12
Sep 16

San Antonio Palopó en la lente de los Maudslay

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Así vieron San Antonio Palopó los Maudslay en 1889: The walls of the queer-looking houses are built of rough stones held together by a framework of undressed sticks, and a grass thatch covers the roof.  Each house stands within a small enclosure formed by a rough stone wall of a reed fence, snd some attempt has here and there been made to plant these enclosures with flowers; but usually the hard surface of the earth is swept bare.  There are only two or three trees in all the village, and as none of the of the indian houses are plastered or white-washed, the prevailing colour is a dusky brown of earth, rock and thatch which renders all the more striking the striped huipils of the women and the red-and-white handkerchiefs bound around the men´s heads.

La foto es de de A Glimpse at Guatemala(1899);un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala a finales del siglo XIX.

La foto, dice: San Antonio,  es por A. P. Maudslay y el grabado es por la Swan Electric Engraving Co.


05
Sep 16

A lomo de mula en “A Glimpse at Guatemala”

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Dicen los Maudslay: On Sunday 21 st. to my regret we broke our camp…we sent on our pack-mules and luggage to the town of Panajachél to await our arrival, and set out ourselves to visit the small town of San Antonio…The shortest way to the village is by a precipitous path down the cliff, used daily by the Indians, but altogether impossible for mules…the narrow path zigzagged down the hill, and was so steeped that we preferred to dismount and lead our mules until we reached the water`s edge; then a ride of a few miles over a path scraped out of the hillside brought us in view of the little Indian town.

El relato del viaje en mulas me recordó mi propia aventura de cinco días en la selva de Petén y a lomo de mula,  cuando visité El mirador.

La foto es de A Glimpse at Guatemala (1899);un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala a finales del siglo XIX.  Me gusta publicar esta serie de fotos encantadoras.

La foto, dice: Noonday rest,  es por A. P. Maudslay y el grabado es por la Swan Electric Engraving Co.


29
Ago 16

Guatemala de 1889 en el lente de los Maudslay

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Alfred y Ann Maudslay nos relatan su viaje a Atitlán: All day long travelers would pass along the road, which ran within a few feet of our tent.  Sometimes it would be a party of Indian traders or carriers, their cacastes heavily laden with earthen cooking-pots or other mechandise…the Indians would put their loads and stop to rest under the shade of the trees and ask permission to fill their water-jars from the little pool as civilly as though we were its lawful possesors. Then they would light their fires by the roadside to heat their coffee and toast tortillas in the ashes.

Se me había olvidado compartir las fotos de A Glimpse at Guatemala(1899); un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala a finales del siglo XIX.  Aquí vuelvo a tomar esta serie de fotos encantadoras.

La foto, dice: Noonday rest,  es por A. P. Maudslay y el grabado es por la Swan Electric Engraving Co


11
Jul 16

Paseo por el Seattle subterráneo

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A mediados de los años 70 vi una película de misterio que se desarrollaba parcialmente en los pasajes subterráneos de la ciudad de Seattle.  Quedé fascinado por la idea de que una ciudad hubiera sido construida sobre los restos de otra y de que hubiera pasajes subterráneos con edificios, calles y todo bajo tierra; y desde entonces tenía ganas de conocer aquella ciudad y sus secretos.

Hay como 19 películas filmadas en Seattle y quién sabe cuántas de ellas utilizaron los pasajes subterráneos de la ciudad; y no me acuerdo cuál peli fue la que disparó mi imaginación.  Lo que sí recuerdo es que era de misterio y ¿cómo iba a ser de otra forma?

El 6 de junio de 1889, a las 2:39 de la tarde un carpintero incendió una olla de pegamento, por accidente y así se inició el gran incendio de Seattle que arrasó con 31 manzanas de la ciudad, construida principalmente de madera.  Para reconstruirla las autoridades decidieron que todos los nuevos edificios debían ser de ladrillo para evitar desastres similares en el futuro; y que el nivel de la nueva ciudad estaría dos pisos arriba de la vieja, esto porque la ciudad original estaba construida de modo que la marea alta la inundaba y hacía regresar los desperdicios que salían de los inodoros marca Crapper.

En un momento dado la nueva Seattle parecía un waffle con paredes de concreto que elevaron el nivel de la ciudad.  De hecho, para pasar de una manzana a otra las personas tenían que subir y bajar escaleras y atravesar puentes de ladrillo.  Cuando las calles fueron selladas y todavía había alguna actividad en el viejo nivel de la ciudad, fueron instalados tragaluces.

