28
Abr 07

El Obispo

Cuando el 26 de abril de 1998 ocurrió el ominoso asesinato del obispo Juan Gerardi, yo estudiaba en la University of Maryland y pasé la vergüenza de haber llegado de un país en el que ocurrían esas cosas. Y la vergüenza parece no terminar nunca.

A nueve años de aquel crimen, los autores del asesinato siguen libres, mientras que guarda prisión y silencio la única persona que seguramente sabe exactamente qué ocurrió en aquella noche fatídica; y están presas personas a las que se les acusa de estar involucradas indirectamente. Había un tercer preso; pero Obdulio Villanueva fue asesinado en febrero de 2003 durante un motín carcelario. Para él, nunca habrá justicia.

El 24 de abril pasado la Corte de Constitucionalidad ratificó la sentencia de 20 años contra Mario Orantes, Byron Lima Oliva y Byron Lima Estrada.

El caso de Gerardi siempre me da escalofríos porque prueba que la malignidad existe y que anda suelta por ahí. Y si a usted le hacen falta pruebas de que existe lo siniestro, seguramente querrá leer Quién mató al obispo, la obra de los periodistas Maite Rico y Bertrand de la Grange que pone al descubierto las conspiraciones y enredos alrededor del citado asesinato.

En este aniversario lamentable, cuando los verdaderos asesinos todavía andan sueltos, y mientras todavía se urden quién sabe que maquinaciones oscuras para que no se resuelva el caso, comparto con ustedes algunos párrafos de la obra citada.

“Las únicas sorpresas del juicio fueron el cúmulo de irregularidades, desde los falsos testimonios a la manipulación de las actas. A falta de pruebas, los testigos brotaban por arte de magia e iban llenando los huecos del rompecabezas, como siguiendo un macabro guión. Nada importaba que fueran tipos venales, marginales sin credibilidad o delincuentes: se les tomaba declaración y se les enviaba al extranjero sin más trámite ni comprobación”.

“Lo más desolador es que los asesinos de Gerardi andan libres y que los cerebros de la conspiración retomaron sus posiciones de poder”.

“Para mí no es creíble que Estados Unidos no tenga toda la información sobre el caso, y a pesar de eso, su embajador protestó cuando la sala de apelaciones anuló el primer fallo y ordenó un nuevo juicio”.

“Los que no tienen nada de ingenuos son los de la ONU, Ellos dieron un seguimiento milimétrico a la investigación. A pesar de todo, obviaron las inconsistencias manifiestas, los testimonios fabricados y las incontables aberraciones”.

“En una primera lectura, era lógico pensar que el ejército hubiese decidido vengarse de Gerardi. El problema es que cuando aparecieron las primeras pruebas de la participación de Mario Orantes ya era tarde”.

“El problema es que hay demasiados intereses en juego. La gran paradoja es que los mismos que traman la muerte de Gerardi, se sirven de los colaboradores del obispo para lograr sus objetivos”.

“Todo este proceso recuerda el caso de Alfred Dreyfus, el capitán francés que fue condenado a cadena perpetua por un asunto de espionaje a finales del siglo XIX. La vida política francesa estaba envenenada por el antisemitismo y Dreyfus era judío. Como no había pruebas, fabricaron documentos falsos y recurrieron a testigos dudosos”.

A final de cuentas queda en evidencia, otra vez, que el estado guatemalteco es incapaz de velar por la seguridad de sus habitantes y de garantizar una administración de justicia pronta y cumplida. El estado, sin embargo, negocia con chantajistas y en medio de una insufrible corrección política hace parecer legítimas hasta las más absurdas y abusivas pretensiones de los grupos de interés.

Y mientras tanto, en el marco del ignominioso caso Gerardi, algunos de aquellos grupos de interés se benefician de la memoria del obispo asesinado, en tanto que sus ejecutores andan sueltos.

Publicado en Prensa Libre el sábado 28 de abril de 2007


12
Abr 07

Justicia, ¿o qué?

