25
Mar 20

Analizando la pandemia, por Carlos Sabino

Muchas y terribles plagas ha sufrido la humanidad a lo largo de los siglos. Desde las epidemias que sufrieran los griegos en la época de la Guerra del Peloponeso hasta la terrible devastación que provocó la Peste Negra en Europa, en el siglo XIV –con graves brotes en siglos posteriores- las epidemias han devastado pueblos y naciones, hasta continentes enteros. Los aborígenes americanos fueron severamente golpeados por ellas en el siglo XVI, por falta de los anticuerpos que ya tenían los europeos que aquí llegaron, explica Carlos Sabino, sociólogo e historiador.

La ilustración la tomé de Facebook.

No comparto el último párrafo sus conclusiones, ni la idea de que el régimen comunista de China no debe ser señalado como responsable de las dimensiones del problema; pero opino que leer las perspectivas de Carlos siempre ayuda a aclararse uno las ideas y explorar.

Dice, pues, Carlos Sabino:

Todas las plagas, como tales, han desaparecido con el curso del tiempo. Han quedado las enfermedades, pero convertidas en flagelos más o menos controlables, como lo son ahora, por ejemplo, la tuberculosis, el paludismo y las gripes. En algunos casos esto ha ocurrido porque se han creado vacunas contra ellos –como el sarampión o la viruela- o existen medicamentos que reducen grandemente sus efectos. En otros casos, como el de la gripe común y en parte el mismo SIDA, los virus se han ido haciendo cada vez más benignos, provocando dolencias menos severas y menos muertes. Esto se debe a la forma en que opera la evolución: si un virus mata a todos los organismos en que se aloja tiene menos probabilidades de subsistir y reproducirse que si provoca una enfermedad leve, lo que facilita en tal caso su continua dispersión y reproducción.

El nuevo virus

Lo que está ocurriendo con el COVID 19 no es nuevo, en ese sentido histórico, pero sí es nuevo en cuanto a las consecuencias sociales y económicas que está produciendo. El mundo se ha prácticamente paralizado, ante una incertidumbre profunda y perturbadora. Y las reacciones, como siempre sucede ante el peligro, han oscilado entre extremos muy poco racionales. Recordemos que, en ocasiones anteriores, la conducta de muchas personas, de quienes podían hacerlo, era básicamente huir, alejarse de las regiones infectadas. Eso a veces los salvaba, pero en otros casos, como de seguro en el de la Peste Negra, contribuyó grandemente a la dispersión de la enfermedad. Ahora, y esto es lo nuevo, no hay adónde huir, el mundo está tan interconectado que es imposible hacerlo. La epidemia es una pandemia, que a todos nos afecta: viajar no es la solución.

Las reacciones extremas a las que me refiero son la temeridad y el pánico. La temeridad hace que no demos suficiente importancia al riesgo que se vive, lo que seguramente lo aumenta, pero la desmedida alarma puede provocar actitudes muy negativas, pues el terror es un mal consejero. Entre esos dos extremos han oscilado en estas semanas personas y gobiernos. Es comprensible: no sabemos qué pasará, cada virus es diferente y no podemos predecir el futuro.

Dos estrategias

Ante la situación que vivimos creo que, en definitiva, existen dos estrategias, dos maneras diferentes de responder. Ninguna es buena o mala en sí, si pensamos con frialdad y no nos dejamos llevar por las pasiones. Ambas tienen consecuencias muy positivas y muy negativas, para qué negarlo. Veamos en qué consisten.

Estrategia 1: consiste, en esencia, en evitar la difusión del virus, el contagio, la expansión de la enfermedad. Recursos básicos son la cuarentena (que los venecianos asumieron, creo, allá por el año 1400), el aislamiento de las personas contaminadas, la suspensión de eventos en que se reúnan multitudes. El confinamiento de la población, el toque de queda y el cierre de actividades deportivas, religiosas y comerciales son medidas más severas, que operan en esta dirección.

Lo positivo de esta estrategia, que más o menos sigue en estos días todo el mundo, es que reduce la intensidad de la pandemia, la confina y la hace más manejable. Esto da tiempo para encontrar soluciones de fondo: creación de una vacuna y, sobre todo, de un tratamiento para que los afectados puedan llevar la enfermedad con menos riesgo de muerte. 

