02
Oct 11

Mi niño interior celebró sabroso

Ayer, que fue el Día del Niño, mi niño interior dispuso que iba a celebrar con una botella de sake que tenía por ahí, y con un pescado que le gusta mucho.  El pescado se sazona con sal y Five Spices, luego se fríe en aceite de maní.  Cuando ya está bien dorado y tostado se retira del aceite en el cual se fríe cebolla cortado finamente y con gracia.  Una vez cristalizado en cebollín se le añade salsa soya y eso se le pone encima al pescado.  ¡Ay carajo, que cosa mas rica!

Ayer ya no pude porque se me atravesó otra delicia: una discada mexicana  y la buena compañía de mis buenos amigos.  La discada, por cierto, se llama así porque es preparada en un disco de arar convertido en una forma de cazo, en el que se prepara la carne.  Así que, ayer, mi niño interior celebró con micheladas y discada.

Empero, como niño es niño, hoy se salió con la suya y en casa preparamos el pescado acompañado por una ensalada magnífica, hecha con uno de mis aderezos favoritos: el de chile pasa asado.

¿A ver si no es consentido mi niño interior?


02
Oct 11

Día de atol de elote y de otras delicias chapinas

Hoy me eché mi chapinada octobrina.  Salí corriendo a las inmediaciones de la iglesia de Santo Domingo para ir a tomar atol de elote y comprar dulce de coco, canillitas de leche, nuégados y dulces de pepitoria.  No me dejé seducir por las torrejas, los buñuelos y las garnachas; ni por los colochos de guayaba, los mazapanes, las bolitas de tamarindo, ni por otras delicias de aquel orden;  pero así, así estuve cerquita.

Es que si, en esas ocasiones, como todo lo que se me antoja…


27
Sep 11

Mi cuata, Grete, en “El Periódico”

El domingo pasado, El Periódico trajo una sorpresa muy agradable para mí: un reportaje sobre mi cuata, Grete, en primera plana.

Para quienes no la conocen, ahora dirige una biblioteca en Arabia Saudita (of all places) ; antes de irse para allá anduvo en el Scholar Ship.  En la Universidad Francisco Marroquín llevó el Siglo XXI a la Biblioteca Ludwig von Mises y fundó el Centro de Recursos Digitales New Media.  Recientemente participó con I Can Give You Books en la TEDxUFM.

Grete y Rodrigo, por cierto, son estupendos cocineros.  ¡Pero estupendos!  Y gracias a ellos elevé hasta el cielo la calidad de mis waffles y puedo hacer xiaolong bao.  ¡Felicitaciones, Grete!


26
Sep 11

Los romeros de los montes…

El romero, en mi casa, está en plena floración y lo visitan las abejas.  El romero me recuerda, siempre, El toro y la luna con aquello de Los romeros de los montes le besan la frente… También me recuerda el pollo rostizado que hacía mi padre, lentamente con aquella hierba y mantequilla, girando y girando sobre las brasas.

Me encantan unos versos, de Luis de Góngora, que me envió mi cuata María del Rosario:

Las flores del romero,
niña Isabel,
hoy son flores azules,
mañana serán miel…

¡Que viva el romero!


21
Sep 11

Biodiésel: ¿Debería haber una ley? ¡No!

Talvez es que soy muy suspicaz; pero cuando lo una noticia como la siguiente, me suena una alarma de alerta.  Y dice la noticia en cuestión:  Una investigación, realizada por la Asociación Promotora de Combustibles Renovables de Guatemala, indica que este país tiene una capacidad instalada de producción de biodiésel, de 4 mil galones diarios; sin embargo, no se llega a esa cantidad por falta de materia prima y la no utilización de aceite de palma.  La directora ejecutiva de la Gremial de Palmicultores de Guatemala  señala que no existe el consumo interno de biodiésel.

