21
Nov 23

Feliz año nuevo, de mi tatarabuelo a Manuel Estrada Cabrera

 

En enero de 1899, a casi 12 meses de ser Presidente de la República, Manuel Estrada Cabrera recibió una nota de Feliz año nuevo enviada por mí tatarabuelo, Federico Chacón Valenzuela.

La nota dice: Federico Chacón y familia desean al Sr. Dn. Manuel Estrada Cabrera muy feliz año nuevo. 

Guatemala, enero de 1899.

¿Sabes qué me encanta? El monograma del papel para correspondencia de mi tatarabuelo, una F y una C muy chulas.  Federico, por cierto, era comerciante, es posible que en 1895 fuera diputado y estaba casado con Jesús Ubico González.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista.


07
Nov 23

Mi tatarabuelo y Estrada Cabrera, cobro de cuentas

 

El 12 de diciembre de 1898, mi tatarabuelo, Emilio Schuman le escribió al presidente Manuel Estrada Cabrera.

La carta, en cuestión, dice: Señor Ldo. Manuel Estrada Cabrera Presidente de la República. Pte. Muy señor mío: He tenido el gusto y la honra de servirle con todo lo que tengo a mi alcance y desde la bien llegada al poder de Ud. yo jamás me he acercado ante Ud. molestándole con alguna cuenta mía.  Esto porque sabía las muchas y importantes  cuestiones de que Ud. tenía y tiene de que ocuparse para su arreglo. 

Ahora sí me permito de suplicarle tenga a bien de considerar mis cuentas y dar sus ordenes al efecto de un pago. 

No dude Ud. que su servidor quedaría más que agradecido por este servicio y por el cual me permito de darle de antemano mis más sinceras gracias.

Concluyendo esta mi carta también me permito desear a usted un gobierno lleno de paz y de prosperidad y me suscribo con todo respeto De Ud. atto y S. S. Emilio Schuman.

La carta tiene un resumen de la misiva, elaborado por un secretario, para que lo lea el Presidente y dice:

Que no lo ha molestado pero que ahora le suplica se sirva considerar sus cuentas y ordenar el pago.

…y el don Manuel anotó una instrucción:

Que mande su cuenta al mayordomo del palacio

Manuel Estrada Cabrera fue el ganador de las elecciones celebradas en agosto de 1898. Las cuentas a las que se refiere mi tatarabuelo deben haberse referido a servicios de transporte ya que ese era el giro del negocio del Establo de Schuman; o bien de herrería, carpintería, tapicería y pintura relacionados con carruajes. 

Quién sabe a cuánto ascendían aquellas cuentas porque no acompañan ala carta que se halla en el Archivo General de Centroamérica. De cualquier manera, Emilio Schuman prestaba servicios de carruajes y otros desde tiempos de José María Reyna Barrios.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista.


23
Oct 23

Rony, más que un tío, un regalo

 

Rony era un misterio.  Estoy convencido de que cuando falleció, hace un año, se llevó consigo muchas historias sin contar.  ¿Sería por eso que si uno le hacía preguntas contestaba con una sonrisa como la de un gato que se comió un ratón? 

Era el dios viviente de los garbanzos en dulce, plato que aprendió a preparar de la mano de mi tía abuela, La Mamita, que era su madrina.  Él era el último juez de si los que yo había preparado estaban bien…o no.  Y era un juez sincero e implacable.

Rony, mi tio, acompañado por mi abuelito, Jorge Jurado en algún parque de la ciudad de Guatemala. Foto de la familia Jurado Menéndez.

Desde niño…y hasta la última vez que lo vi me impresionaba su parsimonia.  Rony era como la calma andando. Además, tenía un sentido del humor muy particular y sabía cómo hacer que mi mamá, su hermana, le perdiera la paciencia. 

Cuando era niño lo recuerdo alto y serio.  Mi hermano y yo pasábamos temporadas en su casa porque con él vivían mi abuelita, Juanita y La Mamita, que nos cuidaban cuando mis padres andaban paseando, o de parranda.

En la Primaria temprana, y en aquel ambiente, no había poder que nos hiciera hacer los deberes del colegio antes de que apareciera Rony.  Su llegada a la casa era el momento en el que no había forma de resistirse a hacer las tareas. Cuando él no estaba en la casa todo era jolgorio y aventura; pero cuando él llegaba había que aplicarse.

Durante la Secundaria y parte de la Universidad -para nuestros cumpleaños- Rony nos regalaba telas para pantalones a mis hermanos y a mí.  ¡Y esas telas eran tan bienvenidas!  

