09
Dic 13

Luces Campero 2013

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Así vimos las Luces Campero, acompañados con queso chancol, paches quetzaltecos y vino tino. El niño que hay en mí goza mucho con las luces y las formas.  Es muy agradable, también, verlas acompañados por la familia y amigos.  Me encanta escuchar los ¡Oooh! y ¡Aaah! de la gente y echarme mis propios ¡Ooloh! y ¡Aaah!

El año entrante quiero grabar los últimos 4 minutos del espectáculo que que son más que impresionantes.


07
Dic 13

¡A quemar al Diablo!

131205_diablos_luis_figueroaLos diablos -cachudos, barbados, rojos y con sus números 7- está por todas las calles de la ciudad de Guatemala a la espera de arder hoy en la noche.  Y con los diablos arderá El Diablo; aunque a El Diablo esas cosas le dan risa..

Es tradición chapina que el 7 de diciembre a las 6 de la tarde las familias se reunan para encender un fogarón en el cual se supone que arde Satanás.  Es un rito purificador en el cual se supone que se entragan a las llamas nuestros diablos personales.  ¿Cúal es tu diablo para quemar el 7?, me preguntaron en el programa de radio Así es la vida.  Y yo respondí que mi diablo es la impaciencia; pero igual hubiera podido responder otras cosas como la maña de procrastinar.

Con los fogarones se queman cohetes y a su alrededor también acuden los amigos. Es tradición chapina que en esta fecha se coman buñuelos con miel de anís; y que se beba un ponche de frutas (con piquete, mejor).

Con esta fiesta comienzan los festejos chapines del fin de año, conocidos popularmente como La vuelta Concepción Reyes en alusión al santoral.


10
Nov 13

¡Premio Charles L. Stillman para una de mis columnas!

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¡Por esta  columna publicada en El periódicogané el Premio Charles L. Stillman 2013 para columna de periódico!   Este es un concurso al que están invitados todos los profesores universitarios de América Latina y me siento muy honrado y agradecido porque ese artículo haya sido elegido.

El texto de la columna, titulada: Se muere el palo volador, dice así:

La presentación de la danza precolombina del palo volador está en riesgo debido a la escasez de pinos de más de 50 metros de altura en bosques comunitarios. Este hecho, culturalmente triste, expone una realidad que hay que reconocer: El sistema colectivista de protección de bosques no está funcionando y la clave está en la palabra comunitario. Lo que es de todos, no es de nadie; y por eso es que la gente derriba los árboles que son de todos para hacerlos leña.

Entre la tragedia de los comunes y la pobreza (que hace que la gente tenga que usar leña), las malas políticas económicas están acabando no solo con los árboles, sino con la riqueza cultural de la gente.

¿Sabes? Nunca he visto un palo volador de verdad; y por compromisos de trabajo no lo vi este año. Una vez vi uno de metal en el D.F. en México; pero no es lo mismo. En los años setenta fue puesto un palo volador allá por donde está la estatua de Tecún Uman al lado del zoológico La Aurora. Se lo usó y ahí estuvo por años. Lo veía todos los días porque por ahí pasaba el bus de mi colegio y siempre me llamaba la atención. Me impresionaba lo alto que era y me imaginaba a los voladores bajando de él, porque mi padre me había explicado para qué servía.

En Cubulco, este año usaron el palo de 2012 luego de inspeccionar que la humedad no hubiera dañado la base; y afortunadamente no se supo que hubiera accidente alguno. Yo espero ver el palo volador el año entrante.

Para proteger la naturaleza y la cultura hace falta sustituir el régimen colectivista que carece de reguladores de las acciones de las personas y el estatista que se basa en la fuerza, por uno compatible con la naturaleza de los seres humanos. Uno que produzca incentivos para el éxito y los beneficios; así como sanciones para el fracaso y los costos innecesarios. Nadie cuida mejor lo tuyo, que tú. H. Lepage explicó que la función social de la propiedad privada ha sido, siempre, la de asegurar el buen uso y la conservación de aquello que se considera como los bienes que en común hemos recibido como humanidad*. ¿Qué tal si probamos algo diferente para no seguir teniendo resultados tristes?

