Los templos de Minerva eran los escenarios principales para las Fiestas de Minerva o Minervalias, con las que el presidente Manuel Estrada Cabrera celebraba a la juventud estudiosa. Desde su creación -en 1899- las fiestas de Minerva eran la máxima celebración de carácter nacional y había templos a la diosa romana de la sabiduría en muchos departamentos del país.

Mi bisabuela, Adela, y su amiga Clara Schippers en la carroza. Haz clic en la foto para ver más fotos.
El de la ciudad de Guatemala era el más suntuoso y fue dinamitado durante la administración de Jacobo Arbenz, cuando el alcalde de la ciudad era Juan Luis Lizarralde. Los de Quetzaltenango, la ciudad natal de Estrada Cabrera, y de Barberena están muy bien cuidados y los visité recientemente.

Templo de Minerva en Chimaltenango. Foto de Guatemala del ayer.
Se que quedan en pie los de Barberena, Chiquimula, Huehuetenango y Salamá, pero esos no los conozco (Ah, si, si he estado en el de Barberena); y también lo hubo en Sololá, Totonicapán, La Antigua, Quiché, Quetzaltepeque, Cobán y…el más sorpendente es el de Nebaj.

Templo de Minerva en Quetzaltepeque, me llamaron la atención las decoraciones en las columnas. Foto de Juan Pablo te lo cuenta.
Las Minervalias incluían deportes, arte, ciencia y tecnología. Según reportes de la época, no parecían sólo fiestas de propaganda para exaltar la persona del señor presidente, sino que eran una expresión “culta y civilizada” del progreso y del régimen.

Templo de Minerva en Sololá. Foto de Guatemala del ayer.
Para entender los alcances de aquella expresión, de verdad te recomiendo Minerva y el positivismo en Guatemala: una visión histórica reveladora.

En Nebaj interpretaron como pudieron. La foto es de Radio Décadas.