01
Ene 14

Fuegos artificiales del Año Nuevo


No me canso de ellos.  Me los gozo en la Nochebuena y me los gozo durante la bienvenida al Año Nuevo.  Son los fuegos artificiales que los chapines queman durante aquellos festejos.

Los de la Nochebuena son más abundantes e impresionantes; y eso se explica porque mientras que esa festividad es un asunto familiar en el que la mayoría de la gente se queda en su casa; la del Año Nuevo es una fiesta en la cual muchos guatemaltecos prefieren salir de la ciudad, o del país.  Con menos gente en la ciudad, parece evidente que hay menos fuegos artificiales.

Con todo y todo el espectáculo de luces y colores no decepciona a nadie.  La gente se luce con la quema de pólvora que tanto nos gusta por estas latitudes. En realidad no hay Navidad, ni Noche Vieja chapina sin cohetes, ni juegos pirotécnicos.


28
Dic 13

Facta non verba….perlas presidenciales

Las siguientes son perlas extraídas de las declaraciones de Otto Pérez Molina, vertidas ayer:

Los informes de gobierno son para el pueblo, no para los diputados. Y el pueblo no quiere estar oyendo datos y cifras, ni que uno le esté hablando sobre la criminalidad.

El pueblo quiere música, alegría y espectáculo y nosotros se lo vamos a dar.

Los informes de gobierno son para el pueblo, no para los diputados. Y el pueblo no quiere estar oyendo datos y cifras, ni que uno le esté hablando sobre la criminalidad.

Para serles sincero, los informes y los datos, por lo general, los copia uno de Wikipedia y ya no quiero caer en eso.

Habíamos pensado hacerlo en La Antigua, pero ahí está muy sucio y el alcalde Alvaro Arzú se niega rotundamente a ir a barrer otra vez.  

En Tikal hay demasiados mosquitos y en Panajachel demasiados hippies.

 El informe pasado, presentado en el Patio de la Paz del Palacio Nacional fue todo un éxito, pero tenemos que reconocer que el lugar es muy chiquito y la comida muy mala.

El barman se enfermó y tuvimos que poner a Paco Cuevas [su secretario de Prensa] a preparar los tragos y así las cosas no funcionan.

Cándido dejó de comer su tamal negro y exclamó: Dafaq!…¡Por inocente!  Je je.


26
Dic 13

La cena de Nochebuena

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No es cuento, la cena de Navidad nos salió bueníiiiiiiiiisima en casa…como siempre. Por mucho prefiero el pavo para esta cena; pero para mí el pavo es sólo un vehículo para tres cosas: el relleno, carne para hacer ensalada y huesos para hacer caldo.  Pero, con todo y todo, de verdad me disfruto un  pavo bien hecho, dorado, jugoso y lleno de sabor.  ¿Cuáles son las claves? Frotarlo bien con ajo, sal y pimienta; rellenarlo y usar bolsa.

Al pavo lo acompañó una tradicional ensalada Waldorf, un gravy que estaba particularmente bueno, y ponche de frutas que -en  esta ocasión- tuvo un estupendo toque de cardamomo de la India.

Para el relleno del pavo no cambio la receta que era de mi bisabuela, Mami, cuyos ingredientes son pan remojado en vino blanco, menudos del pavo, cebolla, apio, castañas y champiñones fritos en abundante mantequilla y sazonados con salvia, perejil (fresco del balcón de la casa), sal y pimienta.


25
Dic 13

Tamales en la mañana de la Navidad

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¿Cuál es mi desayuno navideño favorito en todo el universo mundo? ¡Un tamal negro, un tamal colorado, café con leche y algún pastel, galletas, turrón, o postre de la temporada!  Así da mucho gusto celebrar la Saturnalia.

¡Gozo tanto cuando abro las hojas de maxán y me encuentro con los colores brillantes de estas delicias de la cocina guatemalteca!  Al mismo tiempo, los aromas intensos de ambos tamales invaden mi cuerpo y mi mente y me llevan por una montaña rusa de recuerdos y alegrías.  El momento culminante  es cuando la masa gentil y el recado poderoso llegan a mi paladar.