En Santa Cruz del Quiché, cinco personas fueron capturadas y acusadas de extorsionar a comerciantes, vecinos y pilotos de mototaxis de aquella ciudad.

Ojalá que la ley caiga sobre estos delincuentes, que han tenido atemorizada a la población. No es justo que uno trabaje honradamente para ganar dinero, y que los pandilleros se lo arrebaten de esta forma, citó un piloto de mototaxi”.

El martes pasadola Policía aprehendió a los nicaragüenses mientras asaltaban y extorsionaban. Los pobladores llegaron al centro de detención de la localidad con intenciones de sacar a los presuntos delincuentes y hacer justicia con su propia mano, pero la fuerza pública se los impidió.

Al no lograr su cometido, los vecinos hallaron a 2 guatemaltecos quesupuestamente son compañeros de los nicaragüenses, y los vapulearon en la concha acústica. No puse foto de la golpiza porque no está en prensalibre.com.gt; pero sí está en la edición física del diario.

Según la Policía, los nicaragüenses fueron entregados a la Dirección General de Migración, mientras que los guatemaltecos están en prisión a la espera de la acción judicial.

Como los chapines no llevan nombres indígenas (Gómez Urizar y Martínez Mungía), ¿será por eso que además de ser vapuleados en público fueron devueltos a la Policía? Porque lo que ocurre con personas indígenas es que sólo son golpeados y no tienen que enfrentar a las autoridades. Por otro lado, si no tienen nombres indígenas, ¿quiere decir eso que no son indígenas? Y luego, ¿cuál es el criterio de aplicación para el supuesto derecho consuetudinario entre los indígenas?

Esto es lo que escribí, hace poco, sobre el tema de los linchamientos y los vapuleos.

¿Y el gobierno?

Cuatro casas de supuestos mareros, en Palín, fueron quemadas por pobladores del lugar. Los incendiarios indicaron que decidieron actuar así debido a la ineficacia de las autoridades llamadas a protegerlos de los delincuentes organizados en maras.

Por si alguien no lo sabe, las maras son pandillas juveniles; y muchas de ellas son tristemente célebres por ser organizaciones criminales cuyos miembros extorsionan y pueden, incluso, hasta asesinar a comerciantes, transportistas y vecinos de las áreas donde operan. Muchos integrantes de maras son delincuentes. Eso es cierto. Como lo es, también, que igual que otros delincuentes, estos operan impunemente ante la ausencia de gobierno y de autoridad en Guatemala.

El de los presuntos pandilleros de Palín no es un caso aislado. Muchos vecinos en otros lugares actúan contra los mareros en formas menos escandalosas, pero efectivas. Por eso es que dicen que en solares aislados y en cunetas de aminos oscuros aparecen cuerpos de jóvenes tatuados, y sin vida.

El de los presuntos mareros de Palín está lejos de ser un caso aislado. Cinco días antes de las citadas quemas, en las que los hechores no dejaron que los bomberos apagaran los fuegos, un grupo de habitantes de Sumpango protagonizó el ominoso lichamiento de dos personas a las que acusaban de ser robaniños.

Repito, y sostengo, que cualquier presunto delincuente debería ser citado, oído y vencido en juicio antes de que se la aplique una pena preestablecida y proporcional al delito que hubiere cometido. Ni para mareros, ni para robaniños es justicia el linchamiento, de igual forma que no es justicia la destrucción de propiedad ajena, o el sacrificio de los derechos individuales, por los intereses colectivos. Pero claro, a aquello hemos llegado en buena parte porque en vez de gobierno tenemos una burocracia que, en vez de cumplir con el mandato constitucional de proteger a las personas y garantizarles la vida, la seguridad y la justicia, lo que hace es administrar intereses, asegurar privilegios y buscar acuerdos hasta dónde no hacen falta.

