31
May 08

La tortilla volteada

El socialismo salvaje degrada el ambiente, explota a los trabajadores, contribuye a la crisis alimentaria, acaba con las prácticas ancestrales en la tierra, sirve a las transnacionales y a los intereses del imperio. ¿Broma?, no. Es la realidad de siempre. ¿Sorpresa?, no. Sobre todo para aquellos que no tienen los ojos tapados por la venda de la adoración al colectivismo y por la de la ideologización.

Hoy leo que las 60 familias de Chaleunsouk, un pueblo de hombres demacrados y mujeres encorvadas se dedican ahora al cultivo del árbol de caucho, al igual que miles de personas en el nordeste de Laos, una pequeña nación asiática. Todos esperan beneficiarse de la enorme demanda de caucho en la vecina China.

En su afán por apuntalar su floreciente economía, China se ha aprovechado de concesiones mineras y del talado de árboles en distintos rincones del mundo.

Ahora busca cultivos para alimentar a su gente y sus industrias. Empresas chinas están acaparando vastas extensiones de tierra en el exterior y han firmado contratos para la producción de alimentos.

Hagamos un alto para meditar. Tanto el Celeste Imperio como la pequeña Laos tienen gobiernos declaradamente socialistas. De corte comunista, claro, o puesto en otras palabras, de corte socialista real. No son países capitalistas; ni siquiera son neoliberales. ¡Son la mera macoya!

Ahora sigamos leyendo: El gobierno de Laos sostiene que el caucho es un milagro que sacará al país de la pobreza. Se espera que China consuma una tercera parte del caucho producido en el mundo hacia el 2020. Por entonces tendrá, seguramente, el mercado automovilístico más grande del planeta, con unos 200 millones de vehículos en sus carreteras. Pero como parte de este proceso, algunos agricultores laosianos están perdiendo sus tierras ancestrales o se han visto obligados a trabajar como peones en campos que fueron suyos.

Leyó usted bien…eso está ocurriendo en Laos y China. ¿Es posible que regímenes inspirados en el igualitarismo, el colectivismo, y otros valores altruistas contribuyan tan intensamente a la crisis alimentaria, y a otros males que suelen atribuírsele al capitalismo? Talvez esos males no son del capitalismo, sino del estatismo. ¡Aaaaaaaaaaaaah!

Por curiosidad, ¿se muere de ganas de seguir leyendo? Las firmas chinas son acusadas de conseguir concesiones para la producción de caucho, sin compensar a los agricultores. También se les acusa de violar las leyes y los derechos humanos, y de destruir el medioambiente. “Las compañías chinas del norte son todas dirigidas por maleantes”, afirmó Charles Alton, quien asesora sobre agronomía a varias agencias internacionales en Laos. Pero agrega que el norte de Laos se presta para esas situaciones de explotación, en vista de que “no hay regulaciones ni policías”. Los chinos niegan esas afirmaciones, pero también se abstienen de comentar. “No estoy al tanto de que las compañías chinas cometan irregularidades en el exterior. Pero las firmas chinas que quieren expandirse al exterior deben saber que es importante tener buenas relaciones con la gente de allí”, explicó Ju Hongzhen, presidente de la Asociación de la Industria del Caucho China.

¡Lo que faltaba!, ¿empresaurios sinverguenzas y mafiosos al amparo de regímenes colectivistas y estatistas? ¿Cómo es eso posible?

Y finalmente, desde el sureste asiático hasta África, los chinos cultivan palmas para aceite, eucaliptos, maíz, árboles de teca, caña de azúcar y caucho. Como sucede en Laos, las haciendas industriales son vistas como una pesadilla ecológica por unos y como una forma de salir de la pobreza por otros.

La crisis alimentaria y los altos precios del petróleo se deben, en buena parte, a que una gran porción de la humanidad (en China y en la India, por ejemplo) está saliendo de la miseria y la elevación del consumo eleva los precios. También se debe a que muchos gobiernos (como el de los Estados Unidos de América) han subsidiado la producción de cultivos para generar combustibles y con ello han desviado la producción de cultivos que antes se usaba para comer. ¿Qué papel juegan el colectivismo y el estatismo en todo este asunto?

¿Puede, usted -sin acudir a consignas de barricada ni a lemas ideológicos- entender qué está pasando aquí?