La señal de alarma es porque no vaya a ser que a alguien se le ocurra que debería haber una ley que obligue a usar aquella capacidad productora; o que obligue a producir las materias primas que necesita la industria del biodiesel.  Yo digo que en materia de uso de combustibles (como en otros consumos y decisiones de carácter económico) lo mejor es que los potenciales usuarios decidan voluntaria y libremente sin intervención política y sin leyes que los obliguen a tomar decisiones que no tomarían de otra forma.

Por muy buenas intenciones que haya detrás, no es bueno que productores, o consumidores, usen leyes para garantizarse negocios, bienes, o servicios.  Ojalá que nadie esté pensando en cosas así.

Adicionalmente, en Can the World Feed Itself, por Brian M. Carney, encontramos la siguiente advertencia que vale la pena tomar en cuenta: La energía almacenada en un bushel de maíz puede alimentar un automóvil, o una persona.  Y cada vez más, gracias a la obligatoriedad y al subsidio que  hay en los Estados Unidos para el Etanol, y los incentivos que hay en Europa para los biocombustibles, las cosechas que antes servían para alimento humano o de ganado, ahora son usadas para combustibles.  El más reciente estimado del  Departamento de Agricultura  de los EUA predice que este año, por primera vez, los agricultores estadounidenses cosecharán más maíz para producir etanol, que para producir comida.  En Europa en Europa, más del 50% de las cosechas de semillas de colza serán usadas para producir biocombustibles.  De acuerdo con el presidente de Nestlé, Peter Barbeck-Letmathe, en el mundo 18% del azúcar está siendo usada para biodiesel.

Por eso es que están caras las tortillas, y ese uso del azúcar sin duda influye en el precio del edulcorante.  Si esto no dependiera de aquella obligatoriedad, y de aquellos subsidios, no sería objetable.  Empero, uno ve, en esas obligatoriedad y subsidios, las manos de los empresaurios que pudieron conseguir leyes para beneficiarse de ellas.


21
Sep 11

El sorpresivo persimón de anoche

Anoche hubo un sorpresivo persimón en casa y como yo tenía como 12 años de no comer uno me emocionó mucho.  Ahora son bastante comunes; pero antes no lo eran.  Mi abuelita, Frances, compartía conmigo los suyos que le llevaba su comadre, Queta, cosechados del jardín de su suegro don Manuel, en Panajachel.  La Abui, como le decíamos a mi abuela los comía crudos disfrutando de su dulzura y de su textura peculiar; o preparaba un puding que sacaba las lágrimas de lo delicioso que era.

Mi abuela, que tenía un green thumb casi infalible, nunca logró que las semillas delos persimones que comía germinaran y produjeran el ansiado arbolito.

La última vez que vi a alguien comiendo persimones, con gusto y placer extremo, fue a a don Franco en La Antigua.  Don Franco era el propietario de un célebre restaurante llamado El Capuccino y uno de tantos días que llegué a almorzar él estaba disfrutando los suyos.  Por más miradas que le eché, y a pesar de que me acerqué a elogiar sus persimones, no se le ocurrió ofrecerme.  Y no es que fuera tacaño, porque él y su esposa, doña María, solían alegrar mi mesa con abundantes chiles jalapeños preparados en la casa para que yo comiera con panecillos horneados ahí.

En fin…tantos recuerdos buenos vinieron acompañando a este solitario persimón que me alegró mucho la noche.


10
Sep 11

Pastel de Luna para celebrar

Hoy desayuné pastel de Luna. Es una costumbre china que en otoño, y en celebración del Festival Zongquiu o Festival de la Luna, sean elaboradas estas delicias. Los pasteles de Luna son densos y pesados comparados con los pasteles occidentales tradicionales; y suelen estar decorados con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y otros buenos deseos, acompañados por imágenes de flores y conejos entre otros.

A mi me gustaron desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán; y desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta a mediados de septiembre. En Guatemala los venden en el restaurante Lai Lai.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no serán ajenos al gusto occidental y de hecho pueden recordar algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.


