07
Ago 12

Reforma electoral, otra oportunidad que se va por el caño

La versión final de la iniciativa de reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos propone que el financiamiento de los partidos por parte de los tributarios se dividiría en dos para los partidos nacionales: $5 serían entregadso para la vida partidaria  en actividades permanentes y, $5 para la época de campaña. Supuestamente es porque parte de ese dinero debería servir para capacitacion…y yo sospecho que va a servir para que los dirigentes de los partidos se lleven de vacaciones a sus familas a Disney, para que cambien de automóvil, o para que amplíen sus casas.

La propuesta incluye la participación en la lista de postulación de candidatos a puestos de elección popular, en forma intercalada a mujeres y hombres. Las listas que no cumplan con ese requisito no serían inscritas; y lo que eso implica es que las personas ya no serán seleccionadas por sus capacidades como individuos, sino sólo por su sexo y para cumplir con las cuotas.  Ya tu sospecharás que esto no contribuirá a la mejor calidad de los candidatos en los puestos de elección popular.

Además, se sugiere que el Tribunal Supremo Electoral contrate los tiempos publicitarios en radio, televisión y prensa. Ello implica que organizaciones políticas insignificantes, que no cuentan con apoyo electoral serían mantenidas vivas de forma artificial en los medios de comunicación.

Y, finalmente, la iniciativa prohibe las encuestas y estudios de opinón ocho días antes de los comisios.  Con ello priva de información a los electores.

Nada de esto contribuye a una reforma que consolide el sistema republicano, que acabe con los privilegios, que fortalezca la facultad de elegir que tienen las personas, que opere en favor de los mandantes, y que aproveche el entusiasmo que la gente vuelca en las elecciones. No es una reforma para antes de que el descontento sea violencia.


03
Ago 12

A las puertas de una reforma electoral

El sistema político se está deteriorando al ritmo en que se están deteriorando otras instituciones. Esto es peligroso, porque ese es el ambiente en el que se cultivan la violencia y la dictadura; y por eso urge una reforma electoral que fortalezca el sistema republicano.

Se dice que en chino, la palabra crisis es la misma para oportunidad; pero a sabiendas de que es cliché y de que no es cierto, deberíamos aprovechar que los chapines hemos madurado bastante en algunos aspectos cívicos (después del serranazo, después de las jornadas de mayo de 2010 y luego de las amenazas que sufrió la Constitución antes de los comicios recién pasados).

Urge una reforma que consolide el sistema republicano, que acabe con los privilegios, que fortalezca la facultad de elegir que tienen las personas, que opere en favor de los mandantes, y que aproveche el entusiasmo que la gente vuelca en las elecciones. Una para antes de que el descontento sea violencia.

Digo que los partidos deben ser financiados por sus simpatizantes y adeptos; y no por tributarios. Si los partidos solo pueden vivir de la teta del presupuesto del Estado, esas organizaciones no tendrán incentivos para ponerse serios y atraer verdaderos patrocinadores que se sientan comprometidos –hasta con sus billeteras– con los valores de las organizaciones a las que apoyan.

El número de diputados debe ser reducido y no es cierto que un Congreso de 150 diputados vaya a ser menos comparsa que uno de 200. Hay que trabajar en la calidad de los diputados y en la de las organizaciones políticas que los llevan al Congreso, antes de cualquier otra cosa.

No hay que temerle al bipartidismo, o al multipartidismo si son consecuencias de las preferencias de los electores y de la maduración del sistema político; en cambio, hay que sospechar de cualquiera de los dos si son consecuencias de incentivos artificiosos.

Las campañas deben durar lo que deban durar. Los electores, con sus votos, serán los que premien, o castiguen a los políticos; y parte de lo que entusiasma, o decepciona a los que votan es la calidad y la cantidad de información que reciben de aquellos que quieren sus votos. No es sano establecer límites arbitrarios a la cantidad de tiempo y espacio que deben ocupar las campañas.

Esta columna fue publicada en El Periódico.


