14
Nov 25

Burocracia vrs. historia

 

En marzo de 2001, bajo el régimen talibán, el mullah Mohammed Omar emitió una fatwa que ordenaba la destrucción de todas las representaciones idólatras en Afganistán, incluyendo las estatuas de Buda en Bamiyán. Esas estatuas fueron talladas directamente en la roca de acantilados de arenisca durante el siglo VI e. c. Eran dos colosos monumentales: el Buda mayor medía 55 metros de altura (equivalente a un edificio de 18 pisos), y el menor, 38 metros. Representaban al Buda en posición de pie, con vestimentas fluidas y detalles estilizados que fusionan influencias indias, persas y helenísticas —ejemplos sublimes del arte gandhara, donde el budismo se adaptó a contextos multiculturales.

El monumento de José María Reyna Barrios sigue sin ser reparado después de haber sido decapitado por vándalos. La foto es de X.

Poco después de aquel acto de barbarie e irracionalidad escribí que no podemos escapar al hecho de que las nuevas y las viejas formas de pensar conviven con nosotros. Por eso estamos obligados a revisarlas y a repensarlas. No vaya a ser que un día, sin darnos cuenta, despertemos como la raza que dinamita siglos de cultura, y no como la raza que construye estaciones espaciales, esto porque el artículo sobre los budas estaba relacionado con la estación espacial Mir.

De aquello me acordé cuando leí que el gobierno socialista de España estaría contemplando la idea de resignificar El Valle de los Caídos (símbolo de la reconciliación después de la Guerra Civil); y la de remover de ese monumento La Piedad, las virtudes (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) y los cuatro evangelistas a un costo de por lo menos 30 millones de euros. Luego de mucho alboroto, tanto el Ministerio de Vivienda como el arzobispado de Madrid afirmaron que aquella remoción no ocurrirá.

Me acordé de aquellos monumentos porque los monumentos no son meros objetos estéticos o arquitectónicos, sino artefactos vivos de la memoria colectiva, que encapsulan la historia, la identidad y las contradicciones de una sociedad en un momento dado. Su importancia radica en múltiples dimensiones: simbólica, política, educativa, social y, a menudo, conflictiva. Una vez alguien me dijo que los monumentos son “espejos rotos” de la sociedad porque revelan glorias, traumas y luchas por el control del relato histórico. Su importancia trasciende lo material porque moldean cómo nos vemos a nosotros mismos y al otro. En palabras de Walter Benjamin, son ruinas en el presente que nos invitan a confrontar el pasado para imaginar futuros mejores.

¿A qué vienen estas meditaciones? A que en octubre de 2021, con acompañamiento internacional y con la infaltable iconografía comunista, dos pequeños grupos de cafres vandalizaron los monumentos de Cristóbal Colón y de José María Reyna Barrios, en la ciudad de Guatemala. La estatua de Reinita fue decapitada y su monumento ecuestre fue gravemente dañado; el hermoso monumento de Colón se salvó porque, aparentemente, había un panal de abejas cerca y los orcos tuvieron que retirarse. ¿Dónde estaban las autoridades? ¡Quién sabe! Del mismo modo en que quién sabe dónde están, ahora, las autoridades encargadas de su restauración. En julio de 2022 la hermosa estatua de Isabel la Católica, en el parque homónimo, fue objeto de vandalismo. La monarca precursora de los derechos humanos en el hemisferio también está abandonada, sin que autoridad alguna se ocupe de su restauración.

A ver… ¿a cuál de las burocracias que medran con los impuestos que toman de los tributarios le corresponde reparar a don Chemita y a La Chabe ¿Es a la Municipalidad de Guatemala? ¿Es al Instituto de Antropología e Historia? ¿Cuál rama oscura de la burocracia chapina es responsable de la abulia con la que están siendo tratados aquellos monumentos? ¿Qué burócratas —relacionados con la conservación de los monumentos de la ciudad de Guatemala— cobran sus sueldos puntualmente y duermen con tranquilidad sin cumplir con sus responsabilidades? ¿Dónde tienen escondido a Reynita y por qué es que la Reina sigue destrozada? ¿Alguien sabe? ¿A alguien le importa? ¿En Tu Muni? ¿En el Ministerio de Cultura?

