Den las gracias y digan Adiós

 

Den la gracias y digan Adiós es uno de los consejos heredados de mis padres –a mí y a mis hermanos– y que a la fecha sigo aplicando.   Ahora que cierra elPeriódico es una ocasión para estar agradecido y para la despedida.  Una de esas despedidas que son tristes en muchos niveles.

Agradecido estoy con el equipo de este diario, con su dirección y con José Rubén.  A lo largo de más de 10 años, de ellos y siempre no recibí más que respeto, un trato atento y, muchas veces, paciencia.  Agradecido estoy con ustedes los lectores, ¿cómo iba a ser de otra forma?  Son ustedes y la causa de la libertad los que siempre me animan a escribir mi columna. ¡Carpe Diem nunca dejó de ser publicada! ¡Nunca, nadie, me dijo de qué podía escribir y de qué no! Gracias por resistir las pretensiones de quienes tratan de imponer un pensamiento único.  Agradecido estoy con mis compañeros columnistas por expresar ideas que comparto y por retarme con ideas que no comparto.  Gracias por el ambiente civilizado de conversación.  Arrieros somos, y por el camino vamos.

Sólo me queda desear que el caso judicial que enfrenta José Rubén se resuelva por el camino de la credibilidad y la confianza en la justicia, que tanto, tanto hace falta en Guatemala.  

Columna publicada en elPeriódico.

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