17
Jul 12

Algo sobre la reforma electoral

El sistema político chapín se está deteriorando rápidamente -al mismo ritmo que se están deteriorando otras instituciones-.  Eso es peligroso porque ese es el ambiente en el que se cultivan la violencia y las dictaduras.  Prueba de que la situación es precaria es que las elecciones pasadas fueron más violentas y más precarias que en otras ocasiones.  Por eso urge una reforma electoral.  Pero no una reforma cualquiera, debe ser una que fortalezca el sistema republicano.

En los comicios recién pasados fue evidente que los partidos ningunearon al Tribunal Supremo Electoral, al Registro de Ciudadanos y a la Ley Electoral. La absurda prohibición de hacer campaña antes de la convocatoria oficial fue ignorada. ¿Quién cumplió en 100 por ciento la obligación de hacer transparente su financiamiento? ¿Qué pasó con los límites fijados para los gastos de campaña?  Hubo candidatos inscritos sin finiquitos.  Los partidos siguen siendo roscas electoreras, y no intermediarios entre mandantes y mandatarios.  En el interior, las pasiones agarran fuego.

En cuanto a los candidatos, abundaron las nominaciones de carácter familiar y clientelar. El populismo adquirió dimensiones sudamericanas. Muchos tienen la impresión de que para la segunda vuelta se presenta un dilema entre dos males. Con todo y  todo, la magia de las elecciones se hizo presente en el entusiasmo de las multitudes que se entregan en las Juntas Receptoras de Votos, en el Centro de Cómputo y entre los miles de voluntarios.  La magia estuvo entre los votantes que acudieron a darles sus votos a los candidatos, o a expresar su rechazo legítimo a un sistema que se está agotando. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que la mayoría ponga, en todas las papeletas, las groserías que pone en las del Parlacen? ¿Llegaremos a ese momento antes de que el descontento se vuelva violento?

Es un cliché recordar aquello de que, en chino, la palabra crisis es la misma que oportunidad, pero a sabiendas de que es cliché y de que no es cierto, mi opinión es que deberíamos aprovechar que los chapines han madurado bastante en algunos aspectos cívicos (después del serranazo, después de las jornadas de mayo de 2010 y luego de las amenazas que sufrió la Constitución en estos comicios) y empezar a trabajar en una reforma electoral y de partidos.

Una que consolide el sistema republicano, que acabe con los privilegios, que amplíe y fortalezca la facultad de elegir que tienen las personas, que opere en favor de los mandantes, y que aproveche la energía y el entusiasmo que la gente vuelca en las elecciones. Una para antes de que el descontento se vuelva violencia.

Yo digo que los partidos políticos deben ser financiados por sus simpatizantes y adeptos; y no con el dinero de los tributarios.  Si no es así y si puden vivir de la teta el presupuesto del estado, los partidos no tendrán incentivos para ponerse serios y atraer verdaderos patrocinadores que se sientan comprometidos -hasta con sus billeteras- con los valores de las organizaciones a las que apoyan.

La ley electoral -y los políticos- deben respetar el derecho de propiedad en los medios de comunciación; y aquellos no deben tener la facultad de utilizar espacio y tiempo ajenos para difundir su propaganda.  Este es un caso típico en el que los derechos individuales deben prevalecer sobre los intereses particulares.

El número de diputados debe ser reducido y no es cierto que un Congreso de 100, o 150 diputados vaya a ser menos comparsa que uno de 200, o 250.  Hay que trabajar en al calidad de los diputados y en la de las organizaciones políticas que los llevan al Congreso, antes de pensar -siquiera- en elevar su número.

Las campañas políticas deben durar lo que deban durar.  Al final los electores, con sus votos, serán los que premien, o castiguen a los políticos y parte de lo que entusiasma, o decepciona a los que votan es la calidad y la cantidad de información que reciben de aquellos que quieren sus votos.  No es sano establecer límites arbitrarios a la cantidad de tiempo y espacio que deben ocupar las campañas.

Las encuestas no deben ser prohibidas.  Prohibirlas equivale a privar a los electores de información.  Es como ejercer censura.  Mantener a los electores desinformados y en la ignorancia no contribuye a formar mejores electores.