Columna pubicada en República.


12
Feb 25

Elisa, fiambre y Reyna Barrios

 

La gravedad de mi hija Elisa, que hace quince días se encuentra postrada en cama con una fuerte fiebre, me ha privado el gusto que hubiera tenido de saludarle en su finca, como se lo ofrecí al partir usted de esta capital. Celebro infinito que siquiera por pocos días, goce usted de la solaz tranquilidad que proporciona el campo, y con un afectuoso saludo, me reitero su obsecuente y seguro servidor, le escribió mi tatarabuelo Federico Chacón Valenzuela al señor general presidente, don José María Reyna Barrios, el 17 de abril de 1897, cuando este se hallaba en su finca El Salto.

Carta que le envió Federico Chacón V. a José María Reyna Barrios. Foto por Luis Andrés Schwartz.

¿Esa finca, El Salto, es la misma del desaparecido Ingenio El Salto, ubicado en Escuintla? Recuerdo que en los años 70 el azúcar de aquel ingenio era anunciada como la más blanca. Por cierto que la finca de Federico quedaba en San Andrés Osuna, también localizada en aquel departamento. 

Elisa Chacón Ubico es relevante en mi historia familiar porque el fiambre que preparamos en casa tiene su orígen en la receta que Elisa, hermana de mi bisabuelo Federico Chacón Ubico, compartió con su cuñada, mi bisabuela paterna, Adela.  De ella pasó a mi abuela paterna, Frances y de ahí a mi madre, Nora. Afortunadamente Elisa sobrevivió a la gravedad de la fiebre fuerte. 

¿Cuántas historias familiares habrán nacido en esas cartas y recetas? La mía sigue viva en cada plato de fiambre que honra la memoria de Elisa y el legado de generaciones.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista. 


09
Feb 25

Buenas noches, señor Presidente

 

El martes 8 de febrero de 1898, el presidente José María Reyna Barrios, se encontraba resfriado, pero decidió salir aquella noche. En la sala de billar del Hotel Germania, algunos presentes comentaban los rumores sobre un posible atentado esa noche.

José María Reyna Barrios fue presidente de Guatemala entre 1892 a 1898. Haz clic en la foto para ver una animación.

El Jefe Político me dijo que el presidente [Reyna] Barrios ha recibido tres advertencias de que esta noche intentarán asesinarlo, dijo uno de los presentes, entre quienes se encontraba Edgar Zollinger.

Alrededor de las 8:00 p. m., Zollinger aguardaba en la penumbra cerca de la antigua legación del Imperio Alemán. Según el corresponsal francés Jules Fourdinier, [Reyna Barrios] apenas había dado unos pasos por la calle cuando un hombre se acercó al lugar donde se encontraba, fingiendo querer entrar a una casa vecina. Al llegar frente al grupo presidencial, este individuo se giró repentinamente y, con tono respetuoso, pronuncó en inglés: Good night, Mister President. Luego sacó su revólver y le disparó a Reyna Barrios a quemarropa. Un proyectil impactó en su boca y salió por la parte posterior del cráneo; el segundo lo alcanzó en el pecho.

Edgar Zollinger fue el asesino del presidente Reyna Barrios. Haz clic en la foto para ver una animación.

Pocos segundos bastaron para cambiar el rumbo de la historia de Guatemala. Puedes leer y ver la historia animada del asesinato de José María Reyna Barrios en Instagram, o en Facebook en Lic_Mec un espacio -de Luis Andrés Schwartz- dedicado a darle una mirada crítica a la memoria histórica y a cuestionar narrativas heredadas de la historia de Guatemala. 

