29
Jun 09

Deliciosos zompopos de mayo

Ayer fuí a San Juan Sacatepequez en busca de hongos de San Juan, y con lo que me encontré fue con zompopos de mayo. Como estos bichos son bocatto di cardinale esta fue una ocasión que no dejé pasar. Ahí estaban en un canasto, así que le pedí a la señora que los vendía que separara las partes traseras y comestibles de los zompopos y me traje media libra a casa.

Mediante soplidos y en un colador retiré las alas que habían quedado, luego los lavé cuidadosamente y los dejé secar durante un rato. Puse a calentar el comal y ahí los tosté lentamente. Cuando ya estaban tostados los puse en un cacito que tenía con mantequilla derretida y les añadí sal. Los comimos en tortillas y con guacamol. A mí me saben como a maní bien tostado, o como a la shinga de los chicharrones; pero hoy había opiniones encontradas en cuanto al sabor que pudieran tener.

Yo no los comía desde que estaba en Quinto año de primaria cuando un amigo llevó unos al colegio. A mí me gustaron entonces y me gustaron ahora; y me dió mucho gusto poder prepararlos en casa y que me slieran muy buenos.

Ya en el siglo XVIII, Francisco Ximénez, traductor del Popol Vuh, se refirió a los zompopos de mayo en su obra Historia natural del reino de Guatemala. Tienen la cabeza grande y unas tenazuelas que parece que son de acero y tienen filo, y punta corva y cruzada como las tixeras; y así cortan con ellas cosas bien duras…entre ellas hay unas muy grandes, y con alas, no son que crien alas, sin que es como la gente principal entre ellas. Aquestas grandes y con alas, no salen del hormiguero, sino es cada año cuando caen los primeros aguaceros, que es por el mes de mayo…y se levantan volando con una singularidad maravillosa, por lo cual los indios, y otras personas que las comen tostadas, y dicen que es comida sabrosa, las cogen con facilidad…y es que como no han visto luz, al verla tan hermosa se van a ella, y así los indios no tienen más que encender unos ocotes, y con esto se les vienen todas a las manos, y cogiéndolas las tuestan, y las comen, y aun las sacan a vender, como lo he visto.

Eso de comer insectos y simlares no me es ajeno. Mis padres tenían caracoles en el jardín de la casa y mis hermanos y yo hacíamos carreras y apuestas poniendo a los caracoles a competir en el piso de la casa. Ya se imagina, usted, que no era una carrera de velocidad; pero para nosotros era emocionante ver a nuestros caracoles avanzando del extremo de un ladrillo a otro en el piso.

También los comíamos en la casa. A los caracoles se les pone en una jaula colgante y se les purga la baba dándoles lechuga para que coman. Una vez purgados son cocidos y aderezados con mantequilla, ajo, sal, perejil y un toque de jerez seco.

Nunca he comido saltamontes, ni me he tragado los gusanos del mezcal, pero cuando tuve la dicha de visitar a mis amigos Juan y Bellita, en México, en su casa comí escamoles, que son huevos de hormigas rojas. Ya se imaginará, usted, que cuesta mucho recolectar los huevecillos al pie de los magueyes y que al mortificado recolector lo deben morder miles de hormigas rabiosas.

Los escamoles son preparados con mantequilla, ajo, cebolla, chile serrano, apasote y sal; y se los come en tortillas. Según los expertos, los escamoles son el caviar mexicano.


29
Jun 09

Mua chi, dulces chinos de arroz

Mi amiga, Carmen, trajo Mua chi. Deliciosos dulces taiwaneses de harina de arroz glutinoso, con sabores de ajonjolí, maní, y té verde. Venían en empaques que parecían tamalitos chinos y a mí me gustaron mucho su sabor y su textura.

Carmen también trajo historias encantadora sobre la costumbre china de que, cuando un niño, o niña nace enfermizo, se le pone un nombre que no atraiga la envidia de los dioses (o de los demonios) y que haga que ni la mala suerte se fije en él. Esa es la razón por la que su bisabuela, se llamaba: No; y por eso hay niños que se llaman Le daremos de comer, y a ver qué pasa.
Los nombres son muy importantes en la cultura tradicional china; y por eso, cuenta que si una familia tiene una hija, y desea tener un hijo (ya que los hijos son más valiosos que las hijas), a la niña le ponen un nombre como: La que traerá un hermano.
Así que de todo eso nos reímos mientras disfrutábamos de los Mua chi.

28
Jun 09

Riquísimo chocolate de Oaxaca

¡Ah!, me estoy desayunando con una deliciosa tasa de chocolate de Oaxaca, México! Espeso, espumos, cremoso y sazonado con canela, esta bebida ciertamente es digna de los dioses. De los dioses mayas y similares, claro; porque los dioses de allende la mar océana, comen y beben otras cosas.

