12
Oct 12

¿Recuerdas el caso de Xamán?

El 5 de octubre de 1995 la comunidad Aurora 8 de octubre celebraba su primer año de retorno.  En esas estaban cuando un grupo de soldados al mando del teniente Camilo Lacán Chaclán realizaba un patrullaje rutinario por los alrededores de la aldea.  El ambiente era festivo y un grupo de retornados invitó al grupo de soldados a participar de la celebración en la población.  El Teniente confió en quienes lo convidaban y aceptó la invitación.  Una vez en la aldea los soldados fueron rodeados por los pobladores.  Un grupo violento intentó desarmar a la patrulla, y ante los insultos y escarnios que lanzaba la turba, cundió el pánico entre los jóvenes soldados que se defendieron y se materializó la tragedia.

Los actos trágicos en Xamán ocurrieron en el marco de Mónica Pinto, una funcionaria de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas.  Muchas veces, los retornados eran poblaciones que -voluntariamente, o de forma forzada- habían estado relacionados con la guerrilla marxista-leninista durante el enfrentamiento armado.  Rigoberta Menchú estuvo íntimamente relacionada con el proceso judicial que siguió a la tragedia, porque fungió como querellante adhesiva del proceso.  Menchú, de la étnia quiché,  y quienes planificaron la trampa querían que los jóvenes kekchis que integraban la patrulla fueran condenados por ejecución extrajudicial; pero el tribunal que conoció la causa no se dejó presionar y Lacán Chaclán y sus 24 hombres -que cayeron en una emboscada y por poco y son desarmados (corriendo el riesgo de ser linchados)- fueron injustamente condenados por homicidio culposo. Injustamente porque se estaban defendiendo y estaban tratando de evitar -como debe ser- que les fueran quitadas sus armas.

Gracias al ingeniero Ricardo Barrios Peña que compartió la información de arriba, conmigo, hace añales.  Información que tuve la buena idea de guardar para que no se olviden estas cosas.


09
Oct 12

Marta Magdalena Ixbalán y meditaciones sobre Totonicapán

Mayra Mendoza, maestra de una escuela de Santiago Atiltán, Sololá, aseguró que Marta Magdalena Ixbalán murió por falta de atención médica luego de que se regresara la ambulancia que la llevaba hacia la capital, trassufrir heridas tras caer del segundo nivel de su vivienda. Mendoza contó que por la gravedad de las heridas la Ixbalán, madre de siete hijos, era trasladada a la capital; pero que por el bloqueo la regresaron y decidieron ir al hospital de Quetzaltenango.  Empero, murió en el camino, cuando iban por Sololá.  Emisoras Unidas reportó este suceso lamentable…y nadie más entre los medios tradicionales.  En las redes sociales, sin embargo, la noticia se regó como pólvora.

En los medios de comunicación tradicionales tampoco has leído comentarios acerca de que Rigoberta Menchú llegó al lugar de los hechos, en Totonicapán, y se paseó por la locación recogiendo cascabillos y contaminando la escena.  En los medios tradicionales viste la foto…pero, ¿quién se atrevió a comentarla? Cosa así sólo las ves en los nuevos medios y en las redes sociales.

Reitero lo que escribí el sábado pasado: La sangre de los muertos y heridos durante los acontecimientos del jueves en Totonicapán, cae en las manos de la “dirigencia popular” que organiza bloqueos e invasiones; y que lleva y trae a la gente para sus propósitos políticos. Urge, sin embargo, una investigación científica, técnica y objetiva que aporte luces sobre qué es exactamente lo que ocurrió en el kilómetro 170 de la Ruta Interamericana y quiénes fueron los responsables de aquellos acontecimientos dolorosos.  Urge una investigación que no se base en los prejuicios ideológicos y políticos de ninguna de las partes interesadas.

Dicho lo anterior, y en el supuesto de que no hay tal cosa como un bloqueo, o una invasión pacíficos -y que esos actos constituyen violencia y agresión-<, debería estar claro que las autoridades tienen no sólo la facultad sino la obligación de despejar las vías (o ejecutar los desalojos) en protección de los derechos de las personas que están siendo víctimas del bloqueo, o de la invasión.

