11
Abr 08

Arrastrados por el tunel del tiempo

Los precios tope y los subsidios eran prácticas comunes durante los gobiernos de Arana, Lauguerud, Lucas y Ríos Montt. Y la administración socialdemócrata está por darnos, a los chapines, una arrastrada por el tunel del tiempo que nos llevará de vuelta a los años 70.

Hoy amanecimos con la novedad de que “El presidente Álvaro Colom decidió implementar un paquete de medidas económicas que incluiría fijar precios tope y subsidiar algunos productos, para paliar la crisis ocasionada por el incremento a los precios de la canasta básica”.

Los que tenemos memoria, y los que ya hace ratos que nos alumbra el sol, recordamos a qué llevaron los precios tope. ¿Recuerda, usted, cuando los panitos eran así de chiquitos? ¿Recuerda cuando las baterías, el papel toilette, la Incaparina, y otros productos básicos desaparecieron de los supermercados? ¿Recuerda que la industria lechera fue asesinada por los precios tope?

Aquí, y en la Cochinchina, los precios tope son una mala idea porque desincentivan la producción. Y son una peor idea porque obligan a la administración a multiplicar el uso de la fuerza contra la sociedad. Privan a los consumidores de productos que necesitan; ahogan a los productores y los orillan a la quiebra, o a quebrantar la ley. Multiplican la necesidad de burócratas contralores y supervisores. Como en una perinola maldita, todos pierden con los precios tope.

La administración socialdemócrata amenaza con subsidios, política setentera que manda mensajes confusos a los consumidores. Abarata artificialmente los productos subsidiados y alienta su consumo irracional sobre la premisa falsa de que su costo es bajo. Engaña a los consumidores y los lleva a tomar decisiones que de otra forma no tomarían, si tuvieran la información correcta sobre los precios. Beneficia artificialmente a productores que, si no tuvieran el apoyo de los pipoldermos*, se verían obligados a resolver sus problemas de costos.

Como en una perinola maldita, todos pierden con los subsidios.

*Pícaros políticos que por el momento detentan el poder.


10
Abr 08

Empresaurios en acción

“La industria azucarera nacional puede abastecer la demanda local, pero la falta de legislación para el uso del etanol no garantiza la comercialización”, dijo el presidente de uno de los grupos azucareros guatemaltecos más importantes, mismo que invertirá unos $40 millones en una nueva planta destiladora de alcohol carburante.

Traducción: Como todavía no podemos usar la ley para obligar a los guatemaltecos a comprar nuestro producto, no podemos garantizarles mayores ganancias a nuestros accionistas. Sin embargo, invertiremos $40 millones con la seguridad de que, con ayuda de los pipoldermos, conseguiremos hacer uso de la fuerza de la ley, en nuestro particular beneficio. Las ganancias de este negocio, por supusto, no serán repartidas entre tributarios y electores; sólo entre los citados accionistas.


09
Abr 08

Los empresaurios al ataque

Como buenos empresaurios, algunos exportadores se quejan de lo mucho que sufren porque el quetzal (la moneda chapina) se aprecia con respecto al dólar. Rauda y velóz, la administración cumple con su misión de dispensar ventajas y privilegios; de modo que por medio del banco central, los pipoldermos compraron (ayer) $1.4 millones con el objetivo de impedir que se siga abaratando el dólar.

La medida favorece a los exportadores, ¡por supuesto!; y perjudica a los importadores, a los que alquilan casa, a los que la están amortizando, a los que adquieren bienes de capital en el extranjero y a cualquiera que necesite comprar dólares.

¿Por qué sería que Federico Bastiat dijo que el Estado es una ficción por medio de la cual unos intentan vivir a costa de otros? El gobierno, ¿está para evitar privilegios, o para administrarlos?

Hay, sin embargo, una opción legítima y moral para ayudar a los exportadores emprendedores. Si Guatemala removiera unilateralmente todas sus restricciones al comercio y eliminara sus aranceles, el incremento en la demanda de bienes importados baratos (como consecuencia de las eliminaciones citadas) elevaría el valor de las divisas que los exportadores reciben por sus ventas en el extranjero.


