30
Sep 13

Escasez de mano de obra y una lección de Economía 101

Los granjeros de California y de otros estados de la Costa Oeste de los Estados Unidos de América dicen que no pueden encontrar suficientes brazos para recoger cosechas de uvas, pimientos, manzanas y peras; y en consecuencia:

  • Los trabajadores se han marchado, atraídos por ofertas de mejor paga y un trabajo menos duro en otras partes.
  • En California el salario ha aumentado entre dos y tres dólares sobre el salario mínimo de ocho dólares la hora, e incluso más para los que trabajan a destajo.
  • La falta de mano de obra ha llevado a algunos agricultores a ofrecer incentivos poco comunes: les compran comida a los trabajadores, les pagan el transporte hacia y desde los campos e incluso les pagan bonificaciones a los que se queden toda la temporada.

¿Cuándo suben los salarios y mejora la calidad de los empleos disponibles? Cuando hay más demanda de trabajadores, que oferta de trabajadores? ¡Esto es una clase de Economía 101!  Por esto es importante el ahorro.  Del ahorro sale el capital y del capital salen más fábricas, más comercios y más campos sembrados.  Cuando hay más inversiones productivas, hay más puestos de trabajo y hay mejores salarios.

Claro que en el caso que comentamos las mejoras para los trabajadores no son consecuencia de políticas económicas sanas; sino de la innecesaria y artificial extensión de la crisis económica, y de las políticas antimigratorias en aquel país del Norte. Empero, el principio funciona igual: Los salarios y la calidad de los empleos mejoran cuando hay más demanda de trabajadores, que oferta de trabajadores.

En ese contexto sugiero que abandonemos las viejas prácticas que multiplican la miseria y que atendamos la advertencia de Ludwig von Mises: El saber acumulado por la ciencia económica forma parte fundamental de la civilización: es el basamento sobre el que se han edificado el moderno industrialismo y todos los triunfos morales, intelectuales, técnicos y terapéuticos alcanzados por el hombre a lo largo de las últimas centurias. El género humano decidirá si quiere hacer uso adecuado del inapreciado tesoro de conocimientos que este acervo supone o si, por el contrario, prefiere no utilizarlo. Si los hombres deciden prescindir de tan espléndidos hallazgos y menospreciar sus enseñanzas, no por ello ciertamente desvirtuarán la ciencia económica; se limitarán a destruir la sociedad y el género humano.


21
Jun 13

“WTF!”, ¿Macuyes y chipilines?

3005_20130621S1Be3A

Sofía Hernández y Karina de Paniagua, diputadas del Partido Patriota (el partido oficial), recomendaron que, ante el alza en los precios de las carnes, la gente debería consumir hierbas como chipilín y macuy.  WTF!  

Cándido leyó la noticia, dejó la pitaya que estaba comiendo y me preguntó: ¿Hay concurso en el PP para superar al precandidato Sinibaldi en cuanto a comentarios babosos?  Y yo mismo me hago la pregunta…¿por qué es que los políticos y sus funcionarios -los pipoldermos de todos los tiempos y lugares- desprecian e irrespetan tanto a los más pobres?   ¡Que los pobres coman insectos!, dijeron hace poco unos burócratas internacionales.  El año pasado a algun brillante se le ocurrió repartir bolitas alimenticias.  Y ahora este par de joyas salen con que, en vez de carne, los pobres coman hierbas.

Claro que no hay nada de malo en comer hierbas; pero una cosa es hacerlo por placer, y otra cosa es tener que hacerlo porque los pipoldermos no sólo consumen la riqueza en el país, sino que no se les ocurre nada creativo para ayudar a crear riqueza.  A mí, por ejemplo, me encantan las tortillas con macuyes, puntas de güisquil, patas de paloma y otras hierbas.  Me encantan el caldo de chipilines, los frijoles parados con chipilines y los tamalitos de chipilín, aunque den sueño.   En cuanto a los insectos, tampoco hay nada malo en consumirlos. De hecho los zompopos de mayo, los escamoles y los caracoles son bocatti di cardinale.  Pero, una vez más: no es lo mismo comerlos por placer, que estar condenado a consumirlos a causa de las malas políticas económicas decretadas por gente como Hernández, Paniagua y sus cómplices.

¡Los efectos de la pobreza no se remedian, sino creando riqueza!  Los efectos de las malas políticas económicas se remedian enmendando el entuerto y con buenas políticas económicas.  Y lo que a mí me indigna es que los pipoldermos prefieren condenar a la gente a comer hierbas e insectos, antes que explorar mejores políticas económicas.

¿Qué es mejor que mandar a la mara a comer hierbas e insectos?