Siendo que los derechos, como el de manifestarse y el de petición, son derechos no-rivales (es decir que no rivalizan con otros como el de la libertad de locomoción), aquellos deben ser ejercidos sin violencia y sin afectar los derechos de terceros.  No se vale argumentar que se está ejerciendo un derecho, cuando se están violando los derechos de otros.

Ahora bien…en ejercicio del Derecho y de la autoridad, la remoción de los bloqueadores y de los invasores debe hacerse de forma técnica.  En casos de bloqueos y de invasiones,  Inteligencia debe identificar a los dirigentes y negociadores profesionales deben tratar de resolver el asunto por las buenas -en un tiempo prudencial que no alargue ni aumente los costos (en vidas, tiempo y recursos) para las víctimas.  La policía debe llegar con cañones de agua, balas de caucho y bombas lacrimógenas y disolver los bloqueos (o las invasiones) si los bloqueadores, o invasores persisten en violar los derechos de terceros.

Por cierto que, en medio de la tragedia, llama la atención la hipocresía de los embajadores que cuestionan el uso del Ejército en estos casos.  Hipocresía que se hace evidente cuando nos enteramos de que Angela Merkel visitó Grecia y que para protegerla a ella y a su embajada -¡contra los manifestantes!- había 6,000 policías, incluyendo unidades antiterroristas y ¡francotiradores en los tejados!  También llama la atención, dijo mi amiga MD,  que si la manifestación de Totonicapán era pacífica, por qué es que las fotos publicadas en los diarios son tomadas no desde el lado de los manifestantes; sino del lado de las autoridades.  ¿Qué les hubiera pasado a los periodistas si hubieran ido a tomar fotos desde el lado de los bloqueadores?

Dicho lo anterior, ¿qué bien puede hacer mandar un grupo de soldados -armados- a pararse y quedarse quietos, durante horas, frente a un bloqueo, o a una invasión?  Imagínate la tensión que se va creando en esas circunstancias.  Tensión que beneficia a los que necesitan mártires para llevar a cabo la revolución desde los movimientos sociales.  Haz clic para escuchar un testimonio de lo angustiosas que pueden ser estas situaciones.

¿Cómo debe actuar la tropa si la dirigencia de los bloqueadores y los invasores los amenaza? ¿Cómo deben actuar los particulares si las turbas destruyen su propiedad -o los bienes que les han sido encomendados- o los  toman?

Hay técnicas para lidiar con estas circunstancias; y las autoridades están obligadas a utilizar esas técnicas para conservar  la autoridad.

Por cierto que en una sociedad que no esté bajo acoso, la vía sana y normal para que los ciudadanos resuelvan problemas políticos es la de sus representantes en el Congreso.  ¿Dónde está y qué papel juegan los diputados de Totonicapán?  ¿O cualquiera otro diputado?  El problema de fondo es no sólo que la institución parlamentaria ha sido minada y pervertida; sino que hay que estar claros en cuanto a que lo que ocurrió en el kilómetro 170 está íntimamente relacionado con una dirigencia popular cuyo lema es: ¡La lucha sigue!

El liderazgo de los 48 cantones está en un enredo.  Puede actuar responsablemente y buscar la solución de sus inquietudes por medios pacíficos e institucionales; o puede dejarse arrastrar por el camino por el que los están llevando los que al grito de ¡Estamos de frente!, siempre están en la retaguardia escondidos detrás de pañuelos.

A ellos, ni la señora Ixbalán, ni sus hijos, ni las otras víctimas de lo que organizaron en Totonicapán les importan.  Lo que les importa es hacer la revolución desde los movimientos sociales.

Actualización: María Xicay Ratzán de Ajcabul, es el nombre de  la persona que murió el día de los bloqueos en Totonicapán.  Ella se resbaló al tender ropa en la terraza de su casa en Santiago, Atitlán. Los bomberos la trasladaron del hospital local al de Sololá debido a una fractura en su cráneo, pero no pudo pasar por la ruta Interamericana para llegar a su destino.  Haz clic para escuchar una conversación con su hermano.


