23
Mar 10

Estas invitado a La hora de Edison

A las 8:30 p.m., del sábado 27 de marzo de 2010, estás invitado a encender luces y a unirte a La hora de Edison, una celebración de la tecnología y de la industrialización.


Como el año pasado, no sólo encenderé las luces de mi casa sino que hornearé algo rico. El año pasado hice bocado de la reina; y este año seguramente lo haga de nuevo. Ahora bien, si prefieres apagar luces, y quieres conocer el tipo de ideas que comparten valores con la Hora de la Tierra, te invito a visitar The Voluntary Human Extintion Movement, a ver si todavía te quedan ganas de unirte a la causa de regresar al mundo a la oscuridad.

Si no explotamos La Tierra, nos morimos. ¡Hasta aquellos que no producen nada explotan La Tierra al vivir como parásitos de los que sí producen!
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17
Mar 10

La Hora del Planeta y las mentiras sensibleras

Ahí anda la mara creyéndose la finta de que con eso de apagara las luces durante una hora el país va a ahorrar unos 500 mil kilovatios de energía. No voy a poner en duda de que deje de usarse ese medio millón de kilovatios; pero lo que sí es un gran cuento sensiblero es el de que el país es el que ahorra.


Si usted paga su energía, y usted apaga sus luces, usted y sólo usted, nadie más que usted, ahorrará unos kilovatios. ¡No el país, usted! El país no consume energía; sino quienes la consumen son los millones de guatemaltecos individuales. En todo caso, lo correcto es decir que en el país se ahorrarán los 500 mil kilovatios; pero no que el país ahorrará esa energía. Ni siquiera es cierto que el gobierno ahorrará, o que los tributarios ahorrarán; porque en sábado, y a la hora planeada, la mayoría de burócratas están en sus casas, o de paseo. Ni si quiera si se suman los ahorros de energía de todos los individuos que apaguen luces será cierto que el país ahorrará energía. Muchos individuos podrían ahorrar energía; pero otra vez: el país no ahorrará nada. Niente.

¡Es mentira que habrá ahorro de energía!, porque la energía se produce y muere al momento. Verá usted: cuando usted ahorra sus quetzales, los guarda y los puede usar después; pero eso no ocurre con la energía. La energía que los incautos dejen de usar en la Hora del planeta, desaparecerá, se esfumará y no estará disponible para nadie más, nunca más. Es un embuste sensiblero.

Lo que sí pasará es que si usted no usa la energía durante una hora, puede que su cuenta de luz le llegue con unos centavos menos. Pero el que habrá ahorrado ese dinero habrá sido usted, no el país. Todo eso es una gran paja.

La electricidad y otras formas de energía, cuestan dinero; y si usted quiere ahorrar dinero, ¡por supuesto que es legítimo que apague luces y que use bombillas ahorradoras!. Lo que es muy cuestionable es la insinuación ideológica de que usted debería sentirse culpable por consumir electricidad.


El homínido de las cavernas vivía en la oscuridad; el siervo medieval vivía en la oscuridad; y yo, para celebrar la civilización, la ciencia, la tecnología y el genio de la humanidad, encenderé las luces de mi casa y celebraré un día que, además, tiene otros significados muy importantes para mi vida.

Si a usted le interesa saber hasta dónde son capaces de llegar los promotores de la idea de que el ser humano y la tecnología son enemigos de la Tierra, por favor visite The Voluntary Human Extintion Movement. Si usted apaga sus luces, este es el tipo de gente con la que comparte valores.

Yo no promuevo la oscuridad, porque amo la vida y amo la luz. No la promuevo porque estoy orgulloso de ser parte de la magnífica especie humana.

Gracias a mi cuate, Alberto, he aquí un enlace sobre mitos y fraudes relacionados con estos temas.


