28
May 19

Arena del volcán Pacaya…hace 9 años

El 29 de mayo de 2010 -en la noche- asistía a un recital de Roberto Prosseda en la Universidad Francisco Marroquín y, de repente, la lluvia que caía afuera se escuchó distinta, más intensa, extraña.  Salimos durante el intermedio y descubrimos que lo que caía no era agua, sino arena del volcán Pacaya.

Haz clic en la foto para ver más fotos.

Esto es lo que escribí en aquel entonces:

La arena que lanzó, anoche, el Volcán Pacaya está en todos los rincones de la ciudad de Guatemala. En algunos lugares parece una alfombra de terciopelo negro; en tanto que en otros es una mezcla de arena, agua y lodo. Los trabajadores de la Municipalidad están limpiando desde anoche; y aunque las clases fueron suspendidas, algunos niños llegaron a las escuelas.

En la mañana me fui a la oficina en bicicleta; porque no era posible usar el carro lleno de arena; en este enlace puedes ver y escuchar la llanta como rodaba sobre la arena.

Yo nunca había visto algo así. Cuando vivía en Costa Rica, ca.1963, hubo una erupción importante del Irazú, pero yo no la recuerdo para nada; empero, mis padres contaban que todo estaba cubierto de ceniza. Luego, en 1998, el Pacaya hizo lo mismo que ahora, pero en ese tiempo yo estaba estudiando en la University of Maryland, y sólo recuerdo que, cuando regresé -unos meses después de la erupción-, había arena en muchos rincones de mi casa.

En medio de la incomodidad, y de lo que sin duda ha sido una tragedia en algunos hogares, el humor chapín no se hizo esperar. La mara dice que Con Los Colom [Sandra Torres incluida, por supuesto] ya la estábamos viendo negra, y ahora el Volcán de Pacaya puso su grano de arena. Este tipo de humor no me extraña porque, para el terremoto de 1976, que dejó cerca de 23,000 muertos, también hubo un chiste célebre. En la televisión había un anuncio de insecticida en el que una ama de casa lo rociaba en la cocina, mataba a todas las cucarachas y preguntaba con voz de bóveda: ¿Queda alguna cucaracha que decir? Y entonces el chiste era que, luego del terremoto se abría el cielo y una voz como de trueno preguntaba: ¿Queda alguna cucaracha que decir?

Para info sobre volcanismo, le recomiendo esta conferencia de Héctor Monzón; y esta otra, de Sam Bonis.


27
May 19

Restauraciones que hay que celebrar

Pasé por el Centro Cívico y noté que el mural de Roberto González Goyri, que está sobre la Séptima avenida ha sido restaurado; igualmente está siendo restaurado el Palacio Nacional y me enteré que también fueron restaurados los murales de Carlos Mérida que están en el edificio del seguro social.  ¡Celebro esas restauraciones!

“Nacionalidad” es el nombre de este mural que está sobre la Séptima avenida.

Nacionalidad es el nombre del mural que está sobre la Séptima avenida; lo recuerdo desde que era niño y es uno de mis favoritos. La pieza que el maestro González Goyri erigió en el IGSS es La Nacionalidad Guatemealteca, un mural de grandes proporciones elaborado en concreto. Para 1959, año en el que fue finalizado, esta técnica era tan novedosa como el estilo mismo de los edificios que la rodean. La obra es parte del complejo del Centro Cívico, un conjunto de edificaciones pensadas bajo el concepto de la Modernidad y que hoy son patrimonio nacional. Según explicaba el propio artista, la técnica “consiste en elaborar un mural al revés, directamente sobre la formaleta haciendo las veces de negativo. La idea era al mismo tiempo, que la fundición copiara los accidentes de la madera”. A esto se le conoce como “verdad al material: no hacerlo aparentar como si fuera una talla en piedra”. Goyri fundió los elementos por separado y luego los armó sobre el espacio, dice un reportaje que fue publicado con ocasión del inicio del proceso de restauración.

