20
Abr 14

Los aromas de la temporada: corozo y jocotes marañones

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¿A qué huele esta temporada en Guatemala? A corozo y a jocotes marañones.  A pan de yemas horneado en leña, a dulce de garbanzos, a bacalao, a moyetes y torrejas, a mangos en dulce, a encurtido…y a bronceador.

En casa el aroma del corozo y de los jocotes marañones alegra mis mañanas de esta temporada; así como el del pinabete y las manzanillas alegra mis mañanas de fin de año.

El corozo es la flor del manaco, una especie de palma; y viene en vainas conocidas como pochas.  A los jocotes marañones o anacardos me los gozo muchísimo en refresco y en helados. Me gustan su textura y su sabor; pero sobre todo su aroma.

En esta temporada, además de ser consumidos como frutas, la gente los usa para adornar altares y andas propios de la festividad.


19
Abr 14

¡Miel de garbanzos!, al estilo de la costa sur

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¿Y  qué hubo hoy, para el desayuno? La deliciosa miel de garbanzos tradicional de la costa sur guatemalteca.  Deliciosos y delicados garbanzos acompañados con cubitos de mangos, plátanos maduros y papaya, bien caladitos en panela canche.

Ya solitos son buenos; pero…¿qué tal si en esa miel remojas pan de horno de leña?  ¡Aaaaaaaaaaaah, eso es la vida!, como dijeron unos cuates peruanos el año pasado cuando la probaron en casa.

Este es uno de los dulces tradicionales de esta temporada y en casa hacemos dos versiones, esta de la costa sur y la que es propia de la ciudad de Guatemala y del altiplano.

Nota el colorido de la fruta entre la miel y los garbanzos.  Atrás, en la foto, se atisba algo del pan tradicional de la costa.


19
Abr 14

Choque de dos culturas

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Mi amiga Anna, me explicó que eso de los sneakers  colgados del tendido eléctrico se llama shoe tossing y que  podía significar que: en las inmediaciones se venden drogas, señalar el territorio de alguna pandilla, o algún tipo de celebración.   De esto me acordé el jueves pasado cuando al paso de la procesión de Candelaria los portadores de las liras que sirven para elevar los cables eléctricos -y que estos no obstaculicen el paso de las imágenes- bajaron un par de zapatos en la Décima calle y Quinta avenida de la zona 1.

Es el choque de dos culturas, pensé.


17
Abr 14

Mi no encuentro con García Márquez

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Esta es la historia de como me encontré con Gabriel García Márquez…y no. En septiembre de 1999, a mi regreso de Taiwán, pasé por Los Angeles;  y como tenía que esperar varias horas antes de mi vuelo para Guatemala tomé una habitación en un hotel cercano al aeropuerto y me quedé dormido.  Para cuando desperté el avión para Guatemala había salido de LAX una hora antes…y con mi equipaje.

A la mañana siguiente, tan temprano,  como pude me fui al aeropuerto y frente un escritorio le conté a la chica que me atendió lo que  me había pasado y le pedí que me confirmara si mi equipaje se había ido sin mí y si ya se hallaba en Guatemala, o si tenía que hacer algún trámite en Los Angeles para encontrarme con él.

En el escritorio de al lado había un hombre maduro acompañado por dos damas.  Una poco más o menos de su edad y otra menor.  El hombre escuchó mis penas y cuando resolvió su asunto se levantó, me puso la mano en el hombro y me dijo: Espero que su problema se arregle.  O algo parecido.  Asentí y sonreí, y él y sus acompañantes se alejaron.

La chica que me atendía me preguntó: ¿Sabe quién es él? Y yo, que a veces ando en piloto automático y que en ese momento estaba más interesado en mi equipaje que en otras cosas le contesté que no.   Es un escritor famoso, me dijo, y luego le preguntó a su  compañera: ¿Cómo es que se llama? A lo que la otra chica contestó: Gabriel García Márquez.

Y yo, ¿qué iba a hacer? Oh, me dije en voz alta.