Vea usted, por ejemplo, lo que pasó con el levantamiento popular de hace poco más o menos una semana. Lo que iba a ser un alzamiento generalizado no fue más que pequeños grupos de acarreados tratando de pasar inadvertidos mientras bloqueaban los accesos a la ciudad de Guatemala. Preguntados en televisión a qué habían venido, la mayoría de participantes en el movimiento indígena, campesino y popular desconocía por qué estaba ahí. Unos decían que venían porque los habían traído, otros decían que venían acompañado a alguien, y los más enterados citaban los más diversos motivos para acuerpar el motín. Entre todos no eran más que un puñado de señoras llevadas ahí por una dirigencia irresponsable, abusiva y canalla. Pero eso sí, el comandante Stein salió al rescate del levantamiento, que era un fracaso evidente, y para ponerle fin, a algo que no estaba pasando, instaló una mesa de negociaciones y legitimó las pretensiones de los alzados. Ahora ya tenemos lo que no hacía falta: una mesa de negociaciones más, integrada por ese tipo de delincuentes que puede tomar la ciudad impunemente y que no representa absolutamente nada más que intereses políticos de lo más viles.

Lo dije arriba y lo repito: en vez de gobierno tenemos una burocracia dedicada a administrar intereses, asegurar privilegios y buscar acuerdos hasta dónde no hacen falta. Los gobiernos son esencialmente una negación de la libertad. En consecuencia debería haber algún motivo para tolerar tal negación. Ludwig von Mises nos lo da cuando explica que el gobierno “debe proteger a los individuos contra los ataques violentos y fraudulentos de los gangsters”. Ya sean estos mareros, robaniños, o revoltosos, para lo que queremos gobierno es para que nos proteja de ellos, no para que los deje en manos de las turbas, ni para que legitime sus demandas.

La foto es por Oscar Toledo, de Prensa Libre.


12
Abr 07

La indignidad y la gallina

Me pregunto si el presidente Oscar Berger, además de levantar a la gallina en forma tan indigna (para el ave), también la agitó. Y si la sacudió, ¿la zarandeó con entusiasmo?

La foto es de Prensa Libre.

07
Abr 07

¿Dignidad rebelde?

A la dirigencia popular chapina le da por ensuciar paredes y propiedad ajena, dizque para expresarse.

Ayer, en mi visita al Centro Histórico encontré esta pinta; y me pregunto: Dignidad rebelde, ¿es una “nueva” organización popular? o ¿Será que hay mujeres que tienen su dignidad rebelde?

A ver si alguien me explica.


07
Abr 07

El Portal del Comercio

Anoche fui a ver la procesión de La Recolección al Portal del Comercio, en el parque de la Constitución de la Ciudad de Guatemala. El Portal, que hasta hace poco era un foco de inmundicia, ha sido limpiado y remodelado por la Municipalidad capitalina y quedó verdaderamente hermoso. Limpio y elegantemente iluminado.


05
Abr 07

Kak´ik

La foto no le hace justicia; pero ayer almorcé un delicioso plato de Kak´ik (caldo de chunto o chompipe) acompañado con tamalitos blancos, aguacate y cerveza.

Por si se le antoja, es magnífico el del Comedor Senahú, en la 12 avenida y 10 calle de la zona 1.


05
Abr 07

Funeraria y Carnicería La Confianza

Hace años, con un amigo de la adolescencia, solíamos bromear con poner un negocio que se llamara Funeraria y Carnicería La Confianza”. Ayer, por casualidad, encontré el equivalente más cercano: La Funeraria La eternidad, junto al Comedor Myra.

Saludos para los que les gusta el humor negro.


24
Mar 07

Gran Hermano

No falta quien crea que la figura del Gran Hermano o Big Brother tiene su origen en un programa de MTV*; sin embargo, el Gran Hermano que lo sabe todo, tiene sus raíces en el libro 1984, de George Orwell.

Para hacer la historia corta 1984 se desarrolla en Oceanía, un estado totalitario que es gobernado por el Gran Hermano que lo sabe todo, lo escucha todo y lo ve todo. Aunque el protagonista lucha por vencer a la dictadura, al final es traicionado, torturado y obligado a renunciar a sus aspiraciones de libertad.