Por su parte, el Palacio Nacional ya clamaba por atención.  No sólo porque a su avanzada edad ya necesitaba de reparaciones, sino porque, a lo largo de su historia azarosa ha sido víctima de un bombazo terrorista por parte de la exguerrilla y numerosos ataques con pinturas de aerosol y otras sustancias por distintos grupos de interés que no dudan en destruir monumentos y edificios. Al menos 150 personas trabajarán en esta restauración que comenzará con la limpieza de la fachada, como primera fase. Algunos trabajos de remodelación se iniciaron en junio del 2017, en el Salón de Recepciones. Se limpiaron las lámparas centrales y laterales, se limpió la alfombra, se pulió la madera, se fortalecieron la cúpula y las columnas y se armaron los andamios para evaluar las grietas causadas por los sismos. Con el fin de estabilizar la estructura, se lee en otro reportaje.  En 1974, cuando estudiaba en el Centro, y me capeaba en las tardes, uno de los matatiempo que más me gustaba era el de pasar un buen rato en el Palacio. Disfrutaba mucho de sus ambientes y de su arquitectura.

Finalmente los murales multicolores de Carlos Mérida, en la parte de atrás del edificio del IGSS también han sido restaurados.  Debo confesar que nunca les he puesto mayor atención y que me gustaría conocerlos mejor. Ya pasaré por ahí y me detendré a observarlos luego de leer algo sobre ellos.

La restauración y rescate de estos monumentos es importante en un país que necesita conocer mejor su historia y en uno en el que la idea de arte se ha deteriorado mucho.  En un país en el que los chatarreros se robaron todo el bronce que pudieron en la Avenida de la Reforma, la Avenida de las Américas y el Cementerio General. En uno en el que el feísmo hace metástasis por donde puede.


25
Feb 19

Vivencias de los terremotos de 1917-1918

Me encanta cuando la gente es apasionada de la Historia, y disfruta de fotografías y de anécdotas sobre hechos históricos. Por eso disfruté muchísimo la conferencia que ofrecí, el jueves pasado, sobre vivencias de los terremotos de 1917-1918 en Guatemala.

Luis Figueroa en el Ciclo de conferencias Periodista Pedro Julio García, organizado por la Ampeg.  Foto por Mario Rodríguez.

La misma fue en el marco del Ciclo de conferencias periodista Pedro Julio García, organizado por la Asociación de mujeres periodistas y escritoras de Guatemala, cuya junta directiva tuvo la gentileza de invitarme a hablar sobre aquella parte terrible de nuestra Historia.

La de la AMPEG no fue grabada; pero en este enlace encontrarás la versión de esa conferencia que ofrecí en la Universidad Francisco Marroquín, el año pasado, con ocasión del centenario de aquellos movimientos telúricos.

El jueves pasado se llenó al salón principal del Club Italiano donde se celebró la conferencia.  El público estuvo muy animado y participativo. La gente disfrutó la charla y compartió algunas de sus anécdotas familiares.   Hubo un ambiente agradabilísimo que disfrtuté, como disfruto cuando el público es generoso.

¡Gracias, Ampeg!

Este año, el ciclo citado está principalmente a cargo de becarios Fullbright y Hubert H. Hunphrey, y por eso es que tuve el honor de ser invitado.  La conferencia de enero fue presentada por Armín Mazariegos, fue titulada Construyendo sistemas informáticos que perduren en Guatemala y se celebró en el Club Guatemala; la de febrero fue la mía y se celebró en el Club Italiano con el patrocinio de esa organización y de la Societá Dante Alighieri ; y la de marzo tendrá que ver con poesía mexicana y se celebrará en la embajada de México.

El jueves, mi conferencia fue seguida por un encantador recital de jazz y bossa nova a cargo del grupo Scat-Cat y la voz dulce de Dani Toralla.  El mismo incluyó dos canciones que me gustan mucho: Autumn Leaves, de Jerome Kern; y Fly Me to the Moon, de Bart Howard.


04
Feb 19

Terremoto, hace 43 años

¿Conoces a alguna persona que tenga 43 años cumplidos? Pues esa persona nació en 1976 el año en el que los guatemaltecos sufrimos un terremoto que costó 23,000 vidas humanas. Yo estaba por cumplir 15 años de edad.

Si te asustas con los temblores, imagínate como fue aquello que tuvo una magnitud de 7.5 y sus réplicas. Imagínate lo que es despertarte a las 3:03 de la madrugada con la impresión de que un tren entra a tu cuarto.

Imagen de previsualización de YouTube

Esto es lo que recuerdo de aquella madrugada fatídica:

Recuerdo que me despertó el sonido horrible como de un tren que pasaba junto a mi casa, y luego el estremecimiento de la tierra. Mi cama se agitaba y yo tardaba en despertar del todo, tratando -al mismo tiempo- de entender qué es lo que estaba pasando.