30
Mar 09

Hora de la Tierra, hora de la paja

Toda una gran paja resultó eso de la Hora de la Tierra en Guatemala.  El Periódico publicó dos fotos de la ciudad de Guatemala: una a las 10:15 p.m. y otra a las 10:40 p.m. y no se ve diferencia alguna; y en su versión en línea, ese diario no hizo mención del asunto que no valía la pena.   Siglo Veintiuno le dió su página 2 al tema; pero la llenó con fotos de otros países, con un cable de la Associated Press, con una foto de los que creo que son algunos de los 100 noveleros que se reunieron en la Plaza Italia de la ciudad de Guatemala y con un textito de 2 x2 acerca de lo que ocurrió en el Centro Cívico chapín.  En contraste Prensa Libre sí le hizo yemas al tema y le ofreció su portada y dos páginas interiores, con cables internacionales. Prensa Libre dijo que fueron 500 personas las que llegaron a la Plaza Italia, y publicó fotos con pies como Ciudad a oscuras, Centro Cívico en la penubra e Iluminados con candelas.
Yo, desde mi balcón, no ví cambio alguno en los edificios contiguos; pero en mi casa el asunto no pasó inadvertido.  Encendí todas las luces  y horneé un bocado de la reina para celebrar. No para celebrar la oscuridad, sino para festejar la luz y la civilización.  ¿Quiénes sí se sumaron?  La administración, que hace cualquier cosa para verse políticamente correcta; más de un hotel porque recibieron la orden de su casa matriz; algunos ingenuos que creen que con tal de unirse por algo, cualquier causa es buena; los ecohistéricos; y Vicente…que vá a donde va la gente.
¿Cómo cree usted que la pasó Al Gore, el inventor del Calentamiento Global?  El siguiente es el relato de Drew Johnson, que pasó por la casa de Gore a la hora del supuesto apagón: “Me detuve en la casa de Al, localizada en la elegante seccipon de Belle Meade en Nashville a las 8:48 p.m. -justo en medio de la Hora de la Tierra.  Vi que los reflectores que normalmente iluminan su mansión de 9000 pies cuadrados estaban apagadas, pero que había varias luces encendidas adentro.  
De hecho, a mayoría de las ventanas estaban iluminadas con las familiares luces azuladas que revelan que, si bien las lamparas están apagadas, hay pantallas de televisión y monitores de computadoras trabajando.  En otras palabras, su casa se veía del modo en que la mayoría de las casas se ven a eso de la 1:45 a..m. cuando sus habitantes están viendo capítulos viejos de Cheaters, o Chelsea Lately.
Lo más divertido, sin embargo, es que poco más o menos una docena de reflectores iluminaban varios árboles y la entrada de la mansión de Gore”.
Drew Johnson, por cierto, es presidente del Tennessee Center for Policy Research, el centro de pensamiento que, en 2007, expuso el uso excesivo de energía en la mansión de Gore.

Digg!


29
Mar 09

Luces, horno y Scrabble

El bocado de la reina es un postre típico de la mesa guatemalteca; y se come cuando hay.  Esto es porque usualmente se hace con el pan que ha ido sobrando durante unos dìas, mezclado con leche, huevos, azúcar, vainilla, canela y pasas.  En mi casa se lo conocía como pudín de pan; se comía con frecuencia relativa y a mí me gustaba mucho llevarlo para la rafacción del colegio.
No soy muy de juegos de mesa; pero si he de elegir uno que de verdad me divierte y me entretiene, ese es el Scrabble.  Me gusta mucho porque tiene que ver con palabras, y porque es una mezcla razonable de suerte y de conocimientos.  
Bocado de la reina y Scrabble, fue lo que con mis amigos Marta Yolanda y Raúl elegimos para pasar la absurda Hora de la Tierra.  Encendimos todas las luces de la casa y horneamos aquel postre delicioso, nos acomodamos y disfrutamos de los beneficios de la luz,  de la civilización, y de la buena compañía. 
Si usted apagó sus luces, y quiere conocer el tipo de ideas que comparten valores con la Hora de la Tierra, lo invito a visitar  The Voluntary Human Extintion Movement, a ver si todavía le quedan ganas de unirse a la causa de regresar al mundo a la oscuridad.