Los aspectos negativos de tal estrategia son básicamente dos: a) no elimina realmente al virus, por lo que el control, por más intenso que sea, es a la postre insuficiente, y b) no puede sostenerse por mucho tiempo por las graves consecuencias psicológicas y económicas que tiene. Ni la economía puede paralizarse por mucho tiempo, porque la producción de cualquier bien está sujeta a la de muchísimos otros bienes y servicios, ni la gente puede vivir meses confinada en sus casas.

Estrategia 2: en este caso se deja que el virus se expanda, esperando que se vaya debilitando, concentrando los esfuerzos en el tratamiento de los casos que van ocurriendo y esperando que la pandemia vaya reduciéndose por sí sola.

El fundamento de esta solución está en reconocer que todos los agentes patógenos han seguido este camino a lo largo de la historia. Cuando se adopta este modelo de acción solo tratamos los casos de infección que se producen, aislamos a los enfermos y trabajamos en medicamentos y vacunas. El cólera y la fiebre amarilla, por ejemplo, han seguido este camino. Lo positivo de esta estrategia reside en que no hay impactos psicológicos o económicos de primera magnitud. El mundo sigue su camino, aunque con una salvedad, que constituye su peor aspecto negativo: aumenta rápidamente el número de personas contagiadas y por lo tanto los fallecimientos que se producen. Esto, llegado a cierto punto, puede resultar ética y sanitariamente insostenible: es imposible dejar que las cosas marchen como siempre si la gente muere a nuestro alrededor y es imposible atender a todos los enfermos si estos superan cierto número.

¿Qué hacer?

En el fondo, los resultados de las medidas que se tomen dependen de la evolución de la enfermedad, de la velocidad con que se contagia la gente y de la forma en que pueden reducirse los decesos, no la enfermedad en sí. Por eso creo que ninguna de las dos estrategias puede descartarse de plano. Ambas tienen limitaciones evidentes, de corto y de largo plazo. Por otra parte, su efectividad depende fuertemente de dos factores: a) del grado de extensión de la pandemia en cada lugar, en cada estado nacional, dado que los estados nacionales son las únicas entidades políticas que toman medidas concretas y efectivas, y b) de la cantidad de recursos sanitarios y económicos disponibles en cada sitio.

Muy mala me parece la reacción de quienes buscan culpables, en China y en algunos gobernantes, o se dejan guiar por teorías de conspiraciones malignas. Con eso nada avanzaremos. Crear una especie de guerra, un enfrentamiento de cualquier tipo, en momentos de crisis, solo añadiría un problema más a los que ya padecemos.

En países con pocos recursos y pocos afectados, como Guatemala y muchos otros, relativamente pobres y con escasos recursos sanitarios, pienso que lo mejor es mantener por ahora la suspensión de los viajes y el cierre de las fronteras para las personas, no las mercaderías, pero aliviar las restricciones internas en corto tiempo. No podremos resistirlas por muchas semanas, en todo caso, y restricciones parciales, como el toque de queda, me parecen mejores que las medidas más drásticas que se han tomado en otros países. Para países en otras condiciones no me atrevo a decir nada, al menos por ahora, porque no conozco lo suficiente cada realidad en concreto. Parecería que la estrategia tipo 1, que he descrito más arriba, ha funcionado en China, pero solo después de dos o tres meses.

¿Qué pasará?

No pretendo prever el futuro, sé perfectamente que eso es imposible, pero puedo atisbar algunas de las cosas que pueden pasar. El virus, a largo plazo, se instalará entre nosotros como tantos otros agentes patógenos que soportamos. No acabará con el mundo, como tampoco llegó a hacerlo la peste bubónica o la gripe española.

El impacto sobre la economía es severo, sin duda alguna, y seguirá haciéndose sentir cada vez con más fuerza en el corto plazo. Cuando empiecen a levantarse las restricciones, y eso tendrá que pasar en algunas semanas, sin duda alguna, empezará una recuperación. Muchos quedarán en el camino y, como siempre, serán los más pobres y los más débiles los mayores perjudicados, así como las empresas que ya estaban en dificultades.

Por ahora hay que tratar de actuar con prudencia. No vender ningún activo salvo en el caso de la más estricta necesidad, porque los precios están y seguirán estando por el suelo. Prepararse para producir, para la etapa de recuperación que seguramente seguirá, como ocurrió después de los estragos de la Primera Guerra Mundial y de la gripe española, de otras pandemias anteriores y de las que hemos vivido en los últimos tiempos.