Cuando cesaron los movimientos me levanté y me vestí. Mientras lo hacía escuchaba los llamados confusos de mis padres y mis hermanos. Una librera había caído sobre la cama de mi hermano, Gustavo. Pero había sido detenida por la cabecera y no lo había lastimado. Mi madre, o mi padre habían sacado a mi hermana, Guisela, que era la más pequeña; y mi hermano, Juan Carlos, estaba sacando a su perro, Manix, de debajo de la cama. Simón, el papá de Manix acompañaba a mis papás como era su costumbre.

Salimos a la calle y todo estaba en orden…excepto los vecinos que también estaban afuera. Mis padres sacaron los carros a la calle y empezaron a sacar de la casa agua, colchas, y seguramente algo de comer.

Al amanecer todo estaba bien a nuestro alrededor. Parecía que no había pasado nada porque todas las casas estaban en pie y el único daño en la nuestra lo había sufrido una botella de Emulsión de Scott que se había caído en el comedor.

No había teléfonos y no había forma de comunicarse con mis abuelas que vivían del otro lado de la ciudad; así que temprano, con mi papá, fuimos en su busca. Cuando salimos de la zona 15 y llegamos al columpio de Vista Hermosa vimos los primeros daños alarmantes. La carretera estaba quebrada y había derrumbes. Más adelante había una pared colapsada. En la medida en que avanzábamos hacia el Centro y hacia el Norte de la ciudad veíamos más destrucción, y el corazón se me aceleraba.

Recordaba las historias que mi tía abuela, La Mamita, contaba acerca de los terremotos de 1917 y 18. Recordaba historias de la ciudad devastada, de cómo su familia había tenido que ir a acampar al Parque Concordia. Recordaba historias de la escasez de agua y de alimentos y de la gripe española. Todo aquello daba vueltas en mi cabeza.

Llegamos a la zona 3 donde vivían mi abuelita Juanita y La Mamita. Ahí la devastación era casi total. Había casas completamente destruidas y había escombros en las calles. Yo me imaginaba sacando los cuerpos de las dos viejitas… y en fin…fue un inquietante caminar a lo largo de tres, o cuatro cuadras de ripio esparcido en las calles. Se sentían la angustia y la desolación de las personas. Cuando llegamos a su casa, las viejitas estaban bien. La casa estaba resquebrajada pero en pié. Ellas y unas amigas, tomaban café en la sala, con los perros y todo estaba bien. Sacamos a las señoras y nos llevamos lo más necesario antes de dejar cerrado el inmueble.  Luego nos fuimos a la casa de mi abuela Frances. Al llegar a la Avenida Independencia nos enteramos que varias casas se habían ido al barranco y que había muertos. Rápidamente llegamos a la casa de mi abuela, que estaba en perfectas condiciones.

Ahí estaban  mi abuela Frances; Helen, una amiga de ella; mi tía Patricia y mis primos. Luego de constatar que todo estaba bien pasamos gasolina del carro de mi abuela al de mi padre y como yo tragué un poco de combustible en el proceso, fui al enorme congelador de mi abuela y me comí dos panes congelados. Y ese fue mi desayuno.

Entonces volvimos a nuestra casa, con la abuelita Juanita y La Mamita, y mi madre ya tenía todo organizado allá.

Para hacer la historia corta, durante varios días las viejitas durmieron en la sala de la sala de mis padres, mientras que ellos, mis hermanos y yo dormíamos en el jardín en carpas que nos enviaron de Nicaragua unos amigos de mis papas. Yo dormí con mi ropa a la mano durante casi tres años.

¿Estás preparado para el próximo terremoto?

 


01
Oct 18

El genocidio, desearlo no lo hace realidad

Cuando leí que el el Tribunal de Mayor Riesgo B de delitos contra deberes de la humanidad y genocidio absolvió al general retirado José Mauricio Rodríguez; pero opinó que sí hubo aquellos crímenes en el área ixil entre marzo de 1982 y julio de 1983, me acordé de uno de los dichos de mi abuela, Frances: Wishing it does not make it so.