Digg!


28
Mar 09

Todas las luces de mi casa: encendidas

Hoy, a las 8:30 p.m., todas las luces de mi casa estarán encendidas.  Esto es porque protesto contra las pretensiones de quienes idean actividades como La hora de la Tierra.
Sepa usted que 80 por ciento de la energía que consumimos es de orígen fósil; y que todo eso de que podemos sustituir al petróleo por el viento, el sol, o las mareas es una ilusión.  De hecho, es carísimo y generalmente donde se hace, se hace porque está subsidiado.  Si fuera fácil y barato, ¿no cree usted que yá se estuviera haciendo?
De hecho, nada parecido es fácil, ni barato y es peligroso.  Imagínese usted que redujeramos nuestro consumo de energía a los niveles de 1990 como pretenden algunos promotores del disparate que algunos ingenuos celebrarán hoy.  Talvez sea divertido apagar las luces durante una hora; pero imagíne usted cómo sería su vida sin la compu en la que está leyendo, su lavadora, sin su refrigerador, sin su automóvil, sin todos los aparatos que le ahorran tiempo y esfuerzo todos los días.  Hoy, un lector de Prensa Libre lo pone claro: Apagar la luz por una hora no es suficiente; y si usted no usa calentador de agua, estufa eléctrica, ni secadora de ropa, sí reducirá las emisiones que afectan al clima.  El lector pide más legislación e incentivos (o sea intervención estatal y privilegios).
El homínido de las cavernas vivía en la oscuridad; el siervo medieval vivía en la oscuridad; y yo, para celebrar la civilización, la ciencia, la tecnología y el genio de la humanidad, encenderé las luces de mi casa y celebraré un día que, además, tiene otros significados muy importantes para mi vida.
Si a usted le interesa saber hasta dónde son capaces de llegar los promotores de la idea de que el ser humano y la tecnología son enemigos de la Tierra, por favor visite The Voluntary Human Extintion Movement.  Si usted apaga sus luces, este es el tipo de gente con la que comparte valores.
Yo no promuevo la oscuridad, porque amo la vida y amo la luz.  No la promuevo porque estoy orgulloso de ser parte de la magnífica especie humana.  


Digg!


04
Abr 07

El reino de las tinieblas

De amigos y parientes -seguramente bien intencionados- he recibido la siguiente invitación: “Se esta haciendo una propuesta desde América Latina, de Venezuela a todos los habitantes de este mundo… para que apaguemos los focos, los bombillos , las luminarias, como se llamen, los televisores , las radios, las computadoras, todo aparato eléctrico o que genere consumo de energía…. el próximo X de abril de 2007 a las 7.53 p.m. por sólo 7 minutos, cada país en su horario. En ese tiempo nos uniremos en una oración por la paz y el amor universal. Esto produciría un efecto psicológico mundial de fraternidad y hermandad”; y hasta aquí la cosa no pasaba de parecer un mero New Age touchie feelie. Pero luego aparece el peine porque la invitación dice que también producirá “un gran ahorro de energía…se propone apagar todas las luces para darle un respiro al planeta. Si la respuesta es masiva, el ahorro energético puede ser brutal”.

Así que ya se ve la propuesta va más allá de hermanar al mundo a tientas; es evidente que la misma sirve a una agenda política bien conocida. A ese respecto, mi amigo el filósofo Edward Hudgins, de The Objectivist Center ha escrito algo muy atingente:

New Cult of Darkness

Edward Hudgins

Since early men ignited the first fires in caves, the unleashing of energy for light, heat, cooking and every human need has been the essence and symbol of what it is to be human. The Greeks saw Prometheus vanquishing the darkness with the gift of fire to men. The Romans kept an eternal flame burning in the Temple of Vesta. Our deepest thoughts and insights are described as sparks of fire in our minds. A symbol of death is a fading flame; Poet Dylan Thomas urged us to “rage, rage against the dying of the light.”

