístas! y ¡Tontos!. ¿Cuántos así hay en el Helicoide de Caracas, o en las calles de Irán? Siempre son los jóvenes los que ponen los muertos cuando hay que sacar a una dictadura enraizada con la complicidad de los viejos.

¿Qué te digo? Si disfrutas los relatos buenos, si te cautivan las novelas históricas y si te enamora aquel período de Guatemala, esta novela es para ti. Para mí tuvo atractivos adicionales porque crecí con bisabuela, abuelas y tía abuela que me contaban historias de aquellos tiempos; porque soy aficionado a la historia y a las fotografías de aquel entonces; porque mi sobrino Andrés estuvo involucrado como investigador; porque el Establo de Schuman —que era de mi tatarabuelo Emilio— aparece mencionado en la novela cuando quedaba en la Cuarta calle poniente, en el inmueble donde vivían mis abuelos cuando nació mi papá; y porque la detonación de la bomba ocurrió en la Séptima avenida sur, frente a una casa que todavía existe, vinculada a don Fortunato, que luego se casaría con mi bisabuela doña Gilberta, hija de doña Joaquina Cabrera. ¡La vida es un Velasquillo peculiar, con un sentido del humor retorcido!

De cara al sol te va a sacudir la conciencia, te va a hacer sentir orgullo chapín y, sobre todo, te va a recordar que la libertad nunca fue gratis… y que siempre hay que pelear por ella.

Columna publicada en República


14
Nov 25

Burocracia vrs. historia

 

En marzo de 2001, bajo el régimen talibán, el mullah Mohammed Omar emitió una fatwa que ordenaba la destrucción de todas las representaciones idólatras en Afganistán, incluyendo las estatuas de Buda en Bamiyán. Esas estatuas fueron talladas directamente en la roca de acantilados de arenisca durante el siglo VI e. c. Eran dos colosos monumentales: el Buda mayor medía 55 metros de altura (equivalente a un edificio de 18 pisos), y el menor, 38 metros. Representaban al Buda en posición de pie, con vestimentas fluidas y detalles estilizados que fusionan influencias indias, persas y helenísticas —ejemplos sublimes del arte gandhara, donde el budismo se adaptó a contextos multiculturales.

El monumento de José María Reyna Barrios sigue sin ser reparado después de haber sido decapitado por vándalos. La foto es de X.

Poco después de aquel acto de barbarie e irracionalidad escribí que no podemos escapar al hecho de que las nuevas y las viejas formas de pensar conviven con nosotros. Por eso estamos obligados a revisarlas y a repensarlas. No vaya a ser que un día, sin darnos cuenta, despertemos como la raza que dinamita siglos de cultura, y no como la raza que construye estaciones espaciales, esto porque el artículo sobre los budas estaba relacionado con la estación espacial Mir.

De aquello me acordé cuando leí que el gobierno socialista de España estaría contemplando la idea de resignificar El Valle de los Caídos (símbolo de la reconciliación después de la Guerra Civil); y la de remover de ese monumento La Piedad, las virtudes (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) y los cuatro evangelistas a un costo de por lo menos 30 millones de euros. Luego de mucho alboroto, tanto el Ministerio de Vivienda como el arzobispado de Madrid afirmaron que aquella remoción no ocurrirá.

Me acordé de aquellos monumentos porque los monumentos no son meros objetos estéticos o arquitectónicos, sino artefactos vivos de la memoria colectiva, que encapsulan la historia, la identidad y las contradicciones de una sociedad en un momento dado. Su importancia radica en múltiples dimensiones: simbólica, política, educativa, social y, a menudo, conflictiva. Una vez alguien me dijo que los monumentos son “espejos rotos” de la sociedad porque revelan glorias, traumas y luchas por el control del relato histórico. Su importancia trasciende lo material porque moldean cómo nos vemos a nosotros mismos y al otro. En palabras de Walter Benjamin, son ruinas en el presente que nos invitan a confrontar el pasado para imaginar futuros mejores.