04
Abr 08

La mujer del César debe parecer honesta

Como consecuencia de que el presidente Colom ha estado viajando en aviones prestados por empresaurios, en Guatemala se ha desatado una discusión acerca de la ética de aquellos préstamos. El vocero presidencial, Fernando Barillas, llegó hasta a decir que esos préstamos eran consecuencia de un acuerdo con el Comité Coordinador de Asociaciones Agricolas, Comerciales, Industriales y Financieras (que es la organización cúpula del sector empresarial); especie que fue desmentida rápidamente por el CACIF.

Sin embargo, como la gallina que come huevos, los come aunque le quemen el pico, ahora se ha conocido que el avión que trasladó al Presidente, a Brasil, por el cual, según el Ejecutivo, se pagaron US$30 mil, es propiedad del grupo Tomza, que vende en el país gas propano de la marca Tropigas. Tropigas es la empresa que el mes pasado le donó 10 mil estufas con su respectivo cilindro a la secretaría que dirige la esposa del presidente.

Yo estoy de acuerdo con que la mujer del César no sólo debe ser honesta, sino que también debe parecerlo; y este asunto de los aviones facilitados por empresarios ya está llevando a la administración socialdemócrata de una mentira a otra. Asunto que hay que sumar a las sospechas de clientelismo y de búsqueda de rentas parasitarias que suelen acompañar a favores entre quienes ejercen el poder, y quienes hacen negocios al amparo de él.

Estoy de acuerdo con que el Presidente de la República debe tener un avión a su servicio. Sugiero que se hagan economías en tantos gastos superfluos en los que se desperdicia el dinero de los tributarios, y que el Ejecutivo se compre un avión modesto, pero eficiente y confiable. Así se evitarán sospechas acerca del maridaje entre empresaurios y pipoldermos.


31
Mar 08

Venta de tierras, escándalo por nada y nada

La entrega de tierras a campesinos por parte del Estado, ya sea a precios simbólicos, o regalada, parte de tres premisas falsas:

1. Que todos los que piden tierras son campesinos;
2. Que todas las demandas de tierras son solicitudes inocentes; y
3. Que los campesinos deben permanecer campesinos.

Por eso es que causa escándalo, en ciertos círculos, el hecho de que los propietarios de tierras dadas por el Estado, las hayan vendido. ¿Qué gracia tiene ser propietario de una finca si no se puede explotarla, gozar de sus fruto, o enajenarla?

No se si todavía es así, pero antes, el Estado daba tierras no en propiedad, sino en una forma de usufructo; y las daba con prohibición expresa de venderlas. Estos factores han contribuido a obstaculizar el desarrollo de los terratenientes, porque su derecho no es de propiedad propiamente dicho.

Otro factor que contribuye a la pobreza en el campo es que los terratenientes, cuando son propietarios, lo son de la superficie; pero no de la riqueza que pudiera estar en el subsuelo.

Las premisas que dan orígen a estos errores tienen su génesis en dos condiciones empobrecedoras de orígenes socialistas:

1. La creencia de que la propiedad privada es el principio de todos los males; y
2. La creencia de que el estado benefactor y el paternalismo deben liberar a los individuos de la responsabilidad de asumir las consecuencias de sus decisiones.

Llama la atención que los terratenientes del caso citado hayan acudido al uso de la fuerza para obtener las fincas que ahora vendieron; pero eso tiene sentido porque hay un sistema peverso que recompensa aquel uso de la fuerza. Si no, no hubieran adquirido las tierras que ahora son motivo de escándalo.

El movimiento agrarista es ideológico y evidentemente no responde a las verdaderas necesidades de los pobres. Por eso, sólo perpetúa la miseria en el campo en perjuicio de los campesinos, y en beneficio de la dirigencia popular que vive de los necesitados…y de la candidez de los pipoldermos.


25
Mar 08

Hay que resistir a la tentación

A como están las cosas, los políticos deben resistirse a la tentación –y a la presión– de hacer algo para minimizar los efectos negativos que ocasiona el alza del precio del petróleo.