1. Liberar el mercado de la carne.  Si la oferta local es baja y eso eleva los precios; pues que suba la oferta mediante la importación de carne.  Esto es un buen remedio de corto plazo.

2. Eliminar todos los impuestos de importaciones.  ¿Querías un remedio de largo plazo? Este es uno.  Mientras más oferta de productos hay, más bajan los precios.  Los precios bajos hacen que a la gente le abunden sus ingresos.  Eso mejora la calidad de vida de las personas.

3. Flexibilizar el mercado laboral.  Esta es otra buena política económica de largo plazo; y además: ¡La mejor política social es un buen empleo!

La lista puede seguir.  Es criminal mandar a los pobres a comer hierbas e insectos cuando se tiene el poder de eliminar las regulaciones y las barreras que impiden el ahorro, las inversiones, el comercio y la libertad de contratación.

En todo caso, sería mejor que siguieran el consejo de Ludwig von Mises: El saber acumulado por la ciencia económica forma parte fundamental de la civilización: es el basamento sobre el que se han edificado el moderno industrialismo y todos los triunfos morales, intelectuales, técnicos y terapéuticos alcanzados por el hombre a lo largo de las últimas centurias. El género humano decidirá si quiere hacer uso adecuado del inapreciado tesoro de conocimientos que este acervo supone o si, por el contrario, prefiere no utilizarlo. Si los hombres deciden prescindir de tan espléndidos hallazgos y menospreciar sus enseñanzas, no por ello ciertamente desvirtuarán la ciencia económica; se limitarán a destruir la sociedad y el género humano.

La caricatura es de Fo.


03
Abr 13

Corea del Norte eleva el nivel de su retórica de guerra

El momento de la explosión se está acercando rápidamente…la guerra podría empezar hoy, o mañana, dijo un reporte publicado por la agencia norcoreana de noticias reproducido por AFP.  De esa forma la dictadura de Corea del Norte inició una escalada de su retórica de guerra y advirtió que ha autorizado planes para un ataque nuclear a los Estados Unidos de America.

En estas condiciones lo que me vino a la mente es el estupendo libro de mi cuate John D. Lewis, Nothing Less than Victory.

En la obra, John explica que el objetivo de la guerra es derrotar la voluntad de pelear del enemigo; pero que el asunto espinoso es el de cómo lograrlo.  La hipótesis del libro es que las ofensivas militares estratégicas y agresivas son capaces de ganar guerras y de establecer paces firmes y duraderas; en tanto que las maniobras defensivas generalmente conducen a indecisión, estancamiento y a carnicerías prolongadas.  En su libro, John explora seis grandes guerras desde la Antiguedad hasta la II Guerra Mundial y muestra cómo es que los comandantes militeres victoriosos han alcanzado lapaz duradera mediante la identificación de las bases ideológicas, políticas y sociales del enemigo para la guerra; mediante un ataque feroz contra sus objetivos y mediante la exigencia de que el enemigo reconozca su derrota.

John examinó las guerras médicas, las tebanas, la segunda guerra púnica, las de Aurelio para reunificar Roma, la Guerra Civil de los Estados Unidos y la II Guerra Mundial.  El considera que aquellos fueron ejemplos exitosos del uso abrumador de la fuerza, tales como la mutiliación griega del ejército y la armada de Jerjes, la invasión tebana de Esparta y el ataque de Anibal a Italia -así como las tácticas fallidas de defensa incluyendo la política de Fabio, también el retiro de McClelland de Richmond y el apaciguamiento de Chamberlain hacia Hitler.   John muestra que la resistencia para la guerra descansa en los razonamientos, los propósitos morales y el comprimiso de lucha de ambas partes en guerra y en por qué es que una respuesta ofensiva ejecutada rápidamente puede finalizar un conflicto y crear las condiciones necesarias para una paz duradera.

Ludwig von Mises escribió que las guerras modernas no son guerras entre los ejércitos de monarcas.  Son guerras del pueblo, guerras totales. Son guerras entre estados que no les dejan a sus súbditos nada de esferas privadas y que consideran que toda la población es parte de las fuerzas armadas.  Mises también advirtió que la guerra y la civilización son incompatibles, tema que ha de ser ajeno al régimen de Pyongyang.  Por esas razones es que es un imperativo moral que las guerras -si se hacen necesarias- sean breves y que conduzcan a paces duraderas.  Es inmoral que las guerras se hagan largas, penosas y costosas (en términos de vidas y de bienes), si pueden ser evitadas, o detenidas atendiendo las observaciones y siguiendo los consejos de John D. Lewis.