Tengo la dicha de recordar los tamales de mi bisabuela, Mami; y los de mi tia Baby.  Y los de mi tía abuela, La mamita,  nos hacía tamales pequeños para los niños.  Cuando eramos chicos no dejaban que comiéramos la carne de cerdo que venía en los tamales comprados; y una noche, cuando me sirvieron mi tamal, retiré la carne.  Mi madre, al verme me dijo que podía comer esa carne porque esos tamales eran hechos por mi bisabuela.  Y los tamalitos de La Mamita, los recuerdo pequeños, como de 2 x 2 pulgadas, bien doblados y bien amarrados.

Los tamales de Navidad, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y aceitunas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolì) y, en el caso de los negros, con chocolate y anís. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, gallina y pollo…y anoche me enteré de que hay de res.   Eso sí a mí me gustan más los de cerdo, y los de pato.  En ciertas regiones -especialmente en la Costa Sur- no se usa el recado del altiplano, sino una especie de mole.

Los tamales tienen raices precolombinas, y fueron elevados a la décima potencia cuando se le añadieron ingrediente de Occidente. Del Nuevo Mundo son el maíz, los tomates, los chiles, y las hojas de maxán en las que son envueltos.  Los tamales negros, además, llevan chocolate. Del Viejo Mundo son las almendras y supongo que también las ciruelas.

La gracia de los tamales no está sólo en la masa y en el recado, sino en la forma de envolverlos y amarrarlos.   Son una experiencia para todos los sentido.  Un tamal que no ha sido envuelto y amarrado elegante y apropiadamente pierde algo de su encanto.  A mí, por cierto, me gustan más grandes que pequeños, y me gusta que la masa no sea muy espesa.

Hacer tamales es algo muy elaborado.    Hay que lavar y asar las hojas.  La masa tiene su propia ciencia y es cocida tres veces de tres formas distintas.  El recado lleva varios ingredientes que hay que asar y sazonar con mucho talento.  Aaaaaaah, un día de estos haré aunque sea media docena de tamales.

Desde mediados de los años 80, en casa comemos los de doña Estelita de Alburéz que son basados en  la receta de su madre enSan Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.  El teléfono de doña Estelita  es 2474-0260.


25
Dic 13

Fuegos artificiales en la Nochebuena


Si alguien tiene dudas acerca de cuánto es que nos gusta quemar pólvora, a los chapines, que salga a ver la Nochebuena.  Durante toda la noche, desde que oscurece, hay fuegos artificiales en la ciudad; pero a eso de las 11:45 p.m. se intensifican las explosiones de luces que alcanzan su estrellato a la media noche y no empiezan a disminuir hasta cerca de las 12:15 a.m….y luego continúan los juegos pirotécnicos hasta quién sabe que hora. Toda la ciudad se enciende.  En miles de hogares se lanzan fuegos artificiales y la cohetería anima la fiesta.  Millones de personas gozan de este espectáculo y yo, especialmente, me pongo como niño.

Cuando yo era niño no había este tipo de fuegos artificiales disponibles para los mortales.  Lo más parecido eran unas varas y luces de Bengala que a uno le parecían maravillosas.

¡Que dicha es celebrar así la Saturnalia!


24
Dic 13

Los cohetes burlados

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No hay Navidad chapina sin cohetes.  Los cohetes o petardos, así como los tamales, las manazanillas y los pinabetes son elementos propios de las fiestas de fin de año en Guatemala. Estos cohetes fueron burlados porque sus compañeros si estallaron y ellos no.

Cuando yo era niño no era muy de quemar cohetes; pero me gustaban muchísimo los volcancitos, los saltapericos, las luces de bengala, las estrellitas, los silvadores, los misiles y unas bolitas de colores que uno golpeaba contra el piso y estallaban.  Los saltapericos, por cierto, fueron prohibidos a principios de los 70 porque había mara que los confundía con dulces y se los comía…y bueno…el fósforo hacía lo suyo.  Los silvadores fueron prohibidos a principios del siglo XXI porque antes se hacían con papel enrollado y no agarraban fuego; luego los empezaron a hacer con plástico y, al agarrar fuego, caían en lugares donde podían ocasionar incendios.

