Lo primero que notas al llegar a la finca experimental Bejo, en su día anual de mercado, es la amabilidad con la que te reciben; y luego…luego es el aroma a tierra generosa y el de una mezcla seductora de aromas a perejil, apio, cebollas, y otras delicias entre vegetales y hierbas.
¡Como se pasa de rápido un año! Gracias a mis amigos, los España, este año volvimos a la finca Bejo a cosechar hortalizas.
Este año me concentré en zanahorias anaranjadas para hacer el jugo que tanto me gusta en las mañanas; remolachas que me encantan -sobre todo con aceite de oliva y orégano; y con hojas para disfrutarlas luego– y tomates porque me gusta mucho tener salsas de tomate hechas en casa. Otros años llevamos cebollas, puerros, apios, chiles, papas, broccoli, y variedad de zanahorias. ¿Sabías que aparte de las zanahorias anaranjadas las hay amarillas y moradas?
Siempre encuentro buenos y queridos amigos durante la cosecha. Es muy agradable ver cómo es que los niños disfrutan de sacar las verduras de la tierra y como se maravillan con el tamaño de estas y con sus diversas formas. A los niños les gustan mucho las zanahorias dobles, o triples que a veces los sorprenden entre la tierra. Al final de la cosecha y como si hiciera falta más para hacer un día perfecto, uno termina almorzando las delicias que preparan doña Paula y su equipo: carne asada, longanizas, frijolitos colados, tostadas, enchiladas, salsa de tomate y chirmol, chuchitos, dobladas y un atol de arroz con leche que me hace suspirar. ¿Y de refresco? Jugo de zanahorias con piñas. ¡Ya te imaginas esas salsas hechas con tomates, cebollas y hierbas del lugar! ¿Te imaginas las enchiladas hechas con todo fresquísimo?
Todos los años en marzo, Bejo organiza Días de mercado en su finca situada de Parramos, Chimaltenango. Durante esos días uno puede conocer el surtido de variedades hortícolas; y los interesados pueden intercambiar opiniones con expertos, agricultores, compradores, procesadores y exportadores; y seleccionar sus variedades de acuerdo a las necesidades de su mercado. Pero lo más hermoso de todo, además de los productos frescos y bellos, es ver a las familias gozando de un día agradable.