A mí me gusta mucho el chocolate con pan francés. Me gusta en la mañana y me gusta caliente. El chocolate chapín me gusta con agua; pero el mexicano y el europeo me gustan con leche.
No recuerdo haber tomado chocolate antes de mi Primera Comunión, cuando estaba en Primer grado de Primaria. Sin duda lo había tomado y no veo razón por la cual no haya sido así; pero sin duda no le puse atención. En Guatemala, es costumbre que luego de la primera comunión se sirva un desayuno que incluye tamales, chocolate y pan francés.
La costumbre es un poco desatinada porque sin duda tenía sentido cuando la gente se levantaba a las 6 de la mañana, asistía a la ceremonia y volvía para desayunar a las 7; pero en tiempos modernos, las primerascomuniones se hacen como a las 9:00 o 10:00 a.m. y el desayuno es servido un mínimo de hora y media después. Y claro…aunque se llame así, no es desayuno.
En casa no me gusta que falte el chocolate y ahora generalmente compro el mío en el Museo Popol Vuh, o a un niño que lo vende en el estacionamiento de Paiz Las Américas. Este de hoy, sin embargo, me lo trajo mi amiga Carmen, que conoce bien mis debilidades alimenticias.

15
Jun 09

Almuerzo donde doña Mela

El comedor de doña Mela, en el Mercado Central de la ciudad de Guatemala es un clásico para quienes gustamos de la comida típica chapina.

El sábado paré por ahí porque necesitaba unos espejos; de modo que me fuí al mercado y nunca paso por ese lugar sin comerme por lo menos una tortita de yuca con miel en el comedor citado. Y claro…la tortita llevó a unas tortillas con buche, y las tortillas con buche llevaron a unas con morcillas. Todo ello acompañado por una Nesbitt´s que, no se por qué, es mi gaseosa favorita en esas circunstancias.
Siempre disfruto mucho de los paseos por el mercado y de las comidas donde doña Mela. La variedad de comidas que ofrece es amplia y siempre tiene buena sazón. Por supuesto que tiene frijoles volteados, guacamol, chicharrones, patitas de cerdo a la vinagreta, chojín (rábano picado), tortitas de papa, enchiladas, tacos, tiras (de panza) y otras delicias.

14
Jun 09

Huevos de chompipe para el desayuno


Como ayer fuí a Mercado Central, a almorzar donde doña Mela, compré huevos de chompipe para mi desayuno de hoy. Su cáscara se caracteriza porque está llena de manchas, y por eso es que a los pecosos se les dice que parecen huevos de chompipe.

Al romperlos, la cáscara y la membrana de adentro son mas duras que las de los huevos de gallina. Al mezclarlos, las yemas son más difíciles de romper y de batir que las de sus pares de gallina. Me gustaron mucho su color amarillo intenso y su sabor fue magnífico. Me los comí en pan francés de horno de leña.

Los preparé revueltos en aceite de oliva, con sal y con un toque muy ligero de pimienta de Cayena.

A los chompipes se les conoce como chuntos, chumpes, guajolotes, o pavos.

12
Jun 09

La paloma, el mico y el corpus

Ayer se celebró la festividad del Corpus Christi; y aunque dos diarios locales hicieron mención de la fiesta, ninguno hizo alusión a la parte chapina de esta conmemoración.

En Guatemala, en esta fecha, se acostumbra que los hombre compren un membrillo adornado con una paloma, y que las mujeres compren una pera adornada con un mico. Si tienen novia, o novio, el hombre le da la paloma a su novia, y la mujer le da el mico a su novio.
Las frutas y los adornos solían venderse en la Plaza de la Constitución frente a la Catedral; y yo tengo añales de no ir a un Corpus; pero la última vez que fui, allá por los años 80, todavía se veían parejas comprando sus palomas y sus micos.
Aaaaaaah, como hubiera querido ir ayer a tomar una foto; pero se me olvidó y bueno…les cuento la historia porque a mí me cae en gracia.

03
Jun 09

Deliciosos pastelitos y dulces taiwaneses

Jieh-jow Liou, secretario general de la Asian Pacific League for Freedom and Democracy, tuvo la delicadeza de obsequiarme estos exquisitos pastelitos y dulces chinos.

En realidad yo tengo una debilidad por la comida y la pastelería taiwanesas.  Y aprecio mucho sus empaques y su estética extraordinaria.  Me gozo las texturas y los colores, así como los sabores y los aromas que muchas veces son hasta misteriosos.
Ahora que tenía algo que celebrar dispuse hacerlo en buena compañía y con estas delicias.   Los textos venían en mandarín, así que en realidad no se qué he comido; pero lo cierto, sin embargo, es que todos mis sentidos se pusieron en alerta y disfrutaron mucho de el gentil obsequio.

