10
Oct 16

Calavera de cristal, a tiempo para Halloween

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El niño que hay en mi se emociona cuando el Museo Popol Vuh exhibe su calavera de cristal; especialmente cuando la muestra coincide con la fiesta de Halloween y con El museo a oscuras, una actividad para patojos.

El cráneo es de cristal de roca y muestra rastros de cinabrio; un mineral rojo que simboliza sangre, por su color y era usado por los mayas para la protección de tumbas por su alta toxicidad.

Entre los aztecas y toltecas era común guardar cráneos como trofeos de guerra. Por ejemplo, la diosa Cuatlicue o La de la Falda de Serpiente, está adornada con calaveras y otras partes humanas en su cuerpo. Los primeros españoles que tuvieron contacto con los habitantes del continente americano observaron que en muchos edificios estaban ornamentados con calaveras colgadas, y en la colección del Museo Popol Vuh, varias urnas funerarias están decoradas con cráneos descarnados. Los sacerodotes Xipe Totec se cubrían a sí mismos con la piel de sus víctimas y en la colección de Museo pueden ser observadas piezas con esta característica macabra.

La revista Archaeology, en su edición de mayo/junio de 2008, publicó un reportaje sobre la leyenda de los cráneos de cristal.

En el mundo hay varias calaveras similares. En el Museo de Arqueología de México hay una adornada con turquesas, y más de una circula en exhibiciones y ferias como objetos con poderes sobrenaturales y curativos. Las hay de cristal de roca; pero también hay falsificaciones, tan evidentes, que son de vidrio y de acrílico. De una de las más famosas se cuenta que fue encontrada por un arqueólogo en un templo de Belice, en la selva; sin embargo, no falta quien diga que la compro en una subasta en Europa. En el Museo Británico hay otra que se supone que fue elaborada en el siglo XIX. También el Museo del Hombre, en París; y la Smithsonian Institution, cuentan con calaveras de cristal.

La calavera del Museo Popol Vuh forma parte de la colección que le dio origen al mismo y que fue propiedad del coleccionista Jorge Castillo, antes de que él lo donara a la UFM en 1977.

El Museo Popol Vuh se encuentra en el campus de la Universidad Francisco Marroquín, 6 calle final, zona 10. Teléfono 2338 7896. La admisión es de Q35 para adultos, y de Q10 para niños de 10 a 12 años; para estudiantes con carné es de Q15. Estacionamiento, Q30 por hora.


09
Oct 16

Desembarco en Guatemala, por los Maudslay

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Mi bisabuela, Adela, contaba una historia similar a la de los Maudslay, de cuando vino a Guatemala por el Puerto de San Jose: We anchored in the open sea and when the time came to go ashore we were each in turn swung over the ships side in a chair and deposited with a bump on top of the other passengers and piles of baggage in a large lighter which swayed alongside.  The operation was reversed when we neared the shore, and a cage was lowered from the iron pier which loomed prodigiously and alarmingly hight above us, and we were swing in safety…even though landing was an unpleasant experience.

La foto es de de A Glimpse at Guatemala (1899);un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala a finales del siglo XIX.  Por cierto que mi copia de A glimpse...era de mi bisabuela, Adela.

La foto, es por A. P. Maudslay y el grabado es por la Swan Electric Engraving Co.


04
Oct 16

Sacrificio ritual en Iximché

161001-iximche-sacrificio-ritual-luis-figueroaNo recuerdo una vez que haya visitado Iximché y no lo haya disfrutado. Iximché es la antigua capital de los cakchiqueles, en Tecpán.  

Haz clic en la foto para ver más fotos.

Iximché fue el primer sitio arqueológico mayense que visité, cuando estaba en Cuarto grado de Primaria.  El aire, allá es limpio y puro y la luz es clara.  La gente siempre es muy amable- Entras a la ciudad y con un poco de imaginación la puedes ver en plena actividad.  Está viva en sus plazas, sus templos y sus palacios.  ¿Cuándo se pone mejor? Cuando hay actividad en en el espacio ritual de aquel sitio.