28
May 08

No debería, pero la carne es débil

La semana pasada fui introducido al delicioso mundo del esquite. Mis amigas Felipa, Celia y Laura los prepararon de acuerdo con la receta de don Chuy, de Coatzacoalcos, México.

El esquite es elote cocido con sal y apazote; a este se le añade queso, crema, mayonesa, y chile, y se come caliente.

Claro que sólo me comí un vaso -cuando me hubiera podido comer tres-; pero me dio mucha alegría probar este plato que no había comido antes.


26
May 08

Joyas de inmenso valor

Los que me conocen saben de mi afición por la cocina y la buena mesa. Y ahora que he tenido que modificar mis hábitos alimenticios, aquello es un reto.

En ese contexto es que las especias, que siempre he disfrutado, han adquirido una nueva dimensión. Estas mágicas semillas, hojas, frutos, y cortezas nos vinculan a los árabes que movían especias entre China, Jave y la India, a través del Oriente Medio y de Egipto, con rumbo a Roma y Europa.

Cuando cocino con las más variadas especias, pienso en Venecia y en Constantinopla; en los hermanos Polo y en Cristobal Colón; en la Compañía de Indias; en el primer tamal que fusionó elementos del Viejo y del Nuevo mundo y en en una larga historia de exploraciones, negocios y descubrimientos relacionados con estas maravillas de la naturaleza. Y ciertamente creo que la variedad es la especia de la vida.

Por eso me emocionó que mi amiga Grete, haya tenido la magnífica idea de obsequiarme este encantador kit de especias que trae pimienta, clavos, cardamomo, cominos, semillas de culantro, nuez moscada, laurel, cúrcuma y macis. Las trajo de Tailandia y hoy estrenaré algunas de ellas con un estofado que ya me está haciendo agua la boca.


09
May 08

Temporada de flores de izote

Estamos en plena temporada de flores de izote y por poco se me pasa. A esta la veo desde mi casa y ya no tardarán en cortarla.

La flor de izote es un platillo de sabor intenso. A mí me gusta la tortilla de izote, me gusta con pollo guisado, y en pizza es exótica y deliciosa. El secreto, para que no salga amarga, es poner sólo los pétalos y cépalos. Aunque a algunas personas les gusta lo amargo de los órganos sexuales de la flor, y los comen encurtidos, por ejemplo.

Son hermosas estas nubecillas de flores blancas que crecen por todas partes. El izote se usa mucho como cerco y como barrera viva para evitar la erosión; pero también es una planta ornamental en los jardínes. Es la flor nacional de el vecino El Salvador; y, aunque a algunas personas les molesta que su flor nacional sea comestible, a mí me parece un homenaje sublime sentarse a gozarla y disfrutar de su generosidad.


23
Mar 08

Bocado de la reina

El bocado de la reina no es un postre típico de la Semana Santa chapina; sino que es “de cuando hay”.

Se hace con una mezcla de pan dulce y pan salado frío que ha ido quedando a lo largo de unos días. El pan se remoja en leche y huevo; y se sazona con azúcar, canela y vainilla. Luego se hornea.

En casa lo conocíamos como pudín de pan y se hacía con bastante frecuencia. Yo tenía un mínimo de 15 años de no comerlo y anoche mi madre vino a casa a hacerlo.

De paso, vimos dos pelis muy buenas (de Take One, por supuesto): Your Life in 65, con un argumento muy sorpresivo; y In the Time of the Butterflies, que es la historia de las hermanas Mirabal, durante la dictadura de Trujillo, en la República Dominicana.

Cenamos lo que sobró del bacalao de ayer, nos tomamos un par de whiskys (que acompañan muy bien al bacalao frio) y de postre: Bocado de la reina.


22
Mar 08

Se me habían olvidado los mangos en dulce

En el recuento de las comidas típicas de la Semana Santa chapina se me había olvidado mencionar los mangos en dulce.

Este, que preparó mi madre, es mango de pita en almíbar. La preparación es muy sencilla y de lo que se trata es de destacar el sabor magnífico del mango. Ahora mismo, mientras escribo esta entrada y la siguiente, me como varios mangos.

20
Mar 08

¡Miel de garbanzos!

Esta es la miel de garbanzos que me obsequió doña Lucy. El brillo, la textura y el sabor de este plato delicado son maravillosos.