29
May 09

Suspiros por la flor de izote

Esta flor de izote me está haciendo ojitos.  Cada mañana, ahí tan sola, ella despierta mis apetitos.¡Que pena si se perdiera y si nadie se la comiera!, porque a mí me gusta mucho.
Recién el domingo, gracias a mis amigos Jorge y Elena, pude darle una probadita a esta delicia de temporada.  Me saboreo esta noble flor en torta, con huevos; pero también me parece deliciosa con pollo, en pizza, en caldo y en tamalitos.
La flor de izote es de una delicadeza legendaria.   Por esos sabor y textura delicados, a mí me gusta sin pistilos; sin embargo, hay gente a la que el gusto amargo de aquellas partes le parece agradable y no las remueven.
La flor de izote se usa para hacer cercos y para hacer barreras vivas contra la erosión, es la flor nacional de El Salvador, se ve hermosa, y si usted no la ha probado, cuando lo haga descubrirá en ella un placer que atrapa.

10
May 09

¡Como me gustan las pizzas!

La mera verdad es que no recuerdo cuándo y de dónde comí mi primera pizza; pero podría apostar a que fue c. 1970 y que era de Ovopast, la pizzeria y rosticeria que quedaba en la zona 9, junto a donde entoces estaba el Supermercado La Puerta del Sol y donde ahora hay una tienda de equipo eléctrico.

Con mis padres salíamos del supermercado y pasábamos comprando una pizza que comíamos en casa. No muy lejos de esa fecha, debo haber probado la de Vesubio, que íbamos a comprar a su restaurante original en la zona 4, que todavía existe. Generalmente, cuando levaba pizza, mi padre cantaba una canción de Dean Martin que decía: When the moon hits your eye/like a big pizza pie/ that´s amore. Y a principios de los 90 también me gustaba mucho la de hongos de un lugar que ya no existe y que se llamaba Boloña.

A mí, las pizzas me atraparon desde aquellos primeros momentos. Aunque no hago la masa, me gusta mucho pensar en las combinaciones y tengo mis favoritas. Aveces las hago con salsa, y aveces las preparo con tomates rodajados. Mis preferidas, que elaboro en casa son: la de anchoas, que he descubierto que si uno mezcla las anchoas con el mozzarella, en vez de sólo esparcir los pececillos, es mejor; ahora que es temporada la de flor de izote y la de lorocos (que, por recomendación de mi amiga Marialys, esta última es mejor con queso ricotta, que con mozzarella); me gustan mucho la que hago con hongos Shitake y la de aceitunas negras; y también una con hojitas de berros. Sobre mis pizzas, aveces me gusta esparcir finas rodajas de aguacate.

En la ciudad de Guatemala, mis pizzas comerciales favoritas, en orden descendente, son: cualquiera de Pasta e Basta; la Enzo, del Vesubio de la carretera a El Salvador.

La de la foto fue mi almuerzo de ayer: mitad lorocos y mitad Shitakes.

21
Abr 09

Entregado a los placeres de la carne

Me entregué a los placeres de la carne  en el estupendo restaurante Zumo.  En magnífica compañía, almorcé un riquísimo lomito con salsa de chiles chipotles, acompañada por un apropiadísimo Malbec Kaiken.  El plato venía guarnecido por hermosas y frescas endivias; así como por una inusual e ingeniosa viruta de camote.
El almuerzo estuvo precedido por deliciosas vieiras con salsa de rosa de jamaica, y por otras entradas que compartimos.  Y culminó con postres altamente gratificantes y con un merecido café con Kahlua y brandy.
Ya hacía ratos que no me topaba con una comilona tan rica en texturas, colores y sabores; y al mismo tiempo tan armoniosamente combinada.  Hubo salsas de café, de chiltepes, y de tamarindo, entre otras.  
Zumo, además, ofrece un plato extraordinario que es uno de mis favoritos en todo el universo/mundo: Soft shell crabs.  Es una lástima que me enterara ya que había pedido mi almuerzo; pero queda para la próxima visita.  Los soft shel crabs se comen con todo y su caparazón porque son capturados cuando recién han mudado su caparazón vieja.  Y entonces quedan suavecitos y son una verdadera delicia.  Hace años los probé por primera vez en Maryland, donde también me enamoré de los crab cakes y de las cebollas Vidalia.
En fin, mi experiencia en Zumo fue de primera porque el lugar es muy agradable y el servicio fue impecable.  Y…por cierto…el lugar cuenta con una cava de lujo.  Y si usted le pide al chef, Rodrigo Alvarado, que se ocupe del marideje y del servicio del vino que va a consumir con su comida, seguro que la experiencia se elevará a la décima potencia.  


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