En algún momento de mi adolescencia, tuve un tubo de cañería que en un extremo estaba tapado con un palo de escoba. Usaba ese tubo para poner dos cohetillos; uno viendo para adelante y otro para atrás. Luego encendía la mecha del que veía para adelante y al estallar ese expulsaba a su compañero y le encendía la mecha para que -al instante- saliera volando y estallara en el aire.

A los guatemaltecos nos gusta quemar cohetes y bombas para las festividades.  Los chapines quemamos pólvora cada vez que podemos.  Cuenta la leyenda (que leí en Noticias del imperio, por Fernando del Paso)  que en tiempos de Fernando VII . cierto mexicano visitó la corte de aquel monarca español y en algún momento de la mañana el Rey le preguntó que qué es lo que sus paisanos estarían haciendo en ese momento.  Y el mexicano contestó que seguramente estarían quemando cohetes.  El Deseado volvió a hacer la pregunta más tarde, sólo para obtener la misma respuesta.  Y a la misma pregunta, horas más tarde, volvió a contestar lo mismo.  Exactamente lo mismo durante todo el día. Lo que digo es que eso mismo se nos aplica a los chapines.  Los chapines quemamos pólvora con cualquier pretexto, a cualquier hora


23
Dic 13

Tarjetas de fin de año

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En casa, este año decidimos volver a practicar una tradición que habíamos abandonado: la de enviar por correo tarjetas de fin de año.  ¿Sábes qué? Me emocionó mucho la alegría con la que fueron recibidas.

Abandoné aquella tradición cuando colapsó el correo estatal allá por finales de los años 90. Cuando yo estudiaba en Maryland escribía tres cartas a la semana; pero las tenía que enviar por medio del P.O. Box en Miami y luego por correo privado.  Ahora no existe correo estatal, y el correo nacional funciona bien…algo lento…pero bien.

Hay algo encantador en los actos de enviar y recibir correo que no sea el estado de cuenta de la tarjeta de crédito, ni las cuentas de la luz y el teléfono.  Hay algo especial en elegir las tarjetas, escribir a mano unas líneas, meter las tarjetas en los sobres y llevarlas al correo.

Mi bisabuela, Frances, enviaba y recibía centenares de tarjetas.  No exagero…eran un mínimo de 200.  Cuidadosamente dedicaba varias horas a eso de las tarjetas y de ella aprendí a hacerlo.  Cuando era niño me gustaba mucho ver las tarjetas que a veces colgaba en la baranda de las gradas de su casa, o en las cortinas que había al lado de las gradas.  Me gustaba ver hasta dónde llegaban de tantas que venían y me gustaban las imágenes que traían.

En casa estamos muy contentos de haber revivido la tradición; y seguramente la haremos crecer el año que viene.


17
Dic 13

¡LLegó la Navidad a casa!

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Con el pinabete y las manzanillas llegó la Navidad a casa.  Con el pinabete, las manzanillas y la Navidad llegó la fiesta.

La navidad guatematleca huele a pinabete y a manzanillas; y huele a pólvora, a tamales, y a aserrín coloreado.  Huele a estreno.

A mí el aroma del pinabete me transporta en el tiempo y en el espacio.  A veces me pone en pijama de piesitos y y me baja del dormitorio a la sala en brazos de mis padres.  A veces me pone en pantalones cortos y me sube a mi primera bicicleta.  Otras veces me mete a la cocina a hacer galletas con, o a rellenar el pavo con mi madre.  El aroma del pinabete me lleva por las casas de mis abuelas y me acaricia con las manos suaves de mi bisabuela. El aroma del pinabete me lleva de compras con mi padre.

El pinabete y las manzanillas me dicen: Esta es tu casa.