No recomiendo comprar ni vender divisas, porque el dólar puede debilitarse debido a las acciones que está tomando la Reserva Federal, el euro circula en los países ahora más afectados y comprar yuanes es algo difícil y de pronóstico totalmente incierto. Hay que gastar con prudencia, porque esto puede ir para largo.

 


24
Mar 20

Hoy conocía a Guenevere

Pues hoy conocí a la reina Guinevere que, siendo esposa del rey Arturo tuvo un affaire trágico con sir Lancelot, que era caballero y amigo del Rey. Como las cosas se pueden poner muy mal, se pusieron mal y aquello terminó en la muerte de Arturo y la caída del reino.

Harvard Classics, Vol. 42.

El poeta William Morris escribió The Defence Guenevere, y te comparto las estrofas que más me gustaron:

“‘The thing they seem to mean: good friend, so dear

To me in everything, come here to-night,

Or else the hours will pass most dull and drear;

 

“‘If you come not, I fear this time I might

Get thinking over much of times gone by,

When I was young, and green hope was in sight:

 

“‘For no man cares now to know why I sigh;

And no man comes to sing me pleasant songs,

Nor any brings me the sweet flowers that lie

 

“‘So thick in the gardens; therefore one so longs

To see you, Launcelot; that we may be

Like children once again, free from all wrongs.

El poema se dejó leer rico y en el volumen que me tocó leer hoy está incluido The Lady of Shallot, por Alfred Tennyson poema del cual Loreena McKennit hizo una hermosa canción.

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¿A qué viene esto? A que en estos días de recogimiento, por decir algo, dispuse leer lo que toque de The Harvard Classics, de acuerdo con su guía de lectura Fifteen Minutes a Day.  Dicha guía le permite, al lector viajar por las mentes y los escritos de algunos de los más fascinantes pensadores de todos los tiempos…y algunos no tan fascinantes.

El editor, Charles W. Eliot, que fue presidente de la Harvard University, más de una vez dijo en público que, en su opinión, un estante de cinco pies, podría contener suficientes libros para permitir un buen sustituto para una educación liberal, a cualquiera que los leería con devoción, incluso si sólo dispusiera de quince minutos al día para leer.  En fin, The Five-Foot Shelf of Books fue uno de los regalos que mi abuela, Frances, me regaló cuando me gradué de bachillerato en 1979.  De cuando en cuando acudo a la colección para consultas en casa; pero hoy decidí leer las lecturas asignadas cada día durante el distanciamiento social, para leer temas distintos a los que suelen ocupar mis momentos de lectura por trabajo y por placer, que al final resultan ser lo mismo.


23
Mar 20

Una gacela, dos perros negros y una mula

No hay duda de que Las mil y una noches es uno de los más grandes libros de todos los tiempos; y hoy me tocó La historia del mercader y el genio.  De la lectura, la frase que me gustó, dice: Sow good, even on an unworthy soil; for it will not be lost wherever it is sown.

No la pude traducir a mi gusto; pero ahi te la dejo.

Harvard Classics, Vol, 16.

De paso, conocí Las mil y una noches y a Scherezade por Scheherazade del compositor ruso Nikolai Rimsky-Korsavov ca. 1973 y esa música me fascinaba.  Mi padre me contó la historia de aquella chica desafortunada y la música me fascinó más.  Esa música me transportaba y la oía con mucha frecuencia.

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Espero que la disfrutes.

¿A qué viene esto? A que en estos días de recogimiento, por decir algo, dispuse leer lo que toque de The Harvard Classics, de acuerdo con su guía de lectura Fifteen Minutes a Day.  Dicha guía le permite, al lector viajar por las mentes y los escritos de algunos de los más fascinantes pensadores de todos los tiempos…y algunos no tan fascinantes.

El editor, Charles W. Eliot, que fue presidente de la Harvard University, más de una vez dijo en público que, en su opinión, un estante de cinco pies, podría contener suficientes libros para permitir un buen sustituto para una educación liberal, a cualquiera que los leería con devoción, incluso si sólo dispusiera de quince minutos al día para leer.  En fin, The Five-Foot Shelf of Books fue uno de los regalos que mi abuela, Frances, me regaló cuando me gradué de bachillerato en 1979.  De cuando en cuando acudo a la colección para consultas en casa; pero hoy decidí leer las lecturas asignadas cada día durante el distanciamiento social, para leer temas distintos a los que suelen ocupar mis momentos de lectura por trabajo y por placer, que al final resultan ser lo mismo.


