20
Dic 14

La tiranía de Cuba ante el capitalismo

eeuu-y-cuba-7

Me decepciona que posiblemente los Castro, en Cuba, no terminarán sus días como Muamar el Gadafi, en Libia; o los Ceaucescu, en Rumanía; esto gracias a que la administación de Barack Hussein Obama les ha ofrecido un salvavidas, ¡Con todo y pedida de perdón!

En 1598, Juan de Mariana, en Sobre el rey y la institución real, explicó el tiranicidio como un derecho natural de las personas. Cualquier ciudadano puede  asesinar con justicia a aquel rey que se convierta en tirano por imponer impuestos a los ciudadanos sin su consentimiento, expropiarles injustamente su propiedad o impedir que se reúna un parlamento democrático, explicó el jesuita.

Me alegra que se pruebe…¡una vez más!…y como si hiciera falta, que el socialismo no puede sobrevivir sin Occidente y sin el capitalismo.  Ni siquiera el socialismo bolivariano, del siglo XXI, rabioso y petrolero de Chávez/Maduro/Cabello -que se hunde en la ignominia- fue suficiente para mantener a flote a la tiranía en Cuba, a pesar de los millonarios subsidios petroleros.

Para sobrevivir, la tiranía cubana no se volvió más socialista.  En la medida en que la política lo ha permitido (y sobre todo en la medida en que se imponen la realidad y la economía), el régimen fue abandonando el socialismo más radical hasta que no le ha quedado otra que doblar la ceríviz frente a su némesis.   Como en otras tiranías (China y Vietnam, para mencionar dos), los regímenes acuden a Occidente y al capitalismo para salvar sus pellejos y prolongarse en el poder.

Está por verse si la oferta de Obama pasa por el Congreso de los Estados Unidos de América.  Y están por verse los efectos del ofrecimiento en la isla prisión.  Hablando de prisión me impresionan muchísimo las reacciones de algunas personas.  Por ejemplo leí la anterior en Facebook: Mi amor, vamos a Cuba antes de que se vuelva una sucursal de McDonald`s.  ¿De verdad es que hay personas que piensan que Cuba -o cualquiera otra sociedad paupérrima y sometida a la tiranìa- es mejor que una capitalista, o medianamente capitalista

La ilustración la tomé de aquí.


19
Dic 14

José García Sánchez y los terremotos de 1917 y 18

Haz clic en la foto para ver más fotos

José García Sánchez, propietario del estudio fotográfico La exposición, fue El hombre que fotografió la Historia.  Con ocasión de los terremotos de 1917 y 18 él y su esposa se hallaban en la Catedral de la ciudad de Guatemala.  El tomó una foto de la nave, viendo hacia el Poniente e inmediatamente ocurrió el sismo que derribó la cúpula y destruyó parcialmente aquel edificio. Gracias a que él se hallaba ahí, en ese preciso instante, nos legó fotografías -separadas por pocos segundos-  que retratan aquella gran tragedia. Así me lo contó mi cuate, el doctor Jorge Mario Zebadúa G., nieto de don José.

De don José, el autor de Imágenes del recuerdo (en Prensa Libre), Armando Moreno, escribió:  don José García Sánchez, fue el hombre que dejó plasmada parte de la historia gráfica de Guatemala, en sus momentos de alegría y tragedia.  Español de pura cepa, llegó a Guatemala con una compañía de zarzuela, se enamoró de Guatemala y se quedó aquí para siempre. Falleció hace ya algunos años.  En diversas oportunidades la pregunta obligada de los amigos lectores es ¿Y cómo consigue las fotos?  Hoy contestaremos la pregunta adjunta a la evocación de uno de los más grandes fotógrafos que ha tenido Guatemala, gráficas que él tomó personalmente durante una época que ya es historia en nuestro medio.  En los libros “La calle donde tu vives” [de Héctor Gaitán] se han publicado.

En 1970, Arturo Taracena F. editó el libro Los terremotos de Guatemala, Album conmemorativo del cincuentenario (1917 y 18-1968) , que fue publicado por la Tipografía Nacional.

El álbum con las fotos de don José García S.