Me cayó en gracia el guiño a Napoleon Bonaparte mediante el bicornio horizontal. Haz clic en la foto para ver una animación. 

Aquel asesinato marcó el final de una era en Guatemala. El asesinato de Reyna Barrios dejó un vacío de poder que fue llenado rápidamente y costó 22 años salir de ahí. .


06
Feb 25

Mi tatarabuelo y el presidente

La carta de Emilio Schuman a José María Reyna Barrrios. Foto por Luis Andrés Schwartz.

Me tomo la libertad y le ruego que tenga la amabilidad de ordenar al tesorero nacional que me pague las primas que obtuve en las carreras de diciembre pasado. He gastado una gran cantidad de dinero en la compra de estos caballos y, como tengo que hacer varios pagos importantes en el banco, no puedo afrontarlos a menos que reciba alguna ayuda. Con la esperanza de que perdone mi intrusión, siempre seré su muy humilde servidor. Así dice la carta que mi tatarabuelo, Emilio Schuman le dirigió al presidente José María Reyna Barrios el 26 de marzo de 1897.

Traduje the premiums por las primas, pero ¿Alguien sabe a qué se refiere exactamente? ¿Es primas, o premios?

El caso es que don Emilio no sólo tenía un negocio de carruajes, artículos para carruajes, herrería, carpintería, tapicería y pintura; sino que criaba caballos de carrerasMi bisabuela, Adela, hija suya, continuó en ese negocio hasta la Gran Depresión.  Antes de ese evento, por ejemplo, su yegua Lucky Lester competía en Cuba y no recuerdo si en Nueva Orleans, con mi tío abuelo Jorge de jockey.

Alguna vez, seguramente a finales de los años 60, fui a ver carreras de caballos al Hipódromo del Sur en la ciudad de Guatemala, ubicado al lado del Aeropuerto La Aurora. Todavía se pueden ver restos de aquel lugar en el área, se ven la pista y no recuerdo si se ven las ruinas de la tribuna. Fui con mis padres y estoy seguro de que en la visita, por supuesto que estuvo involucrado mi tío abuelo, Jorge.

Este hipódromo, el del sur, fue obra de José María Orellana y data de 1923 aunque, don Jorge Ubico mejoró sus instalaciones sustanciamente para que formaran parte de la Feria de Noviembre. Antes de 1923 existió el Hipódromo del Norte ubicado al final de la Avenida Simeón Cañas.  Este hipódromo, el del norte, fue construido en 1881 y tuvo relevancia durante las Minervalias de don Manuel Estrada Cabrera

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista.


10
Ene 23

Mi tatarabuelo y 209 pesos de carruajes

 

El presidente de la República acuerda que de la partida de gastos extraordinarios de Gobernación y Justicia se erogue la cantidad de doscientos nueve pesos que se entregarán a los señores Schuman y Córdova, por el alquiler de carruajes para la asistencia a la Asamblea Nacional Legislativa, dice el acuerdo presidencial del 14 de octubre de 1893.

Está firmado por el presidente José María Reyna Barrios y refrendado por el secretario de Gobernación y Justicia, Manuel Estrada Cabrera.

El documento es de mi interés porque Emilio Schuman -uno de los acreedores- era propietario del Establo de Schuman y porque prueba que vino a Guatemala, desde Hawaii y desde Dresde, Alemania, varios años antes de lo que sabíamos en la familia.  Emilio era padre de mi bisabuela, Adela, abuelo de mi abuela, Frances y bisabuelo de mi padre, Luis. El Secretario de Gobernación y Justicia, por cierto, era mi tío bisabuelo, hermano de mi bisabuela, Gilberta e hijo de mi tatarabuela,Joaquina; tío de mi abuela, Juanita y tío abuelo de mi madre, Nora. ¡Que familión hay en este documento!