23
Mar 20

“Madam C. J. Walker” y “Diecisiete”, para ver en Netflix

¡De lo mejor que he visto en esta temporada! Madam C. J. Walker, que es una miniserie; y Diecisiete, que es una película.  Las dos son muy diferentes, con personajes entrañables e historias bien contadas.

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Self Made: Inspired by the Life of Madame C.J. Walker es la historia de Sarah Breedlove una empresaria y filántropa estadounidense, considerada la primera mujer negra en convertirse en millonaria en los Estados Unidos. Artífice de su éxito hizo su fortuna desarrollando y vendiendo una exitosa línea de productos para el cabello y de belleza para mujeres negras con la compañía que fundó, la Madam C.J. Walker Manufacturing Company. Es la historia conmovedora  de una mujer admirable y Octavia Spencer hace los honores al representar a la señora Breedlove. Tiene solo cuatro, o cinco capítulos y cada uno es una joya.  En la peli, queda un poco mal Booker T. Washington, por quien tengo cierto respeto.

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Diecisiete es la historia de Héctor  que es un chico de 17 años que lleva dos años interno en un centro de menores. Insociable y poco comunicativo, apenas se relaciona con nadie hasta que se anima a participar en una terapia de reinserción con perros. En ella establece un vínculo con un perro, al que llama Oveja. Pero un día el perro es adoptado y Héctor se muestra incapaz de aceptarlo. A pesar de que le quedan menos de dos meses para cumplir su internamiento, decide escaparse para ir a buscarlo con la ayuda de su hermano Ismael.  A le peli le cuesta un poco arrancar, pero un vez lo hace te lleva por una aventura de hermanos, de sentimientos y de aprendizaje que disfruté mucho.

En serio te recomiendo ambas.


22
Mar 20

La tragedia de Fausto y una buena filosofía

¡Ay!, la Filosofía,
Medicina, Jurisprudencia también,
Y a mi costa la Teología,
Con trabajo ardiente, he estudiado.
Y aquí estoy, Pobre tonto,
No más sabio que antes.

Harvard Classics, Vol. 19.

Así se lamenta el doctor Fausto al comenzar La tragedia de Fausto, por Johann Wolfgang von Goethe.  Goethe a quien Federico Nietzsche llamó El Superhombre o Übermensch por sus virtudes, según me ha contado mi maestro, Warren Orbaugh.

Ayn Rand explicó que la filosofía estudia la naturaleza fundamental de la existencia, del hombre y de la relación del hombre con la existencia. A diferencia de las ciencias especiales, que se ocupan solo de aspectos particulares, la filosofía se ocupa de aquellos aspectos del universo que pertenecen a todo lo que existe. En el ámbito de la cognición, las ciencias especiales son los árboles, pero la filosofía es el suelo que hace posible el bosque; de modo que lo importante no es estudiar filosofía, sino estudiar una buena filosofía. No que no haya que estudiar filosofías, para ponerlas en evidencia cuando no son buen suelo.

La tarea de la filosofía es proporcionar al hombre una visión integral de la vida. Esta visión sirve como base, marco de referencia, para todas sus acciones, mentales o físicas, psicológicas o existenciales. Esta visión le dice la naturaleza del universo con el que tiene que lidiar (metafísica); los medios por los cuales debe lidiar con eso, es decir, los medios para adquirir conocimiento (epistemología); los estándares por los cuales debe elegir sus metas y valores, con respecto a su propia vida y carácter (ética) y con respecto a la sociedad (política); los medios para concretar este punto de vista le son dados por la estética, explica Rand.  Luego, ¿cómo puede, un doctor de la talla de Fausto, ser más sabio que antes, si no ha encontrado buen suelo, y buena filosofía?

¿Por qué supongo que Fausto no ha encontrado una buena filosofía? Porque anda buscando respuestas y poder en la magia y el misticismo.  ¿Ves que ha estudiado teología? ¡A su costo! Y en un espíritu más ligero, ¿qué sabemos de la teología? Es como estar en una habitación oscura buscando un gato negro que no está ahí; pero afirmarles a los demás, con seguridad: ¡Lo he encontrado!

Aunque La tragedia de Fausto está escrita en versos, como La Eneida, de ayer, me fue muchísimo más fácil leer aquella, que esta.  Mucho más fácil.