La frase se traduce como que el hecho de que desees algo, no lo hace realidad.  Y se aplica en este asunto porque no importa cuantos jueces, fiscales, ONG y grupos de interés deseen que haya habido genocidio en Guatemala, lo cierto es que por muchos horrores que hayan ocurrido, y por muy aberrantes y salvajes que hayan sido, una cantidad de crímenes de lesa humanidad no constituye genocidio sin la tipificación correcta e inequívoca.  Es decir, sin que en realidad hubiera habido genocidio.

El enfrentamiento armado interno fue para evitar que los comunistas tomaran el poder por la fuerza e impusieran la dictadura del proletariado.  El enfrentamiento era contra los comunistas que usaban la violencia y delinquían, no contra los ixiles.  ¿Por qué es esto importante? Porque cuando se discute el tema recuerdo muy bien las voces de Francisco Fonseca Penedo, mi profesor de Derecho Penal II; y de Baudilio Navarro Batres, mi profesor de Derecho Procesal Penal, ambos hablando sobre la tipificación de delitos.

¿Qué es la tipificación del delito? Hay tipicidad cuando la conducta del criminal se ajusta 100 por ciento a lo descrito en el Código Penal. Cuando existe una adecuación de aquella conducta a uno de los tipos descritos en el Código Penal. Para que la ley penal sirva a la justicia, no se puede usar analogías, ni de opiniones democráticas, ni mediáticas, ni siquiera judiciales para homologar una conducta (por reprobable que sea) a un tipo penal. Hay atipicidad cuando la conducta que está sometida a juicio no se adecúa al tipo penal.

Cuando las cosas se ven de cerca y apasionadamente, es difícil entender la naturaleza de garantías como la anterior, garantías que ha costado mucho interiorizar en Occidente, con el espíritu de que la justicia no sea venganza y de que la justicia sirva a darle a cada quien lo suyo, como escribió Ulpiano. Sin garantías como la anterior, ¿qué porcentajes de arbitrariedad y rencor permearían en los procesos judiciales y las sentencias?

¿Qué, entonces, es genocidio?

El artículo 376 del Código Penal de Guatemala tipifica el delito de genocidio de la siguiente forma:  Comete delito de genocidio quien, con el propósito de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico o religioso, efectuare cualquiera de los siguientes hechos…

Dicho artículo confirma la tipificación contenida en instrumentos de derecho internacional como el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, cuyo artículo 6 dice: A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “genocidio” cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal…

Y aquellos dos están en consonancia con la Convención para la Prevención y la sanción del Delito de Genocidio, cuyo artículo II dice: En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal…

Desear que hubiera genocidio -como lo desean algunos grupos de interes, ONG, jueces y fiscales- no lo hace realidad porque, de acuerdo con los tres textos, para que haya genocidio tiene que haber una intención de destruir al grupo (en el caso de Guatemala, grupo étnico) como tal; es decir, por su étnia.  Y tal no fue el caso.  ¿Quién querría destruir a los ixiles qua ixiles?   No es como los hutus y los tutsis; ni como los turcos y los armenios, o los nazis y los judíos.  El enfrentamieno armado era contra comunistas que actuaban violentamente para hacerse del poder e imponer la dictadura del proletariado; y no era relevante si fueran esos terroristas, secuestradores, asesinos, ladrones y extorsionstas ixiles, o no.  El enfrentamiento armado interno era contra individuos que actuaban de forma delincuencial, no contra grupos étnicos, religiosos o nacionales. Sin duda murieron católicos y evangélicos en el enfrentamiento armado; pero es impropio hablar de un genocidio católico, o evangélico luego de hacer la sumatoria de víctimas de cada uno de esos grupos y luego de describir las atrocidades a las que hubieren sido sometidos.

El Tribunal de Mayor Riesgo B de delitos contra deberes de la humanidad y genocidio puede desear que hubiera genocidio y para hacer como que ocurrió puede opinar que lo hubo; pero en Occidente, en un sistema de tribunales que busca la justicia, no basta con querer que algo sea realidad para que sea realidad.  Haría falta probar, evidentemente, que hubo una intención o propósito que jamás existió.

No se sirve a la justicia -ni a la memoria de las víctimas- que el propósito político (y económico) de perseguir un genocidio que nunca existió distraiga a los fiscales y jueces de investigar y castigar delitos de lesa humanidad que hubieren sido cometidos. La obsesión con el genocidio no sirve a la justicia; ni para tirios, ni para troyanos; y desearlo no lo hace realidad.