Las cuotas de poder favorecen a grupos de interés; pero perjudican a los electores.  Las cuotas reparten puestos por criterios de sexo, étnia, y otros en vez de depender de los logros individuales de los aspirantes a los cargos públicos.  Obligan a los electores a elegir entre los designados de los grupos de interés, en vez de facilitar que elijan a los mejores por sus características individuales.  Las cuotas pervierten el proceso de selección de canditados.

La votación uninominal es buenísima idea.  Los electores deben poder seleccionar a sus candidatos no como parte de un colectivo, sino como personas individuales.

Los diputados deben poder cambiar de partido porque deben responder no sólo a sus electores, sino a sus conciencias electorales.  Los partidos no deben ser propietarios de las conciencias de sus diputados.  Los partidos deben mejorar sus métodos para elegir candidatos, y los candidatos deben mejorar sus métodos para elegir quién les da el boleto para estar en una casilla electoral   El transfuguismo prostituto es una plaga; pero los partidos no deben tener la facultad de obligar a alguien a quedarse, si esa persona no está de acuerdo con el rumbo que ha tomado la organización que lo llevó al Congreso.

Al final hay que recordar que los objetivos de la reforma política debe ser el de fortalecer el sistema republicano, limitar el poder de los que ejercen el poder y contribuir a la maduración cívica de los electores y elegidos.


26
Mar 12

¿Qué clase de reforma política?

Ahora que leo que fue instalada una forma de convergencia para la reforma política, pienso que es importante pensar que clase de reforma política deberíamos buscar los chapines.

Aprovech la ocasión para reproducir algo que escribí en septiembre pasado, luego de la primera ronda electora, para sugerir que la reforma política no sea diseñada para favorecer a intereses particulares; sino que sea diseñada basándose en normas generales y abstractas.

He aquí lo que escribí entonces:

En esta elección fue evidente que los partidos ningunearon al TSE, al Registro de Ciudadanos y a la Ley Electoral.   La absurda prohibición de hacer campaña antes de la convocatoria oficial fue ignorada.  ¿Quién cumplió en 100 por ciento la obligación de hacer transparente su financiamiento? ¿Qué pasó con los límites fijados para los gastos de campaña?  Hubo candidatos inscritos sin finiquitos.  Los partidos siguen siendo roscas electoreras, y no intermediarios entre mandantes y mandatarios.  En el interior, las pasiones agarran fuego.

En cuanto a los candidatos, abundaron las nominaciones de carácter familiar y clientelar. El populismo adquirió dimensiones sudamericanas. Muchos tienen la impresión de que para la segunda vuelta se presenta un dilema entre dos males.

Con todo y todo la “magia” de los comicios se hizo presente en el entusiasmo de las multitudes que se entregan en las Juntas Receptoras de Votos, en el Centro de Cómputo, y entre los miles de voluntarios.  La “magia” estuvo entre los votantes que acudieron a darles sus votos a los candidatos, o a expresar su rechazo legítimo a un sistema que se está agotando.

¿Cuánto tiempo pasará antes de que la mayoría ponga, en todas las papeletas, las groserías que pone en las del Parlacen? ¿Llegaremos a ese momento antes de que el descontento se vuelva violento?

Es un cliché recordar aquello de que en chino, la palabra crisis es la misma que oportunidad; pero a sabiendas, mi opinión es que deberíamos aprovechar que los chapines han madurado bastante en algunos aspectos cívicos (tras el serranazo, tras las jornadas de mayo de 2010 y luego de las amenazas que sufrió la Constitución en estos comicios) y empezar a trabajar en una reforma electoral y de partidos.

Una que consolide el sistema republicano, que acabe con los privilegios, que amplíe y fortalezca la facultad de elegir que tienen las personas, que opere en favor de los mandantes, y que aproveche la energía y el entusiasmo que la gente vuelca en las elecciones. Una para antes de que el descontento se vuelva violencia.


