Chicotazos en San Antonio Ilotenango

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El vídeo habla por sí mismo.  Fue publicado el 16 de octubre de 2014 en el Facebook de San Antonio Ilotenango, población de Quiché, en Guatemala.  Lo que más me llamó la atención es que en el minuto 1:36 alguien menciona la palabra gasolina.  La chica que recibió la azotaina es acusada de formar parte de una banda que roba ropa.

El delito y la falta, como acciones humanas, son jurídicamente trascendentes porque implican daños contra la vida, la libertad y/o la propiedad de las víctimas; porque deberían tener consecuencias de orden jurídico. Esas consecuencias son las penas y hay dos grandes tipos de penas: las de expiación o retribución que implican sufrimiento y castigo como consecuencia del delito o de la falta cometidos; y las de prevención que buscan evitar la comisión de nuevos delitos. Un tercer tipo es de naturaleza distinta y es el de la pena como supuesto tratamiento con el propósito de reformar a los delincuentes reformables.

Entre la dirigencia indigenista, el discurso apunta a que prevalezcan las penas del segundo y del tercer tipo; pero la realidad -entre vapuleos, azotinas y linchamientos- apunta hacia la abundancia de penas del primer tipo y las penas infamantes. De ahí las zurras de azotes, las exhibiciones en calzoncillos, los vapuleos y los linchamientos espantosos. La dirigencia indigenista insiste en que la justicia maya se basa en consejos, diálogos y orientaciones; pero la realidad es otra. El jacobinismo y la irresponsabilidad de la acción colectiva pueden degenerar en escenas dantescas de cuerpos quemados y retorcidos.  ¿Qué hubiera pasado si alguien hubiera respondido al llamado que se escucha en el minuto 1:36?  En el siglo XXI, ¿son aceptables las penas infamantes?

El vídeo fue publicado el 16 de octubre de 2014 en Facebook; traté de bajarlo y no pude, por eso decidí grabarlo para compartirlo aquí.

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  1. Que terrible que todavía existan ese tipo de castigos, aunque a veces pienso que es necesario , por la carencia de valores morales que aqueja a nuestra sociedad hoy en día, aunque a veces es necesario ete tipo de castigos para amedrentar a los ladrones, el problema es que no hay un límite y desgraciadamente la psicología de las masa siempre gana y allí es donde se dan las tragedias innecesarias. Estas son las cosas que me duelen de mi amada Guatemala.