26
Jul 11

Refresco de chan, o de “mosquitos”

Les presento el refresco de chan o chía.  En casa de mis abuelas y en la de mis padres se bebía con frecuencia; y, en realidad es una limonada adornada con esas semillitas que llamamos chan.
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Cuando eramos niños, mis hermanos y yo le decíamos fresco con mosquitos.  Y sospecho que ahora, por lo menos en la ciudad de Guatemala, la gente ya ni lo conoce.   No le añade un sabor particular a la limonada; pero si es gracioso ver las pequeñas semillas dando vueltas por ahí, y al esponjarse ligeramente adquieren una agradable sensación que puede ser descrita como gelatinosa.  Los chapines decimos fresco, por refresco.
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Antes había un dicho: Pareces fresco de chan; o sea: lleno de babosaditas.  Es decir, demasiado melindroso o remilgado.  Otra forma de ponerlo es: Pareces sombrero de Esquipulas, en alusión a que quienes peregrinaban a aquel lugar regresaban con sus sombreros llenos de adornos multicolores, o babosaditas.
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El chan de Guatemala no debe ser confundido con el chan tico; porque, aunque cumplen funciones idénticas y, aparentemente, tienen texturas iguales, las semillas que aquí conocemos como chan son distintas a las que usan en Costa Rica.
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En casa de mis padres el chan tenía otro uso: unos días antes de poner el Nacimiento para la Navidad mi madre mojaba bien un comal para tortillas y lo cubría bien con chan.  Las semillas germinaban y el comal se cubría de verde.  En su debido momento ahí colocaba las imágenes propias de un Belén –hechas en Chinautla– y quedaba muy bonito.  Y había que mantener húmedo el comal durante la temporada.

19
Jul 11

La zuppa di salsiccia, de Cris Lingle

Los lunes es día de sesión en el Centro de Estudios Económico-Sociales; y durante la temporada en la que el profesor Cris Lingle se halla en Guatemala, la mesa se engalana con sus sopas, chillis y otras delicias.

Esta semana, Cris llevó su célebre zuppa di salsiccia, receta que aprendió en Nueva Orleans.  Esta maravilla se prepara con salchichas italianas, corazones de alcachofas, tomates y apios, y sazonada delicadamente con hinojo.

Cris no sólo es un estupendo cocinero, sino que es el autor de la bitácora Natural Order.

¡Larga vida, a Cris Lingle!


10
Jul 11

Nostalgia, jugo de zanahoria y Facundo Cabral

El jugo de zanahoria me gusta mucho, muchísimo; y tenía añales de no tomarlo.  Cuando era niño me dieron tanto jugo de zanahoria que, por el caroteno, hubo una temporada que me puse amarillo.  A mí eso me causa mucha risa porque me imagino el susto de mis padres cuando vieron el color que estaba tomando.

Años después, en la casa de mis padres se volvió a consumir este jugo delicioso con alguna frecuencia; pero con más prudencia.  Y con el bagazo que quedaba, al que se le añadía azúcar y jugo de naranja, mi madre hacía unos dulces que adornaba con hojas de hierbabena y que parecían pequeñas naranjas.

Cuando se estropeó el extractor de jugos en casa de mis padres, y yo me mudé a la mía, dejé de tomar jugo de zanahoria y sólo lo degustaba cuando se me presentaba la ocasión en algún lugar supuestamente saludable y vegetariano.

Hoy, sin embargo, mientras oíamos canciones de Facundo Cabral y la nostalgia y la tristeza nos envolvían, el jugo de zanahoria trajo recuerdos de aquellos tiempos en los que nada era malo y todo era brillante.  Tiempos en los que todo se arreglaba con un vaso de jugo de zanahoria y con un beso.  Y recordé que en la vieja versión de Carpe Diem, luego del concierto de Cabral en Guatemala, en 2009, el lema era:  Hay que ser felices en este mundo; porque los que no son felices se la pasan jodiendo a los demás.  Frase que el cantautor dijo en el Teatro Nacional y que a mí me pareció muy atinada.