En el libro, Taracena cuenta que para conmemorar el cincuentenario de los terremotos que destruyeron la ciudad de Guatemala, se presentó en el pasaje del Palacio Nacional una exposición de fotografías alusivas. Este álbum ofrece la imagen de Guatemala antes de los terremotos y de los efectos de aquella catástrofe a fin de perpetuar su recuerdo ante las nuevas generaciones, las cuales tendrán, como es natural, cada día menos noción de la magnitud y consecuencias de la dramática prueba de los terremotos ocurridos entre el 25 de diciembre de 1917 y el 24 de enero de 1918. La idea conmovedora de la destrucción material, proporcionada por las fotografías, se completa con la lectura de dos de las emocionadas e impresionantes crónicas de José Rodríguez Cerna, reproducidas de su libro “Entre Escombros”, publicado a mediados de 1918, haciendo verdad su título, literalmente entre escombros, frescas, patentes, las terribles escenas vividas por los guatemaltecos de entonces.

Algo de lo que escribió Rodríguez Cerna: 

La ciudad alegre y confiada tuvo en la noche del 25 el despertar del terremoto.  Un instante bastó para que el “Aquí fue Guatemala” fulgurara en el muro sombrío; y el techo se desplomó sobre los desprevenidos comensales de la vida… Nada permanecía en pie.  Los edificios caían con sordo estruendo o como con quejidos lastimeros, envueltos en el espeso sudario de un polvo de asfixia.  En una inverosímil embriaguez, como una bacante loca, la ciudad se entregaba a la más trágica de las danzas, presa de un vértigo sin nombre.  Las maderas unificaban su fracaso en un solo estrépito infernal.  Por los techos rotos, a través de los claros que dejaban las tejas que a chorros caían a la calle, el cielo se asomaba por primera vez… Apagada la luz eléctrica, la catástrofe exterminó con la complicidad de la tiniebla.  Y arriba, aunque velada por el polvo, la ironía de una luna veraniega poniendo su  manso contraste de claridad sobre el pavor indescriptible; aunque a las veces parecía también pálida de miedo… Las gentes saltaron enloquecidas y semidesnudas de los lechos.  Entre la oscuridad y el tumulto del maderamen y de los muros que caían, los niños fueron llevados casi a rastras.  Las pequeñas camitas, cerca de las cuales pudiera aún oírse vibrar de alas angélicas, quedaron destrozadas, como frágiles cuerpos… el loco terror se daba cuenta de lo que sucedía.  Un inmenso grito de desesperación subió desde todos los ámbitos hasta los cielos impasibles y serenos… Llegaban veloces mensajeros de horror, con detalles del cataclismo, que en cada barrio se creía mayor que en los demás.  Para escuchar los detalles espeluznantes la curiosidad se arremolinaba en corrillos ansiosos, que se estremecían a cada relato:  Por los suelos los templos, los edificios públicos, las casas famosas por su lujo o su belleza… Poco a poco la ciudad se fue convirtiendo en campamento.  Las primeras covachas, las improvisadas barracas, surgieron entre la arboleda de los parques, a lo largo de las calles, dentro de los solares, en los campos vecinos. Fue un heterogéneo conjunto de materiales, en que el zinc fraternizó con el petate y la madera con flotantes telas.  La metrópoli cobró un vistoso y bizarro aspecto de agrupación de beduinos y de conglomerado de esquimales… Al aire libre ardieron fogatas y aparecieron puestos de venta.  La oferta y la demanda entablaron su antigua disputa bajo cualquier toldo tambaleante.  Las abluciones mañaneras se hacían a la vista de todo el mundo: se iniciaba la promiscuidad de la desgracia.  Lo que se pudo salvar se aglomeraba en montón: sillas sobre camas, consolas de mármol a la par de enseres de cocina.  Se oyeron las primeras risas y todos contaban a todos dónde y de qué manera les había sorprendido el terremoto.  Hubo chisporrotear de anécdotas y asomó la eterna vanidad en el relato de sucedidos estupendos y salvaciones milagrosas...

Los terremotos de 1917/18 y yo

Tuve la dicha de que mi abuelita Juanita y mi tía abuela La Mamita me contaran, durante mi niñez y mi adolecencia, sus experiencias durante aquellos terremotos.  La casa de mi bisabuela, Gilberta, quedaba en la Quinta avenida y 15 calle de la zona 1, justo al lado del consulado de los Estados Unidos de América, edificio que cayó parcialmente en el patio de mi bisabuela.  Ella y su familia se mudaron al campamento que se instaló en el vecino Parque Concordia y ahí pasaron unos días antes de conseguir un alojamiento mejor en lo que su casa era descombrada.  Por ella supe de las angustias y las penas, las privaciones y las incomodidades.  Relatos y experiencias que luego viviría -salvando las distancias- en el terremoto de 1976.