30
Sep 11

Los futuros posibles

En una conversación que tuve con Peter Thiel –el fundador de PayPal– él dijo que no pierde la esperanza porque ya no cree que la política abarque todos los futuros posibles.  Añadió que vivimos en un mundo en el que hay una carrera entre la tecnología y la política; y que cree que algunas de aquellas les facilitarán, a las personas, tener esferas de acción fuera de la esfera de los estados. Dijo aquello en el contexto de que si bien el futuro se ve peligroso, ni es cierto que la Historia determine el futuro de los individuos, ni es cierto que estos no puedan cambiar el curso de los acontecimientos. La mejor actitud, dijo, es ser valiente, recordar que los individuos son lo más importante y que a cada uno de nosotros nos corresponde decidir si vamos a hacer el futuro mejor, o no. Me acordé de aquella conversación al ver, en elPeriódico, a Alessio Rastani sobre un letrero que dice: Los gobiernos no dirigen el mundo.

Rastani indignó a muchos porque advirtió que los esfuerzos de los gobiernos europeos y de su clientela van a fracasar, y que aquellos que falseen la realidad y confíen en la política en vez de en el buen juicio van a perder muchísimo. Podemos ignorar la realidad, pero no podemos evitar las consecuencias de ignorarla, es lo que parece que dice este personaje controversial. Mira, tú, a dónde nos han traído los gobiernos gastones y su clientela acostumbrada a vivir como bamboccioni en los bancos, en los sindicatos, y en todas partes, digo yo.

Tal vez sí es tiempo de que los gobiernos dejen de dirigir el mundo y de que los individuos ampliemos nuestras esferas de acción más allá de las esferas de los estados.

En Guatemala, las nuevas tecnologías les han abierto a los votantes y a los tributarios experiencias disruptivas de participación cívica. En las elecciones pasadas, 11.85 por ciento de los votantes rechazaron, expresamente, el amplio abanico político que se le ofrecía. Si votos nulos y en blanco hubieran sido un candidato presidencial, este hubiera ocupado el cuarto lugar, arriba de otros siete aspirantes de todos los colores y sabores.

Y si el futuro se pinta nebuloso, como individuos podemos elegir ignorar la realidad, o no. Eso sí, lo que no podremos evitar será las consecuencias de haber ignorado la realidad, o no. Yo digo que es tiempo de una reforma que amplíe las esferas individuales de las personas y nos permita no perder la esperanza, conscientes de que la política no abarca todos los futuros posibles.

Esta columna fue publicada por El Periódico.

Actualización: recién me entero de que Rastani es una especie de fraude; pero, ¿cómo es que dice el dicho? Los niños, los bolos y los locos siempre dicen la verdad.


21
Ene 10

A Guatemala la puede dejar el tren…otra vez

A Guatemala la dejó el tren en 1821 cuando los miembros del establishment fundaron una república para trasladarse a sí mismos los privilegios que tenía la corona española. La dejó el tren cuando en 1871 los liberales constructivistas hicieron una revolución en buena parte para repartirse lo que le quitaron a los conservadores. La dejó el tren cuando en 1944 la revolución fue asaltada por un nuevo establishment cargado de ideologías. La dejó en 1954 cuando en vez de un viraje de 180 grados el país sólo cambió de manos.

Así puede seguir la lista pasando por 1963, 1982, y otras fechas clave. Y ahora…a Guatemala la va a volver a dejar el tren si es cierto que lo que dicen los diputados Aníbal García (independiente) y Rosa María de Frade (de la Bancada Guatemala) en el sentido de que la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales del Congreso dictaminará desfavorablemente a la propuesta de reforma a la Constitución del grupo Pro Reforma.

Los guatemaltecos tenemos la oportunidad de acabar de una vez por todas con los privilegios; y tenemos la oportunidad de fundar un sistema que garantice el respeto a los derechos individuales. Tenemos la oportunidad de fundar un sistema basado en leyes, pero se nos puede ir ese tren.

Es antidemocrático que 17 diputados de una comisión dictaminen negativamente contra una iniciativa que viene de más de 70,000 ciudadanos. Un grupito de diputados no puede, ni debe, interponerse entre ProReforma que es una propuesta e iniciativa cuya aprobación confía -como debe ser en una democracia- en el juicio de los ciudadanos.

