Leí, con horror, que el Congreso mexicano aprobó una ley que convierte a todos los ciudadanos del país en donantes de órganos de forma tácita, salvo que -expresamente -en vida hayan manifestado por escrito su oposición. Si esta ley llega a hacerse realidad, los mexicanos dejarán de ser dueños de sus cuerpos, cuyas partes serán confiscadas por los políticos socialistas y sus funcionarios. En España hay una ley parecida.
Una de las más aceptadas teorías de los derechos individuales es la de que tu eres dueño de tu propia vida (y de tu propio cuerpo); y negar ese principio implica que otro, u otros tienen tienen más derechos sobre tu vida (o tu propio cuerpo), que tu mismo. ¡Pero ninguna otra persona, o grupo de personas debe ser dueña de tu vida; ni tu eres dueño de las vidas de otras personas!
Es muy convieniente, para cualquier ideología colectivista, acabar con la idea de que las personas son dueñas de sus cuerpos y de sus vidas. Al fin y al cabo, ¿qué es el colectivismo sino la ideología según la cual, las personas no tienen derechos; ya que su cuerpo, su personalidad y su trabajo le pertenecen al grupo, comunidad, colectivo, o sociedad? Nada más conveniente que sembrar la idea de que, por default, tus órganos son de todos y para otros, a menos que -expresamente- digas que no. Dejas de ser el propietario de tus riñones, tu corazón, tu hígado, tus córneas y demás, porque los políticos socialistas ya dispusieron que debes donarlos por la fuerza. Por la fuerza de la ley.
Digo Tu, aunque no seas mexicano, porque este tipo de legislaciones son virales.