En los 70 y 80 caminaba por la zona 1 con mucha propiedad -siempre de traje- y a mí siempre me daba gusto encontrarlo y darle un abrazo. Por esos años pensé que yo nunca había visto a Rony en mangas de camisa.  Seguramente era una exageración mía…o no, pero él daba esa impresión. 

Desde que yo era niño, Rony ponía huerto en su casa durante la Semana Santa.  Él y La Mamita colocaban la cebada germinada, los jocotes marañones y los corozos junto a la iconografía propia de la temporada.  También fue cucurucho importante en Santo Domingo.  Era devoto, pero no era rematado.  No se llevaba bien con las jerarquías, ni con los cachurecos, así que terminó alejado de aquello.

Durante varios Sábados de Gloria en el siglo XXI, Raúl, Nora, Andrés, Alejandro y yo tuvimos muchas oportunidades de ir a almorzar a su casa y a disfrutar de su compañía, de la de su familia y de las cosas ricas que allá preparaban: los garbanzos, por supuesto; bacalao, salporitas, encurtido, moyetes y más. 

Por hacerme puyas se ponía una Tshirt del 20 de octubre y me enviaba fotos en esta época.  Me gusta sospechar que tuvo algo que ver con esa efeméride y que fue uno de los secretos que se llevó. 

Digno heredero de mi abuelita Juanita, Rony era un estoico.  Su espalda le dio la lata en los últimos años de su vida; pero aparte de contar la anécdota, nunca lo oí quejarse con amargura a pesar de los dolores profundos que sufría. Cuando uno lo visitaba no cesaban las bromas a veces a costa de sí mismo, pero con frecuencia a costa de su esposa, Veraly, y de cuando en cuando a costa de mi mamá.

Gracias, Rony, por tanto.


17
Sep 23

Hoy cumplo 62 añitos

 

De plácemes los esposos Figueroa Jurado.  Desde el domingo 17 del actual [1961] a las 14:45 horas en que recibieron a la cigüeña el bello presente de su primogénito. Un hermoso varón a quien nombrarán Luis Alberto, se encuentran de plácemes recibieron los parabienes de su familia y amigos los jóvenes esposos señor Luis Figueroa Chacón y señora Nora Jurado Hidalgo de Figueroa, gentil pareja a la que felicitamos,  haciendo extensiva nuestra felicitación a sus regocijados abuelitos señor Luis Figueroa O. y señora Frances Chacón de Figueroa, señor Jorge Jurado y señora Juana Hidalgo de Jurado, y deseando un mundo de maravillas para Luis Alberto.  El dichoso acontecimiento tuvo lugar en la Casa de Salud del Dr. Octavio Herrera Chavez. Así dicen las notas periodísticas que anunciaron mi nacimiento. 

No se si fui un bello presente, ja ja ja; pero sí he disfrutado de maravillas, seguramente porque siempre he estado bien acompañado…¡y nunca mejor que ahora!; y como dice la canción de Pedro Capó:

Bebí, fume, me enamore
metí la pata, metí el pie
me di dos palos, medite
me di el abrazo y el café.

MI primera foto.

Hoy les comparto los apodos que he tenido a lo largo de mi vida: El primero fue Peluchi, que me lo puso mi abuelo, Luis. En la Secundaria me decían Pingüino por mi forma particular de caminar.  Mi padre me puso varios: Beto, Lalo, y fray Junípero.  Unas amigas me dicen Gatón. Mi amigo Giancarlo me puso Luisfi, que es mi email y así me conocen en el trabajo y en redes sociales. Para los amigos y en casa somos Los Cushes

Contra algunos pronósticos he llegado a los 62 años y me alegro, lo celebro y me parece una maravilla.

Desde temprano celebrado con pastel, mañanitas y bultitos.

Los bultos, entre los mayas tienen una antigüedad que se puede evidenciar -arqueologicamente- desde finales del preclasico hasta el período virreinal. Su contenido y uso variaban, pues dependía de las ceremonias y rituales a los que estaban destinados.  En casa los obsequios de cumpleaños los ofrecemos en bultos, en alusión a aquella costumbre ancestral.  Los coreanos, por cierto, también envuelven regalos en bultos

L´haim!


28
Ago 23

La Mamita en el corazón

 

Todo pasó, sin que pasara nada, es una frase que uso cuando las expectativas de desastre no se cumplen en un evento de cualquier naturaleza; esa es una frase que oí de mi tía abuela La Mamita y se me pegó. 

La Mamita era Elia Hidalgo, hermana -y cuas– de mi abuelita Juanita. Era tía de mi madre. Nunca se casó y mi papá le cantaba Solamente una vez amé en la vida. A los niños nos divertía mucho cuando cantaba Te voy a hacer tus calzones, como los usa el ranchero. También cantaba Si a tu ventana llega una paloma/ Trátala con cariño que es mi persona/ Cuéntale tus amores bien de mi vida/ Corónala de flores que es cosa mía.