¿A qué vienen estas meditaciones? A que en octubre de 2021, con acompañamiento internacional y con la infaltable iconografía comunista, dos pequeños grupos de cafres vandalizaron los monumentos de Cristóbal Colón y de José María Reyna Barrios, en la ciudad de Guatemala. La estatua de Reinita fue decapitada y su monumento ecuestre fue gravemente dañado; el hermoso monumento de Colón se salvó porque, aparentemente, había un panal de abejas cerca y los orcos tuvieron que retirarse. ¿Dónde estaban las autoridades? ¡Quién sabe! Del mismo modo en que quién sabe dónde están, ahora, las autoridades encargadas de su restauración. En julio de 2022 la hermosa estatua de Isabel la Católica, en el parque homónimo, fue objeto de vandalismo. La monarca precursora de los derechos humanos en el hemisferio también está abandonada, sin que autoridad alguna se ocupe de su restauración.

A ver… ¿a cuál de las burocracias que medran con los impuestos que toman de los tributarios le corresponde reparar a don Chemita y a La Chabe ¿Es a la Municipalidad de Guatemala? ¿Es al Instituto de Antropología e Historia? ¿Cuál rama oscura de la burocracia chapina es responsable de la abulia con la que están siendo tratados aquellos monumentos? ¿Qué burócratas —relacionados con la conservación de los monumentos de la ciudad de Guatemala— cobran sus sueldos puntualmente y duermen con tranquilidad sin cumplir con sus responsabilidades? ¿Dónde tienen escondido a Reynita y por qué es que la Reina sigue destrozada? ¿Alguien sabe? ¿A alguien le importa? ¿En Tu Muni? ¿En el Ministerio de Cultura?

Columna pubicada en República.


19
Oct 25

Gastronomía y campanarios

 

¿Gastronomía junto a los campanarios y cúpulas de Santo Domingo? Pues sí. Es una aventura que relaciona la comida con la cultura y los seres humanos bajo el cielo de octubre y sobre las luces de la ciudad.

La visita al Centro Cultural Santo Domingo es una experiencia enriquecedora.

Por medio de la historia de la presencia dominica en la Guatemala virreinal exploramos los ingredientes propios de la cocina mestiza guatemalteca como el maíz y el elote, semillas, chiles, hierbas y especias, rapadura y panela, cacao y chocolate tanto en platillos salados, como dulces. Yo no sabía que rapadura y panela son dos productos distintos y siempre le he dicho panela a la rapadura. Tampoco sabía que los quesos de Jalapa y de Zacapa son quesos oreados.

Dimos un paseo extraordinariamente sensorial por aromas como los de azahares de naranja, del pom, de la mirra, la lágrima y mi favorito de toda la vida: el copal. Este aroma lo conocí cuando una noche, en Cobán, saturamos un cuarto de La Posada con humo de esa resina. Acompañado por un grupo extraordinario de amigos de la Asociación Guatemalteca de Orquideología, pasamos una velada inolvidable contando historias, riéndonos y disfrutando de la buena compañía envueltos en humo del copal sagrado. Al día siguiente corrí al mercado a comprar un gran bodoque de copalli; y aunque aquello ocurrió ca. 1979, todavía tengo lo que queda de aquel bodoque y, 46 años más tarde, conserva su intensidad y su encanto. Conocí el árbol del copal por primera vez cuando caminé por la selva rumbo al sitio arqueológico de Waká-El Perú; y qué emoción sentí cuando el guía señaló el árbol y cuando hice el corte para extraer algo de aquella sustancia preciosa.

Gastronomía, arquitectura e historia en el tejado.

De vuelta a la experiencia de ayer, Mario Maldonado —que estaba al frente de la aventura— nos presentó a La Chayito, la campana principal e impresionante del lugar. Quise tañir otra de las campanas sin haberlo conseguido, ya que era muy pesada y con una mano tenía agarrado el móvil. Aprendí más sobre la arquitectura virreinal y sobre las particularidades dominicas. La Chayito, por cierto…ha de ser prima de La Chepona.