Debido a una plaga de peste bubónica, en 1907 la ciudad cerró el área subterránea de la ciudad y abajo sólo quedaron los habitantes marginales de la ciudad.  El área sirvió como lugar de hospedaje miserable, sitios que habitaban mendigos, salones de juego, de prostitución, fumaderos de opio y, durante la prohibición: bares clandestinos.

Actualmente sólo una parte de los pasadizos subterráneos de Seattle está abierta al público gracias a que en 1965 el ciudadano Bill Spiedel se propuso rescatar el área y organizar visitas guiadas a aquellos misteriosos rincones de al ciudad.

El 5 de julio pasado tuve la dicha de visitar el área en compañía de mis cuates Marta Yolanda, María Dolores, Alesandra, María José, José Fernando, Gery y Alejandro y nos divertimos como micos.  La historia de la ciudad y de sus pasajes subterráneos es fascinante.  Incluye hilarantes anéctodas sobre los primeros inodoros que llegaron a Seattle, marca Crapper; y sobre Lou Graham, una madama que contribuyó grandemente a la reconstrucción de la urbe y a la educación.  A mi juicio el nombre de Lou Graham debería estar al lado de los de los padres de aquella ciudad de película.


17
Mar 16

Faldas cortas, y pelo largo

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La época de oro de los hippies le llegó a Guatemala durante la presidencia de Carlos Arana, entre 1970 y 1974.  Por la Torre del Reformador había una tienda que se llamaba Carnaby Market (donde mi padre me compró una pulsera de pelo de elefante), mis padres fueron a una fiesta disfrazados de hippies, y mis primos y yo -en Panajachel- íbamos a ver a los hippies bañarse desnudos en unas pozas de agua caliente que había entre esa población y Santa Catarina Palopó. Hubo algunos casos de streaking y la sociedad chapina estaba entre escandalizada y fascinada.  En el imaginario chapin, usar el cabello largo era sinónimo de ser hippie. Es legendario que la policía disolvió un  Woodstock a la tortrix en la Avenida de las Américas.

Ese fue el tiempo en el que a la policía le dio por llevar tijeras para cortarles el cabello a los chicos que lo llevaban largo; y bajarles el ruedo de las faldas a las chicas que usaban mini.  En algunos colegios -especialmente religiosos- a las chicas les descosían los ruedos y la madre de mi amiga, Carolina, le hizo los ruedos cortos a su otra hija para que las monjas, al descoserlos, no pudieran bajarlos.

De todo aquello me acordé ahora que leí que la Vicepresidencia de la república les envío un memorándum a sus empleados con reglas y normas de como deben vestirse para ir a trabajar. A las mujeres se les obliga a usar zapatos de tacón alto y se les prohíben las faldas cortas. Mientras que a los hombres se les prohibe el uso del cabello largo.

Estoy de acuerdo con el hecho de que un lugar de trabajo tiene la facultad de especificar normas de vestimenta para sus trabajadores, así como de higiene; porque es cierto que hay chavas que se pelan a la hora de enseñar muslos y seguramente los chavos feos no deberían usar cabello largo, y hay mara que se viste como para un vídeo de reggetón sucio;  pero, ¿qué, exactamente, quiere decir falda corta? ¿Cuánto es corto y cuánto es largo? ¿Quién decide? Los zapatos de tacón deben ser una gran incomodidad, ¿por qué deberían ser obligatorios? ¿Quién tiene un fetiche de tacones? ¿Que quiere decir cabello largo?  ¿Cuánto es corto, y cuánto es largo?  ¿Quién decide? ¡Que esto no vaya a ser obra de los cachurecos!

De cualquier manera da algo de risa la justificación que encontró la Vicepresidencia para sus normativas: debemos marcar un código sobre el arreglo personal de los empleados ya que el visitante externo se formará una imagen de la institución a través del primer contacto que este tenga con un trabajador de la casa de Guatemala.  Yo, que si caigo por ahí seré visitante externo (y un mandante), pondré más atención a si los funcionarios son corruptos, inéptos, o pendejos, a insignificancias como el largo de las faltad, o el de los cabellos.

La foto es de Soy 502; ¡y esto es de opereta!, la Vicepresidenta echó marcha atrás.


14
Mar 16

Un testamento de 1849 y otras historias encantadoras

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Con un artículo titulado Testamento Noncuptativo de doña Teodora Guerra y Machuca: Año de 1849, por Consuelo de Zeceña, con quien colaboró mi sobrino Luis Andrés -otro artículo sobre la familia y sirvientes de Juan Maldonado de Paz, por mi cuata Coralia de Rodríguez; uno más sobre el obispo José Salvador Córdova por mi cuate Edgar Pérez; y uno sobre el general Lázaro Chacón (abuelo de amigos queridos), por Guillermo Castañeda; entre otros- fue publicado el número 12 de la Revista de la Academia de Estudios Genealógicos, Heráldicos e Históricos, de Guatemala.