La Mamita y mi tío Rony.

Cuando mis padres se fueron a vivir a Costa Rica y yo era recién nacido, ellos viajaron a San José por tierra y atravesaron el istmo centroamericano en auto.  Fue La Mamita quien me llevó en avión a encontrarme con mis padres en Tiquicia.

La Mamita era una contadora de cuentos con talento.  Contaba docenas de cuentos tradicionales como el de la Caperucita roja, el de Los tres cochinitos y otros, y el de Almendrita, una niña que era tan pequeña que vivía en la cáscara de una almendra. También contaba historias y aventuras de su vida de niña que había sido extraordinaria.  Viajó, con su madre a Esquipulas -con una trupe, como se estilaba en la primera década del siglo XX y a lomo de un pony llamado Chino-. Siempre terminaba sus cuentos con una de tres frases: Me monto en un potro para que me cuenten otro, Me meto en un hoyíto para que me cuenten otro más bonito y Colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Durante un cumpleaños del presidente don Manuel Estrada Cabrera ella tuvo a su cargo declamar un poema que empezaba con el verso: Quisiera ser un pajarito; y ella dijo Quisiera ser su pajarito causando la risa del mandatario y de todos los que estaban presentes.

Tenía, La Mamita, manos hábiles y era creativa como ninguna.  A los niños nos enseño, a hacer peces con pepitas de mango secas; y caras de micos con semillas de jocotes marañones.  Llenaba de faroles chinos el cuarto, hechos con cartón, papel crepé y otros materiales para alegrar cualquier tarde lluviosa. Durante las fiestas de fin de año ella montaba el Nacimiento de los niños; y para la Semana Santa, ella organizaba la procesión con Nazareno, alfombras, anda y todo lo necesario…en el corredor de la casa.  Fue ella quien hizo las custodias que se entregaron como sorpresas en mi primera comunión.  Nos enseño a hacer barriletes.  De ella aprendí a pegar botones y a zurcir calcetines y a preparar la mezcla necesaria para levantar una pequeña pared de ladrillos en la terraza de la casa.  Fue ella quien me enseñó qué eran unidades, decenas y centenas. Tenía paciencia de santa hasta que soltaba un ¡No me incomoden!

Ella nos enseñó juegos como el de Juan Perulero, que era uno de imitaciones; Un buque cargado de…, que era para aprender palabras nuevas; y Por allá fumé, que era una especie de tenta. 

Otra frase suya, para cuando alguien le pedía algo absurdo, o imposible era: ¡Andá a freír niguas en sartén de palo!

La Mamita tenía gato, sus biceps eran fuertes y a los niños nos divertía que los mostrara.  Hacía círculos de humo con los cigarrillos y fumaba Payasos. Los niños nos fascinábamos cuando sacaba el humo de la nariz, cosa que otros adultos se negaban a hacer para nosotros.  Cuando en la noche me daban ganas de orinar, ella era la que me ponía de pie en la cama, acercaba la bacinica de peltre y procedía en consecuencia para ayudarme en aquel proceso.

Nos hacía tamales de dos pulgadas de largo para los niños. Ella era la diosa incuestionable del dulce de garbanzos, arte que luego desarrolló mi tío Rony y que se nos da muy bien en casa.  Nadie, nadie, nadie hace tamalitos de Cambray tan deliciosos como ella.  Me encantaban sus hojuelas con miel de abejas, sus plátanos en gloria, sus duraznos con cerezas y su caldo de albóndigas. Cuando hacía turrón, a mano y con un tenedor, la cocina de la casa se llenaba de abejas. Todavía la vi moliendo arroz en un metate, para hacer horchata.

La Mamita me heredó su dentadura de oro…¡toda una dentadura de oro! y, como todo patojo es bruto, la vendí para comprarme ropa. 

Mamita, gracias por tanto.


17
Ago 23

122 años de emociones: Hipódromo Nacional en tiempos pasados

 

Una copa de plata dada por mi tatarabuelo, Emilio Schuman, fue el premio para el ganador de la séptima carrera de caballos celebrada el 17 de agosto de 1901 en el Hipódromo Nacional de Guatemala, es decir, hace exactamente 122 años, en tiempos de don Manuel Estrada Cabrera.

Emilio, y su hija -mi bisabuela, Mami- criaban caballos de carreras. Recuerdo que mi abuela, Frances, contaba que una de las yeguas campeonas de Mami, o Nueva Orleans se llamaba Lucky Lester y que ganaba carreras en La Habana y en Miami, o Nueva Orleans (esto último no lo recuerdo bien).  