Desde 2001 que no veía una de estas prácticas.  La gente congregada alrededor del fuego.  Las velas, huevos, flores, bebidas y otros objetos propios de la parafernelia ritual bien dispuestos.  En el momento más impresionante de aquellos ritos, los sacerdotes toman un gallo y lo degüellan.  Si eso no te impresiona, acto seguido el cuerpo decapitado es soltado en la suelo y ves como el cuerpo sin cabeza corre de aquí para allá y en círculos sin ton, ni son, hasta que cae agotado, sin vida alguna. Luego el shamán esparce la sangre del gallo sobre los objetos rituales que serán quemados para elevar entre el humo las oraciones de los peticionarios; y la sangre del gallo también es esparcida en los restos del templo que está junto al lugar del fuego.

Fascinantes, también, son las palabras que salen de la boca del sacerdote. Invocaciones a Nim Ajau, a numerosos santos, a un licenciado y al emperador, entre otras que no recuerdo, o igual no entiendo.

Una visita a Iximché siempre te deja algo.  Cuando menos te deja la experiencia de un lugar pacífico y encantador; y cuando tienes más buena fortuna, te deja un contacto con un mundo cultural diferente, primigenio y fascinante.


02
Oct 16

La ciudad de Guatemala y los Maudslay

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Cuentan los Maudslay: The city of Guatemala occupies a beautiful position in the middle of a broad plain, surrounded on all sides by mountains and volcanoes…The streets of the city are laid out at right angles, and they gain on appearance of breadth from the lowness of the houses.  Two -storied houses are as scarce as earthquakes are frequent…churches and houses alike are white-washed and the general effect is cheerful, and even dazzling in the bright sunlight of the tropics…the deep-set windows, barred with the heavy iron “reja” and the broad “zaguan” or porch, through which one catches a glimpse of the arches of a colonnade round a patio bright with flowers or chequered with the grateful shade of trees, take one back at once to the sunny plains of Andalusia.

La foto es de de A Glimpse at Guatemala(1899);un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala a finales del siglo XIX.

La foto, es por A. P. Maudslay y el grabado es por la Swan Electric Engraving Co.


25
Sep 16

Niños y los Maudslay

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Esto nos cuentan los Maudslay acerca de una escuela en San Antonio Palopó: Next morning we were awakened by the arrival of the school-boys, whose class-room was next door. each little fellow trotted up the steps with a little bundle of wood faggots on his back, which he deposited outside the door, and then took his seat on the wooden bench within, They were the cutest little creatures imaginable, dressed just like their fathers; but their strange black garments were in indifferent repair, and the red-and-white handkerchiefs round their heads looked as though they might have been handed down fro father to son…they…buried their faces in the yellow-covered books, and never stirred for three whole hours! during which time the school master seated outside the school.room and chatted…Perhaps after all the master`s absence or presence did not make much difference, for he owned to us that he could not speak the Indian language and his pupils knew no Spanish.  

There is a school-house in every village, and the government really seems to do its best to give the Indians some education, but the difficulties are great.  Sometimes it is the Indian fathers who refuse to send their children to school, fearing that if they learn to read and write and speak Spanish they will be employed bay the Cabildo ant a starvation salary and never find time to plant their milpas; at other times it is the difficulty of finding competent and trustworthy teachers.   Indeed, I heard of one case in which it was not until the schoolmaster had been some years in office that the Jefe Politico discovered that the man could  neither read nor write.

La foto es de de A Glimpse at Guatemala(1899);un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala a finales del siglo XIX.

La foto, dice: Boys in school,  es por A. P. Maudslay y el grabado es por la Swan Electric Engraving Co.


12
Sep 16

San Antonio Palopó en la lente de los Maudslay

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Así vieron San Antonio Palopó los Maudslay en 1889: The walls of the queer-looking houses are built of rough stones held together by a framework of undressed sticks, and a grass thatch covers the roof.  Each house stands within a small enclosure formed by a rough stone wall of a reed fence, snd some attempt has here and there been made to plant these enclosures with flowers; but usually the hard surface of the earth is swept bare.  There are only two or three trees in all the village, and as none of the of the indian houses are plastered or white-washed, the prevailing colour is a dusky brown of earth, rock and thatch which renders all the more striking the striped huipils of the women and the red-and-white handkerchiefs bound around the men´s heads.