Este es el quinto Premio Stillman que recibo y estoy feliz como una perdiz.

* Bendfelt J.F.  Economía y medio ambienteCentro de Estudios Económico-Sociales, Guatemala, 1992.


01
Nov 13

Helado de camotes

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¡Ay caray!, como si el fiambre no fuera suficiente delicia para la celebración de este día en casa preparan un magnífico helado de camotes aderezado con mermelada de mandarinas.

El color cremoso y amarillo intenso de los camotes combina maravillosamente con el dorado y anaranjado de las mandarinas; escogidas una por una de modo que sus cáscaras sean impecables y aromáticas como uno no puede imaginarse.

Los sabores y los aromas se combinan graciosa y generosamente para producir una experiencia intensa y algo lujuriosa.  Este helado es perfecto para amarrar un almuerzón de fiambre porque a la tradición de aquel plato propio de este día se le añade la innovación audaz a partir de otro plato tradicional como lo es el dulce de camotes, o ate de camotes.


01
Nov 13

¡A comer fiambre, pues!

¡Qué dicha y qué alegría es ser parte de esta celebración del fiambre, en esta tierra costumbrera, como decía José Milla.

El que hacemos en casa es la receta de mi madre que, a su vez, es la receta de  mi abuela y de mi bisabuela paternas. No hay una sola receta de fiambre, porque cada familia tiene la suya; y aunque dos, o tres recetas vengan de una misma, todas serán distintas, porque cada quien le pone su sazón y cada quien le quita, o le pone ingredientes a su gusto. En mi familia –por ejemplo– aunque los fiambres de mi abuelita Frances y el de mi tía Baby venían del de mi bisabuela Adela, el primero tiraba a dulzón y el segundo, a ácido. A mí me gusta ligeramente endulzado con miel de abejas por el toque de madera que da la miel.

Hay cuatro tipos básicos de fiambre: verde, blanco, rojo y rosado; y el que hacemos en casa es de este último tipo. Lo importante, sin embargo, es que no importa qué receta se haga, el fiambre sea armonioso y balanceado. Demasiados, o muy pocos de algunos ingredientes pueden estropear la elegancia sutil de este plato.

El fiambre es, por mucho, el plato más extraordinario y magnífico de la cocina chapina. El plato tiene sus detractores que yo pongo en dos cajones: el de los melindrosos, del cual no vale la pena ocuparse; y el de los que han tenido una mala experiencia con él, principalmente porque han probado alguno que, en vez de ser una combinación armoniosa y balanceada, ha sido una mezcla pretenciosa, o sin equilibrio, ni sentido común.

Este es un plato que se come en familia y compartido. En la ciudad es algo difícil notarlo, pero en los pueblos es muy evidente. A lo largo de la mañana del día 1 de noviembre, platos van y platos vienen de una casa a otra. O bien, a la casa donde se hace el fiambre, llegan familiares y amigos a comer. Los invitados –y los invitados de los invitados– suelen llevar algo de su propio fiambre, o bien, a veces llevan otra cosa, como dulces de ayote, o de jocotes, conocidos como cabeceras. O panes de muerto. En casa el postre tradicional es helado de camote con mermelada de mandarinas. ¡Hágase, pues, la fiesta!

Columna publicada en El periódico.


30
Oct 13

Saqueo y robos en cementerios

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Hoy leo la denuncia de un lector de diarios que cuenta que en el Cementerio General de Chimaltenango a los panteones les han robado todos los elementos metálicos y que en el lugar abundan grupos de jóvenes que se drogan y piden dinero (PL, P. 19) Lo mismo ha de ocurrir en otros cementerios; y el de Quetzaltenango es un ejemplo.  Ahí los ladrones se roban todo lo que pueden.

En Cementerio General de Guatemala hay mausoleos que están por caerse al barranco; y el saqueo y los robos son cosa de todos los días.

De la tumba de mi bisabuela, Adela, hace ratos que fueron robados una lápida y dos floreros de bronce que la adornaban; también fue robada la baranda de hierro que rodeaba el lugar.  Afortunadamente cuando cambiamos de cementerio a mi abuelo, Luis, rescaté su lápida de bronce.  Si no hubiera hecho eso, la pieza también hubiera sido robada.