La revista también incluye un homenaje al recordado y estimado Ramiro Ordóñez Jonama, que fue presidente de la Academia en varias ocasiones.

Como dice la autora del artículo sobre el testamento de la señora Guerra y Machuca, este es un documento curioso y pintoresco y un testamento nuncupativo es aquel que es abierto, que se otorga de palabra, o por minuta y ha de leerse ante notario y testigos, o sólo ante testigos y se protocoliza como escritura pública.

Comparto algunos párrafos para animar a los lectores de Carpe Diem a comprar la revista y a leer los estudios valiosos que contiene.

Doña Teodora era natural y vecina de la Antigua, de estado honesto e hija legítima. Les encargó a sus albaceas que hicieran su entierro con la decencia correspondiente a sus facultades.

  • A tres sobrinos les dejó mil pesos, a cada uno, con la condición de que le mandaran a hacer un novenario de misas rezadas, cada uno.
  • A su hermana (también de estado honesto) le dejó 300 pesos con la condición de que le mandara a decir tres misas.
  • A una ahijada le dejó cien pesos…con la condición de que le mandara a decir una misa rezada.
  • El producto de la venta de sus casas lo dejó para pagar los gastos de festividades religiosas…y misas.

La manía de las misas es evidente; pero el testamento tiene otros detalles encantadores. Doña Teodora escondía tesoros en su casa, debido a los trastornos políticos:

  • En el tabanco de la trastienda dejó dos cajitas; una con 3,500 pesos y otra con alhajas (no te cuento qué alhajas, para que leas el artículo) y cubiertería y candeleros de plata.
  • En el cuarto donde se muele el chocolate, en el lugar donde ponen las molenderas las piedras, enterró tres botijuchitas con 3,900 pesos.
  • En el cuarto de la trastienda donde había dos armarios -entre la pared y el armarito- dejó 1,500 pesos.
  • Debajo de la tarima del escaparate de unas imágenes religioisas dejó 1,500 psesos en oro, cosidos en un paño.

La genealogía y la heráldica son ciencias auxiliares de la historia y como explicó Ludwig von Mises, la historia estudia la acción humana. ¿Qué puede ser más fascinante?

Actualización: Si te interesa un ejemplar puedes obtenerlo en la 6a. avenida 11-43, zona 1, Edificio Pan Am, Oficina 703. La secretaria atiende de 8:30 a 11:30 a.m. de lunes a viernes; o al teléfono 5751 0691. El precio del ejemplar es de Q 150.00.


27
Feb 16

“Empires of the Atlantic World”, una discusión

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Empires of the Atlantic World, el libro monumental de John H. Elliott, es objeto de discusión durante el primer coloquio de la serie Exploraciones sobre la libertad, en 2016. La serie es organizada por organizado por la Universidad Francisco Marroquín y el Liberty Fund.

El libro aborda la comparación entre las conquistas y colonizaciones británica y española en las 13 colonias que luego serían los Estados Unidos de América, y lo que actualmente conocemos como hispanoamérica.   Desde una perspectiva ligera alguien podría decir que es una historia balanceada; pero yo no estoy seguro de que el balance sea siempre un valor apropiado.  No creo, por ejemplo, que si hay un bien debamos añadir un mal, para balancear. Empero, creo que esta obra de Elliott,es una visión objetiva (en tanto correspondiente con la realidad, y alejada de caprichos, anhelos y sentimientos, que -tu ya sabes- no son herramientas de cognición). Durante las discusiones exploramos temas como la intrusión y la ocupación; los pueblos y los recursos; los ordenes legal y político; el crecimiento de la población, la guerra y la reforma; los imperios en crisis; y la construcción de un mundo nuevo.  El coloquio reune a colegas de España, Chile, Brasil, Venezuela, Uruguay, República Dominicana, y Guatemala; y las discusiones son dirigidas por el chileno Rolf Lüders.

Esta obra, sobre los motivos y la naturaleza de la incursión europea en el Nuevo Mundo es uno que todos los interesados en América Latina y su historia deberían leer.  Es la segunda vez que participo en un encuentro alrededor del mismo y su lectura, así como las discusiones que enciende son muy enriquecedoras.

El coloquio comenzó el jueves en la noche y concluye hoy en la noche.


04
Feb 16

¡A 40 años del terremoto!

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Puedes escuchar el podcast aquí.