Veamos las opciones que se plantean hoy en las noticias:

  • Promover una campaña para concientizar a la población para que gaste menos en combustible, o recomendarle que lo use con más eficiencia.
  • Reducir el impuesto a la Distribución del Petróleo para que los combustibles sean vendidos a mejor precio.
  • Adherirse a Petrocaribe.
  • Fomentar la producción de etanol y de biodisel.
  • Escalonar los horarios de entrada de establecimientos educativos y de empresas.

La primera opción parece interesante; pero si la vemos de cerca notaremos que esas campañas son más un desperdicio de recursos y un paliativo para que no se diga que no se hace nada. En realidad muchos de nosotros ya estamos racionando el uso del combustible porque nos hemos dado cuenta de que está carísimo y de que hay que usarlo mejor. La gente no es tonta y racionaliza el uso de los recursos sin necesidad de campañas costosas.

La segunda opción es la mejor, porque el citado impuesto encarece artificial y políticamente el precio de los combustibles. No es una consecuencia de las condiciones del mercado, sino un gravámen antojadizo que puede ser fácilmente eliminado. Dicha eliminación no sólo bajaría el precio de los combustibles, sino que obligaría a las autoridades fiscales a racionalizar sus gastos y a priorizarlos, para enfrentar la ausencia de los recursos que proveía el tributo citado.

La tercera opción es inaceptable; no sólo porque no ha tenido los efectos esperados en países firmantes, como Nicaragua; sino porque es venderle el alma al diablo.

La cuarta opción también es una idea mala. En primer lugar porque no tiene un impacto en los precios; en segundo, porque encarece los precios de la caña de azúcar y de los otros productos alimenticios que se usan para producir el etanol y el biodiesel; y en tercero, porque privilegia a los productores de etanol y de biodiesel. Los exonera de impuestos, o desvía, para ellos, recursos que de otra forma no les correspondería.

La quinta también es inaceptable porque interfiere artificialmente en las decisiones y necesidades de los afectados por la disposición. Altera la asignación de recursos y la toma de decisiones económicas. Hará que unos sean beneficiados y otros damnificados por una decisión política centralizada. Resultará en un juego de suma cero en el que unos ganarán y otros perderán, arbitrariamente.

Al final, es erróneo partir de la idea de que “el país” está gastando mucho en combustibles. En realidad, la gente y cada uno de nosotros gastamos más en combustibles y somos los responsables de administrar nuestros recursos y de usarlos racionalmente. Esa responsabilidad también es del gobierno y de los pipoldermos; pero no debe suponerse que lo que es bueno para unos -en términos de cómo administrar sus recursos- es bueno para todos. Eso sería un abuso y la mediciona resultaría peor que la enfermedad.


24
Mar 08

Un alerta para la sociedad guatemalteca

El periodista Juan Luis Font nos cuenta algo alarmente que no hay que perder de vista. Es importante por dos razones: 1. La libertad de pierde de a poquitos y rara vez se pierde de golpe. El tirano sabio no elimina la libertad, lo que hace es ir tomandola por partes para que el ciudadano abúlico no sienta que la pierde. 2. Con todo y sus defectos, la Prensa, es el más efectivo contralor de las activiades de los pipolermos.

Lo siguiente es lo que relata Font:

Un abogado de apellidos Estrada Flores presentó en días pasados un memorial ante la Inspección General de Trabajo. Se acreditó como mandatario de la Municipalidad de Guatemala, por medio de un poder concedido por el mismísimo alcalde. En el documento solicitaba información sobre el estatus laboral de Enrique Naveda, un periodista, que a decir del abogado, puede ser de nacionalidad española y es autor de unas notas consideradas agraviantes por Álvaro Arzú.

Resulta que Naveda ha publicado esas notas en elPeriódico y el alcalde busca la manera de hacerlo callar. ¿Qué pudo causarle ofensa? Quizá que Naveda haya escrito unas brevísimas crónicas de las sesiones del Concejo Municipal. En ellas ha quedado claro que ahí no hay deliberación y que el alcalde ni los concejales le prestan mayor atención a los temas sometidos a voto. Puesto que el señor Arzú tiene aplastante mayoría en el Concejo, la sesión no toma más tiempo que el que le lleva al secretario leer el acta.