Hace dos años, y por casualidad, descubrí la tumba de mi bisabuela Gilberta; y a los pocos días de hacerlo llevé a mi madre.  Ni bien habíamos bajado cuando notamos movimientos extraños de un hombre con moto y dos que merodeaban.  Nos dió mala espina, nos subimos al automóvil y no volvimos jamás.  En realidad no vale la pena el riesgo, aunque es una lástima no poder hacerlo.  Hemos ido a entierros de amigos y familares, pero nada más.

Cuento aquello porque el 1 de noviembre es tradición chapina la de visitar cementerios.  Práctiva que yo disfrutaba mucho; pero que me anima menos y menos.

El Cementerio General se ha deteriorado muchísimo.  Los saqueos y los asaltos están acabando con él.  La basura y la inmundicia se ven en todos los rincones.  La belleza arquitectónica y artística de muchos mausoleos es eclipsada por las consecuencias del abandono, la mala administración y la indiferencia.

Cuando yo era niño, mi padre solía llevarnos a mis hermanos y a mí al Cementerio el 1 de noviembre; y como en estas fiestas no se permite la entrada de automóviles a la necrópolis, mi madre nos pasaba dejando, entrábamos caminando y visitábamos a varios familiares enterrados allá.  Luego salíamos a tomar horchata a una célebre refresquería que quedaba por ahí cerca y mi madre nos recogía para ir a almorzar el fiambre a casa.

Hasta hace un par de años todavía llevaba a amigos extranjeros a observar esta costumbre chapina…pero no más.  Ahora tengo la impresión de que es peligroso, inseguro y muy, muy  insalubre.

La foto es de una gárgola en un mausoleo del Cementerio General de la ciudad de Guatemala.


02
Ago 13

Se muere el palo volador

La presentación de la danza precolombina del palo volador está en riesgo debido a la escasez de pinos de más de 50 metros de altura en bosques comunitarios. Este hecho, culturalmente triste, expone una realidad que hay que reconocer: El sistema colectivista de protección de bosques no está funcionando y la clave está en la palabra comunitario. Lo que es de todos, no es de nadie; y por eso es que la gente derriba los árboles que son de todos para hacerlos leña.

Entre la tragedia de los comunes y la pobreza (que hace que la gente tenga que usar leña), las malas políticas económicas están acabando no solo con los árboles, sino con la riqueza cultural de la gente.

¿Sabes? Nunca he visto un palo volador de verdad; y por compromisos de trabajo no lo vi este año. Una vez vi uno de metal en el D.F. en México; pero no es lo mismo. En los años setenta fue puesto un palo volador allá por donde está la estatua de Tecún Uman al lado del zoológico La Aurora. Se lo usó y ahí estuvo por años. Lo veía todos los días porque por ahí pasaba el bus de mi colegio y siempre me llamaba la atención. Me impresionaba lo alto que era y me imaginaba a los voladores bajando de él, porque mi padre me había explicado para qué servía.

En Cubulco, este año usaron el palo de 2012 luego de inspeccionar que la humedad no hubiera dañado la base; y afortunadamente no se supo que hubiera accidente alguno. Yo espero ver el palo volador el año entrante.

Para proteger la naturaleza y la cultura hace falta sustituir el régimen colectivista que carece de reguladores de las acciones de las personas y el estatista que se basa en la fuerza, por uno compatible con la naturaleza de los seres humanos. Uno que produzca incentivos para el éxito y los beneficios; así como sanciones para el fracaso y los costos innecesarios. Nadie cuida mejor lo tuyo, que tú. H. Lepage explicó que la función social de la propiedad privada ha sido, siempre, la de asegurar el buen uso y la conservación de aquello que se considera como los bienes que en común hemos recibido como humanidad*. ¿Qué tal si probamos algo diferente para no seguir teniendo resultados tristes?

¡Por esta  columna publicada en El periódicogané el Premio Charles L. Stillman 2013!

