03
Dic 07

Mi árbol y yo; recuerdos navideños

¡La navidad se acerca; y hoy pusimos el árbol navideño en casa!

Aquí ponemos un pequeño nacimiento y pinabete que, combinado con las manzanillas, producen el aroma que inmediatamente identifico como el de esta temporada.

El nacimiento es decorado con la tortuga, los chinchines y los guacales que yo usaba cuando era pequeño. Y tiene dos Niños. El árbol es adornado con una variedad de luces, bombas y figuras alusivas a la festividad.

De mi infancia recuerdo varios árboles importantes. En casa de mi abuelita Juanita es imposible olvidar unos chiribiscos hermosamente adornados con cabello de ángel y con luces en tonos pastel. También recuerdo los pequeños árboles que ella y mi tía abuela La Mamita solían montar -con primor extraordinaria- para mi hermano y para mí, junto a nuestro propio nacimiento en miniatura.

En la casa de mi abuela Frances recuerdo que los árboles eran altísimos. Generalmente pinabetes, o cipreses. Aveces adornados con “nieve” fabricada con un jabón que venía en escamas; y siempre llenos de figuras variadísimas, algunas muy antiguas, y luces multicolores. Allá los árboles eran tan altos que mi padre y mi tío Freddy tenían que usar escalera para llegar hasta arriba y distribuir bien las luces y las figuras.

En la casa de mis padres tuvimos toda clase de árboles. Aunque los favoritos eran los pinabetes, tuvimos cipreses, pinos y chiribiscos. En algún momento de principios de los años 70 se pusieron de moda los “árboles nevados” y tuvimos uno de esos. Y en los malos tiempos tuvimos un árbol prestado, y un “árbol simbólico”, hecho con chorizo de pino, en la pared.

Este año, gracias a los cuidados de doña Mireya y de Rafa tenemos un árbol bien peinado y bien gordito, que nos llena de aroma y de alegría la casa. Ese arbolito me trae invaluables recuerdos de decenas de alegres festejos.

¡Chispas!, ya llegué a esa edad en la que uno puede decir que ha vivido decenas de navidades. ¡Je je!, ¿o debería decir Jo, Jo, Jo?


01
Dic 07

Este macho, es mi mula

La Junta Directiva del Congreso y los jefes de bloques reconocieron que hubo errores en el procedimiento de aprobación de las reformas a la Ley de Servicio Civil de ese organismo, que concedió nuevas prestaciones a los diputados, como indemnización y aumento de sueldo. Por ello, pedirán al pleno que la medida quede sin efecto.

¡Canallas! Note usted que no reconocieron que lo que hicieron fue una sinvergüenzada; sino que aludieron a errores de procedimiento.


01
Dic 07

¡Trabajemos más!

En Bolivia, una turba incendió la casa de un senador a quien se le imputaba haberse vendido al presidente Morales. Y para no ir muy lejos, aquí en Guatemala ya hemos visto escenas de pobladores quemando casas de alcaldes, estaciones de policía y juzgados.

La primera lección de estas dos noticias es que, cuando la gente se cansa, se cansa de verdad. En tanto que la segunda lección que deberíamos extraer es que ¡¿Qué fregada necesidad hay de llegar a aquellos extremos?!

Resulta evidente que a ellos no se llega de la noche a la mañana. La suma de abusos es la que desata la furia de la plebe que, dada la naturaleza de esa furia, generalmente no concluye hasta que la violencia y la destrucción (o un muerto) sacian la sed de lo que la turba entiende por justicia.

El martes pasado, la mayoría de diputados guatemaltecos aprobó concederle a sus compañeros no reelectos una indemnización; y para más infamia los representantes se subieron el sueldo. Además. Los diputados gozarán de bonos y de canasta navideña. Por concepto de indemnización, los representatnes recibirán Q38 mil cada uno, por cuatro años de trabajo.

Este abuso de los diputados coincide con el momento en el que el Congreso aprobó un presupuesto de más de Q42 mil millones, en medio de quejas de que el dinero no alcanza para prestar los servicios mínimos de seguridad y de justicia que debería ofrecer el estado; ni para cubrir las necesidades de los pobres que, supuestamente, ocupan a la administración.

Dicho presupuesto incluye aportaciones para cuanto grupo de interés puede conseguir una. Si a aquellas tajadas les sumamos la sinvergüenzada de los diputados, se confirma que el propósito del gobierno chapín es transferir la riqueza a aquellos que tienen poder político; y que la consigna para los tributarios es: ¡Trabajen más duro!, porque los que viven del presupuesto dependen de ustedes.

Estas dos últimas observaciones me llevan a preguntar: ¿Quién tiene la culpa de que los diputados abusen como abusan?