También pudo haberlo molestado que Naveda reportara que los días miércoles, los concejales cobran doble dieta por extender un poco más su trabajo. En suma, cada miembro del Concejo dedica 20 minutos a la sesión y cobra Q2 mil 400. ¿Serán estas minucias las que le han indignado? ¿O es el interés demostrado por este diario en investigar cuán a profundidad audita la Contraloría General de Cuentas el manejo de fondos públicos que hace el alcalde? Arzú se ha molestado hasta el punto de procurar la persecución legal de quien describe sus prácticas.

En todas las ciudades del mundo, la prensa procura cubrir las deliberaciones del Concejo Municipal, concebido como cuerpo colegiado en el cual se tratan medidas relevantes para la vida de los vecinos. Al ventilarse esos asuntos, los ciudadanos se forman opinión sobre los temas que les atañen y pueden participar en la vida pública de manera más articulada. Al menos, eso se pretende en una democracia. Esto debería poder entenderlo hasta el más limitado, y en lugar de sentirse bajo amenaza, verlo como una oportunidad para comunicar coherentemente las líneas de su trabajo.

La municipalidad de Arzú, en cambio, ha intentado poner obstáculos a la cobertura. Ha exigido que el reportero asignado se presente con antelación y exhiba una cédula de identidad antes de entrar a la sala. Ya todos sabemos que el talante político del alcalde es el de un déspota no ilustrado, pero la idea de perseguir a un periodista por el simple hecho de disgustarle lo que este publica lo pone a la altura de otros antecesores suyos en la Presidencia. El señor Ubico, por ejemplo. O el señor Estrada Cabrera. O el general Lucas García, a quien sirvió en sus mocedades.

En elPeriódico estamos acostumbrados a sus pataletas. Cada vez que se publica una letra que le disgusta, envía carta de queja a la Embajada de Estados Unidos, con copia a este diario, talvez con la vana esperanza de que una palabra de ellos baste para silenciarnos. Ahora ensaya otras artimañas.


19
Mar 08

Autobuses sin seguro

Uno de los peores efectos del estado benefactor es el de retirarle a los individuos la responsabilidad. Esto ocurre naturalmente porque siento la responsabilidad y la libertad dos caras de la misma moneda, cuando el gobierno restringe la libertad de las personas, también les limita su reponsabilidad, y con ello, les limita su capacidad de ser responsables.

Claro que el niño es llorón y la nana lo pellizca; porque muchas personas prefieren que sea así. Por ejemplo: muchos prefieren un monopolio del seguro social, aunque sea una cueva de ladrones y una inutilidad; porque así no tienen que responsabilizarse de elegir bien dónde guardar fondos para su vejez, o para casos de emergencia. Muchos prefieren una Superintendencia de Bancos que, aunque sea tapadera de banqueros, le evite a la gente la responsabilidad de elegir dónde guardar sus ahorros.

Mucha gente prefiere que otros los cuiden, antes que asumir la responsabilidad de ser protagonistas en su propia vida.

Por eso me llamó la atención que en las noticias hoy se diga que “los usuarios del transporte extraurbano deben ser prudentes al abordar estas unidades, y únicamente utilizar aquellas que tienen seguro vigente, no estén sobrecargadas y se encuentren en buenas condiciones mecánicas”. Es obvio que los primeros obligados a no encaramarse en un autobus recargado, conducido por un piloto ebrio, y sin seguro, son los usuarios potenciales de ese bus.

Lo que me da rabia es que lo diga el subjefe de la Dirección General de Transporte. Esta es la burocracia que se supone que tiene la harta obligación de relevar a las personas de la molesta responsabilidad de cuidar sus vidas. Partida de burócratas inútiles y venales. No sólo dan la falsa impresión de que cuidan de la gente, sino que, a la hora de la hora, le devuelven la responsabilidad a gente que no está acostumbrada a ella.