¿Por qué compartir estas fotos?

Francis Gall, presidente de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, le escribió a Taracena Flores y le dijo:

  1. Los terremotos de 1917-1918 echaron por los suelos la mayoría, si no todas, las construcciones que eran orgullo de la ciudad, como lo demuestra la valiosa serie de sus fotografías.
  1. Las fotografías dan una idea completa de la magnitud de los sismos y constituyen los únicos testimonios gráficos existentes de los fenómenos telúricos acaecidos hace 50 años [96 años, ahora].  Son, de consiguiente, importantes documentos que muestran lo que era la ciudad antes del aciago mes de diciembre de 1917.
  1. De consiguiente, opino que debe hacerse un esfuerzo para publicación de todas las fotografías, por constituir valiosos documentos que hablarán a la posteridad y que, gracias a su conocida acuciosidad y devoción hacia lo nuestro, con ímprobos trabajos usted ha sabido reunir.

Celebro, pues, que mi cuate Jorge Mario Zebadúa G, nieto de El hombre que fotografió la Historia, haya compartido conmigo estas fotografías y el libro de Taracena Flores.  Estoy seguro de que los lectores valoran ese gesto, y que lo valorarán muchas generaciones de chapines más.


19
Dic 14

Diecinueve niños sin Navidad

adopcion-luis-figueroa-carpe-diem

¿Qué tal si tus primeras siete navidades hubieras sido forzado a no pasarlas con tu madre y la familia que te ama? En Guatemala, 19 niños están condenados a eso, y no porque no tengan familias, sino por la falta de escrúpulos de organismos internacionales, ONG, jueces y otros funcionarios.

Este es uno de esos casos: José ha tenido vínculos emocionales y personales con Rose, que es su madre adoptiva potencial desde que él tenía 2 meses de edad (antes de la ley antiadopciones) y durante 7 años y más de 30 viajes de los EE.UU a Guatemala. Pero José vive en grave peligro de ser forzado a regresar a manos de su madre biológica. Los nombres están cambiados, pero su historia es dolorosamente real.

José y Rose –¡como otros 18 niños y sus familias adoptivas!– viven pesadillas desde que sus procesos de adopción quedaron atrapados en el agujero negro de la ley antiadopciones y el prejuicio. Dos veces la Procuraduría General de la Nación se ha pronunciado a favor de la adoptabilidad de José; pero cierto juez, ¡el séptimo que vio el caso!, dispuso que José debería ser regresado con su madre biológica. En su fallo el juzgador ignoró reportes documentados, de expertos, que confirman que la madre biológica de José es incapaz de proveerlo con un ambiente sano y que representa un riesgo para él.

Si te indignó la noticia del abandono y abusos contra los pacientes del hospital Carlos Federico Mora, porque se trata de seres humanos vulnerables a quienes se les violan sus derechos, piensa un momento: ¿qué clase de personas les niegan familias a niños que podrían tenerlas? ¿Quién les repone –¡a 19 niños!– siete navidades sin familias?

Una sala de apelaciones revocó la decisión de aquel juez; pero no falló a favor de la adoptabilidad de José. El futuro de José sigue en manos de un tribunal que no resuelve. Y mientras los funcionarios, oenegeros y jueces reciben a Santa y se abrazan con sus familias en esta Navidad…posiblemente frente a un Nacimiento, José estará en el orfanato por séptima vez. ¿Cómo se les reponen 7 años de navidades a 19 niños?

Columna publicada en El periódico.


17
Dic 14

¡Ve pues, camote morado!

141214-camote-morado-luis-figueroa-carpe-diem

¡Ah, que dicha!; esta semana cayó -en casa- un pequeño camote morado que disfruté muchísimo como postre.