A lo largo de la historia política de Guatemala, como electores y como tributarios, los chapines hemos tenido una actitud de súbditos más que de ciudadanos. Con inocencia impresionante, nos quejamos de lo ineptos y de lo corruptos que son los políticos, pero no vacilamos en entregarles nuestros ahorros y en encargarles tareas de importancia. ¿Cómo explica usted semejante incoherencia?

A lo largo de la historia política del país, las dirigencias se han apartado de los principios y han caído en las redes de la ambigüedad y del relativismo. El intercambio de concesiones y la tolerancia de la apariencia sobre la realidad han sido las actitudes corrientes en las relaciones sociales y en las relaciones de poder. El bueno, entonces, no es el que no roba; sino el que sabe distinguir cuándo y entre quienes es aceptable tomar los ahorros ajenos por la fuerza, y cuando hay que hacerlo con discreción.

La culpa del IETAAP, por ejemplo, no la tienen tanto los políticos, los burócratas y los grupos de interés que viven del presupuesto del estado, sino aquellos que, cuando se le conocía como ISET, hicieron concesiones y aceptaron la imposición de un tributo “extraordinario y temporal”.

Si los diputados se salen con la suya en cuanto a recibir las indemnizaciones que se han recetado, y si la administración se sale con la suya en cuanto a la ampliación de la vigencia del IETAAP, la culpa la vamos a tener los electores y tributarios que permitimos que aquello ocurriera. Y un día de estos nadie va a saber ni cómo ni cuándo pasó, pero, ¡Dios no lo quiera!, la gente se va a cansar de tanto abuso. Los Chávez y los Evos, así como las quemas de casas de políticos, no ocurren en el vacío. Están precedidos por historias de abusos que fueron dejados pasar, y por élites incapaces de comprender que la vida, la libertad y la propiedad deben ser defendidas; no negociadas. Trabajemos más, pues; porque los que viven del presupuesto, dependen de nosotros.

Publicado en el diario Prensa Libre el sábado 1 de diciembre de 2007


30
Nov 07

El COS, enemigo de los pobres

Tomar dinero ajeno por la fuerza, para asignarlo a intereses de terceros, es intrínsecamente malo; pero cuando tal abuso se hace con el mero propósito de expoliar, sin que tal expoliación tenga posibilidad alguna de contribuir al crecimiento económico, o al bienestar de la gente, ¿qué es?

Hoy amanecimos con la novedad de que el Colectivo de Organizaciones Sociales propone:

  • Crear un impuesto mínimo sobre activos con una tasa permanente entre el 1 y el 0.5 por ciento.
  • Crear un impuesto a las transacciones financieras de 0.2 por ciento sobre operaciones de débito bancario.
  • Crear un impuesto a la telefonía móvil.
  • Triplicar el impuesto de circulación de vehículos terrestres y quintuplicarlo para los vehículos acuáticos y aéreos.
  • Trasladar a la SAT la administración del impuesto al hospedaje, del 10 por ciento en el cobro de los hoteles que recauda el Inguat.
  • Aumentar las regalías petroleras y el impuesto a la bebidas.

Y como dice mi amigo y maestro Joe Keckeissen: “Cuando alguien habla de impuestos, debería comenzar con el siguiente mantra: Cada vez que se bajan impuestos, el resultado es la prosperidad“.

Al diseñar un sistema impositivo, la primera tarea es definir qué se espera lograr con esos tributos; porque hay que recordar que si el objetivo es enfrentar el costo de tener gobierno, ese costo va a pesar sobre los tributarios y porque el sistema impositivo va a tener un impacto en la economía.

Las decisiones que las personas tomen en el mercado va a ser afectada por la cantidad de ingresos que el gobierno les quite y por la forma en que se los quite; y en el mediano plazo, el poder de imponer tributos implica el poder de destruir. Por ejemplo: si se le aplica un impuesto a algo, seguramente que luego habrá menos de ese algo. Si los políticos, los tecnócratas y los grupos como el COS ignoran eso, las políticas que suscriban sólo pueden conducir a una pérdida social neta porque con ellas destruirán la base económica que sustenta al gobierno.

En todo caso, si vamos a admitir que es necesario pagar el costo de tener gobierno, los impuestos deben tener ciertas características para ser lo menos destructivos posibles. Estas características, que no se ven por ningún lado en la espantosa propuesta del COS, son:

Los impuestos deben ser neutros, o sea que no deben crear ventajas, ni desventajas para las personas que se dedican a una u otra actividad social.

Los impuestos debe ser simples, o sea que toda la población debe entender qué es, por qué lo está pagando y cómo lo debe pagar.