En la Costa Sur se hace con panela, platano y mango, por ejemplo; pero en la ciudad de Guatemala se hace con azúcar.

En la Costa se come con pan de velación remojado y francamente es una delicia.

La Mamita, mi tía abuela, decía que era un postre muy difícil de hacer: primero, porque hay que pelar garbanzo por garbanzo a mano; y segundo, porque en aquel tiempo, cuando no había la buena calidad de garbanzos que hay ahora -y al momento del cocimiento los garbanzos- aquellos se podían “pasmar” y quedarían duros. Y luego porque a la hora de ponerlos en la miel se corría el riesgo de que esta no “calara” y los garbanzos quedaran desabridos y desagradables. En mi familia, mi tío Rony es el que hace los mejores garbanzos en dulce.


20
Mar 08

¿Ha comido, usted, salporas?

Las salporas son galletas de harina de cierto tipo de maíz. Estas las comí ayer que fui a casa de mi tío Rony.

El y su esposa hacen todo el repertorio alimenticio de la Semana Santa chapina, así que comí curtido, salporas, torrejas y miel de garbanzos al estilo de la ciudad capital, que es diferente a la miel que hacen en la Costa Sur, por ejemplo. Pero de eso les contaré luego.

La harina de salpor también se usa para las empanadas de leche que son típicas de esta temporada en Guatemala.


19
Mar 08

Pan de Semana Santa

Una de las mejores cosas de la Semana Santa Chapina son los Panes de Velación.

Principalmente en la Costa Sur, durante esta temporada la gente hace pan. No sólo para el consumo de la casa, sino para regalar e intercambiar. Así que los canastos de pan van y vienen por calles y caminos.

Todos se esmeran con su pan y el que puede lo hace con lujo de leche y huevos. Como la mayor parte de personas no tienen hornos para pan en sus casas hay lugares donde alquilan tiempo de horno y parte de la diversión es que la gente vaya a hornear el pan que ha preparado en casa.

La costumbre (y necesidad) de hacer arrobas de pan en la temporada, viene de cuando el país “se cerraba” por la Semana Santa; y todavía cuando yo era niño no era posible encontrar pan fresco entre el jueves y el domingo. Ahora casi no hay nada que cierra y generalmente las panaderías y supermercados sólo cierran el viernes. Ya no es necesario hacer arrobas de pan, pero es una costumbre hermosa y deliciosa. Se llaman Panes de Velación porque también se consumen durante las velaciones que hace la gente en sus casas y en las iglesias.

Por cierto que, la mejor forma de comerlos, es remojándolos en miel con garbanzos que es otra delicia de la temporada.

La foto es de los panes que me enviaron Mary, Alexis y Pablo. Los panes son de Flores, Costa Cuca, una de las áreas donde se conserva muy bien esta tradición.


24
Feb 08

Por el placer de comer

Como brócoli, no porque pueda tener antioxidantes, sino porque el brócoli es delicioso. Como manzanas, no porque An appple a day, keeps the doctor away; sino porque su aroma y su sabor son magníficos. ¡Me da tanto coraje cuando oigo que alguien le dice a un niño que se tome su limonada porque es buena para evitar que te den catarros! ¡Jodido!, ¿qué tiene de malo que algo sea bueno sólo porque da placer? ¿Por qué se tiene que justificar el gozo de algo con algún tipo de beneficio utilitario?

Hoy, en The New York Times que trae Prensa Libre, leo que hay restaurantes que ofrecen menús que “refuerzan el sistema inmune”. ¿Qué tan bajo se puede caer? Un día de estos la gente va a salir a comer, no para divertirse y excitar a sus sentidos, sino para alimentarse y fortalecer sus sistema inmunológico.

Eso me recuerda a un amigo que ha observado que si un niño derrama una gaseosa y se le pregunta qué pasó, el niño responde que la gaseosa se cayó, y no que él la botó. Este es el caso de aquellas personas que, si se les pregunta por qué vienen mojadas contestan que es porque llovió, en lugar de reconocer que es porque olvidaron sacar el paraguas.

Da miedo vivir en una sociedad en la que la gente prefiere no asumir la responsabilidad de sus actos; pero da terror espantoso vivir en una sociedad en la que la gente come para llenarse de elementos químicos, en vez de hacerlo para gozar las delicias de los alimentos.