06
Oct 12

La sangre, la “dirigencia popular” y Totonicapán

La sangre de los muertos y heridos durante los acontecimientos del jueves en Totonicapán, cae en las manos de la dirigencia popular que organiza bloqueos e invasiones; y que lleva y trae a la gente para sus propósitos políticos. Urge, sin embargo, una investigación científica, técnica y objetiva que aporte luces sobre qué es exactamente lo que ocurrió en el kilómetro 170 de la Ruta Interamericana y quiénes fueron los responsables de aquellos acontecimientos dolorosos.

¿Quiénes organizaron el bloqueo violento de la carretera? ¿Quiénes llevaron a la gente? ¿Quiénes dispararon? ¿Con qué tipo de armas? ¿Hubo provocaciones? En inglés y en el contexto de Watergate, existe una frase que dice Follow the money, para indicar que, cuándo se quiere saber cuál es el origen de algo, hay que averiguar de dónde viene el dinero.  En este caso, y parafraseando la cita mencionada antes, parte de las investigaciones que se hagan deberían seguir el adagio: Follow the blood.  ¿A quién benefician los mártires?  ¿A quién beneficiaron las muertes de Mario Alioto y Abner Abdiel en su momento? ¿A quién beneficiaron los muertos en la provocación de Xamán?

La investigación científica, técnica y objetiva, y de esto hay que estar conscientes, va a ser cuesta arriba.  Para comenzar la escena de los acontecimientos -como ocurrió en el caso Gerardi- no ha sido tratada como debería.  Vemos, por ejemplo, que Rigoberta Menchú (Premio Nobel de la Paz) se paseó por el lugar -que debería haber estado aislado- y anduvo por ahí, supuestamente recogiendo cascabillos.  Cualquiera que haya visto CSI sabe que esto es muy inapropiado en una escena donde ha habido muertos y heridos.

Mientras tanto deben privar la calma y la razón.  La dirigencia popular debe cesar acciones violentas como el bloqueo de carreteras y  las invasiones.  Las autoridades deben conducir una investigacion confiable: científica, técnica y objetiva.  Los responsables de todos los actos violentos de la jornada deben ser identificados y procesados. Se debe distinguir entre los actos de agresión y los actos de defensa.

Deben privar la calma y la razón.


11
Sep 11

Hace diez años, la tragedia de “Las torres gemelas”

Como quien no dice nada, ya pasaron diez años desde las tragedisa de las torres gemelas en el World Trade Center de Nueva Yor, el Pentágono y el vuelo 93 de United.  Tragedias que fueron producto de acciones deliberadas en el marco de un ataque de terror contra la civilización.

Tal y como lo reportó El Periódico, la mejor cobertura que he visto, de esta efemérides, está en Internet Archive.

La cobertura expuesta por IA comienza con el anuncio de una hermosa mañana de otoño en Manhattan y nos lleva de la mano por toda la inmensidad y profundidad de esta tragedia humana.  El sitio es facilísimo de navegar y, de verdad, vale la pena visitarlo.

En la foto c. 1998, voy rumbo a la Estatua de la Libertad y atrás se ven las Torres Gemelas.


03
Dic 10

Hoyo de la zona 2, mejor foto de 2010

De acuerdo con los lectores de la revista National Geographic, la mejor foto de 2010 fue la del agujero en la zona 2, en la ciudad de Guatemala.  La selección incluye especies raras de animales, una pelea entre un elefante y un cocodrilo y otros hoyos abiertos en la tierra, en lugares como Alabama e Islandia.

Durante los años 70 recibíamos National Geographic en la casa y yo la esperaba como agua de mayo; luego la dejamos de recibir durante los 80 y tengo la impresión de que para los años 90 la revista se había vuelto miltitante e insoportablemente politicamente correcta.  Así que perdí el interés en ella.  Claro que aún trae información y fotos valiosísimas; pero es muy cansado separar el grano de la paja.