La ilustración es de Tim Green de Bradford (Blind Justice) CC BY 2.0, via Wikimedia Commons.


16
Sep 18

Vandalismo en momumentos

La semana pasada visité en monumento a los héroes de la guerra nacional de Centroamérica contra los filibusteros y dos cosas me impresionaron, el vandalismo del que ha sido víctima ese lugar y que casi nadie sabe cual fue aquella guerra.

La visita fue durante un paseo alegre y educativo.

El monumento ha sido víctima de dos tipos de vandalismos: el de los chatarreros que se robaron casi todas las placas y muchos bustos en las avenidas de la Reforma, las América y otras partes de la ciudad; y el de los ignorantes que creen que es un monumento al ejército y en sus fiebres revolucionarias la agarran contra el conjunto.

En aquel lugar faltan bustos, piezas como la balanza de la justicia, un brazo a alguna alegoría, una espada aquí y otra allá, y así.  ¿Has visto las placas da ese monumento? Son hermosas y muestran edificios que ya no existen en la ciudad.

Da algo de rabia y tristeza que cafres y palurdos destruyan los monumentos de la ciudad.

Y ahora, ¿cual fue la guerra centroamericana contra los filubusteros? La que los centroamericanos lucharon contra Willliam Walker y sus aventureros en Nicaragua.  Los centroamericanos expulsaron a los filubusteros.

Tiene que ver, y no tiene que ver que circula un vídeo de unos patojos poniéndole ropa al monumento de Miguel Angel Asturias. ¿Cuál es la diferencia entre lo que hacen esos chicos, con lo que hacen otros? Los de MAA le ponen ropa a la estatua, se divierten y no hacen daños; pero otros grupos pintan con spray los monumentos -el Palacio Nacional entre ellos-, se roban piezas o sólo los destruyen y no lo hacen por diversión, sino por odio y rencor.

Hace años era costumbre ponerles condones a los toros de la Reforma, y eso es sólo una broma, no daña, ni destruye. Antes era costumbre encaramarse a la Torre del Reformador y, aunque era una imprudencia, no había daños, ni destrozos.

Hay que poner las cosas en perspectiva, ¿verdad? Cuando yo estudiaba en la University of Maryland at College Park, oí la historia de que hace décadas los estudiantes de otra universidad habían secuestrado el monumento a Testudo (la mascota de UMD) y que los de Maryland habían tenido que irla a rescatar.  Hay una gran diferencia entre bromas de estudiantes y vandalismo.


10
Sep 18

Alegre y anecdótico paseo nocturno por la ciudad

¿Quién no disfruta de anécdotas, historias y leyendas? ¿Quién no disfruta si aquellas son vividas a lo largo de un recorrido nocturno por lugares emblemáticos de Guatemala?  El sábado lo hice, aprendí historias nuevas y la pasé re bien.

El paseo comenzó en el Parque Colón con anécdotas, historias y leyendas relacionadas con el vecindario y con el extinto Teatro Colón que se hallaba en el lugar; luego fuimos al Mercado Central donde antiguamente se ubicaba el cementerio de El Sagrario y escuchamos historias del célebre ladrón Pie de lana que vivía en el barrio, en una casa con paredes huecas.  Claro que no te cuento todas las historias para que cuando tomes el tour te sorprendas como yo.

De aquel lugar pasamos al Palacio Nacional y la Plaza de la Constitución (bajo la llovizna, pero ¡qué fregados! y la culpa fue mía por no llevar paraguas).

En el palacio escuchamos relatos acerca de los terremotos de 1917-18, acerca de manifestaciones y golpes de estado; y así estuvimos de cerca, de ver pasar al Pelele, de El señor Presidente rumbo al Portal del Señor y a los próceres de la Independencia en dirección al Real Palacio.

Visitamos la Plaza España que está hermosa y es guardiana no sólo de la historia de la ciudad, sino de anécdotas y aventuras urbanas.

Luego nos encaminamos a la Torre del Reformador donde recordamos que antes era tradición -entre bolos y jovenes- encaramarse a tocar la campana y escuchamos la historia de cómo es que esa torre vino a parar a Guate, en tiempos de Ubico.  Por cierto que en mi familia se cuenta que mi bisabuelo, Federico Chacón U. fue el encargado de gestionarla y de irla a traer.