La propuesta de ProReforma salió de la gente; y es a la gente a la que le corresponde decidir si quiere aceptarla, o no.

El establishment –acostumbrado a vivir entre la corrupción y la impunidad- se burlaría de los 70,000 firmantes y establecería un antecedente nefasto, si le niega a la gente la oportunidad de decidir sobre este asunto. Eso significaría que de nada sirve que la Constitución reconozca la posibilidad de que los ciudadanos presenten iniciativas constitucionales; si al final de cuentas un grupo de cancerberos cerrará la puerta de acuerdo con sus conveniencias políticas del momento.

Es un absurdo constitucional y un absurdo de justicia que la comisión se constituya contra los ciudadanos; y sólo se explica como producto de un criterio ideológico que le teme a la expresión popular…y una maniobra política para perpetuar el estado de cosas del que se benefician los políticos y su clientela.

Esta entrada fue publicada, también, por El Periódico y por Siglo Veintiuno.


27
Jul 09

Irmalicia y Acisclo sobre ProReforma

Hoy, los columnistas Irmalicia Velásquez y Acisclo Valladares se aproximan a ProReforma desde dos ángulos que vale la pena comentar porque su discusión arroja luces sobre la naturaleza de aquella propuesta de reforma constitucional.

Irmalicia dice que aunque ProReforma sostiene que los grandes problemas de Guatemala son la violencia y la pobreza, el proyecto no explica las causas que la provocan (sic). Luego habla de problemas estructurales, de la supuestamente necesaria redistribución de la tierra cultivable y del conflicto armado que protagonizó la guerrilla durante 36 años.
La aportación de Irmalicia se halla en que explicar las causas de la pobreza no tiene sentido porque la pobreza no tiene causas. La pobreza es…y ya. Todos nacemos desnuditos y en realidad la condición natural y primigenia de todo individuo, así como la de la humanidad es la de pobreza, escasez y precariedad. En cambio, lo que sí tiene causas es la riqueza. Esa, la riqueza, sí hay que explicarla y entenderla porque para acabar con la pobreza, es necesario saber cómo se crea la riqueza, y en qué condiciones es posible su creación.
La riqueza se crea cuando hay un ambiente en el que todas as personas pueden vivir, producir, e intercambiar pacífica y libremente sin coerción, ni privilegios, independientemente de sus relaciones políticas, raciales, sociales y sexuales. La paz (no violencia) es una condición necesaria para la creación de riqueza. La riqueza es una condición necesaria para acabar con la pobreza; y la paz se consigue si se protegen la vida, la libertad y la propiedad de todos y si aquellos que violan la vida, la libertad y la propiedad de otros enfrentan las consecuencias jurídicas de sus actos delictivos.
Irmalicia tiene razón al decir que el estado de derecho se construye y que este sólo es posible cuando los derechos de todos (sin privilegios para nadie y sin exclusiones para nadie), se resepeten para todos, no sólo para la mayoría, y menos para alguna minoría, sino para todos. ¡Y por eso es necesario ProReforma! Por eso es necesario separar la ley y la legislación. Por eso es necesario que de la ley no se ocupen representantes sectoriales, sin. Por eso es que los senadores no deben representar departamentos, étnias, sexos, clases sociales, estamentos, ni nada parecido. Por eso es que la edad es un buen parámetro neutro;porque lo importante es que el senador tenga 50 años. Sin que importe de qué departamento venga, de qué étnia se; ni si es hombre, o mujer; ni si es rico, o pobre.
ProReforma es una propuesta de reforma constitucional y por ello se concentra en el marco abstracto y general constitucional necesario para vivir en paz y para salir de la pobreza. Quienes busquen en ella políticas y normativas específicas y particulares para seguridad y para crear riqueza, están buscando en el lugar equivocado.
Acisclo, por su parte llama la atención sobre la naturaleza unitaria y coherente que tiene ProReforma. Este no es una serie de artículos que, a modo de parches, se hayan añadido unos a otros para satisfacer exigencias sectoriales. No es un una colección de normativas diseñadas para quedar bien con empresarios y trabajadores, ecologistas y feministas, indigenistas y exguerrilleros, o militares y civiles. Es un corpus coherente cuyas partes están en armonía entre ellas y con el todo para empezar la fundación del estado de derecho que desea Irmalicia.
Como ProReforma es una unidad de naturaleza indivisible, sometida al Congreso por más de 70 mil ciudadanos, lo que corresponde discutir es si esa unidad o ese corpus debe ser sometido a Consulta Popular, o no.
Eso no desvirtua la normativa constitucional al respecto porque si alguien quisiera presentar una reforma distinta a ProReforma, está libre de hacerlo. Y si alguien quisiera añadirle, o quitarle algo a ProReforma estaría en la libertad de hacerlo; pero, entonces, tendría que llevar otro nombre y no podría ampararse en las 70 mil firmas de apoyo porque sería otra cosa. Supongo que estamos claros en que ProReforma es lo que es y no lo que no es; y en que algo que es distinto a ProReforma, sería otra cosa, y no ProReforma.
El comentario de Acisclo también ayuda a explicar que ProReforma no acude al jacobinismo en el sentido de que sea el propio pueblo el que la apruebe; y como la ley es la ley, aunque cueste entenderlo, se respeta el procedimiento constitucional. Cualquiera que lea ProReforma -sin prejuicios- verá que su proceso de aprobación pasa por tres grandes fases: La recoleccion de firmas, que ya ocurrió y hay por lo menos 70 mil; la discusión en el Congreso, que ya está ocurriendo; y la Consulta Popular, como consecuencia de aquella discusión.
Yo creo que Acisclo cree que ProReforma debe ser discutido por partes y no como un todo; pero lo malo de eso es que si se discute por partes ProReforma dejaría de ser ProReforma y sería otra cosa. Y ahí está la clave. De acuerdo con la Constitución, más de 70 mil ciudadanos han sometido un proyecto de reforma constitucional al Congreso y este ha iniciado el proceso de de discusión. Cuando este concluya, y si los diputados aprueban el proyecto (que es uno), de acuerdo con la Constitución este debe ser sometido a consulta y aprobado, o rechazado. ¿Qué puedes ser más democrático que eso? ¿Qué puede ser más democrático que reconocer que el soberano es quien tiene derecho a aprobar, o no ProReforma?