@luisficarpediem

¿Gastronomía junto a los campanarios y cúpulas de Santo Domingo? Pues sí. Es una aventura que relaciona la comida con la cultura y los seres humanos bajo el cielo de octubre y sobre las luces de la ciudad #gastronomia #historia #arquitectura #luisfi61 #campanas

♬ Albinoni: Sonata in D Major, Op. 6 No. 2: I. Grave – The Locatelli Trio

La experiencia concluyó con atol de elote y enchilada, luego de que moldeamos barro. Muchas gracias a mi cuata, Brenda Galindo, y a su equipo del Centro Cultural Santo Domingo por avisarnos de esta maravilla y al Banco Industrial por patrocinarla. En el paseo nos acompañó el chef Alex Quintana que le añadió mucho sentido del humor, conocimientos y experiencia a la aventura. Ojalá más chapines, y sobre todo más niños chapines, se animaran a hacer este tour que enriquece mucho el conocimiento de las tradiciones guatemaltecas. De paso…los viernes y domingos el tour es sobre leyendas con la partiipación del grupo Necroturismo.


16
Oct 25

Viaje a la imprenta de antaño

 

De la antigua Tipografía Sánchez & De Guise, lo que había en mi casa era un folleto con los alabados propios de la novena navideña, del tipo que empezaban con versos como A la ro, ro, niño, a la ro, ro ro… El librito se guardaba en la misma caja en la que estaban la tortuga, los chinchines y los guacales para la orquesta infantil.  Lamentablemente se perdió el folleto, pero quedaron los recuerdos entrañables.

Una visita a este espacio es un viaje en el tiempo.

Cuando yo vivía en Ciudad Nueva, en la zona 2 y estudiaba en el Liceo Minerva, ubicado en la Primera avenida y 3ª. calle de la zona 9, la camioneta 2 me llevaba por la 8ª. avenida de la zona 1 y pasaba frente a la tipografía. El lugar siempre me llamó la atención y no fue hasta ahora que lo conocí. Fui ahí porque mi amiga, Sylvia Valiente, presentó su libro Las aventuras de Yaxúm B´alam en las tierras mayas. Como, en otra etapa de mi vida, trabajé en una imprenta, la maquinaria antigua de esa industria suele llamarme mucho la atención. Además, en los años 70, uno de mis columnistas favoritos era Guzmán de Alfarache (José Calderón Salazar) y él solía mencionar esta tipografía en sus columnas.

Se conservan máquinas, materiales, tintas, productos y más.

La Tipografía Sánchez & De Guise, era una imprenta histórica de la Ciudad de Guatemala activa desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, era famosa por imprimir materiales devocionales católicos, incluyendo libritos, o folletos para estas tradiciones. Estos libritos de cantos, a menudo en formato pequeño y accesible (como pliegos o cuadernillos ilustrados), se distribuían ampliamente para facilitar las posadas en hogares y comunidades. También imprimía un almanaque célebre que incluía pronósticos meteorológicos, mareas, santorales, efemérides, predicción de la canícula y consejos agrícolas, y era una herramienta importante para agricultores y familias —especialmente al nacer un niño, por su sección de nombres y fechas religiosas—.

Este hermoso piano acompaña a la maquinaria de imprenta.

La imprenta operó por casi un siglo y cerró en 1991debido a cambios en la industria gráfica. Su legado perdura y el inmueble, con su maquinaria, fue restaurado y reabierto como Casa Municipal Antigua Tipografía Sánchez & De Guise. Funciona como un museo de la imprenta y espacio cultural en la 8ª. avenida y 12 calle de la zona 1. Alberga máquinas históricas, muestras de impresiones (como sellos y tomos temáticos) y organiza actividades culturales, exposiciones y talleres sobre artes gráficas. Tel.: 2285 8950/51/ 52 y 55. cmantiguaimprentasanchez@gmail.com

@luisficarpediem

Antigua Tipografía Sánchez & De Guise #museo #tipografia #maquinas #luisfi61 #nostalgia

♬ Spanish Dance, Opus 5, #5 – Enrique Granados


12
Oct 25

Un año más de hispanidad

 

Todo lo que me gusta de mi país es fruto del mestizaje es una frase que acabo de leer y me gustó mucho porque, en mi caso, es bastante cierto: las tradiciones y forma de vida, la comida, algo del arte, la diversidad cultural, la mayoría de la gente, y así. Quien dice mestizaje, dice hispanidad y quien dice hispanidad, dice occidente con sus valores y sus virtudes desarrolladas a lo largo de un un proceso complejo que tomó siglos de aprendizaje y descubrimiento. A pesar de los errores. 