En 1887, el gobierno de Manuel Lisandro Barrillas ratificó el Tratado de Comercio y Navegación entre Guatemala y Alemania que constituyó la base para la segunda gran inmigración alemana a Guatemala.  El tratado aseguraba la protección completa del gobierno a los ciudadanos alemanes y a sus propiedades; otorgaba libertad de comercio recíproca, así como las de residir, viajar, comerciar, arrendar, comprar y poseer terrenos, almacenes y tiendas; aseguraba la exención del servicio militar y libertad de conciencia y culto; y garantizaba la nacionalidad alemana a los hijos legítimos de los alemanes nacidos en el país, cuenta Ana Lucía Rodríguez en su obra Manuel Lisandro Barillas, un general quetzalteco en la presidencia. .

…no he averiguado quien era Córdova.

Gracias a mi sobrino, Andrés Schwartz, por la foto del documento.


19
Dic 22

Mi tatarabuelo, Reyna Barrios y una mina en Izabal

 

El documento que comparto es fascinante desde distintas perspectivas: es la primera vez que veo la firma de mi tatarabuelo, Emilio Schuman; y ahora sabemos que tenía intereses en una mina de carbón en Izabal.

Además, según cuenta en el informe que le dirigió al presidente José María Reyna Barrios, el carbón de Izabal era tan de buena calidad como el carbón Cumberland que era el más caro que venía de los Estados Unidos de América y era el que mi tatarabuelo usaba en su taller.

¿Taller de qué? Herrería, carpintería, tapicería y pintura.  Eso también es una novedad.  Siempre supimos que Emilio era propietario del Establo de Schuman, negocio que se dedicaba a la venta y alquiler de landós, victorias, surreys, faetones, buggies, diligencias para excursiones y a la venta de arneses y artículos para carruajes.  También sabíamos que se dedicaba a la crianza de caballos de carreras.  ¿Dónde quedaba el establo? En tiempos del informe quedaba en la 4a. calle poniente, número 25 de la zona 1; y posteriormente se trasladó a la 11 avenida y 14 calle A de la zona 1.  Todavía se conserva el inmueble con la fecha 1907 en la entrada principal. De ahí que la 14 calle A se llame Callejón del Carrocero.

Emilio Schuman era alemán, de Dresde, y vino a Guatemala desde Hawaii donde -con su hermano Gustav- tenían un negocio de carruajes similar al que mi tatarabuelo estableció en Guatemala. Emilio fue el padre de mi bisabuela, Adela, cuya madre era Edwina Minnie Hart.

Del documento me encantan lo elaborado del diseño, el número de teléfono 528 con sólo tres cifras. Dato curioso ahora que próximamente los teléfonos en Guatemala tendrán nueve cifras. Hasta los años noventa, algunos teléfonos de la zona uno tenían cinco cifras; y los teléfonos en las casas de mis padres y de mi abuela tenían seis cifras.

Actualización: En 1912 la Memoria de labores de la jefatura política de Izabal, ramo de minería, informa que Emilio Schuman tiene una mina de carbón de piedra, en jurisdicción de ese departamento; pero durante ese año no hizo ninguna explotación. 

La Reina era el nombre de aquella mina de carbón de piedra.

Abajo fotos de Emilio Schuman y de Frances Fanny Schuman, su segunda esposa, que no era mi tatarabuela, pero por ella es que mi abuela, Frances, lleva ese nombre.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por el hallazgo.


12
Oct 21

Vandalismo contra Reyna Barrios

 

Con acompañamiento internacional y con la infaltable iconografía comunista, dos pequeños grupos de cafres vandalizaron los monumentos de Cristobal Colon y de José María Reyna Barrios, en la ciudad de Guatemala.