De ahí nos movilizamos a la Iglesia de Yurrita para escuchar acerca de la escalofriante explosión del volcán Santa María en 1902 y su relación con aquella construcción peculiar.

El destino final fue el monumento a los héroes de la guerra nacional contra los filibusteros, que Centroamérica luchó en Nicaragua a finales del siglo XIX.  El monumento celebra a la libertad y al la justicia, y tiene mucha iconografía hermosa de los edificios de los tiempos de Manuel Estrada Cabrera.  Tristemente vimos como ha sido brutal e impunemente vandalizado por los chatarreros.

¿Quiénes organizan este paseo extraordinario y alegre? El equipo de Necroturismo: Ricardo Mendoza, Carmen Yela y Carlos Zeceña (a ellos también los conoces por Fotos antiguas de Guatemala) y lo hacen de forma impecable.  Un bus cómodo (aunque uno puede ir en su propio vehículo), seguridad de la Policía de Turismo durante el recorrido y seguridad para los autos que quedan frente al Museo Nacional de Historia (de donde partimos), sandwichs y gaseosas, y buen humor y camaradería.

El próximo paseo será el sábado 22 de septiembre a las 7:00 p.m. y el punto de encuentro es el Museo Nacional de Historia en la 9 a. calle 9-70, zona 1.  Reservaciones en 4253 5922.


30
Jun 18

30 de junio, una celebración

El 30 de junio se celebra una efeméride: La Revolución liberal de 1871 y el Día del Ejército.

Con todos sus defectos y a pesar de la personalidad dictatorial de Justo Rufino Barrios y al desplazamiento de Miguel García Granados, lo cierto es que la Revolución liberal de 1871 sí fue una revolución en el sentido de que fue un cambio brusco en los ámbitos moral, social, institucional, económico y político del país.  Fue un viraje, un golpe de timón que alejó a los guatemaltecos de 30 años de conservadurismo en el que con sus altos y bajos, el estado y la iglesia católica eran una sola carne; y en los que una aristocracia heredera de las viejas formas se enorgullecía de que Guatemala era una pequeña Roma.

Claro que el liberalismo del 71 no era el liberalismo empirista de John Locke, David Hume y Adam Smith; sino el liberalismo racionalista y constructivista enraizado en la Revolución francesa.  Y esa fue su debilidad.  La Revolución del 71 abrió las ventanas y trajo vientos frescos e impulsó muchso valores de la Ilustración; pero cayó presa de su arrogancia y de la de sus líderes.  Redistribuyó la riqueza y el poder al gusto de El Patrón.  Pero eso sí…acabó con el Ancién regime y tiene eso en común con la Revolución de 1944.

Recuerdo muy bien la celebración del Centenario de la Revolución de 1871 porque yo tenía 10 años y mi mejor amigo fue Maestro de ceremonias en el acto cívico correspondiente.  Me acuerdo que comentó que cuando uno estaba al micrófono se oía como si uno tuviera dos voces; y me acuerdo en que quedamos en que en el próximo acto cívico, el año entrante, yo sería Maestro de ceremonias; y así fue…y hasta la fecha, con frecuencia juego ese papel.

Hoy, 30 de junio también se celebra el Día del Ejército; fiesta que me gusta celebrar porque mi generación no creció bajo la dictadura del proletariado, ni creció en una sociedad como la de Cuba, Venezuela, o Nicaragua, gracias a la institución armada.  Tu deberías celebrar alquito, también, porque tu generación no tiene que salir a la calles .como los jóvenes de Venezuela, o Nicaragua- a poner capturados, desaparecidos y muertos para salir del régimen corrupto y vicioso que hubiera dejado un eventual triunfo de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca y sus aspiraciones de establecer el socialismo en esta tierra tuya.

Celebro esta fecha, también, porque a pesar de la corrupción de una parte de la oficialidad y de los altos mandos, lo cierto es que todavía hay militares dignos y honorables; y porque a ellos y a la tropa se les ve durante tragedias como la del volcán de Agua dándolo todo.

¡Salud, pues, por la Revolución del 71 y por el Día del Ejército!