Cuando yo era niño en casa de mi abuelita Juanita se comía ate de camote morado.  En agosto del año pasado lo volví a probar en un restaurante que frecuentaba; pero antes de eso recuerdo muy bien que la última vez que lo vi y lo comí fue en la casa de mi abuelita a finales de los años 60, o principios de los años 70.  Nunca más volví a ver esas delicias a pesar de que en numerosas ocasiones, a principios del siglo XXI pregunté por esos tubérculos en los mercados Central y La Villa.   Mi madre y mi hermano recordaban muy bien el camote morado -en parte porque cuando era muy chico, mi hermano decía que su color favorito era el morado- ; y dos amigos recordaban vagamente haber visto y comido ate de camote morado; pero incluso algunas vendedoras de frutas y verduras en los mercados ni siquiera habían oído de tal producto.

Según yo el camote morado se había extinguido porque nadie lo cultivaba más.  Dispuse que era una leyenda familiar. Pero ahí está que no.  Y aunque fuera el pedacito de la foto, me alegró mucho. ¡Mira su color y dime si no es hermoso!


16
Dic 14

Los “pipoldermos” se pintan solitos

politica-62

El Presidente hace tratos con un notorio sospechoso de corrupción; su candidato oficial recibe plata de una empresa brasileña; y su vicepresidenta evade impuestos. ¿Qué falta?

Hoy nos enteramos de que el presidente, Otto Pérez Molina habría negociado con el empresario argentino -sospechoso de corrupción- Hermann Karsten para que su empresa Kolektor fuera asesora de la Superintendencia de Administración Tributaria, aquí en Guatemala.

También leemos que documentos incautados por la policía a la empresa brasileña OAS, que es investigada en el caso de corrupción en la empresa estatal Petrobras, apuntan a que acuella empresa le donó un millón de dólares al precandidato del Partido Patriota a la Presidencia de Guatemala Alejandro Sinibaldi.

La guinda del pastel es que la vicepresidenta Roxana Baldetti adquirió una vivienda ubicada en la colonia Jardines de la Asunción, zona 5, la cual declaró en Q50 mil cuando los precios de los inmuebles en dicho sector superan los Q500 mil. Lo anterior ocurre en un momento en que el Gobierno les exige más impuestos a los tributarios y asegura que lo que ya toma de ellos no le alcanza.  El caso, sin embargo, tiene un caveat: No creo que los pipoldermos deban dar el ejemplo en cuanto al pago de impuestos siendo que estos son una forma de robo.  Ya sabes tu que los impuestos no son más que dinero ajeno tomado por la fuerza para ser repartido, por los que ejercen el poder, entre intereses específicos y particulares -y su clientela-; intereses con los que los legítimos propietarios de aquel dinero posiblemente no contribuirían voluntariamente.  Entonces, lo que hace Baldetti es lo que haría cualquier tributario y ciudadano medianamente chispudo y responsable:  Salvar su patrimonio de la expoliación y del despojo.  Baldetti sabe, como sabe cualquier tributrio y ciudadano medianamente chisputo y responsable que su obligación moral es la de no entregarle su patrimonio a los saqueadores.

Hay quienes dicen que Baldetti -y los otros pipodermos que eluden y evaden impuestos- deberían dar el ejemplo en cuanto al pago de los mismos y lo difiero en esa opinión.  Nadie está moralmente obligado a dar el ejemplo en cuanto a permitir el robo, el saqueo, la expoliación y el despojo.  Eso es la sanción de la víctima que necesitan los victimarios.

La ilustración la tomé de aquí.


16
Dic 14

Veinticuatro diablos en Ciudad Vieja

Imagen de previsualización de YouTube

La escena del vídeo es una de la tradición de los Veinticuatro diablos que tuve la dicha de ver en Ciudad Vieja el 7 de diciembre pasado.  Normalmente en ese día participo en la, también tradicional, quema del diablo; pero este año hubo cambio de planes y pude disfrutar de la hospitalidad de aquel pueblo vecino a La Antigua Guatemala.

Yo había oído de la famosa tradición de loas en Ciudad Vieja y tenía muchas ganas de ir y conocerla.  El baile de los 24 diablos, o de la Legión de los 24 diablos es un representación evangelizadora virreinal en la que Satanas y su legió se disputan el alma de una pecadora.  Independientemente de su contenido religionista, es una clásica representación de la lucha del bien contra el mal.  En este caso el diablo se gana el alma de la pecadora y la idea de fondo es meterle miedo a la gente para que no se opusiera a las enseñanzas de la Iglesia.