En aquel tiempo el Hipódromo Nacional se encontraba al final de la avenida Simeón Cañas y por eso es que a esa área se la llama Hipódromo del norte.  

Todavía a finales de los años 60 recuerdo haber asistido a carreras en el Hipódromo del sur, que fue construido en tiempos de don Jorge Ubico en la finca La Aurora.  Recuerdo haber ido con compañía de mis padres y de mi tío abuelo, Jorge (hijo de Mami), que había sido jockey

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista.


24
Jul 23

Cuando los carruajes reinaban en Guatemala

 

En 1901 el Establo de Schuman anunció que cobrará 15 pesos por el alquiler de carruajes para funerales, en vez de los 12 que cobraba hasta el momento.  

Se anunció que el alza del precio era por los fuertes gastos que hacía la empresa a diario.  El alza de 12 a 15 pesos era para el alquiler en días laborales; mientras que en días festivos el costo se mantenía en 16 pesos.

El propietario de aquella empresa de carruajes era Emilio Schuman, padre de mi bisabuela, Mami.

…y sabemos más de los precios de alquiler de carruajes en aquellos tiempos.

El alquiler de un landó de primera clase, o un victoria costaban ocho pesos; un cabriolet o surrey, costaba seis pesos; un buggy con tronco (dos caballos) tenía un precio de 20 pesos; en tanto que un buggy con un caballo costaba 15 pesos; finalmente el alquiler de un faetón tenía un precio de 25. pesos. ¿Es posible que un buggy sea un cupé?

Me encantan las advertencias del anuncio:

  1. Las personas que usen carruajes sin cochero serán responsables por los desperfectos que sufran el vehículo, o los caballos. 
  2. En días festivos por la tarde no se alquilaban carruajes por menos de dos horas.
  3. Los carruajes eran enviados a su destino con cinco, o diez minutos de anticipación de la hora pedida; pero el cliente pagaba hasta la entrada al establo.
  4. Para matrimonios o funerales la empresa no daba sus carruajes por menos de dos horas.
  5. La empresa se reservaba el derecho las tarifas en días extraordinarios.

17
Jul 23

La marimba de Mami

 

Mi bisabuela, Adela, tenía una marimba extraordinaria. Aún recuerdo que mi pecho temblaba cuando sonaban sus teclas y me paraba frente a ella para sentir la vibración y sus notas.

Adela, mi bisabuela, baila con su segundo esposo, Victor Morales. Atrás baila Chi-Yun Fei, esposa del escritor Karl Eskelund, ca. 1947 Foto por Helen Williams.

Ese instrumento, de madera de hormigo, fue fabricado por Rosendo Barrios, propietario de la famosa Fabrica Internacional de Marimbas; y uno de los orgullos de Mami era su marimba.

En un reportaje titulado Una voz de madera, Mario Barrios (hijo de Rosendo) contó que la última marimba fabricada por su padre fue la del Hotel Casa Contenta, en Panajachel. En aquella época la propietaria de aquél establecimiento legendario era mi bisabuela, Adela Schuman de Morales, y ella le dijo a don Rosendo: Quiero una marimba que suene. Dicho y hecho. De la fábrica salió una marimba tallada al gusto; pero, sobre todo, potente. Tanto que el sonido rompió los vidrios del lugar, cuenta el reportaje por Christa Bollman que fue publicado en la Magazine 21, el domingo 24 de enero de 2002.

Esa marimba pasó a propiedad del Ministerio de Trabajo y ahora se llama Marimba de Recreación Laboral…a menos que por algún acto de magia la marimba de Mami haya ido a parar a manos de algún funcionario. El martes, que estaba buscando un son y me encontré con varias grabaciones de aquella marimba. ¿Cómo no se me había ocurrido antes?

Con esa marimba y en el salón del Hotel Casa Contenta, bailaron mis padres, mis abuelos y mi bisabuela…y yo todavía llegue a tocar sus teclas a finales de los años 60. Teclas que, en efecto, hacían que a uno le temblara el pecho. 


05
Jul 23

Bertha, Harry y Fanny en las carreras de caballos

 

Bertha y Harry son los nombres de la yegua y el caballo -de mi tatarabuelo Emilio Schuman- que corrieron en carreras celebrada el domingo 27 de agosto de 1899. Fanny era el nombre de una yegua suya que compitió en las carreras del 19 de agosto de 1900 en beneficio del Hospital Militar.