I HAVE, alas! Philosophy,
Medicine, Jurisprudence too,
And to my cost Theology,
With ardent labour, studied through.
And here I stand, with all my lore.

Poor fool, no wiser than before.

La lectura de hoy conmemora la muerte de Goethe el 22 de marzo de 1832.

¿A qué viene esto? A que en estos días de recogimiento, por decir algo, dispuse leer lo que toque de The Harvard Classics, de acuerdo con su guía de lectura Fifteen Minutes a Day.  Dicha guía le permite, al lector viajar por las mentes y los escritos de algunos de los más fascinantes pensadores de todos los tiempos…y algunos no tan fascinantes.

El editor, Charles W. Eliot, que fue presidente de la Harvard University, más de una vez dijo en público que, en su opinión, un estante de cinco pies, podría contener suficientes libros para permitir un buen sustituto para una educación liberal, a cualquiera que los leería con devoción, incluso si sólo dispusiera de quince minutos al día para leer.  En fin, The Five-Foot Shelf of Books fue uno de los regalos que mi abuela, Frances, me regaló cuando me gradué de bachillerato en 1979.  De cuando en cuando acudo a la colección para consultas en casa; pero hoy decidí leer las lecturas asignadas cada día durante el distanciamiento social, para leer temas distintos a los que suelen ocupar mis momentos de lectura por trabajo y por placer, que al final resultan ser lo mismo.


22
Mar 20

Los Maudslay en Esquipulas…y yo, años después

El relato sobre la visita a Esquipulas, por parte de Percival y Ann Maudslay es encantador:

A veces nos despertaba antes del amanecer por el sonido distante de la voz aguda de un niño que cantaba algunos compases de una melodía, que era captada por un coro de voces de hombres un quinto más bajo, y se repetía una y otra vez cuando el sonido se acercaba rápidamente a nuestra tienda, y luego se desvaneció en la distancia. Era el himno matutino de una compañía de peregrinos indios que regresaban del santuario del Cristo Negro en Esquipulas, que se encuentra distante durante muchos días hacia la frontera de Honduras. La gran fiesta del año se celebra en enero, y luego durante una semana o más, el pequeño pueblo de Esquipulas, generalmente medio desierto, está repleto de peregrinos. En los viejos tiempos, su fama era tan grande que atrajo a fieles desde México y Panamá, y la feria que se llevó a cabo al mismo tiempo fue el gran evento comercial del año. Allí, los comerciantes ingleses de Belice trajeron sus mercancías y continuaron con lo que era prácticamente todo el negocio extranjero de Honduras, Salvador y Guatemala, tomando a cambio el añil nativo. Durante algunos años, el trabajo de las minas vecinas de Alotepeque ayudó a mantener el negocio, pero ahora los barcos de vapor y los ferrocarriles han cambiado tanto el rumbo del comercio que la feria no tiene más importancia local. Sin embargo, el indio amante de las costumbres todavía hará un viaje de un mes alegremente, con su cacaste, para rendirle culto al Cristo Negro, y la gran iglesia todavía se mantiene en buen estado, aunque no hace muchos años fue despojada de su rico tesoro de ofrendas votivas de oro y plata por parte de una tropa de caballería guatemalteca que había sido enviada para defender la frontera contra un ataque de Salvador, y se recompensó por sus servicios patrióticos saqueando una de sus iglesias.  Los soldados ladinos regresaron a la capital con pañuelos llenos de pequeños brazos y piernas dorados  atados a sus sillas de montar, y distribuyeron libremente el botín entre sus amigos y admiradores, quienes abarrotaron  las calles para darles la bienvenida a casa.

Nótese el tamaño de la pequeña villa de Esquipulas y lo despoblado del lugar.

Durante esta y la semana siguiente nos encontramos con muchas compañías de peregrinos regresando de Esquipulas a sus pueblos cargados con los bienes que habían comprado, y con un paquete de cohetes atados al cuerpo de cada hombre, para ser despedido fuera en celebración de su regreso a casa seguro. Los peregrinos a menudo se detienen para cubrir las cruces en el camino con flores, ramas y hojas verdes, y para esparcir el suelo a su alrededor con agujas de pino frescas, y cada hombre arranca una rama verde de un árbol y golpea su pierna bruscamente con ella, para garantizar una buena salud en su viaje. A veces los indios de la colina, cuando viajar a las llanuras, unen un pequeño manojo de palos y los depositan al costado del camino, si es posible cerca de una fuente termal, como un encantamiento contra las fiebres.