A un estado totalitario, como el descrito en 1984, no se llega por casualidad. Se llega por una crisis y de forma democrática, como ocurrió en la Alemania nacionalsocialista; y se llega por una revolución, como ocurrió en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. También se llega ahí poquito a poco, renunciando a la libertad y al constitucionalismo, paso a paso.

Los chapines, por ejemplo, les tememos a las maras y a los narcotraficantes. Y tenemos un gobierno cuya función principal debería ser la de proteger nuestras personas, nuestra vida, nuestra libertad, la seguridad y la paz. Pero, el gobierno se dedica más a administrar privilegios que a cumplir con sus funciones. En consecuencia, ha crecido la inseguridad y la gente está asustada.

Ese ambiente de temor es el que necesitan los políticos para acrecentar su poder e invadir la esfera de acción privada de las personas. Ese ambiente es el que les permite, a los políticos, incrementar sus facultades de control social y aflojar las ataduras constitucionales que, malo que bueno, limitan sus posibilidades de usar el poder de forma arbitraria.

Aquí, en Guatemala, la Dirección General de Inteligencia Civil tiene la misión de ejecutar las políticas de Estado que buscan reprimir la delincuencia. Ese objetivo no sólo es deseable; sino que es fundamental. Aquellos que violan derechos ajenos, como el derecho a la vida, la libertad, o la propiedad, deben ser responsables de sus acciones y deben pagar por ellas. Y para eso es que le damos el monopolio del uso de la fuerza al gobierno; para que persiga, juzgue y castigue a aquellos que cometen crímenes. Pero ese monopolio es condicionado y debe estar sometido a la ley, para evitar abusos.

Por eso es que uno de los principios fundamentales del estado de derecho es el de supremacía constitucional, que quiere decir que en la cúspide del ordenamiento jurídico está la Constitución y que ésta, como ley suprema, obliga a gobernantes y gobernados.

Esa Constitución garantiza el secreto de la correspondencia y de las comunicaciones telefónicas, radiofónicas, cablegráficas y de otros productos de la tecnología moderna; garantía que fue confirmada por la Corte de Constitucionalidad cuando, en 1995, declaró inconstitucional un artículo del Código Procesal Penal que se refería a escuchas telefónicas. Además, está reconocida por la Declaración Universal de los Derechos Humanos que dice que “nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia”.

El caso se presenta de nuevo porque el artículo 4 de la Ley de la Dirección General de Inteligencia Civil faculta a esa dependencia para solicitar la intervención de comunicaciones telefónicas y radiofónicas, electrónicas y similares, en abierta violación a la Constitución.

Esa facultad no sólo es inconstitucional sino que viola los más elementales derechos individuales. ¡El estado debe combatir la delincuencia en todas sus manifestaciones! pero nunca a costa de aquellos derechos, ni a costa de los principios fundamentales del estado de derecho. El Estado debe proteger los derechos individuales, aún cuando no parezca útil en el corto plazo, porque es de interés general que así sea en el largo plazo. No ya a ser que le estemos dando vida al Gran Hermano.

*Fe de errata: Muchas gracias al lector que me ha hecho ver que Gran Hermano era un programa de Tele5, en España; y luego Big Brother lo fue de Teevisa, en México.

Publicada en Prensa Libre el sábado 24 de marzo de 2007


21
Mar 07

Porque el pueblo me pide

Ahora que estuve en la Costa conocí la historia de “Dora”, la candidata a alcaldesa que, a decir de los vecinos de la localidad en la que competirá por la vara edilicia, “ni siquiera terminó la primaria” y “de seguro que sólo van a votar por ella los cusheros, porque ella hace y vende cusha“.

Para los no iniciados, cusha es un licor artesanal que se suele producir y vender de forma clandestina.

¿Por qué va a ser candidata “Dora”? “Porque el pueblo me pide”, dice ella.


20
Mar 07

Los bolitos

Aquí van dos que disfrutaron, como bien podían, la Feria de Verano de Coatepeque.