El pinabete y las manzanillas me invitan a agradecer todo lo bueno que me rodea y, sobre todo, a agradecer todas las personas buenas que me enriquecen mi vida.  Me invitan a agradecer el amor, el cariño y los cuidados de quien comparte mi camino.

En casa el arbolito, sus aromas, sus luces y sus decoraciones nos recuerdan el mensaje de la Navidad: Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Y también simbolizan la alegría de que podemos reunirnos a su alrededor y celebrar.

Como en otros años el pinabete que celebra la alegría de estas fechas es gracias a doña Mireya, don Ronald y al Rafa; y si quieres el tuyo los hay hermosos en la 30 calle 11-42, zona 12, colonia Santa Rosa II; teléfono 2476-0496.


13
Dic 13

Colorida la fiesta en mi barrio

Los colores, la música, los cohetes, los aromas y los sabores llenan las calles de mi barrio durante su fiesta.  La villa de Guadalupe, su mercado y su plaza se llenan de un ambiente festivo.  Y el tráfico es una vaina, especialmente cuando sale la procesión.

De cualquier manera es difícil no contagiarse y disfrutar del alboroto.  En el mercado echan la casa por la ventana y la marimba suena todo el día.  Este año la procesión no fue en la noche del 11 como en otras ocasiones, sino al medio día del 13 y los bailarines que la precedían eran impresionantes.  Especialmente sus tocados que nunca había visto antes.  No eran las coronas de reyes y reinas que he visto con anterioridad aquí en La villa y en el Centro Histórico, sino enormes soles y lunas.  Tampoco en el Centro Histórico usaron las coronas de siempre, en esta ocasión los bailarines iban con sombreros de tres picos y con gorras como de gendarmes.   Otro detalle que me llamó la atención es que mientras que en La villa los del tambor y el pito eran jóvenes, en el Centro eran ancianos.

En el Centro vi dos buenos toritos (y no pude tomarles vídeo porque se me acabó la pila del teléfono); y tanto en La villa como en el Centro hubo quema épica de pólvora.


12
Dic 13

Bombas en la fiesta de mi barrio


La fiesta de Guadalupe es la fiesta  de mi barrio; y así comienza el día, con bombas pirotécnicas a las cinco de la mañana.

A los guatemaltecos nos gusta quemar cohetes y bombas para las festividades.  Los chapines quemamos pólvora cada vez que podemos.  Cuenta la leyenda (que leí en Noticias del imperio, por Fernando del Paso)  que en tiempos de Fernando VII . cierto mexicano visitó la corte de aquel monarca español y en algún momento de la mañana el Rey le preguntó que qué es lo que sus paisanos estarían haciendo en ese momento.  Y el mexicano contestó que seguramente estarían quemando cohetes.  El Deseado volvió a hacer la pregunta más tarde, sólo para obtener la misma respuesta.  Y a la misma pregunta, horas más tarde, volvió a contestar lo mismo.  Exactamente lo mismo durante todo el día. Lo que digo es que eso mismo se nos aplica a los chapines.  Los chapines quemamos pólvora con cualquier pretexto, a cualquier hora

La villa de Guadalupe es un barrio antiguo de la ciudad de Guatemala.  Tiene su plaza, su mercado y su iglesia.  Allá por principios del Siglo XX era un pueblo distinto al la ciudad capital y entre ambos corría un tranvía Decauville.

El área todavía conserva algo de su carácter de pueblo y la fiesta de hoy es una de esas características. También lo es la vida en la plaza, el convite, el aroma a leña que las áreas más interiores del barrio y el hecho de que si caminas por sus calles la gente te saluda. Buenos días. Buenas tardes.

He vivido aquí en dos etapas de mi vida.  La actual y cuanto tenía entre 8 y 14 años.   En los 70 era un área residencial muy tranquila; pero ahora se ha animado.  Hay muchos negocios; tres, o cuatro restaurantes buenos; un bar que se ve muy alegre.  Y todo ello hace una emocionante y agradable mezcla de tradiciones y dinamismo.