Primer homenaje a Cristóbal Colón, de José Garnelo, en el Museo Naval.

¿Qué significó aquel proceso para quienes vivían en el hemisferio al que arribaron Cristóbal Colón, y otros personajes? El fin de los sacrificios humanos y el de la antropofagia; el fin dela práctica de regalar mujeres por motivos políticos -cual objetos-; el fin de guerras constantes entre señoríos; y el fin de la dominación imperial de mexicas e incas, por mencionar unos males del mundo prehispánico.  Significó, también, la primer globalización, la llegada de las ideas de Francisco de Vitoria y los escolásticos de Salamanca, conceptos como los derechos humanos, el método científico y la racionalidad.  Todo, por supuesto, en el contexto de su tiempo y como parte de un largo proceso de prueba y error.

Como en años anteriores te recomiendo la columna de Warren Orbaugh titulada 12 de octubre, día de la liberación. Si visitas Carpe Diem por primera vez,  para que te hagas ideas propias sobre el encuentro y la época virreinal; -y para que compares y contrastes perspectivas- te recomiendo tres libros:

La cruzada del océano, por José Javier Esparza; esta es una obra muy rica y útil para entender mejor la mayor aventura jamás vivida por pueblo alguno; y las proezas que cambiaron la historia universal.  El autor te lleva de la mano por vidas y hazañas estremecedoras y formidables, de héroes y canallas de todos los colores.  Le pone perspectiva al mito del buen salvaje y a docenas de mitos más.

Para esta fiesta -si no has estado en este espacio antes- también suelo recomendar Empires of the Atlantic World, por John H. Elliot, que contrasta las presencias española y británica en el continente americano y en el que el autor explica que The retrospective reading of the histories of colonial societies inevitably conceals or distorts aspects of a past that needs to be understood on its own terms, rather that in the light of later preconceptions and preoccupations.  To see societies in the context of their own times rather than from the privileged vantage point afforded by hindsight is not to excuse or mitigate their crimes and follies.

Finalmente Nada por lo que pedir perdón, por Marcelo Gullo.  Me encanta este vademecum que expone la mitología del paraíso que se vivía en este hemisferio antes de 1492 y los orígenes de la leyenda negra.  También la verdadera naturaleza de Bartolomé de las Casas y las diferencias abismales entres lo que hizo España en el Nuevo Mundo, y lo que hicieron en sus colonias críticos como Gran Bretaña, Holanda, Francia y Alemania. Gullo explica por qué es que España fue excepcional en tiempos muy sanguinarios y violentos. 

Dicho lo anterior, hoy es buen día para tomar un vino y celebrar.  Sostengo que esta es una fecha propicia para celebrar la civilización occidental. La civilización que ha crecido alrededor de Aristóteles, Francisco de Vitoria, Juan de Mariana, Francisco de Balmis e Isabel Zendal, Margarita Salas, Diego de Velásquez, Miguel de Cervantes, Joaquín Sorolla,  Santiago Ramón y Cajal, Galileo Galilei, Isaac Newton, John Locke, Charles Darwin, Thomas Edison y Steve Jobs, entre muchísimos otros.

Por supuesto que Cristobal Colón -para mencionar al símbolo de esta efeméride- se mereció regresar encadenado a España; pero su persona incluía muchas de las virtudes que han hecho posible occidente: una mente independiente, espíritu emprendedor y curiosidad científica, por mencionar unas. Todo ello, a pesar de los prejuicios y de las supersticiones que prevalecían en su tiempo.

En esta temporada, también suelo recomendar El genio de occidente, por Louis Rougier. Y ¡hay que celebrarla! porque la civilización occidental es, sin duda alguna, el logro más grande de la humanidad.  ¿Te puedo recomendar otro libro para leer en estos días? Los latinoamericanos y la cultura occidental, por el querido y recordado Carlos Alberto Montaner.


12
Oct 25

Yaxum B’alam y su aventura épica

 

De la mano de la autora y cuentacuentos Sylvia Valiente, ayer acompañé a Yaxum B’alam en su viaje por distintas ciudades mayas en busca de un regalo para su novia y futura esposa. En Las aventuras de Yaxum B’alam en las tierras mayas, Yaxum visita El Baúl y Kaminaljuyú, para luego dirigirse a Quiriguá y adentrarse en la selva rumbo a Yaxhá, Tikal, San Bartolo y El Mirador. En cada una de estas ciudades, el héroe recibe regalos valiosos para conquistar, con ellos, la mano de su amada.