Me impresionaron la calidad de las máscaras y los trajes; así como el hecho de que los participantes eran mayoritariamente jóvenes.  La música de guitarra y acordeón lo transporta a uno en el tiempo; y la orquesta de diablos es encantadora.  La iconografía es impresionante: la muerte con su guadaña de huesos, o los diablos que portan atributos como una quijada de burro, o un báculo con una bola 8.  Me alegró mucho la hospitalidad de la gente de Ciudad Vieja, que nos hizo sentir muy a gusto.  Lo que no puedo quitarme de la cabeza porque me pareció particularmente encantador era el gruñido que hacían los diablos en vez de aplaudir las palabras de su rey Lucifer.  Era un gruñido muy especial.

El 7 de diciembre, en Ciudad Vieja, hay más que fiesta.  Vimos, también, un gran desfile de por lo menos 39 carrozas con musicón para acompañar igual número de coreografías, siendo la mas emblemática el Baile de los viejitos, que puede ser visto en el vídeo de abajo.

Quedé con muchas ganas de volver el año entrante.

Imagen de previsualización de YouTube

15
Dic 14

¡Que maravilla las Luces Campero!

Imagen de previsualización de YouTube

Lo que más me gusta de las Luces Campero es que hacen que me maraville como cuando era niño.  ¿Sabes? Esa sensación de que estás en la presencia de algo admirable y extraordinario.  No es sólo la pirotecnia con sus luces y sus formas; sino las reacciones de la gente alrededor de uno.  Es lo grande de los fuegos artificiales.  Y cuando el niño da paso al adulto, son el arte, la tecnología y la ciencia que hay detrás del espectáculo, lo que me deja boquiabierto frente a las luces.

Las luces se dejan ver durante 30 minutos, son más de 75 mil y suben hasta 250 metros.  Este año estoy seguro de que vi muchas innovaciones.  Estoy seguro de que las luces eran más complejas.  Hubo muchas sorpresas.

Me gustan los retumbos de los estallidos y la sorpresa detrás de cada uno.  ¿Qué forma tendrá? ¿De qué colores será? ¿De qué tamaño?  Así una tras otra y cada tanto, una de ellas hace que uno exclame un ¡Ah!, un Wow!, o un ¡Oooh!  No importa si eres un niño de brazos, o si a los 80 todavía puedes ver el mundo con ojos de crío, las Luces Campero son capaces de sacar lo mejor de ti del mismo modo en el que lo sacan lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico.


14
Dic 14

¡Que alegres los toritos!

Imagen de previsualización de YouTube

Mis favoritos entre los fuegos artificiales chapines son los toritos y cada año salgo en busca de ellos.  Me gustan porque implican algo de peligro, porque es maravilloso como arrojan fuego y luces por todas partes, porque me gusta verlos bailar y perseguir a la gente, porque me divierte como la gente se les pone enfrente y sale corriendo.  Los toritos son juguetones y tiene algo de pícaros.

Cuando era niño, los relatos de mi tía abuela, La Mamita, acerca de toritos durante las festividades tradicionales me fascinaban.  Yo tenía muchas ganas de ver toritos y no fue hasta hace relativamente pocos años que vi mi primer torito.  Desde entonces pocas cosas me divierten tanto como salir a buscar toritos y verlos desplegando sus fuegos y sus colores entre la gente que se les acerca y les huye.

Anoche vimos unos buenísimos en los alrededores del Callejón de Maravillas, que es un barrio muy tradicional.  La gente se esmera mucho en las decoraciones para le fiesta y hay abundancia de toritos en el área. Algo que me llamó la atención -y me dio entre enojo y tristeza- es que varias veces vi gente robándose los adornos que los vecinos ponen en alfombras y en sus casas.  No ha pasado el cortejo y como ratas, hay personas que pasan llevándose lo que pueden.  Vi a una anciana pedir: Por favor no se lleve las flores; mientras que una mujer se llevaba los adornos de una alfombra.  En otra cuadra, miembros de la procesión ayudaban a cuidar una alfombra muy elaborada, porque -como buitres- había un grupo de jóvenes tratando de llevarse algo.  Eso de llevarse cosas de las alfombras, antes de que pase el cortejo, es como ser descalzabolos.