* Bendfelt J.F.  Economía y medio ambienteCentro de Estudios Económico-Sociales, Guatemala, 1992.


22
Jul 13

Se muere el palo volador

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La presentación de la danza precolombina del palo volador está en riesgo debido a la escasez de árboles de más de 50 metros de altura en bosques comunitarios.  Este hecho, culturalmente triste, pone expone una realidad que hay que reconocer: el sistema actual de protección de bosques no está funcionando y la clave está en la palabra comunitario.  Lo que es de todos no es de nadie y por eso es que la gente derriba los árboles que son de todos para convertirlos en ocote.

En el fondo, reconozcámoslo, entre la tragedia de los comunes y la pobreza (que obliga a la gente a usar ocote), las malas políticas económicas están acabando no sólo con los árboles y las aguas (ese tema lo podemos discutir luego), sino con la riqueza cultural las gentes de este país.

Yo nunca he visto un palo volador de verdad; y por compromisos de trabajo no lo veré este año.  ¿Lo veré el año entrante? No se.  Una vez vi uno de metal en el Distrito Federal de México; pero no es lo mismo.  En los años 70 y no recuerdo en qué contexto se puso un palo volador allá por donde está la estatua de Tecún Uman al lado del zoológico La Aurora.  Se lo usó y ahí estuvo por años.   Lo veía todos los días porque por ahí pasaba el bus de mi colegio y siempre me llamaba la atención.  Me impresionaba lo alto que era y me imaginaba a los voladores bajando de él porque mi padre me había explicado para qué servía.  También me llamaba la atención el hecho de que, durante todo el tiempo que estuvo ahí enhiesto, siempre tuvo una lata en su extremo superior.

En fin.  En Cubulco este año usarán el palo de 2012 con la esperanza de que la humedad no haya dañado la base.  Y yo espero que no haya un accidente.  Y espero poder ver el palo volador el año entrante.

El de la foto es el palo volador que vi en el D.F.


27
Jun 13

Con el ataúd por la calle

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¿A quién le llevarán su cajón?   En algunas poblaciones es costumbre que las personas compren sus ataúdes con anticipación.  La gente no está tranquila si no tiene su cajón en su casa.  ¿Será este el caso, o la entrega del mueble es ex post facto?  Cuando vi esta escena me pregunté aquello y otras cosas.  Por ejemplo, quienes llevan la caja, ¿son familiares del difunto, o sólo prestan el servicio?  ¿Es para un servicio que se necesita en ese momento, o sólo están cambiando de lugar el féretro?

El velorio será algo muy sencillo, o será como se acostumbra en muchas poblaciones:  con panes, chocolate, tamales, café, caldo y la participación de casi todo el pueblo?  Cuando murió la abuela de un amigo, hasta construyeron una galera en el patio de la casa para recibir a los dolientes que llegaban de los alrededores.  Cuando murió el papá de este amigo, venían gentes en buses a presentar sus condolencias.

Yo quiero que mi caja sea muy sencilla; pero quiero que haya tamales.


18
Jun 13

Los riquísimos huevos chimbos

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Los huevos chimbos son mis dulces típicos guatemaltecos favoritos. Son de puras yemas de huevo y miel, una cosa muy sencilla, pero deliciosa. Además, tienen un atractivo color de oro.  La foto la tomé con mi móvil y no capturó el color; pero haz de caso que son como rayos de sol comestibles.

La primera vez que oí hablar de ellos fue allá por el año del terremoto cuando mi tía abuela, La Mamita, me los mencionó; y, curiosamente, no fue sino hasta unos años después, cuando ella ya había muerto, que los probé porque los hice en casa con la ayuda de mi abuelita Juanita.  La primera clave está en batir bien las yemas hasta que estén casi blancas y en cocinarlos en baño maría, o con el horno apagado.  Es decir poniéndolo al máximo mientras se calienta y luego apagarlo cuando se introduce el recipiente con las yemas y dejarlas así unas 4 horas.  La segunda clave es la miel que debe tener una consistencia tal que se introduzca en las yemas y al mismo tiempo no choreee.

Los de la foto, llamados chimbitos,  los compré en La Antigua y son tan buenos como los hechos en casa.