Mientras contaba las aventuras de Yaxum B´alam, Sylvia Valiente fue amenazada por un guerrero.

Con el apoyo de props y la participación de Pablo Velásquez en los papeles del búho Iki y de un guerrero amenazante, así como con Katarina Gray en la computadora al proyectar las imágenes del cuento, Sylvia nos llevó a niños y adultos por un viaje de descubrimiento emocionante.

Sylvia Valiente conversó con Iki, el buho.

Originalmente, este libro está dirigido a niños, pero la historia atrapa y las ilustraciones de Lila Ramírez son tan chulas y apropiadas que es fácil de disfrutar por personas mayores e incluso por quienes alguito sabemos de los mayas. Nunca había oído a Sylvia relatar las andanzas de Yaxum, y su narrativa me dejó cautivado.

Al concluir el relato, el público recibió dibujos basados en el libro y crayones para darles vida y color. Yo tomé un B’alam (jaguar) y le di vida con colores anaranjado, negro, verde y rojo.

Después de la lectura del cuento, los asistentes coloreamos glifos mayas. Este es mi b´alam.

La actividad tuvo lugar en la célebre antigua Tipografía Sánchez & De Guise, donde se conservan máquinas antiguas y materiales fascinantes. Recuerdo que esa imprenta producía novenas, estampitas, un calendario famoso y otros impresos que forman parte de la historia del siglo XX en Guatemala. Como trabajé en una imprenta, encontré esta visita tres veces más encantadora.

De vuelta a Yaxum B’alam, ¡adivina quién le dio voz a Iki en las actividades del libro y quién es el de la cerbatana en el vídeo de abajo!

La lectura de Las aventuras de Yaxum B’alam en las tierras mayas ocurrió en el marco del 28.º Festival del Centro Histórico. Este evento, lleno de color y cultura, nos recuerda que las historias bien contadas trascienden generaciones y nos conectan con nuestras raíces. ¡Que vivan los cuentos, los mayas y la magia de la narración!


11
Sep 25

Viaje al pasado comercial

 

Vicente Chacón, abuelo de mi bisabuelo —Federico Chacón Ubico—, fue teniente foráneo del Consulado de Comercio en Salamá, Baja Verapaz, entre 1845 y 1847. 

Hoja suelta del Archivo Arquidiocesano de Guatemala.

Los consulados de comercio eran organizaciones gremiales y mercantiles establecidas en el Imperio Español durante la época virreinal, diseñadas para regular, promover y proteger las actividades comerciales, especialmente el comercio transatlántico y local. En América, se consolidaron a partir del siglo XVI con la expansión del comercio global.

El Consulado de Comercio de Guatemala, fundado en 1793, fue uno de los últimos en establecerse en el continente. Su creación respondió al crecimiento económico de la región, impulsado por el auge de productos como el índigo, principal exportación de Guatemala en el siglo XVIII, y a la necesidad de los comerciantes locales de tener una organización que defendiera sus intereses frente al monopolio de Cádiz y los comerciantes peninsulares.

El consulado estaba compuesto por comerciantes prominentes. Su líder era el prior, asistido por cónsules y otros funcionarios. En tiempos de don Vicente, que fue teniente del consulado, el diputado en Salamá fue Francisco Infiestas. Un diputado era un miembro electo que representaba los intereses de los comerciantes y participaba en la toma de decisiones dentro del consulado. Los tenientes foráneos, como don Vicente, eran funcionarios designados para extender la autoridad del consulado en áreas periféricas del Reino de Guatemala, como otras provincias o puertos importantes.

En 1845, tras las elecciones de mayo, el prior era Gregorio Urruela; el primer cónsul, Manuel Larrave; y el segundo cónsul, Julián González. Los tenientes eran Juan Matheu, Camilo Idalgo y Joaquín Valdés.

La ilustración es del artículo El Consulado de Comercio, 1793-1821 por Ralph Lee Woodward en el tomo III de la Historia General de Guatemala.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista.