03
Oct 08

Los Q7 millones no son lo importante

Hoy que leí que más de Q7 millones en antirretrovirus para el tratamiento del VIH/Sida fueron desperdiciados, porque las medicinas se vencieron en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, me dí cuenta de que ¡que hijueputas!

Los Q7 millones no son de mayor importancia; porque al final, el dinero se repone. ¡Lo importante, aquí, es la cantidad de gente que pudo haber recibido esa medicina, y no la recibió! Y me pregunto, ¿qué pipoldermo hizo casa en La Antigua, o en Río Dulce con ese negocio? ¿Cuántas vacaciones a Las Vegas, o a Disney disfrutó una familia con ese negocio? ¿Todavía tiene ganas, usted, de seguir pagando impuestos e IGSS para que sigan ocurriendo estas cosas?

Curioso que soy, me voy al sitio Web del IGSS y me encuentro con su misión: Garantizar servicios de seguridad social a los trabajadores guatemaltecos y sus familias, orientados a elevar su nivel de vida. ¿Todavía se traga, usted, esas cosas? Leo la visión del IGSS, un país con trabajadores sanos, respaldados por servicios de salud y previsión, efectivos y modernos que contribuyan al bienestar integral del trabajador y su familia y sólo me imagino a los políticos y funcionarios lozanos, gozando el negocio que hicieron al amparo del monopolio de la seguridad social.

Veo a enfermos haciendo colas para mendigar medicinas. Veo a enfermos recibiendo un frío No hay. Veo a enfermos engañados por el estado de bienestar. Veo a tributarios engañados. Veo súbditos, y veo ovejas quejándose e incapaces de hacer algo.


15
Ago 08

Gobierno, ¿para quién?: la gente no es babosa

“El presidente Colom dijo: Seremos un gobierno para los pobres, y por lo visto, es una realidad. Me indigna saber que a casi ocho meses de estar en el poder, se hable de millonarios desfalcos en el Congreso y en el IGSS, y no digamos los miles de quetzales que mensualmente roban en Educación, donde cobran sueldos de muertos, destituidos y fantasmas. Mientras, los antes pobres siguen enriqueciéndose, los guatemaltecos honrados tenemos que soportar —indignados— los saqueos, la ineptitud y el descaro de nuestros gobernantes.
Guatemaltecos, basta ya, no sigamos permitiendo que nos humillen y avergüencen ante el mundo. Exijamos justicia y cárcel para todos los corruptos, y pidamos la destitución de cualquiera que esté involucrado en ilícitos”. Así dice hoy, atinadamente, Elba de Mérida, en Prensa Libre.


15
May 08

Tres noticias que podrían ser mucho mejores

Tres noticias que leo hoy podrían ser mucho, mucho, mejores. La primera es que los pensionados del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social recibirán mejores pensiones a partir de julio. El presidente socialdemócrata, Alvaro Colom, anunció que se llegó a un acuerdo con la junta directiva del Seguro Social para iniciar un proceso de modernización. Lo verdaderamente bueno sería que dicha modernización incluyera la devolución de los ahorros previsionales a sus propietarios y la eliminación del monopolio que ostenta el IGSS. Empero, temo que la cosa no va por ahí porque el mandatario adelantó lo que se busca es ampliar la cobertura y la membresía del Seguro Social.

Los expertos consultados, tanto de la Asociación de Investigación y Estudios Económico Sociales, como del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales se refirieron a mejorar la recaudación y a aumentar las tasas de cotización y la edad de jubilación; pero no hicieron alusión a la posibilidad de eliminar el monopolio y devolverle el control de sus ahorros a sus propietarios.

La otra noticia que podría ser mejor es la de que el Ministro de Finanzas continuará con la reforma fiscal. A grandes, grande, rasgos, la reforma podría ir por dos vías: si fuera por la vía de reducir el costo de tener gobierno y mejorar la calidad del mismo, la reforma sería muy positiva porque pondría en manos de sus propietarios legítimos, los recursos que el estado desperdicia y maladministra. Las familias, entonces, tendrían más plata para defenderse del alto costo de la vida y seguramente habría más ahorros y más capital para generar más empleos productivos.

Empero, la reforma puede ir por otra vía; por la de aumentar los impuestos que el gobierno toma de las personas. Lo que se avizora en el horizonte es la pretensión de subirle el 40 por ciento a la tasa del régimen voluntario de 5% del Impuesto a los Rendimientos del Capital; lo cual le hará mucho daño no sólo a los que tiene que pagar, sino a la credibilidad del régimen y a la capacidad de formación de capital.

Lo siguiente debe ser un llamado de atención: Guatemala fue ubicada en el puesto número 14, entre 19 países, según su ambiente de negocios, de acuerdo con la Internet Latin Business Chronicle.

Guatemala obtuvo una calificación negativa en la categoría globalización-competitividad, y fue el tercer peor ubicado en América Latina, después de Venezuela y Haití. Guatemala fue considerado dentro del promedio, en cuanto a macroeconomía y nivel tecnológico y resultó mal calificado en competitividad y ambiente corporativo y político.

“A diferencia de anteriores gobiernos, la administración del presidente Alvaro Colom ha sido marcada con confusión y señales mezcladas para inversionistas extranjeros, lo que ha resultado en una calificación débil para el país”, revela el informe.

El manoseo de las tasas impositivas no contribuirá a mejorar las malas señales que envía la administración socialdemócrata.


05
May 08

IGSS, cueva de ladrones

Yo debo ser algo inocente, porque siempre he creído que el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social es la mejor salvaguarda para la salud y la prevision social de los chapines. Naaaaaaaaaaaa!

Al contrario, ese monopolio tiene una larguísima historia de servir a toda clase de pipoldermos* y empleados corruptos. Tiene una historia larga de pensiones de miseria y de atención indigna. Ese reducto de socialdemocracia en acción es una burla obscena contra toda concepción decente de previsión social.

Hoy nos enteramos de que en el Programa de Invalidez, Vejez y Sobrevivencia existe una red interna de sobrepagos y de defraudación. Por ese medio se han sustraído poco más de $198,000; pero a eso hay que sumarle el desfalco de más de $50 millones en 2003, y otros saqueos similares. Todo eso sin contar con que el fondo se va a acabar porque el chorro de salida es más ancho que el chorro de entrada.

El IGSS sufre de la tragedia de lo común, o sea, el saqueo de los recursos “de todos” por parte de individuos que compiten por aprovechárlos antes de que se acaben. !Urge! De verdad urge devolverles a los trabajadores la propiedad y el control de sus ahorros.

No es cierto, que un sistema centralizado y monopólico en manos de pipoldermos y de empleados rapaces sea “una conquista de la clase trabajadora”. Lo que es, es una sinvergüenzada que no tiene madre y que sólo sigue existiendo debido a que unos pocos se benefician de él y a que muchos son engañados con consignas ideológicas de lo más inmorales.

*Pícaros políticos que por el momento detentan el poder.


10
Ene 08

¿Total? ¿No que los pobres iban a ser los más perjudicados?

En Guatemala hay más de 10 millones de usuarios de teléfonos móviles. ¡De cada 100 guatemaltecos, 75 poseen teléfono móvil! Un teléfono móvil, con 100 minutos de tiempo incluidos, cuesta sólo $13. Nueve de cada 10 líneas son de tarjeta. ¡Los más pobres, entre los pobres, tienen teléfono al cinto!

Esto, por supuesto, no ocurrió porque la telefonía móvil estuviera en manos de un monopolio estatal; tampoco ocurrió porque haya precios tope para los aparatos, ni para los servicios que prestan las empresas de telefonía. Tampoco ocurrió porque haya una legislación que segmenta la prestación de servicios, o que obliga a la prestación de los mismos.

Todo esto sucedió porque hay una legislación que respeta la libertad y porque hay competencia. Contrario a lo que auguraban los agoreros de la centralización, de la monopolización y de la colectivización, la libertad benefició a los más pobres. Ya no sólo los empersarios, los polítcos y los obispos pueden tener teléfonos móviles.

¿Qué cree usted que pasaría si se eliminaran los privilegios y las restricciones en el subsector eléctrico, en el seguro social, o en la educación, por ejemplo?


21
Jun 07

La indignidad del monopolio

“La Corte de Constitucionalidad (CC) negó un amparo a la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), que pretendía que se diera atención médica a todos los hijos de afiliados, menores de 18 años. La resolución de la CC deja en firme el artículo 128 del acuerdo 466 de la junta directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), que reglamenta que serán atendidos sólo los hijos de afiliados, menores de 5 años”.

El problema de fondo, claro, es que el IGSS tiene el monopolio del seguro social en Guatemala. Los trabajadores “cubiertos” y sus familias no pueden “mandarlo por un tubo” y contratar un seguro alternativo que les de la cobertura que necesitan. Los trabajadores chapines están obligados a cotizar en el IGSS, sin importar si la cobertura que les da este es suficiente, o de calidad.


20
Ene 07

Lo que no se ve

Los que se robaron el dinero del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, ¿eran funcionarios? Los diputados que se fueron a París, ¿son funcionarios? Los que saquearon el Crédito Hipotecario Nacional, ¿fueron funcionarios?

El gobierno hace mal cuando le hace creer a la gente que sus funcionarios les garantizan la seguridad y la certeza que la gente misma es supuestamente incapaz de buscar para sí y sus bienes. La pobre gente “descansa” en el IGSS y cree que este le va a garantizar una vejez digna, del mismo modo en que se engaña creyendo que la Superintendencia de Bancos va a sustituir su responsabilidad individual y va a velar por sus ahorros.

En el contexto de los problemas de algunos bancos guatemaltecos, los villanos han resultado ser los bancos fuera de plaza y los banqueros que los promueven. Por supuesto que cabe probar, en los tribunales de justicia, si algún banquero ha cometido fraude en el manejo de su negocio. Sin embargo, como se necesitan dos para bailar un tango, el depositante también es responsable de la elección que hace cuando le entrega su dinero a una organización bancaria, o a otra; a menos que el gobierno le quite esa responsabilidad

Los bancos offshore existen por razones que le convienen al depositante; y cuando alguien decide colocar su dinero en un banco que se asienta en el extranjero y someterlo a las regulaciones de otros países, lo hace porque quiere beneficiarse de las ventajas que eso ofrece.

Los primeros offshore de bancos chapines surgieron porque el gobierno les prohibía a las personas conservar sus dólares y depositarlos en bancos de aquí. Antes de la Ley de Desconcentración de Divisas, la gente era obligada a cambiar sus dólares valiosos por quetzales que se devaluaban y a depositarlos en bancos locales. Pues bien, los offshore les ofrecieron a los tenedores de dólares la posibilidad legítima de conservar el valor de su dinero. Por eso es que mucha gente tiene su plata en bancos de los EUA, en las Bahamas, o en otras plazas.

Muchos depositan sus dólares afuera, en busca de mejores rendimientos. Si un banco local ofrece un interés de 2% y un banco en el exterior ofrece 4%, u 8%, pues hay gente que se ve atraída por ello y deposita su dinero en la organización offshore. No hay nada mal en eso; pero el ahorrante debe saber, y es raro que no lo sepa después de Autocasa y otras malas experiencias, que las tasas muy altas son indicación de riesgos muy altos.

En cuanto a ganancias, ¿a quién no le gusta recibir rendimientos altos? Pero los rendimientos que verdaderamente cuentan son aquellos que quedan después de pagar impuestos; de modo que uno de los incentivos para depositar en bancos fuera de plaza es el de pagar menos tributos. Como el impuesto a los rendimientos del capital en Guatemala es de carácter nacional, el ahorrante tiene incentivos fuertes para guardar el fruto de su trabajo en donde los impuestos le afecten menos. Mucha gente deposita en bancos offshore para pagar menos impuestos y obtener mejores rendimientos.

Y hablando de rendimientos e incentivos, los altos costos de operar en Guatemala, para los banqueros, también les motivan para establecer operaciones fuera de plaza. ¿Por qué no? Si usted tuviera una tienda, ¿la pondría en el lugar que le ofreciera más ganancias?

Lo que no se ve, es que el gobierno y sus regulaciones están en la raíz del problema. El estado niñera le quita la responsabilidad a la gente, y la gente deposita en bancos fuera de plaza porque busca mejores rendimientos, porque quiere pagar menos impuestos, y porque quiere proteger el valor de su dinero; y todo eso tiene un precio en términos de riesgo.

El dinero local pierde valor porque el emisor monopólico, o sea el gobierno, es incapaz de garantizar dicho valor. Los impuestos altos y los costos elevados de operación, también los impone el gobierno. Y, encima de todo el gobierno asegura que se privaticen las ganancias mientras que se socializan las pérdidas de las operaciones bancarias. Entonces, ¿qué nos extraña?

Publicada en Prensa Libre el 20 de enero de 2007.