La estatua de Reynita fue decapitada y su monumento ecuestre fue gravemente dañado; el hermoso monumento de Colón se salvó porque, aparentemente, había un panal de abejas cerca y los orcos tuvieron que retirarse. ¿Dónde estaban las autoridades? ¡Quién sabe!  De cualquier manera, autoridades sin autoridad y emasculadas, ¿hubieran sido tan útiles en la Avenida de la Reforma y en la Avenida de las Américas como lo son en los bloqueos y en las invasiones?

¿Quiénes son los perpetradores? El mismo tipo de gente que pinta hoces y martillos en la Sexta avenida y apedrean negocios; el mismo tipo de gente que lleva banderas rojas a los bloqueos; los mismos que van con bates y palos de golf a las manifestaciones; el mismo tipo de gente que quema lo que puede; el mismo tipo de gente que ensucia; los mismos que tomaron la Plaza de la Constitución el 15 de septiembre pasado.  ¿Y por qué pueden hacerlo? Porque las autoridades pusilánimes no los sacaron de aquel espacio y permitieron sus desmanes; porque esas autoridades pusilánimes tienen la bandera nacional, en el Obelisco, hecha jirones; porque son tan pusilánimes que quitaron el retrato de Pedro de Alvarado de la Municipalidad capitalina y la sustituyeron por un cuadro anodino.

No hay que dejarse distraer con que la plebe destructora es un grupito de ignorantes que viven existencias miserables; su dirigencia nacional y extranjera sabe perfectamente lo que quiere: caos, violencia, feísmo, inseguridad, ingobernabilidad, terrorismo y en última instancia la revolución.  Así ha sido en Seattle, Washington, en Portland, Oregon, en México y en América del Sur.  El che y la iconografía colectivista y totalitaria no son casualidades.

En Erasing America, libro que aplica a otras culturas,  James Robins explica como es que la izquierda radical controla la educación y los medios masivos de comunicación.  Advierte que grupos de aquella persuasión degradan y demuelen la historia y el pasado, sus lideres, instituciones y sus símbolos para condenar el presente. La guerra contra la historia es más que un espectáculo académico.  Este movimiento tóxico le ha lavado el cerebro a una generación y rápidamente está disolviendo los lazos históricos, culturales y espirituales que hacen posible la cooperación social pacífica. Sobre ese libro, y las ideas que comparte, Bradley J. Birzer, profesor del Hillsdale College, nos recuerda que en casi todos los sentidos, los mitos y símbolos de los pueblos importan inmensa y fundamentalmente; y David Horowitz, autor de The Black Book of the American Left, explica que por eso es que hay una campaña para demonizar el pasado, y borrar y reescribir la historia.

Voy a atreverme a decir que actos de violencia irracional y cada vez más audaz van a irse multiplicando en la medida en que la dirigencia popular y revolucionaria se dé cuenta de que no encuentra oposición.  Ni oposición legal por parte de las autoridades, ni oposición moral por parte tuya…que estás leyendo estas líneas y no sabes qué hacer.

¿Viste el vídeo de los cafres pateando la cabeza de Reyna Barrios? Me recordó las espantosas escenas de violencia que se han visto durante los motines carcelarios. Ese es el tipo de gente que participa en actos delincuenciales como los que ocurrieron hoy.  Por cierto, ¿van a quedar impunes esos delitos? Los organizadores, los perpetradores y sus protectores, ¿Van a enfrentar, o no las consecuencias jurídicas de sus decisiones y de sus acciones? A propósito, Acoguate está dirigida por comités basados en Alemania, Austria, Canadá, Francia, Suecia y Suiza; seguramente es buena idea que esas organizaciones paguen las reparaciones de los monumentos que dañaron los grupos que protegen.

Actualización: Felicitaciones a las autoridades que capturaron a un presunto participante en los actos delictivos de hoy contra el patrimonio cultural de los guatemaltecos.  Ahora está por verse si el Ministerio Público y el Organismo Judicial cumplen con sus partes para hacer que esa persona -si fue participante- cumpla con la pena que establece la ley.

Las fotos las tomé de Twitter.