La foto es de de A Glimpse at Guatemala(1899);un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala a finales del siglo XIX.

La foto, dice: San Antonio,  es por A. P. Maudslay y el grabado es por la Swan Electric Engraving Co.


05
Sep 16

A lomo de mula en “A Glimpse at Guatemala”

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Dicen los Maudslay: On Sunday 21 st. to my regret we broke our camp…we sent on our pack-mules and luggage to the town of Panajachél to await our arrival, and set out ourselves to visit the small town of San Antonio…The shortest way to the village is by a precipitous path down the cliff, used daily by the Indians, but altogether impossible for mules…the narrow path zigzagged down the hill, and was so steeped that we preferred to dismount and lead our mules until we reached the water`s edge; then a ride of a few miles over a path scraped out of the hillside brought us in view of the little Indian town.

El relato del viaje en mulas me recordó mi propia aventura de cinco días en la selva de Petén y a lomo de mula,  cuando visité El mirador.

La foto es de A Glimpse at Guatemala (1899);un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala a finales del siglo XIX.  Me gusta publicar esta serie de fotos encantadoras.

La foto, dice: Noonday rest,  es por A. P. Maudslay y el grabado es por la Swan Electric Engraving Co.


29
Ago 16

Guatemala de 1889 en el lente de los Maudslay

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Alfred y Ann Maudslay nos relatan su viaje a Atitlán: All day long travelers would pass along the road, which ran within a few feet of our tent.  Sometimes it would be a party of Indian traders or carriers, their cacastes heavily laden with earthen cooking-pots or other mechandise…the Indians would put their loads and stop to rest under the shade of the trees and ask permission to fill their water-jars from the little pool as civilly as though we were its lawful possesors. Then they would light their fires by the roadside to heat their coffee and toast tortillas in the ashes.

Se me había olvidado compartir las fotos de A Glimpse at Guatemala(1899); un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala a finales del siglo XIX.  Aquí vuelvo a tomar esta serie de fotos encantadoras.

La foto, dice: Noonday rest,  es por A. P. Maudslay y el grabado es por la Swan Electric Engraving Co


11
Jul 16

Paseo por el Seattle subterráneo

Haz clic en la foto para ver más fotos

A mediados de los años 70 vi una película de misterio que se desarrollaba parcialmente en los pasajes subterráneos de la ciudad de Seattle.  Quedé fascinado por la idea de que una ciudad hubiera sido construida sobre los restos de otra y de que hubiera pasajes subterráneos con edificios, calles y todo bajo tierra; y desde entonces tenía ganas de conocer aquella ciudad y sus secretos.

Hay como 19 películas filmadas en Seattle y quién sabe cuántas de ellas utilizaron los pasajes subterráneos de la ciudad; y no me acuerdo cuál peli fue la que disparó mi imaginación.  Lo que sí recuerdo es que era de misterio y ¿cómo iba a ser de otra forma?

El 6 de junio de 1889, a las 2:39 de la tarde un carpintero incendió una olla de pegamento, por accidente y así se inició el gran incendio de Seattle que arrasó con 31 manzanas de la ciudad, construida principalmente de madera.  Para reconstruirla las autoridades decidieron que todos los nuevos edificios debían ser de ladrillo para evitar desastres similares en el futuro; y que el nivel de la nueva ciudad estaría dos pisos arriba de la vieja, esto porque la ciudad original estaba construida de modo que la marea alta la inundaba y hacía regresar los desperdicios que salían de los inodoros marca Crapper.

En un momento dado la nueva Seattle parecía un waffle con paredes de concreto que elevaron el nivel de la ciudad.  De hecho, para pasar de una manzana a otra las personas tenían que subir y bajar escaleras y atravesar puentes de ladrillo.  Cuando las calles fueron selladas y todavía había alguna actividad en el viejo nivel de la ciudad, fueron instalados tragaluces.