Me parecieron particularmente valiosas las observaciones sobre el comercio con los ingleses de Belice y el rol del añil, así como el de la minería. En el relato del saqueo de las ofrendas votivas, ¿se halla el origen de los adornos tan particulares que usan los romeristas en Esquipulas? Como todas las guerras aquella debe haber sido horrible para los habitantes del lugar y no deja de ser curioso el rol de las supersticiones y los amuletos contra las fiebres.

Luisfi y Esquipulas

Mis padres viajaban anualmente a Esquipulas y cuando mi hermano y yo éramos muy pequeños nos dejaban en casa de mi abuelita Juanita y mi tía abuela, La Mamita.  Ahí escuché, por primera vez, de voz de La Teshita, la historia de un hombre ciego y rico que había dejado una cadena de oro como ofrenda y que había recuperado la vista; solo para volverla a perder y encontrar en su bolso la cadena luego de renegar de la visita al templo.  También escuché (¿Y no estaba muy niño como para oír historias como esa?), la leyenda de la  piedra de los compadres; que eran, ni mas ni menos, los cuerpos de un hombre y una mujer, convertidos en piedra porque, siendo compadres, se habían metido uno con la otra durante la peregrinación. Mis padres siempre volvían con amuletos, incluido mi favorito que era una pata de conejo.

Poco tiempo después, un par de veces, mis padres se iban el sábado con mi abuela, Frances; y el domingo mi tío Freddy  y otros miembros de la familia nos llevaba a mi hermano, y a mí para regresar todos juntos el domingo.

¡Pero lo mejor vino cuando yo tenía unos 9 y 10 años, ocasiones en las que nos levantábamos muy de madrugada, nos bañaban, nos vestían y nos metían al carro medio dormidos para salir rumbo a Esquipulas.  Desayunábamos en el camino, seguramente en un lugar célebre llamado…¡Chispas, se me olvidó como se llamaba!…y luego llegábamos a la iglesia, para luego almorzar, hacer alguna siesta y emprender el regreso.

A Esquipulas volví, años después en una excursión con un grupo de estudiantes y un amigo, de la Universidad y esa vez acampamos junto al cementerio de la localidad.  Fue gracioso que, en esa ocasión, el líder del grupo (el grupo era del Opus Dei) trató de convencerme de que debía confesarme.  Al negarme a hacerlo las cosas se pusieron un poco tensas, pero no mucho, y logré sobrevivir a la aventura.  En ese viaje también acampamos en la playa, de Mariscos, Izabal, y conocí Copán, en Honduras. Y ca. 1982 acompañé la caravana del Movimiento de Liberación Nacional durante la campaña electoral de aquel año.

Otro tanantal de años después volví con Raúl y el Ale durante un viaje que hicimos por el oriente del país con el propósito de visitar Copán, el Lago de Izabal, Río Dulce y Quiriguá.

Antecedentes de esta serie de entradas

Hace como cinco años me dieron ganas de compartir las fotos de A Glimpse at Guatemala(1899); un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala en tiempos de Naná Camota.  Había dejado a un lado el proyecto que voy a retomar en estos días propicios para priorizar y valorar no sólo lo que tenemos, sino a quiénes tenemos.


22
Mar 20

Adiós a Kenny Rogers

Islands in the Stream, con Dolly Parton, es mi canción favorita de Kenny Rogers y la única que me transporta en el tiempo.

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El cantante de música counrty falleció el 20 de marzo pasado y sus fans lamentan su partida. Siempre es muy triste cuando muere un ícono de la música. La estrofa que me gustaba de aquella canción, dice:

You do something to me that I can’t explain
Hold me closer and I feel no pain
Every beat of my heart
We got something going on.

Y es mi favorita no porque uno no pueda explicar por qué ama a una persona, ni qué es lo que ese amor hace por uno; sino porque abrazarse con la persona amada en momentos de dolor y de tribulación alivia los dolores  y las inquietudes; y porque es maravilloso tener algo con quien uno tiene comunidad de valores.