Gracias a mi cuata, Susette por  la pista


30
May 10

Nuevo hoyo gigante en la ciudad de Guatemala

Fui a ver el agujero que se abrió en el cruce de la 11 avenida “A” y 6a. calle de la zona 2, en el barrio de Ciudad Nueva. Aunque no me dejaron acercarme al hoy, algo se ve en las fotos. Empero, mucho más impresionante que el cráter, es el drama humano que se vive a su alrededor. Lo que más me dejó triste fue ver a las familias que están dejando sus casas. Ahí va alguien con su loro, y por ahí va alguien sacando su colchón, y otros sacando su ropa, y sus cosas preciadas. ¿Cuánto tiempo tendrán que dejar sus casas estas personas? ¿Se perderán sus casas?
Una amiga que vive a tres cuadras me contó que no hay agua, ni luz en el área. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que se restablezcan los servicios?
Ciudad Nueva, por cierto, tiene mucho significado para mí porque crecí en ese barrio. La casa de mi abuela quedaba en la 11 avenida y 10a. calle y viví dos temporadas largas en esa casa.
¿De quién es la responsabilidad por este nuevo hoyo en la ciudad de Guatemala? El más célebre y dramático es el del Barrio San Antonio, en la zona 6; pero hay otros, como el de la Colonia Covías, en la zona 5. El Barrio San Antonio, por cierto, puede que esté relacionado con el de la zona 2; porque esta colinda con la zona 6. He oído, también, que por ahí por el Callejón Del Fino y por la Sexta Avenida “A”, ambas en la zona 1, el suelo se siente hueco en algunas casas.

17
Oct 09

La tragedia del Mateo Flores

Si como dice el tango, Veinte años no es nada, pues trece, tampoco. Hoy se cumplieron trece años de lo que se conoce como La tragedia del Mateo Flores. Ochenta y tres personas murieron y más de docientas resultaron heridas, en la noche trágica del 16 de octubre de 1996, como consecuencia de golpes severos y asfixia, generados por la aglomeración de gente dentro del Estadio Mateo Flores donde había poco más de 45 mil aficionados. Por cierto que dicho estadio, en la ciudad de Guatemala, tiene una capacidad máxima de 40 mil.

Esa noche yo estaba en mis tareas de editor de la sección de Economía del diario Siglo Veintiuno cuando en el radio que me acompañaba día y noche empecé a escuchar gritos. En ese tiempo, editores y reporteros usábamos radio y localizador. No usábamos teléfonos móviles, como es usual ahora, porque en aquellos entonces los móviles eran muy caros.

A mí me molestaba mucho el ruido que hacían los radios así que mantenía el mío con el volumen verdaderamente bajo. Por eso fue que me llamó mucho la atención el griterío de esa noche. Reporteros y editores de Deportes y Nacionales estaban tratando de transmitir y entender lo que estaba pasando en el estadio; y recuerdo, muy bien, lo impresionantes que eran las voces de alarma que reportaban que la gente estaba siendo aplastada.


22
Sep 09

Hoyos en la ciudad

El hundimiento de tierra registrado en la colonia Covías, de la zona 5 de la ciudad de Guatemala, vuelve a llamar la atención sobre los agujeros que podrían estarse formando en el Valle de la Ermita.

El más tristemente célebre de ellos fue el del Barrio San Antonio; pero hace unos 8 años (minutos más, minutos menos) hubo una serie de pequeños agujeros en la zona 1 de la Capital. Recuerdo unos particularmente dañinos a inmediaciones de la 9a. Calle entre Cuarta y Sexta avenidas; y he oído, también, que por ahí por el Callejón Del Fino y por la Sexta Avenida A, el suelo se siente hueco en algunas casas.

24
Feb 07

Una tragedia humana

“La noche del jueves pasado. Cuando los vecinos cercanos a la 25 calle y 6a. avenida de la zona 6 se preparaban para dormir, se percibió una sacudida que estremeció el suelo de las casas. Los primeros curiosos salieron a la calle y encontraron un hundimiento de donde salían olores fétidos. Unas tres casas cayeron al vacío. El desastre dejó sin paso la vía pública. Según los vecinos, en las casas destruidas habitaban unas 15 personas, cuyo paradero es incierto”, así relata Prensa Libre la tragedia de los vecinos del barrio San Antonio, en la capital guatemalteca.
“Entre el desconsuelo por la tragedia, los residentes recordaron los constantes avisos que hicieron a la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres sobre los retumbos. Habían venido varias veces a verificar en esa zona, pero nunca nos dijeron si había riesgo”, manifestó una vecina, cuya vivienda se encuentra a unos 30 metros del hundimiento”, dice el diario. El hundimiento dejó por lo menos un muerto, dos desaparecidos y 720 personas evacuadas.

La foto es por Mynor De León, de Prensa Libre.