03
Abr 13

Por la fuerza, tras el botín del IGSS

Unos 15 agentes de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad, ¿armados?, cerraron el paso en las gradas que conducen a la oficina del presidente del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social  e instalaron, a Juan de Dios Rodríguez como presidente del seguro social.  Según declaraciones del personal que estaba dentro del edificio, los escoltas de Rodríguez forzaron la chapa del despacho del presidente legítimo Luis Reyes Mayén, después la cambiaron.

¿Cuál es el objetivo de esta violencia? La pretensión, de parte de los pipoldermos en el Ejecutivo, de controlar el botín del IGSS para añadirlo a la piñata de gastos, desperdicio y mala administración que están protagonizando.

Por lo pronto, y de manera atinada, la Junta Directiva del seguro social hay desconocido al presidente usurpador y están a la espera de que la Corte de Constitucionalidad resuelva un amparo que restaure la legalidad en la presidencia del IGSS y evite la continuación de actos ilegales y violentos de parte de la Presidencia de la República.


26
Oct 12

Las balas de la impunidad de la PNC

Sesenta y cinco  por ciento de las 30 mil armas de la Policía Nacional Civil  carece de registro de tenencia en la Dirección General de Armas y Municiones.   No hay huellas balísticas de esas armas, por lo que no se puede identificar si han sido usadas en un acto delictivo.  Esto es peligrosísimo porque no es extraño que haya policías involucrados en delitos.  El 65 por ciento de las armas de la PNC se prestan para la comisión de delitos en la impunidad.

Este año los pipoldermos -en complicidad con la oligarquía de la seguridad- obligaron a los chapines que tenían armas a que las registraran.  Pusieron un plazo y todos…menos los delincuentes y la policía acudieron a cumplir con la ley.  Una vez más, los llamados a dar el ejemplo incumplieron con su obligación moral.

Esto no es raro, claro.  En el caso del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, mientras que el estado persigue a los patronos que no pueden pagar cuotas, los pipoldermos no pagan la cuota que le corresponde al estado, desde hace décadas.  Incumplen con la obligación moral de dar el ejemplo. Le cobran a la gente, pero ellos no pagan.

Y aquel no es un caso único.  En el caso de las pérdidas del Banco de Guatemala, los pipoldermos se niegan a asumir su responsabilidad  y violan la Constitución, o manipulan el balance contable del banco central.  Otro caso en el que en vez de cumplir y hacer cumplir la ley, sólo obligan a otros a hacer lo que ellos se rehusan a hacer.

Con actos como estos, claro, no es extraño que las autoridades no tengan autoridad; y deberían llamar la atención de los estatistas que creen que los problemas se solucionan involucrando a políticos y funcionarios.


03
Ago 12

Me partió el alma el caso de Carlitos

Carlitos tenía familia; y ahora ya no.  Si ves su foto en la página 10 de Prensa Libre se te va a partir el alma, como a mí.

Carlitos fue víctima de que en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, él y otro bebé -de nombre Denis- fueron cambiados de padres.  Esta es la historia en breve: Denis fue rescatado por su familia biológica, los padres de Denis perdieron a Carlitos con quien se habían encariñado, la madre biológica de Carlitos no lo acepta…y Carlitos ahora fue a parar a una casa cuna.

Una familia recuperó a su verdadero hijo; pero una madre se quedó sin el que creía que era propio, y vive el drama de haberlo perdido, y de no querer a aceptar al que es suyo.


09
Abr 12

El gobierno y su falta de autoridad moral

A ver…¿qué clase de autoridad moral (o falta de autoridad moral) tiene el sector público para exigirles a las personas que cumplan con la legislación?  ¿Cómo puede imponerles obligaciones, a las personas, que sus políticos y funcionarios no están dispuestos a cumplir ellos mismos?

En esto pensé cuando leí que el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social tiene un estimado de Q20 mil 900 millones sin cobrar, entre lo adeudado por el gobierno, las municipalidades y el sector privado.

El sector privado son docenas si no centenares de personas individuales, o jurídicas que no son una unidad.  En cambio, el gobierno sí lo es.  Tome en cuenta, también, que una de las justificaciones más aceptadas para tener gobierno, es que supuestamente es el encargado de hacer cumplir las normas que él mismo decreta…no sólo para los demás, sino para él mismo.  Entonces…si de aquellos Q20 mil 900 millones, el gobierno no ha cumplido con pagar cerca de Q19 mil millones, ¿qué te dice eso acerca de la supuesta autoridad moral del gobierno y los políticos y funcionarios que lo controlan? A eso súmale que las municipalidades (que también son parte del sector público), no han cumplido con su obligación de pagar cerca Q410.6 millones.