21
Mar 20

Un escudo para Eneas

“Hijos míos, dijo Vulcano, “deja a un lado vuestras tareas; ahora debéis probar vuestra fuerza y ​​vuestra destreza magistrales. Forjad armas para un héroe; armas que requieren de vuestra fuerza, vuestra velocidad y todo vuestro fuego en formación”, dijo. Pusieron a un lado sus trabajos anteriores, y sus nuevos trabajos dividieron ansiosamente. Un torrente de plata fundida, bronce y oro, y acero mortal, en el gran horno pusieron; De esto, sus ingeniosas manos preparan un escudo, sólo lo suficiente como para sostener la guerra. Varios orbes dentro de una ronda espaciosa se cierran: uno agita el fuego y el otro sopla el fuelle. El acero silbante está en la herrería ahogada; La gruta con yunques golpeados gime alrededor. Por turnos sus armas avanzan, al mismo tiempo; Por turnos, sus manos descienden y los martillos repican. Convierten la masa brillante con pinzas torcidas; El ardiente trabajo continúa, con canciones rústicas, dice Virgilio, en LaEneida, al relatar cómo es que Vulcano y sus hijos forjan un escudo prodigioso para Eneas, a solicitud de Venus, padre del héroe troyano.

Harvard Classics, Vol. 13

¡Ah, chispas!, cómo me costó leer aquellos versos en inglés y admito que la traducción al español está fatal. Empero, es notable que en el Día mundial de la poesía, la asignación de lectura haya sido La Eneida; que es una epopeya que describe la destrucción de Troya y la  posterior fundación de Roma.

Con ocasión de esta conmemoración, es oportuno recordar algo que John Keating les dijo a sus estudiantes en La sociedad de los poetas muertos; No leemos y escribimos poesía porque es lindo; leemos y escribimos poesía porque somos miembros de la raza humana. Algo que no debemos olvidar en tiempos difíciles, digo yo. Y en esa dirección les comparto el poema If, de Rudyard Kippling, leído por Michael Caine.

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¿A qué viene esto? A que en estos días de recogimiento, por decir algo, dispuse leer lo que toque de The Harvard Classics, de acuerdo con su guía de lectura Fifteen Minutes a Day.  Dicha guía le permite, al lector viajar por las mentes y los escritos de algunos de los más fascinantes pensadores de todos los tiempos…y algunos no tan fascinantes.

El editor, Charles W. Eliot, que fue presidente de la Harvard University, más de una vez dijo en público que, en su opinión, un estante de cinco pies, podría contener suficientes libros para permitir un buen sustituto para una educación liberal, a cualquiera que los leería con devoción, incluso si sólo dispusiera de quince minutos al día para leer.  En fin, The Five-Foot Shelf of Books fue uno de los regalos que mi abuela, Frances, me regaló cuando me gradué de bachillerato en 1979.  De cuando en cuando acudo a la colección para consultas en casa; pero hoy decidí leer las lecturas asignadas cada día durante el distanciamiento social, para leer temas distintos a los que suelen ocupar mis momentos de lectura por trabajo y por placer, que al final resultan ser lo mismo.


21
Mar 20

No al monopolio estatal para detectar el COVID-19

En Guatemala un laboratorio cuenta con 200 pruebas para detectar la COVID-19, importadas de Alemania, a un costo al cliente de Q1,250 y el paciente tendría la respuesta en dos días hábiles. Sin embargo, no podrá dar ese servicio porque el gobierno se lo ha prohibido.

El Ministerio de Salud insiste en que solo su  Laboratorio Nacional de Salud  se encuentra preparado para el procesamiento y la identificación de la  COVID-19 causada por el virus chino y dar respuesta con resultados confiables mediante los protocolos avalados por la OPS/OMS. En menos de una semana la demanda de acceso a las pruebas ha aumentado y  las personas se han comunicado a laboratorios privados para someterse al procedimiento y descartar un posible contagio.

Foto de elPeriódico.

El 7 de marzo pasado publiqué esta advertencia: Nada hace crecer al gobierno como una crisis. La gente se asusta, los políticos responden a ese miedo con promesas de que el estado intervendrá y mejorará todo, y el gobierno terminará siendo más grande y más poderoso. La pandemia del coronavirus COVID-19 amenaza una ola mundial de enfermedades, pero es lo más saludable que le puede pasar al poder del gobierno en mucho tiempo. Sin embargo, a medida que deja al gobierno con un brillo rosado, nuestra libertad terminará más demacrada que nuncaasí dice un artículo por J.D. Tucille, publicado en la revista Reason; y este curso de acción ya empezó en Guatemala

Por eso no estoy de acuerdo con que el gobierno (los políticos y burócratas) impongan y se atribuyan  el monopolio para realizar las pruebas para detectar la enfermedad y cierren las puertas a laboratorios, hospitales y centros médicos privados con la capacidad de llevarlas a cabo.