18
Jun 18

Anécdotas de los terremotos de 1917-18

Como consecuencia de los terremotos de 1917-18, la familia de mi madre tuvo que abandonar su casa en la Quinta avenida, de la zona 1 y acampar unas noches en el entonces Parque Concordia.  Esa y otras anécdotas de aquel desastre comparto en la conferencia Vivencias y anécdotas de los terremotos de 1917-1918 que ofrecí con ocasión de una serie organizada por la Universidad Francisco Marroquín, titulada Conmemorando los terremotos de 1917-1918 de Guatemala, cien años después. Haz clic en la foto para ver mi charla y abajo hay enlaces a las otras conferencias.

En enero pasado, para conmemorar aquellos sismos y recordar lo que  significaron –en términos sociales, económicos y políticos para el país– la UFM organizó una exhibición de fotos inéditas sobre aquella tragedia.

La exposición fue precedida por un simposio en el que ofrecí la conferencia titulada Viviendo los terremotos de 1917. Esta, a su vez, fue precedida por temas como

Aquellos de ustedes que valoran la historia y las fotografías antiguas; los que se fascinan con los terremotos y los temblores –así como quienes les temen– y el público general sin duda gozarán estas conferencias cuyos enlaces he puesto arriba.


16
Jun 18

Murales del San Bartolo en el Munae

Los murales de San Bartolo son extraordinarios, de verdad.  Muestran textos mayas antiquísimos (seguramente entre los más antiguos que hay), muestran un temprano, y avanzado nivel cultural y artístico de sus autores, y son bellísimos. Partes de ellos están en exhibición en el Museo Nacional de Arqueología y Etnología; y te recomiendo que los visites.

En los fragmentos de arriba vemos al dios solar que lleva en su mejilla el signo Kin.  Está representado como un águila con grandes garras y aspectos del Dios Pájaro Principal. Detrás de esta figura está el dios Akan, deidad de la ebriedad, del pulque, o de la chicha que, en su frente lleva un ojo con sangre y un hueso, y su mandíbula está descaranada.  Sobre su frente lleva, además, un mechón de pelo decorado con cuentatas.

El templo que hay sobre la pirámide, en San Bartolo, era un espacio ritual para sacerdotes y, por lo tanto, sus epigrafía e iconografía no sólo son más complejas, sino que la paleta de colores es más rica e incluye púrpura, marrones y verdes.  En sus fragmentos -arriba- se identifican montañas sagradas, sacrificios, plantas florecientes y fertilidad.  De verdad que los colores llaman mucho la atención.

Mi favorito es el mural norte (la foto de arriba) que ya conocía bastante bien porque asistí a la conferencia que su descubridor, William Saturno, ofreció en la Universidad Francisco Marroquín (en 2006); y porque en el Museo Popol Vuh hay una reproducción estupenda por Heather Hurst. Este no está en el Munae, pero está muy bien reproducido e ilumnado para mostrar sus detalles fascinantes.

Es una escena fabulosa que ocurre en el supramundo, en una cueva sagradas y muestra al dios del Maíz y a su novia que reciben tamales y agua.  Muestra una cueva, en una montaña donde hay serpientes, jaguares y mucha vegetación; y a la vez es un lugar mitológico orignario y fértil. Yo siempre digo que la escena de más a la izquierda es el Big Bang maya, porque es una calabaza haciendo explosión y de la cual salen dioses, u hombres, con sus cordones umbilicales y cubiertos de sangre.

Hablando de sangre, en la escena de arriba, el héroe Ju´un Ahaw, deidad patrona de los reyes, hace sacrificio de sangre punzándose el pene.  ¿Sábes algo? Se que es un gran tema en sí mismo; pero me llamó la atención la escasa referencia a sacrificios humanos que hay en el Munae. Se que quizás es un tema políticamente incorrecto; pero, ¿tanto como para casi ignorarlo?

De paso…la exhibición de las piezas de San Bartolo está muy bien curada.  Se aprecian bien las piezas y hay información rica al respecto.  ¡Felicitaciones!  Igual, ¡Kudos! a quienes son responsables de la exhibición sobre Kaminaljuyú que está a la entrada de las salas.  Da mucho gusto pasar por ahí.  Casi no se queda atrás la exhibición de piezas maestras.  Lástima que el resto del museo esté casi igual que como estaba la primera vez que lo visité, con mi padre, a principios de los años 70.

Cierro estos comentarios con otra escena de San Bartolo, una entronización y con la invitación para que visites el Munae y goces de estas exhibiciones.