Si ellos no cumplen con las obligaciones que ellos mismos se imponen…¿qué autoridad moral tienen para tomar dinero ajeno y repartirlo políticamente -o robárselo- como ha ocurrido en el IGSS?


24
Ene 11

¡Sorpresa!, el IGSS compra medicina que mata

Vaya, ¡que sorpresa!, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social adjudicó-a un precio duplicado-  la compra un medicamento que está prohibido en los Estados Unidos de América y en la Unión Europea porque se sospecha que causó 18 muertes.

Yo digo que urge reformar el seguro social.  Digo que aquella conquista de la Revolución debería servir a los afiliados y no a los políticos socialistas y a los empresaurios que se hacen de ella una piñata.  Yo digo que si el IGSS compra medicinas potencialmente asesinas y que si se las administra a la población vulnerable que depende de él, algo está mal, pero muy mal.

Digo que el seguro social monopólico va contra los intereses de la gente más necesitada.

Actualización: Casi pasa inadvertido; pero…el ministro de Salud informó que las medicinas en cuestión fueron incineradas.  Así que siempre sí.  La noticia fue publicada en la página 10 de Prensa Libre del 27 de enero de 2011.


18
Ene 10

Arbitrariedad en los fondos de pensiones y el ISR

Se me había olvidado comentar esta canallada y arbitrariedad: A partir del período fiscal del 2010 la Superintendencia de Administración Tributaria no aceptará los fondos de pensiones que ofrecen las entidades financieras del país como deducibles del Impuesto a los Rendimientos del Capital o Impuesto Sobre la Renta.


Los fondos de pensiones se forman con los ahorros que la gente reponsable hace en prevención de eventualidades que les impidan ser productivos y contar con respaldo económico. Sirven para tener con qué vivir dignamente en casos de vejez, invalidez, pérdida del empleo, viudez, y circunstancias parecidas. Sirven para no tener que vivir a costillas de otros cuando se esté en penas.

Para acumular estos ahorros, la gente responsable toma en cuenta su costo de oportunidad y elige entre gastar en el corto plazo, y guardar para el largo plazo; elige entre la satisfacción inmediata y la previsión; elige entre lujos y placeres inmediatos, y necesidades, o emergencias en el futuro.

Es filosóficamente curioso, pues, que la administración tributaria de Los Colom disponga castigar con aquella disposición a la gente responsable. Demuestra ciertos principios -algo nefastos- el hecho de que la administración castigue el ahorro, la previsión y la responsabilidad.


Básicamente, el ISR toma por la fuerza los rendimientos del capital y los reasigna políticamente, muchas veces a intereses y negocios en los que los legítimos dueños de esos recursos no se los darían voluntaria y pacíficamente. Dicho esto, el ISR es un crimen. Empero, si tanta es la necedad de que ese crimen sea sancionado por el estado, al menos debería ser exactamente igual para todos (no arbitrario), y así pretender algún grado mínimo de justificación; o bien…no debería de existir del todo, para todos por igual. Lo más tonto de todo es que este castigo ocurre en un país que puntea bajo en prosperidad y en el cual la economía es débil porque el capital no fluye en él.

Hay una opción colectivista y estatista para los fondos de pensiones, pero esa es una canasta en la que como todo es de todos, nada es de nadie, y por ejemplo, tiene una cartera de Q199.5 millones en cuentas irrecuperables producto de desvíos, inversiones mal administradas y descontrol. Esa canasta de podredumbre se llama Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.

05
Nov 09

Talvez, políticos y burócratas no deberían ocuparse de esto

El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social se demora en la entrega de medicinas para pacientes de cáncer; el área de oncología del IGSS no cuenta con un lugar para realizar punciones a los enfermos; ¡al menos 14 pacientes han muerto este año en espera de medicinas!

En Santo Domingo, Jalapa, adolescentes de la Escuela Telesecundaria (note usted el nombre pretencioso) reciben clases en pupitres para niños.
Como la salud y la educación son muy importantes, especialmente para los pobres y la población más vulnerable, quizás sería bueno que no se encargaran de ellas los políticos y burócratas que siempre criticamos por incapaces, corruptos e irresponsables. Usted, ¿qué cree?

