Pajaritos de la suerte y otras historias de antes

 

Las siguientes son comunicaciones de, o para el ministro de Gobernación que era Manuel Estrada Cabrera durante la presidencia de José María Reyna Barrios.

  • En 1893 José Mora le pidió permiso al Ministerio de Gobernación para andar vagando por las calles con unos pájaros que adivinan la suerte sacando un papelito y paga la gente medio real.

Hasta hace poco todavía se veían esos pajaritos en las ferias; pero la penúltima vez que fui a la feria de agosto, en la ciudad de Guatemala, noté que no los había.  Creo que los vi en Joyabaj, pero no encuentro foto.

  • ¿Qué fue de José Mora? No se; pero en 1894 Asturias, jefe político departamental le comunicó al Ministro de Gobernación que se le dio permiso a N.N. para que pueda dar su espectáculo de pájaros que sacan la suerte.  ¿N.N. era José Mora?

  • En aquella línea de comunicaciones, madame Smith, en 1893, le solicitó al Ministro de Gobernación su autorización para ejercer la profesión de espiritista.

  • Eran otros tiempos, así que, en aquel año, don Manuel Cabral, ministro de Instrucción Pública se dirigió al Ministro de Gobernación para comunicarle que el alumno del Conservatorio de Música, Miguel Gutiérrez se fugó del establecimiento y fue capturado, por lo que solicitó una orden para que fuera recibido un mes en la Casa de Corrección de Menores.  ¿Qué sería de Miguel? ¿Terminaría sus estudios en el Conservatorio? ¿Cómo habrá sido ese mes en la correccional de menores? ¿Por qué se habrá fugado?

  • Como hay cosas que no cambian, en 1894 R. Morales, de la Policía Departamental, le comunicó que el libre acceso a la Plazuela del Teatro Colón -que fue muy dañado por los terremotos de 1917 y 18– da lugar a que en ella se satisfagan necesidades corporales y crímenes.  Lo de la gente que mea y depone en plazas, parques y lugares públicos sigue siendo una realidad muy lamentable.

  • En 1895 Federico Chacón Valenzuela recibió una invitación para asistir puntualmente a las próximas sesiones de la Asamblea.  La puntualidad nunca ha sido una virtud chapina, Federico, ¿era diputado en la Asamblea? ¿Era funcionario del Legislativo, o del Ejecutivo?

Carlos Federico Chacón V. era abuelo de mi abuela, Frances, y padre de mi bisabuelo, Víctor Federico Chacón Ubico.

Carlos Federico Chacón Valenzuela.

En su libro El dictador y yo, Carlos Samayoa Chinchilla describe el derrocamiento de don Jorge Ubico.  Cita al periodista Baltasar Morales y dice: Resulta que el señor Arturo Saravia Ubico, amigo y pariente del general Ubico, cuando salió de su casa el domingo 25 a las nueve de la mañana, se encontró con el aparato de fuerza concentrado en las principales calles de la ciudad y a tiempo que caminaba se puso a meditar -según dice en carta de indiscutible valor documental-, acerca de las graves consecuencias tanto para el gobierno como para el país.  Y decidió consultar con su primo Federico Chacón Ubico, sobre lo que convendría hacer para evitar los males que preveía.  Ambos resolvieron visitar inmediatamente al general Ubico deseosos de hacerle conocer con claridad la gravedad de la situación.

  • En 1896, Julio Lowenthal (¿Sería Julio Lowenthal Behr, o su hijo Julio Lowethal Castellanos?) le solicitó al jefe político, permiso para introducir en los paseos y calles públicas una especie de juego llamado slot-machine.  Cuando yo era niño había tragamonedas en el Aeropuerto La Aurora, cuando ese aeródromo se hallaba donde ahora está la Fuerza Aérea Guatemalteca y luego los había en el edificio que se inauguró en los años 60.  Mi abuela, Frances, disfrutaba de las maquinitas y siempre que íbamos al aeropuerto, con ella, pasábamos un rato jugando.

  • En 1899, Francisco Villacorta, de la Secretaría de Estado, le envió al Ministro de Gobernación el expediente relativo a la denuncia de una mina hecha por Emilio Schuman.

Emilio Schuman.

Emilio Schuman,mi tatarabuelo, era el padre de mi bisabuela, Adela Schuman de Morales (Mami).

Gracias a Luis Andrés Schwartz por estas ventanas a un pasado curioso con el que los chapines tenemos conexiones, unas veces familiares y otras veces solamente porque eran parte del día a día en una sociedad guatemalteca que ya no existe, pero de la que venimos.

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