Con todo y todo la pasamos muy bien.  Descontados los saqueadores que mencioné antes, esas fiestas callejeras y de barrio son una oportunidad hermosa para divertirse, pasar buenos momentos y guardar recuerdos alegres entre amigos.


13
Dic 14

El arbolito de Navidad y “La rebelión de Atlas”

ARBOLITO1

Este año el arbolito de Navidad, en mi casa, tiene una novedad: un adorno de La rebelión de Atlas, o Atlas Shrugged.  Es tradición que cada año le agreguemos un adorno nuevo y este vino tarde en 2013 así que es hasta ahora que alegra nuestras fiestas de fin de año.

Desde que era niño me encantan los arbolitos de esta temporada.  Me gustan las luces, los adornos y sobre todo el aroma.  Sobre todo el aroma de los pinabetes mezclado con el de las manzanillas.

El pinabete y las manzanillas me dicen: Esta es tu casa.

El pinabete y las manzanillas me invitan a agradecer todo lo bueno que me rodea y, sobre todo, a agradecer todas las personas buenas que me enriquecen mi vida.  Me invitan a agradecer el amor, el cariño y los cuidados de quien comparte mi camino.

En casa el arbolito, sus aromas, sus luces y sus decoraciones nos recuerdan el mensaje de la estas fechas: Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Y también simbolizan la alegría de que podemos reunirnos a su alrededor y celebrar.

Como todos los años, desde hace añales, gracias a doña Mireya, don Ronald y al Rafa -que los cultivan en las montañas de Tecpán y al amparo de la neblina tan característica de allá- tenemos un árbol hermoso, aromático y con mucha personalidad que nos llena de magia y de alegría la casa. Ese arbolito me trae recuerdos maravillosos de decenas de alegres festejos, y promete muchos más; y si quieres tu pinabete, los hay galanes en la 30 calle 11-42, zona 12, colonia Santa Rosa II; teléfono 2476-0496. ¿Sabes que el nombre científico de estos pinabetes es Abbies guatemalensis?


12
Dic 14

“Cómo se manipuló la paz”

141212 Como se manipuló la paz

¡Ya está a la venta el libro Cómo se manipuló la paz!; pero, ¿por qué es importante? Porque la Historia estudia la acción humana como tal y esta no es sólo una colección poco más o menos ordenada de datos; sino que trata de las valoraciones y las motivaciones de los actores en contextos específicos.

Durante 36 años grupos armados intentaron establecer –en Guatemala– una dictadura del proletariado inspirada en los pensamientos colectivista y totalitario que hace posibles pesadillas como la de Cuba, la de Corea del Norte, para citar sólo dos que sobreviven en nuestros días.

Aquellos grupos fueron derrotados cívica, política y militarmente.  Cuando colapsaron sus patrones en Europa oriental, la Unión Soviética y Asia, se hubieran vuelto irrelevantes (como pelusa en el ombligo), si no hubieran recibido apoyo  –en Occidente – para conseguir acuerdos de pacificación que no sólo les lavarían la cara, sino que les conseguirían espacios políticos y mediáticos.   Actualmente mantienen esos espacios mediante actos de violencia como bloqueos de carreteras; y el control de la narrativa acerca de la natualeza de sus acciones, de sus valoraciones y de sus motivaciones.

Cómo se manipuló la paz es una obra que ayuda al lector intelectualmente honesto a integrar y comprender lo que ocurrió luego del colapso de la exguerrilla y su resurgimiento como casta revolucionaria en ¿tiempos de paz?

Uno puede estar en desacuerdo con ciertas partes de la obra.  Por ejemplo, en el hecho de que –en un estado de derecho– es inadmisible que la institución armada se dedique a hacer obras que les deberían estar vedadas a otras ramas del sector público (que es el sector coercitivo de la economía y de la sociedad).  Pero, superado este detalle (importante), a quien quiera entender qué ocurrió en Guatemala seguramente le interesará conocer la perspectiva de la historiografía militar sobre los derechos humanos en el conflicto armado, así como las ficciones y la leyenda negra elaborada en ese campo.  Le interesará saber cómo es que los vencidos se apoderaron no sólo del tema de los derechos humanos, sino del indigenismo y de la bandera de la paz.

Columna publicada en El periódico.