Recuerdo que me despertó el sonido horrible como de un tren que pasaba junto a mi casa, y luego el estremecimiento de la tierra. Mi cama se agitaba y yo tardaba en despertar del todo, tratando -al mismo tiempo- de entender qué es lo que estaba pasando.

Cuando cesaron los movimientos me levanté y me vestí. Mientras lo hacía escuchaba los llamados confusos de mis padres y mis hermanos. Una librera había caído sobre la cama de mi hermano, Gustavo. Pero había sido detenida por la cabecera y no lo había lastimado. Mi madre, o mi padre habían sacado a mi hermana, Guisela, que era la más pequeña; y mi hermano, Juan Carlos, estaba sacando a su perro, Manix, de debajo de la cama. Simón, el papá de Manix acompañaba a mis papás como era su costumbre.

Salimos a la calle y todo estaba en orden…excepto los vecinos que también estaban afuera. Mis padres sacaron los carros a la calle y empezaron a sacar de la casa agua, colchas, y seguramente algo de comer.

Al amanecer todo estaba bien a nuestro alrededor. Parecía que no había pasado nada porque todas las casas estaban en pie y el único daño en la nuestra lo había sufrido una botella de Emulsión de Scott que se había caído en el comedor.

No había teléfonos y no había forma de comunicarse con mis abuelas que vivían del otro lado de la ciudad; así que temprano, con mi papá, fuimos en su busca. Cuando salimos de la zona 15 y llegamos al columpio de Vista Hermosa vimos los primeros daños alarmantes. La carretera estaba quebrada y había derrumbes. Más adelante había una pared colapsada. En la medida en que avanzábamos hacia el Centro y hacia el Norte de la ciudad veíamos más destrucción, y el corazón se me aceleraba.

Recordaba las historias que mi tía abuela, La Mamita, contaba acerca de los terremotos de 1917 y 18. Recordaba historias de la ciudad devastada, de cómo su familia había tenido que ir a acampar al Parque Concordia. Recordaba historias de la escasez de agua y de alimentos y de la gripe española. Todo aquello daba vueltas en mi cabeza.

Llegamos a la zona 3 donde vivían mi abuelita Juanita y La Mamita. Ahí la devastación era casi total. Había casas completamente destruidas y había escombros en las calles. Yo me imaginaba sacando los cuerpos de las dos viejitas… y en fin…fue un inquietante caminar a lo largo de tres, o cuatro cuadras de ripio esparcido en las calles. Se sentían la angustia y la desolación de las personas. Cuando llegamos a su casa, las viejitas estaban bien. La casa estaba resquebrajada pero en pié. Ellas y unas amigas, tomaban café en la sala, con los perros y todo estaba bien. Sacamos a las señoras y nos llevamos lo más necesario antes de dejar cerrado el inmueble.  Luego nos fuimos a la casa de mi abuela Frances. Al llegar a la Avenida Independencia nos enteramos que varias casas se habían ido al barranco y que había muertos. Rápidamente llegamos a la casa de mi abuela, que estaba en perfectas condiciones.

Ahí estaban  mi abuela Frances; Helen, una amiga de ella; mi tía Patricia y mis primos. Luego de constatar que todo estaba bien pasamos gasolina del carro de mi abuela al de mi padre y como yo tragué un poco de combustible en el proceso, fui al enorme congelador de mi abuela y me comí dos panes congelados. Y ese fue mi desayuno.

Entonces volvimos a nuestra casa, con la abuelita Juanita y La Mamita, y mi madre ya tenía todo organizado allá.

Para hacer la historia corta, durante varios días las viejitas durmieron en la sala de la sala de mis padres, mientras que ellos, mis hermanos y yo dormíamos en el jardín en carpas que nos enviaron de Nicaragua unos amigos de mis papas. Yo dormí con mi ropa a la mano durante casi tres años.

Ese terremoto de Guatemala, costó más de 23,000 vidas.


23
Ene 16

Excursión a Iximché y a El encanto

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Iximché fue el primer sitio arqueológico maya que visité.  Lo hice con mis compañeros de colegio, en el Cuarto grado de primaria en el Colegio Guatemalteco Bilingüe como parte de la clase de Historia.  Quedé enamorado de Iximché y siempre que vuelvo me quedan más ganas de volver.  Mi espíritu aventurero y explorador se enciende.  Mi imaginación agarra velocidad.