Thus a symbol of the deepest social darkness is seen in the recent extinguishing of the lights of cities across Australia and in other industrialized countries, not as a result of power failures or natural disasters, not as a conscious act of homage for the passing of some worthy soul, but to urge us all to limit energy consumption for fear of global warming.

This is not the symbol of the death but, rather, of the suicide of a civilization.

Certainly most of the individuals turning off their lights saw their acts in a narrower perspective. They have been told by every media outlet that the warming of the earth’s atmosphere due to human activities will certainly cause a global catastrophe unless we act now to radically curtail our energy use. The case for disaster is still weak; but this matter, which deserves dispassionate and serious consideration, is being hyped like the problematic products aimed at an attention deficit disordered audience by the entertainment industry and by pandering politicians.
In our individual lives it is quite rational to want the most for the least. We want the highest quality food, automobiles, and houses for the lowest price. And we want to pay as little as possible to run our cars, heat our homes, and power our consumer electronics. This means we want to waste as little as possible because waste is money that could be spent on other needs. So turning off the lights in an unused room is an act of self-interest.

The goal of our actions should always be our own welfare. And in a fundamental sense, this means using the material and energy in the world around us for our own well-being. The means for doing so is the exercise of our rational minds, to discover how to light a fire, to create a dynamo to generate electricity by burning fossil fuels or to tap the inexhaustible energy of the atom. The standard by which to choose which means is best is economics. In a free market, if producers can generate a kilowatt of power for pennies by burning oil compared to dollars per kilowatt through windmills and solar panels, it makes no sense to use the latter.

Some will argue that the full costs of each means must take account of unintended adverse consequences such as pollution that measurably harms our lives, health, and property. But there are means for dealing with such externalities — usually involving a strict application of property rights — that will not harm us far more than the alleged ills they aim to alleviate by dampening creative human activities and innovations.

When the costs of generating energy via oil rises too high as supplies dwindle — still many decades if not centuries away — our creative minds in a free market will develop less costly ways to harness wind, wave, and sunlight.

Through short-sightedness, sloppy thinking, emotional indulgence and even a deep malice, many environmentalists today — especially in their approach to global warming — are perpetuating an ethos of darkness. Consider the harm of their symbolic acts, to say nothing of the policies many of them advocate.

Most individuals acquire their values through the culture, often through implicit messages that they do not subject to rational analysis. The implicit message for many of turning off the lights of a city is that we should feel guilty for the act of being human, that is, for altering and employing the environment for our own use.

In her novel Atlas Shrugged Ayn Rand describes the consequences of such an assumption in the view from a plane flying over a collapsing country:

“New York City . . . rose in the distance before them, it was still extending its lights to the sky, still defying the primordial darkness . . . The plane was above the peaks of the skyscrapers when suddenly . . . as if the ground had parted to engulf it, the city disappeared from the face of the earth. It took them a moment to realize . . . that the lights of New York had gone out.”


We must keep focused clearly on the fundamental issues in every discussion about the environment: the right of individuals to pursue their own well-being as they see fit; the requirement that man the creator utilize the material and energy in the environment to meet his needs; the rational exercise of our minds as the way to discover the best means to do so; and the exercise of that capacity as a source of pride and self- esteem
The spectacle of a city skyline shining at night is the beauty of millions of individuals at their most human.

Energy is not for conserving; it is for unleashing to serve us, to make our lives better, to allow us to realize our dreams and to reach for the stars, those bright lights that pierce the darkness of the night.

La foto es de la NASA y muestra la Tierra de noche. Si usted mira con atención, confirma evidentemente el punto de Hudgins.