En la quinta carrera del día programado Bertha compitió contra Rayo, de Anselmo Ruiz. La yegua llevaba un jockey café y rojo. En la sexta carrera de aquella ocasión, Harry compitió contra Dan, de Mr. Cock. 

La nota periodística del 26 de agosto en el Diario de Centroamérica dice que estos caballos darán tres veces dos vueltas y llevará la ventaja el que gane en dos de las veces

Voy a suponer que las carreras se celebraron en el Hipódromo del norte y ocurrieron durante la presidencia de don Manuel Estrada Cabrera

La mamá de Emilio, mi tatara-tatarabuela se llamaba Bertha, ¿será por eso que la yegua llevaba ese nombre? 

Al año siguiente, el 19 de agosto de 1900 también hubo carreras y en esa ocasión en beneficio del Hospital Militar.  Fanny era el nombre de la yegua de Emilio, una colorada de los Estados Unidos de América que compitió con jockey que vestía colores azul y colorado en la quinta carrera. Fanny compitió contra Marquesa, de F. Estrada De León; y Río Bravo, de W. H. Smith.

En la sexta carrera de ese día, un caballo negro, de nombre Huérfano, que era de mi tatarabuelo compitió con un jockey que llevaba los colores celeste y rosa.  Los contrincantes fueron Rayo, de Juan J. Meza; y. Calvado de Miguel Aparicio.

Fanny Shook, por cierto, era el nombre de soltera de la segunda esposa de mi tatarabuelo.  Fanny es diminutivo de Frances y por eso es que mi abuela, nieta de la primera esposa de Emilio llevaba ese nombre. 

Fanny Shook Schuman, segunda esposa de mi tatarabuelo, Emilio.

No se quiénes ganaron, pero en ambas ocasiones el premio era de $500.

En aquella ocasión también hubo carreras de cintas y de bicicletas.  

Gracias a Andrés Schwartz por la pista.


14
Jun 23

La moda masculina en 1898

 

Los requerimientos de la moda masculina, en 1898, eran elevados según el Salón de la moda, de Barcelona, en una reseña publicada en el Diario de Centro América, aquí en Guatemala.

Un hombre bien, de aquellos tiempos, necesitaba un traje de la mañana; un traje de la tarde, o de visita; uno traje para misa, o boda cuando no fuera parte de la comitiva; otro de comida íntima; necesitaba un traje de banquete; uno de boda cuando formaba parte de la comitiva; un traje de entierro si presidía el duelo, otro de ópera; uno más de teatro; otro de baile; y uno de recepción oficial. 

El otro día ofrecí contar la historia de la chaqueta de estar en casa, de James H. Vinter; así que aprovecho ahora.  En los años 30, James H. Vinter fue el gerente del Anglo South American Bank (que precedió al Banco de Londres y Montreal, que todavía conocí). También fue fundador del hotel Casa Contenta, en Panajachel, establecimiento que luego fue de mi bisabuela, Adela S. de Morales

Mi bisabuela me heredó sus muebles de dormitorio y entre lo que había adentro hallamos una chaqueta de estar en casa que, según Mami, había sido de Mr. Vinter.  Era una chaqueta de tela verde, de una textura suave y muy agradable, con solapas y el borde de las mangas de seda negra.  Era una pieza elegante y que cool era el concepto de chaqueta para estar en casa

Durante mucho tiempo la tuve en casa y la usaba para disfraces; hasta que un día me la robaron cuando yo estudiaba en la University of Maryland.  Así que así se perdió en la guerra la chaqueta de Mr. Vinter. Que algo se perdió en la guerra es un dicho que usamos en casa para referirnos a objetos históricos que hemos perdido en mudanzas, limpiezas generalizadas y profundas, o por descuido…y en este caso por robo.

Por cierto que James H. Vinter y su esposa, Edythh, se hallan enterrados en el espacio de la colonia británica en el Cementerio General de la ciudad de Guatemala. De cuando en cuando, mi abuela, Frances, a quien yo acompañaba, pasaba por ese lugar para asegurarse de que aquellas tumbas estuvieran limpias. ¿Cómo estarán ahora? Edyth, por cierto, fue filántropa vinculada a la Sociedad Protectora del Niño, organización con la que también colaboraba mi abuela, Frances. 

De vuelta al tema de la elegancia de ilo tempore, el columnista de Prensa Libre, Valentín Solórzano, una vez escribió que mi abuelo, Luis Figueroa Olaverri, era el arbiter elegantiarum o árbitro de la elegancia durante la generación de los 30; y estoy seguro que lo fue hasta que falleció en 1963.  Ciertamente era un hombre muy elegante.

Gracias a Andres Schwartz por la pista sobre la moda en 1898.