Debido a una plaga de peste bubónica, en 1907 la ciudad cerró el área subterránea de la ciudad y abajo sólo quedaron los habitantes marginales de la ciudad.  El área sirvió como lugar de hospedaje miserable, sitios que habitaban mendigos, salones de juego, de prostitución, fumaderos de opio y, durante la prohibición: bares clandestinos.

Actualmente sólo una parte de los pasadizos subterráneos de Seattle está abierta al público gracias a que en 1965 el ciudadano Bill Spiedel se propuso rescatar el área y organizar visitas guiadas a aquellos misteriosos rincones de al ciudad.

El 5 de julio pasado tuve la dicha de visitar el área en compañía de mis cuates Marta Yolanda, María Dolores, Alesandra, María José, José Fernando, Gery y Alejandro y nos divertimos como micos.  La historia de la ciudad y de sus pasajes subterráneos es fascinante.  Incluye hilarantes anéctodas sobre los primeros inodoros que llegaron a Seattle, marca Crapper; y sobre Lou Graham, una madama que contribuyó grandemente a la reconstrucción de la urbe y a la educación.  A mi juicio el nombre de Lou Graham debería estar al lado de los de los padres de aquella ciudad de película.


17
Mar 16

Faldas cortas, y pelo largo

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La época de oro de los hippies le llegó a Guatemala durante la presidencia de Carlos Arana, entre 1970 y 1974.  Por la Torre del Reformador había una tienda que se llamaba Carnaby Market (donde mi padre me compró una pulsera de pelo de elefante), mis padres fueron a una fiesta disfrazados de hippies, y mis primos y yo -en Panajachel- íbamos a ver a los hippies bañarse desnudos en unas pozas de agua caliente que había entre esa población y Santa Catarina Palopó. Hubo algunos casos de streaking y la sociedad chapina estaba entre escandalizada y fascinada.  En el imaginario chapin, usar el cabello largo era sinónimo de ser hippie. Es legendario que la policía disolvió un  Woodstock a la tortrix en la Avenida de las Américas.

Ese fue el tiempo en el que a la policía le dio por llevar tijeras para cortarles el cabello a los chicos que lo llevaban largo; y bajarles el ruedo de las faldas a las chicas que usaban mini.  En algunos colegios -especialmente religiosos- a las chicas les descosían los ruedos y la madre de mi amiga, Carolina, le hizo los ruedos cortos a su otra hija para que las monjas, al descoserlos, no pudieran bajarlos.

De todo aquello me acordé ahora que leí que la Vicepresidencia de la república les envío un memorándum a sus empleados con reglas y normas de como deben vestirse para ir a trabajar. A las mujeres se les obliga a usar zapatos de tacón alto y se les prohíben las faldas cortas. Mientras que a los hombres se les prohibe el uso del cabello largo.

Estoy de acuerdo con el hecho de que un lugar de trabajo tiene la facultad de especificar normas de vestimenta para sus trabajadores, así como de higiene; porque es cierto que hay chavas que se pelan a la hora de enseñar muslos y seguramente los chavos feos no deberían usar cabello largo, y hay mara que se viste como para un vídeo de reggetón sucio;  pero, ¿qué, exactamente, quiere decir falda corta? ¿Cuánto es corto y cuánto es largo? ¿Quién decide? Los zapatos de tacón deben ser una gran incomodidad, ¿por qué deberían ser obligatorios? ¿Quién tiene un fetiche de tacones? ¿Que quiere decir cabello largo?  ¿Cuánto es corto, y cuánto es largo?  ¿Quién decide? ¡Que esto no vaya a ser obra de los cachurecos!

De cualquier manera da algo de risa la justificación que encontró la Vicepresidencia para sus normativas: debemos marcar un código sobre el arreglo personal de los empleados ya que el visitante externo se formará una imagen de la institución a través del primer contacto que este tenga con un trabajador de la casa de Guatemala.  Yo, que si caigo por ahí seré visitante externo (y un mandante), pondré más atención a si los funcionarios son corruptos, inéptos, o pendejos, a insignificancias como el largo de las faltad, o el de los cabellos.

La foto es de Soy 502; ¡y esto es de opereta!, la Vicepresidenta echó marcha atrás.