Los pipoldermos no están en capacidad de cumplir sus funciones; y mientras más pronto se entere la gente, mejor. Que las policías de tránsito y vial se encarguen de verificar que las licencias de conducir sean legales y que se cumpla con la Ley de Tránsito. Que se desmonopolicen las rutas y que los buses anuncien quienes transportan gente con seguro y quienes no. Que los tribunales sean severos con los pilotos y con los propietarios irresponsables de buses. Y que manden a sus casas a los ineptos de la Dirección General de Transporte.


16
Mar 08

Todo más y más caro

Ahora que están subiendo los precios del pan y de la gasolina; ahora que están subiendo las tasas de interés; ahora que todo se está poniendo más y más caro, ya lo he preguntado antes: ¿qué se le ocurre a la administración socialdemócrata guatemalteca? Subir impuestos.

El presidente Alvaro Colom confirmó que habrá más tributos para 2009. “Sí hay necesidad de un reajuste en la parte fiscal para que haya mejor y más recaudación, con el fin de aumentar la base tributaria, pero también para que se aumenten los ingresos y sostener al país”, dijo.

Luis Alberto Moreno, presidente del BID, dijo con descaro y sin vergüenza que “los estados deben ser como el jueguito de la perinola donde todos ponen”. A mí, esa posición me parece insostenible si no se habla claramente del costo de tener gobierno. Los burócratas internacionales y los pipoldermos* locales no dudan en elevarles esa carga a los tributarios; pero se rehusan a revisar la calidad del gasto público y sus prioridades. Hablan de pactos fiscales, por ejemplo; pero estos se hacen con grupos de presión que viven del presupuesto del estado, o con grupos de presión que pueden pagar equipos de contadores y auditores que les permiten eludir los impuestos. ¿Quién le consulta a usted que vive de su sueldo y que no puede hacerse los quites?

Si en realidad el estado fuera como la perinola y todos pusiéramos, primero habría que revisar el gasto, luego calcular el costo de tener gobierno y por último preguntarnos a todos si estamos dispuestos a pagar ese costo, o si hay que revisarlo de nuevo. De otra forma, el juego de la perinola es uno de toma todo, especialmente para los que viven del presupuesto del estado, o dependen de privilegios para su existencia.

La foto es de mi perinola.

*Pipoldermos: neochapinismo para pícaros políticos que por el momento detentan el poder.


12
Mar 08

La solución Galt

Hoy leo que en abril ya no habrá cambio de hora en Guatemala. La administración socialdemócrata estima que si se adelanta la hora “aumentarán las horas peligrosas para la ciudadanía”, debido a la inseguridad creciente.

Aunque la noticia correspondiente muestra unas estimaciones de ahorro, por adelantar la hora; la verdad es que en la administación anterior nunca, nadie, pudo dar razón de si esa medida producía algun tipo de beneficio, o no. A mí me gustaba porque me parecía muy agradable que el día “se extendiera”.

Lo que no tiene pies ni cabeza, con respecto a la justificación de la administración para no hacer lo que dijo que iba a hacer, es que si bien es cierto que algunas personas saldrán en la oscuridad temprano, otras regresarán en la claridad durante el fin del día. Nada se gana, y nada se pierde en ese sentido; porque ahora las personas que salen en la claridad temprano, regresan en la oscuridad durante el fin del día.

Al final de cuentas, si los asaltantes cuentan con la “oscurana” para cometer sus fechorías, pues oscuridad habrá en la mañana, o en la tarde. A mí, todo esto me parece un absurdo que sólo se explica porque los pipoldermos se sienten presionados para “hacer algo” y resolver lo que los precios y las personas responsables pueden resolver por sí solas.

Yo recomiendo la solución John Galt. En la novela La rebelión de Atlas, por Ayn Rand, cuando la economía mundial ha colapsado debido al socialismo y a la intervención de los políticos en la economía, los causantes del caos secuestran al héroe John Galt y le exigen que les diga qué hacer para detener el desastre. Galt se niega a ayudarlos; pero les recomienda que no estorben.