Es prudente que nos quedemos en casa (si podemos); y es prudente que nos aislemos alguito.  Hoy por ejemplo, fue el cumpleaños 80  de mi madre, ¡80!…y lo celebramos por medio de una App. Nos quedamos en casa para protegerla y para protegernos; y para proteger a los policías, al ejército, a los médicos, enfermeros y a todos los profesionales y trabajadores de los sistemas de salud estatal y privado, a los agricultores, comerciantes, al personal de abarroterías, supermercados, gasolineras y farmacias, a los repartidores, a los miembros de medios de comunicación, a quienes hacen posible que tengamos agua, luz, teléfonos e Internet, al personal de condominios, con quienes uno no puede estar sino profundamente agradecido.

En ese contexto, gracias, también a Grupo Solid, McDonalds, Campero, Cementos Progreso, Cervecería Centroamericana, Pantaleón, Dómino´s cuyas donaciones y acciones han sido ejemplares –

Dicho lo anterior, es peligroso que los politicos y burócratas crean que tienen facultades para establecer un monopolio de pruebas, cerrar empresas, o prohibirle a la gente que tome decisiones de acuerdo con su mejor juicio.  Sin descontar que soy de la opinión de que esta administración -en general- está haciendo un buen trabajo frente a esta crisis.  Compáralo con lo que ocurre en países vecinos y vas a darte cuenta. Empero, los políticos son seres humanos y están sujetos al temor, incluido el miedo a ser rechazados por electores afectados por el pánico y que buscan que los funcionarios “hagan algo”. Por lo tanto, su instinto de explotar una crisis complementa su inclinación a calmar a los temerosos haciendo esfuerzos, incluso contraproducentes, para asegurar al público que todo estará bien, dice J. D. Tucille.

El monopolio de las pruebas es un ejemplo clarísimo de ese hacer algo que es inaceptable.


21
Mar 20

Los 80 de Nora

No es casualidad que el cumpleaños de Nora, mi madre, coincida con el inicio de la primavera; por eso no me extraña la forma admirable en que está llevando el aislamiento para jugarle la vuelta al coronavirus.  Hoy es su cumpleaños 80 y lo que iba a ser una celebración de fin de semana en La Antigua, con sus hijos y sus nietos (a los que adora y la adoran) terminó en el encuentro en una App.

Esta es una de mis fotos favoritas de Nora; cuando tenía unos 19 años y era novia de mi padre.

Ah, la modernidad.

De cualquier manera, Nora (La Mamaish) es una especie de puente entre las tradiciones y ahora nos apañamos con una App porque es lo que hay.  No de una forma fatalista, sino realista.  Es posible que nada de lo humano le sea ajeno y de ahi su prudencia, su buen juicio, su generosidad  y su capacidad de amar y cuidar a los suyos y a quienes se acercan a ella con cariño.

Ochenta años no es poca cosa.  Nació poco antes del bombardeo de Pearl Harbor y recuerda cuando mataron a Francisco Javier Arana. Vivió dos que tres golpes de estado y un terremoto en el que murieron poco mas de 24,000 personas.  Con mi padre, Luis, crió una familia que yo no cambiaría por ninguna otra, aunque a veces parezcamos la familia Adams.

Pues..así le cantamos “¡Feliz cumpleaños! a mi madre hoy en la mañana.

¿Sabes que disfruto mucho de ella?

Que siempre tiene buen ánimo para salir, para cocinar, para ir de fiesta y para ser ella misma.  Es como todo terreno y parece el conejito de Duracell aunque luego caiga en la cama rendida y tenga que sobarse las piernas con alcohol del que da risa.

Que siempre tiene un buen consejo basado en la realidad y en la prudencia.  Que no pierde la cabeza.  Que sabe ser contrafuerte.

Que sabe amar, perdonar, amar y perdonar.

¿Sabes de qué me arrepiento?

De las veces que fui arrogante con ella y de no haber confiado más en ella, sobre todo cuando era adolescente.

En fin…¡Feliz cumpleaños, Nora! Y si no celebramos en La Antigua, pronto, celebraremos el año entrante.  L´chaim.