24
Sep 09

Irrespeto a la dignidad humana

Cientos de padres de familia recibieron la primera luz del día en las banquetas que rodean distintas sedes del Registro Nacional de las Personas, con el objetivo de conseguir las partidas de nacimiento de sus hijos. Empero, a última hora, el Ministerio de Educación dispuso que las partidas no sería necesarias.

En Guatemala la socialdemocracia de Los Colom se llena la boca con que la educación es gratuita; pero no se toma la molestia de avisarles a tiempo, a los padres de familia, que la mentada fe de edad -que siempre se exige para la inscripción- ya no será necesaria. Ese irrespeto a la diginidad humana se ve en otros sectores de la administración como el seguro social, en donde enfermos y ancianos reciben malos tratos.

La foto es por Erlie Castillo, de Prensa Libre.


24
Jul 09

Pero que mala taza esos del IGSS

Una malatazada es lo que hace el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social con los altos funcionarios a los que el seguro social no quiere darles cobertura. Hoy leo que Maynor Robles, jefe del departamento actuarial y estadístico del Instituto, dijo que hay que considerar el perfil que tienen estos funcionarios; es decir, la morbilidad que ellos van a presentar, porque muchos de ellos presentan enfermedades crónicas, como presión alta, cardiovascular, diabetes, que son enfermedades de alto costo y esto impacta financieramente en los programas.


Dicho en otras palabras, por cuestiones puramente financieras -y nada humanitarias- el IGSS se rehusa a darles cobertura a los altos funcionarios porque son muy costosos y riesgosos. Lo cual, encima de todo, no tiene sentido, porque el IGSS obliga a pagar a altos ejecutivos del sector privado, que están sometidos a las mismas presiones, pero sí tienen que cotizar.

Eso, claro, nos lleva a una contradicción conceptual del Seguro Social. Los altos ejecutivos del sector privado están obligados a pagar, no porque al IGSS les preocupe su salud (como ya quedó evidenciado por las implicaciones de las declaraciones de Robles), sino porque supuestamente tienen una obligación solidaria con los más pobres. Se supone que los ejecutivos bien pagados, aunque no tienen necesidad de caer con el seguro social, están obligados a cotizar para contribuir al canasto comunal y apoyar, con sus altos pagos, a mejorar las condiciones de los que tienen menos ingresos. Ya todo ese proceso redistributivo es falaz y perverso, como para que se le añada el nuevo elemento que queda al descubierto con los que nos cuenta Robles.

Sepa usted, que los altos funcionarios del gobierno están exentos de la obligación solidaria a la que sí están sometidos los ejecutivos del sector privado. Esto constituye un privilegio para los funcionarios, y una malatazada para los más pobres, que no se benefician con las contribuciones de los funcionarios privilegiados.

Al final, tantas inconsistencias propias del seguro social en el que todo es de todos y nada es de nadie, sólo perjudican a los trabajadores que no tienen otro palo en qué ahorcarse; y sólo minan el estado de derecho y la igualdad de todos ante la ley. Por eso, urge una reforma del seguro social en el que cada quién sea dueño de sus ahorros, en vez de que pase como ahora, que los que más se benefician son los funcionarios que los maladministran, se los roban, o los pierden.

02
Jul 09

Urge la reforma del seguro social

Las propuestas del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, de subir de 60 a 65 años la edad de jubilación y el aumento de cuotas como requisito para retirarse, generaron ayer rechazo y dudas en el sector sindical y entre patronos.

El seguro social en Guatemala es como una pila en la que el desague es más ancho que el chorro de entrada; y encima, el el estado no sólo no paga su cuota patronal, sino que ha puesto ahí administradores que sacan palanganazos de corrupción.

¡Urge la reforma del seguro social!; urge devolverles a los trabajadores la propiedad y el control de sus ahorros. Si se suben las cuoas y se retrasa el tiempo para la jubilación, lo único que ocurrirá es que también se atrasará el colapso que ya se viene. La gente no sólo seguirá recibiendo jubilaciones magras, sino que las generaciones futuras se quedarán sin nada. ¿Por qué? Porque las prestaciones del presente se pagan con los depósitos de quienes esperan recibir algo en el futoro. Le parece a usted algo conocido…pues sí….¡eso fue lo que hizo Bernard Madoff y ahora está condenado a 150 años de cárcel.