Los impuestos deben ser eficientes a largo plazo, o sea que no debe obstaculizar la formación de capital para no sabotear las oportunidades de progreso ni promover el estancamiento y el debilitamiento de la economía.

Los impuestos deben ser limitados porque lo que dice Joe es cierto, y porque aumentarlos, no necesariamente implica que van a aumentar los ingresos fiscales.

Por otro lado, pregunto: ¿Ya pensaron los del COS en la gente que a duras penas tiene para pagar su teléfono móvil, su carrito, o su traguito? ¡Ingratos!

Si le interesa el tema de los impuestos vea  Fritz Thomas. IVA, Impuesto sobre el valor agregado y otras consideraciones a los impuestos. CIEN, Guatemala, 1983. Este es un librito muy recomendable para comprender la naturaleza de los impuestos y sus efectos.


29
Nov 07

Amenazado por un oso y por los cheguevaristas

A finales de los años 80, yo era productor de la edición del medio día del noticiario Aquí el mundo. En esas estaba cuando una mañana abrí un sobre dirigido a mí. El sobre contenía un comunicado de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, y el mismo venía acompañado por una nota en la que se me conmimaba a publicarlo porque de lo contrario tendría que atenerme a las consecuencias.

Como yo era patojo y era mi primera experiencia de esas, se lo enseñé a mi jefe directo que era Pedro Salinas. Pedro tomó la nota, la arrugó, la arrojó al basurero y con su tono de voz calmado y característico me dijo: “No se preocupe, estas vienen a cada rato”.

Yo tenía que haber guardado el comunicado y la nota porque nunca volví a recibir nada parecido. Ni siquiera después de que en México, previo a la grabación de un programa de Libre Encuentro, les dije a Gaspar Ilóm y a Carlos González que eran unos terroristas, secuestradores y asesinos.

Cuento esto porque dos de las entradas que puse ayer, en este espacio, generaron una reacción que no quiero dejar pasar porque es paradigmática. En la primera entrada comenté que “no respeto los anónimos, ni a las personas que los escriben. Por eso es que, a partir de hoy, en este espacio no publicaré comentarios de lectores que no tengan la hidalguía y la decencia de identificarse”. Y en el segundo comenté que “desde hace ratos uso Facebook porque me facilita mucho la comunicación con algunos de mis amigos y parientes. En días recientes ha circulado en ese medio un Osito Mortimer sin propósito aparente alguno. Y como el jueguito ese no tenía objetivo evidente, pensé que quizás tenía algúna finalidad ulterior”.

¿Qué tienen en común temas tan disimiles? En condiciones normales, nada; pero hoy recibí la siguiente nota de un lector:

Ese oso significa que te vas a morir, explotador hijo de puta. atte. cheguevaristas unidos. hasta la victoria siempre

¡Por supuesto que es un anónimo!, y se los cuento porque la nota en cuestión pinta de cuerpo entero al tipo de gente que manda, o deja esa clase de mensajes. Y se explica por sí misma.


29
Nov 07

La moralina no debe dar lugar a abusos

Cuando publiqué la entrada titulada Publicidad y desatinos de muerte, critiqué la campaña que acude a cadáveres de mujeres para vender zapatos porque consideré que era una mala idea por inoportuna. Después de comentarios que he leído en los medios de comunicación, veo que es necesario que aclare un par de cosas:

Primera: que aquella entrada no fue un llamado para que las autoridades regulen la publicidad. Cualquiera que me conozca, o que haya leído este espacio con alguna regularidad, sabe que yo nunca propondría algo parecido.

Segunda: que la empresa que hizo los anuncios no debe sentirse moralmente culpable de nada. En consecuencia, no debe sentirse moralmente obligada a “reparar” daños supuestos, ni a hacer una campaña en favor de nada que no responda a sus legítimos intereses comerciales.

Como la de los perros vestidos de indígenas, esta de los cadáveres fue una idea tonta. Pero ya. Pasó. Es una buena anécdota en la historia de la publicidad; pero nadie debe ser sometido a chantaje moral por algo así. La moralina del establishment no debe dar lugar a abusos. En mi opinión, ni siquiera procede una disculpa.


28
Nov 07

Llamada de auxilio a los expertos

Desde hace ratos uso Facebook porque me facilita mucho la comunicación con algunos de mis amigos y parientes. En días recientes ha circulado en ese medio un Osito Mortimer sin propósito aparente alguno. Y como el jueguito ese no tenía objetivo evidente, pensé que quizás tenía algúna finalidad ulterior. Pero dejé la cosa ahí porque tengo la cabeza en otros asuntos.