22
Mar 07

A lo mejor es de otra forma

Leo que “Los partidos políticos no podrán gastar más de Q44.7 millones en la campaña electoral, según disposición del Tribunal Supremo Electoral (TSE). El límite máximo para la campaña se basa en el número de empadronados hasta el 31 de diciembre del 2006, de acuerdo con el Reglamento de Fiscalización del Financiamiento Público y Privado de las Organizaciones Políticas”; y leo que “Los partidos políticos deberán abrir una cuenta específica para registrar sus gastos de campaña electoral, un mes antes de la convocatoria a comicios generales (2 de mayo)”.

Cayó en mi escritorio The Falacy of Campaign Finance Reform, por John Samples. El autor pone a pensar acerca de cuestiones que “la sabiduría popular” da por incuestionables. Si se les prohibe a los partidos políticos recibir contribuciones de corporaciones, sindicatos e individuos, ¿eso beneficia a la democracia? ¿Qué tal si hay poca, o ninguna evidencia de que las conttibuciones realmente influyen en las decisiones de los miembros del Congreso de los Estados Unidos de América? ¿Qué tal si la publicidad política negativa realmente mejore el proceso democrático al informar mejor al votante? ¿Y qué tal si los limites a las donaciones para las campañas electorales benefician a los candidatos oficiales porque hacen más difícil que pierdan sus lugares en el poder?

Samples explora muchas falacias alrededor del tema de las campañas electorales y da qué pensar porque ¿cuántas de aquellas falacias están presentes en la reforma electoral chapina? ¿Cómo influirán en los próximos comicios?