La cosa es que aunque disfruté El otoño del patriarca y El coronel no tiene quien le escriba –y mucho más tarde disfrutaría de Memorias de mis putas tristes-  lo cierto es que no puedo ser fan de García Márquez.  No se si, aún sabiendo quién era, me hubiera animado a pedirle un autógrafo, o tomarme una foto con tan notorio  groupie y admirador del comandante Fidel Castro, el protagonista de la más larga y profunda tiranía en América Latina.

No. No me hubiera sentido cómodo en esa foto.

La ilustración la tomé de Facebook.


17
Abr 14

Dulce de garbanzos, mi favorito

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Mi dulce favorito de la temporada es el de garbanzos.  El sabor de los garbanzos se combina deliciosa y delicadamente con la miel y la canela.  A mí me transporta a mi niñez y su elaboración me da mucha alegría.

Me encantan su sabor y su aroma, su color y su textura.  Me divierte verles su carita de pollito a los garbanzos; y por eso es que se llaman chickpeas en inglés.  Pienso en Cicerón porque cicer significa garbanzo.

En mi casa hay dos tradiciones de dulce de garbanzos. Los de la foto cuya receta viene de mi madre, de mi tío Rony,  su tío abuelo Pancho y mi tía abuela La Mamita.  Y también hacemos la miel de garbanzos con frutas, tradicional de la Costa Sur.  Ya luego les contaré de esa.

Parece increíble que en la antiguedad estas delicias fueran asociadas con la frugalidad e incluso con la rudeza.  Los griegos comían garbanzos en los banquete fúnebres, y me pregunto si es por eso que este dulce es tradicional de esta temporada chapina.

En la ciudad de Guatemala, los garbanzos en dulce se preparan en una miel de agua, azúcar y canela. La noche anterior se dejan en agua, con un toque de bicarbonato y en la mañana se pelan laboriosamente. Luego se cuecen y cuando están cocidos se cuelan y se apagan inmediatamente en la miel para que calen bien.

El año pasado, ¡dos de mis fotos de garbanzos en dulce fueron publicadas por la Revista D!; y este año ¡una de esas fotos apareció en el diario Siglo 21!


17
Abr 14

Chayes con banderita

 

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A estos no los había visto desde hace un montón de tiempo.  Les decíamos chayes cuando era niño porque, en Guatemala se les dice chayes a los pedazos de vidrios rotos.  Son dulces de azúcar que parecen pedazos de vidrios rotos.  Vienen en esos cucuruchos y adornados por banderas de papel de China de colores.

En medio del alboroto sólo se me ocurrió tomarles fotos y olvidé comprar uno.  Espero que en mis andanzas de hoy, por el Centro Histórico, me tope con un vendedor de chayes para comprar unos y compartirlos en Carpe Diem.


16
Abr 14

“El bacalao es alabao…”

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Aaaaaaaah si, como dijeron Les Luthiers: el bacalao es alabao.  Por motivos de agenda, el bacalao que tradicionalmente se almuerza el viernes -en Guatemala-, en casa lo almorzamos hoy miércoles.   Y luego comeremos un poquito el jueves y otro poquito  el viernes y el sábado rasparé la olla con buen pan hasta que no quede nada.

Este año quedé fascinado por el color que tomó la salsa vizcaína.  Adquirió un color como de ladrillo, de un rojo intenso y profundo que daban ganas de verlo y  de verlo…y que invitaba a remojar en la salsa trozos y trozos de pan.

En casa lo cortamos en cubos y le cambiamos de agua unas tres o cuatro veces a lo largo del día para quitarle la sal. Luego colamos los cubos y los secamos bien, bien y  los freímos en abundante (generosamente abundante) aceite de oliva, cebollas rodajadas finamente, ajos picados y tomates asados y licuados, con chiles guaque y chiles pasa asados; a esa salsa le añadimos tiras de chiles morrones, aceitunas rellenas de pimientos y alcaparras sin sal. Luego lo comemos sobre arroz blanco, y en su salsa remojamos pan francés de horno de leña en la salsa. Con lo que hay que tener cuidado es con quitarle bien la sal.  ¡Es espantoso el bacalao salado!