Hoy me encontré con una advertencia que me llamó la atención en http://www.ideashower.com/blog/block-facebook-beacon/ y la relacioné con el osito citado y con la verdad ineludible de que Facebook es una fuente valiosa de información. No que eso sea malo, pero me puso a pensar si en realidad yo quiero facilitar esa información.

Hago esta entrada porque se que entre los bloggers hay gente que sí sabe de estas cosas, y estaré agradecido si alguien puede orientarme.


28
Nov 07

Un voto decente en el Congreso chapín

El siguiente es el voto razonado del diputado Julio Lowenthal contra el Impuesto Extraordinario y Temporal de Apoyo a los Acuerdos de Paz. Publico el texto, no sólo por el respeto que siento por el citado representante; sino porque las razones técnicas que expone Lowenthal son importantes para entender por qué es que dicho impuesto es otra expoliación inaceptable a la que somos sometidos los tributarios guatemaltecos.

1) Voto en contra. El Decreto número 1904 del Congreso de la República, aprobó el impuesto extraordinario y temporal de apoyo a los Acuerdos de Paz, iniciativa que en su momento apoyé y suscribí con mi voto.

2) La nueva Iniciativa con número de registro 3707 enviada por el Organismo Ejecutivo, tendiente a prorrogar la vigencia por un año más de este impuesto, constituye un engaño a todas las personas y empresas que pagan impuestos, demuestra una falta de disciplina por parte de las autoridades en el manejo de los fondos públicos, ya que se conocía la temporalidad que el Congreso de la República le asignó, con fecha de vencimiento el 31 de diciembre del 2007.

3) Las leyes fiscales no pueden estar sujetas a cambios constantes porque significan una falta de certeza fiscal y jurídica, lo que ahuyenta la inversión tan necesaria para la creación de empleos. A lo anterior debe adicionarse la tremenda inseguridad reinante en el país, situación que debe enfrentarse con carácter y mucha firmeza en las decisiones.

4) Me opongo a la renovación del impuesto del IETAAP, porque si se trata de sacar de apuros al Organismo Ejecutivo, debe tomarse en cuenta y hacer las preguntas sobre a dónde han ido a parar los ingresos extraordinarios y NO presupuestados en el presupuesto nacional del 2006 y actualmente vigente, provenientes del impuesto específico sobre los combustibles, así como el IVA correspondiente a este rubro. Se trata aquí de cientos de millones de quetzales anualmente, sobre los que nada se ha dicho!. Debe también tomarse en cuenta el aumento publicitado por el propio Ministerio de Finanzas Públicas, de la recaudación fiscal por el pago del IVA y del Impuesto Sobre la Renta, que asciende a más de 5 Mil Millones de Quetzales, así como los datos de una macroeconomía creciente para Guatemala.

5) Finalmente debo recordar que el impuesto del IETAAP lo tienen que pagar también las empresas que tienen pérdidas en sus operaciones, lo que les dificulta o imposibilita el poder invertir en renovación de tecnología y equipos, cosa que también redunda en aplazar la creación de nuevos empleos.

6) Desafortunadamente, no se pensó en reducir el aparato estatal, en recortar gastos innecesarios o en reducir nuestra asfixiante burocracia.

Por lo anterior, mi voto es contra la prolongación del IETAAP.

Arq. Julio Lowenthal Foncea
Diputado Independiente

Guatemala, 27 de noviembre de 2007


28
Nov 07

Advertencia importante contra los anónimos

Ya he dicho antes que no respeto los anónimos, ni a las personas que los escriben. Por eso es que, a partir de hoy, en este espacio no publicaré comentarios de lectores que no tengan la hidalguía y la decencia de identificarse. La libertad y la responsabilidad son dos caras de la misma moneda; una es imposible sin la otra.


28
Nov 07

¡Canallas!, con razón no alcanza la plata

El presupuesto del estado de Guatemala crece y crece, como crecen, también, las presiones para que la administración eleve los impuestos. Esto es porque muchos grupos de interés dependen de aquella piñata para su existencia. Claro que no hay dinero para el Organismo Judicial, ni para seguridad ciudadana; pero si lo hay para canalladas como la indemnización para los diputados.

Con una moción sorpresiva el Congreso aprobó -de urgencia nacional- reformas a la Ley de Servicio Civil de ese organismo, que permiten que diputados que no fueron reelectos reciban indemnización al dejar el cargo. ¿Para eso necesitan el IETAAP?

Pero claro, la culpa no la tiene el loro, sino quien le enseña a hablar. La culpa la tienen los que aceptan la existencia de impuestos extraordinarios, la de tributos progresivos, y la de impuestos que no reflejan el costo de tener una administración que sirve a intereses particulares a costa del interés general.