Iximché fue la capital del señorío Cakchiquel, en el siglo XVI fue conquistada por los ejércitos de quauhquecholtecas y tlaxcaletecas comandadas por los hermanos Alvarado, a su lado se fundó la primera capital del reino de Goathemala.  En sus plazas y templos se respira el aire puro y fresco del campo y se respira, también, el recuerdo de su historia trágica. Tiene, al fondo, un lugar sagrado donde se celebran ritos y ceremonias.  Cuando llegamos tuvimos suerte: el lugar no sólo emanaba los aromas propios del bosque, sino que de entre las ascuas ascendían ascendía el aroma del copal más noble.  Yo no quería moverme de ahí.  Quería que mi cuerpo y mi mente absorbieran todo aquello

Hace dos sábados, luego de desayunar en El pedregal, en Santa Apolonia, con Lucy, Raúl y el Ale recorrimos el sitio y gozamos la visita.  Las pirámides son de menor altura que las de Zaculeu -donde recién anduvimos- pero no son menos encantadoras, ni mucho menos impresionantes.

Luego de Iximché nos dirigimos a El encanto, una finca en Tecpán.  Allí, nos abrazaron la paz, el aire frío y el aroma de miles de pinabetes.  Fue un fin de semana de caminar por el bosque, disfrutar de los amigos queridos y de buena comida y de leer junto a la chimenea -leí Marina, de Carlos Ruiz Zafón.  Esta excursión es tradicional entre mis amigos; y es tradición que mi equipo prepare la cena del sábado.  Este año hicimos pulled pork y salió delicioso.

Fue un fin de semana de Historia, lectura, bosque y muchas risas.


04
Nov 15

Instrumentos de Claudio Urrutia; y el Mapa en relieve

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El Mapa en relieve, además de ser un monumento a Guatemala, es una cátedra de geografía dictada objetivamente al aire libre por su autor; desde el centro de alguna estrella, o posiblemente con rayos de sol sobre un pizarrón de grama verde que simboliza la magnífica presencia de nuestra naturaleza mil veces pródiga, dijo el presidente Manuel Estrada Cabrera, el 29 de octubre de 1905 al inaugurar aquella obra prodigiosa de Francisco Vela y Claudio Urrutia.

En la Biblioteca Ludwig von Mises, de la Universidad Francisco Marroquín hay una exhibición de instrumentos y herramientas que pertenecían al ingeniero Claudio Urrutia, todos de principios del siglo XX.  Si te fascinan este tipo de cosas te va a encantar la exposición.  La entrada es gratuita de lunes a sábado.  Entre semana de 7:00 a.m. a 8:00 p.m. y el sábado de 8:00 a.m. a 12:00 m.

En la foto se observan un telescópio sextante, binoculares y una cámara fotográfica.

En el Libro de oro del Mapa en relieve, Carlos E. Prahl R. escribió: En el mapa en relieve…no sólo están presentes las ciencias de cálculos y medidas, y otros aditamentos coadyuvantes; sino la belleza de las formas…corresponde a la representación de la realidad física con montañas, cerros, volcanes, ríos, lagos, valles, cuencas, depresiones, planicies, costas, mares, etc., realzados; y además las principales ciudades, pueblos, aldeas, puertos, carreteras, vías férreas, etc.  

No había aviones para tomar fotografías aéreas del territorio guatemalteco…ni disponía de los recursos modernos para emprender la construcción de la obra de tal magnitud.  El mapa fue construido en 18 meses con 1089 metros cuadrados, 750 yardas de tubería de plomo, 60,000 ladrillos, 25,900 quintales de cemento, concreto y mampostería.  

La base del mapa es de piedra y en los espacios ocupados por agua se colocó piedra pomez. Las curvas de nivel están hechas de ladrillo y en la capa que recubre la totalidad, se usó cemento Portland.  Las cabeceras departamentales están colocadas en escala; los caminos cincelados.  Las líneas de los ferrocarriles son de plomo, los puentes de acero y la pintura la más fina del mercado.

Claudio Urrutia fue pionero de la cartografía, en Guatemala.  En 1876 inventó la Mira Urrutia, un instrumento topográfico que patentó en Nueva York.  Sus mediciones científicas sirvieron de base para la construcción del Mapa en Relieve de Guatemala.   En 1879 inventó una de las primeras calculadoras en el mundo, misma que fue exhibida en la Exposición Mundial de París donde obtuvo la Medalla de Oro como premio.  Urrutia también desarrolló un nuevo método de cálculo topográfico, al que llamó método telegonométrico.  Utilizó la fototelemetría para sus cálculos topográficos de larga distancia.  Eastman Kodak le compró a él el Faster Shutter, que Urrutia inventó y usaba en su cámara fotográfica.

Puedes ver fotos de la construcción del mapa, aquí.