Recuerdo que desde muy niño me gustaba mucho este plato emblemático de la temporada.  En aquel tiempo aún el bacalao de mejor calidad venía con espinas; de modo que a los niños nos vigilaban cuando comíamos el pescado y uno ya se sentía grande cuando podía comerlo por su cuenta.

No recuerdo cuándo fue la primera vez que preparé mi propio bacalao y voy  a aventurar la idea de que puede que haya sido muy a principios de los 90.  Antes de eso lo comía en casa de mis padres, o en las casas de mis abuelas, donde, además, a veces hacían el también tradicional pescado seco chapín, envuelto en huevo y con vegetales.   Ese también es una delicia.


16
Abr 14

Chupetes o pirulís

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En Guatemala les llamamos chupetes a los pirulís.  Son esos dulces o caramelos duros, de forma cónica, que se venden en las procesiones y en las fiestas populares. Vienen envueltos en un papel muy delgado que, generalmente, se les pega y hay que quitar con paciencia.

Quienes los venden los llevan en tablas con agujeros, que sostienen sobre un palo que pueden apoyar en el piso. Los pirulís son coloridos y se toman por el palito.   Hace años, en las procesiones antigüeñas había un vendedor de estos dulces que me divertía mucho.  De repente pegaba un grito: ¡Miren! y cuando la gente volteaba a verlo gritaba: ¡Chupetes, chupetes!  Más de uno se pegaba un susto mayúsculo al grito de ¡Miren! y era muy divertido ver la cara del vendedor y las caras de las personas que no sabían qué estaba ocurriendo.


16
Abr 14

Meditaciones sobre las “corbatas chinas”

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En Guatemala les llamamos corbatas chinas a hojuelas bañadas en miel y atadas de una forma muy característica.   Cuando era niño las comía y tengo añales de no hacerlo.  Eso sí, siempre se me me antojan cuando las veo en la calle.

Hace unos años me sorprendió saber que las corbatas chinas si son chinas.  Me enteré porque andaba con una amiga taiwanesa en el Cementerio General, en el Día de todos los santos, y a ella me contó que las venden allá.  Iguales a las de aquí. Empero…había algo que no tenía sentido: lo de llamarlas corbatas.  No parecen corbatas occidentales y los trajes tradicionales chinos no incluyen corbatas. Como había tanto de que hablar dejamos el tema a un lado y creo que hoy se podría resolver el misterio.

Aquí va mi hipótesis: Hace muchos años vino un chino que tenía que ganarse la vida y para ello elaboraba estas golosinas comunes en su país.  El chino no hablaba bien español y hablaba algo de inglés;  así que cuando le preguntaron que qué era lo que vendía contestó Chinese ties.  La palabra tie puede se traducida como corbata; pero también como lazo o atadura.    Las corbatas chinas son, entonces lazos chinos, atados chinos, o incluso nudos chinos.

No me di cuenta de aquello hasta que hoy tuve que describir las hojaldras en inglés.  Al escribir Chinese ties el asunto me hizo clic.   Y claro que puede que no haya ocurrido así; pero…¿pudo haber ocurrido así?

En Guatemala encuentras corbatas chinas en ferias, procesiones y festividades.  La gente las vende bañadas en miel.  Las llevan de un lado a otro en cajas de cartón y cubiertas con plástico para protegerlas de la contaminación; y los vendedores las anuncian al grito de ¡Corbatas, corbatas, lleve corbatas!


15
Abr 14

¡Raza de cafres! La estatua de Tasso destruida, otra vez

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La estatua de Tasso Hadjidodou, en la Sexta avenida del Centro Histórico, llama mucho la atención. Es como si él estuviera ahí sentado.  Docenas de veces he visto que los niños la ven con curiosidad inmensa y estoy seguro de que algunos de ellos no saben si se trata de una estatua de verdad, o de una de las estatuas vivientes que también ocupan aquel espacio.

La estatua, sin embargo, a cada rato es vandalizada por cafres y patanes.  La rompen, la pintan, le quitan sus anteojos y la rayan.

A mucha gente le gusta tomarse fotografías con ella y a pesar de que ha sido lastimada en mont[on de ocasiones, ahí está siempre que puede.  La gente le tiene cariño a esa estatua; pero a los cafres no les importa eso.