La paz, ¡por supuesto! que es mejor que la guerra; pero es falsear la realidad el hecho de que hay quienes están amenazando con iniciar la guerra y tienen los medios para hacerlo, sin perjuicio de una evaluación objetiva de qué tan seria es la amenaza de Norcorea.  En este caso la obligación moral de los potenciales agredidos es, no sólo responder a una eventual agresión, sino evitar que esta ocurra aún si tuviera que usar la fuerza de forma abrumadora.

…y ¿después del conflicto? Mises nos da otro buen consejo: Derrotar al agresor no es suficiente; lo principal es descartar la ideología que genera la guerra. Si quieres abolir la guerra debes eliminar sus causas.  Lo que se necesita es restringir las actividades de los gobiernos a la conservación de la vida, la salud y la propiedad privada.  Esto es porque, ¿cuáles son las raíces del enfrentamiento con Corea del Norte?  La clave nos la da Ayn Rand: Cuando un gobernante estatista agota la economía de su país, ataca a sus vecinos.   Es su única manera de posponer el colapso interno y prolongar su régimen.  Un país que viola los derechos de sus ciudadanos, no respetará los derechos de sus vecinos.  Aquellos que no reconocen los derechos individuales, no reconocerán los derechos de las naciones: una nación sólo es un número de individuos.


15
Mar 13

Seguimos condenados

Los chapines seguimos condenados. Guatemala ocupa el lugar 133 entre 187 países del mundo, ¡y es el último de Centroamérica! en el índice de desarrollo humano.

Así parece un asunto de estadística; pero lo que aquello significa es que los habitantes del país seguimos sufriendo los efectos de la pobreza –cuando no de la miseria. Quiere decir que la salud, la educación y el empleo, entre otros indicadores de bienestar y desarrollo, son precarios. Quiere decir que los fabricantes de miseria y el establishment han tenido éxito en mantener, ¡vivito y coleando!, el Estado benefactor mercantilista del que viven.

Aquel estado de cosas no debería sorpendernos, aunque sí indignarnos. No debería sorprendernos porque ¿cómo no habría de deteriorarse el índice de desarrollo humano si insistimos necios en políticas económicas y sociales empobrecedoras? ¿Cómo va a mejorar la calidad de vida chapina si se castiga el ahorro, si se persiguen los emprendimientos, si la expoliación no es inmoral entre nosotros y si se incrementan los privilegios?

¿Queremos más bienestar y desarrollo? Sugiero que abandonemos las viejas prácticas que multiplican la miseria y que atendamos la advertencia de Ludwig von Mises: “El saber acumulado por la ciencia económica forma parte fundamental de la civilización: es el basamento sobre el que se han edificado el moderno industrialismo y todos los triunfos morales, intelectuales, técnicos y terapéuticos alcanzados por el hombre a lo largo de las últimas centurias. El género humano decidirá si quiere hacer uso adecuado del inapreciado tesoro de conocimientos que este acervo supone o si, por el contrario, prefiere no utilizarlo. Si los hombres deciden prescindir de tan espléndidos hallazgos y menospreciar sus enseñanzas, no por ello ciertamente desvirtuarán la ciencia económica; se limitarán a destruir la sociedad y el género humano”.

Las necesidades humanas que elevan los niveles de bienestar y desarrollo –salud y educación, por ejemplo– se resuelven multiplicando la riqueza. Y si hemos dedicado años a minarla y obstaculizarla, ¿por qué no habríamos de estar en el lugar 133 de 187?

Columna publicada en El periódico.


04
Nov 11

¡Recuerda el 5 de noviembre!, lanzamiento del Instituto Mises Hispano

El lanzamiento del sitio Web del Instituto Mises Hispano está programada para mañana sábado 5 de noviembre de 2011, fecha de gran significado para quienes están familiarizados con la película V for Vendetta.

El  objetivo principal del Instituto será acercar el pensamiento austriaco y libertario al mundo hispanohablante.

En un mundo estatista, queremos alzar nuestra voz. Es en el campo de las ideas donde se libra la batalla fundamental, la que definirá el destino de nuestra sociedad. Esperamos tenerles a nuestro lado en esta batalla, ayudándonos a difundir los principios de la libertad, dijo mi cuate, Fred Kofman, presidente del Instituto.

Todos los miembros de nuestro instituto, Joakim Kämpe, cofundador y editor; Celia Cobo-Losey Rodríguez, cofundadora y editora; Mariano Bas, cofundador honorario y traductor; y yo, presidente, agradecemos su apoyo informando a sus conocidos de nuestra existencia, y les invitamos a sugerirnos textos o videos, escribir, traducir o a realizar cualquier contribución que deseen. Les invitamos también a unirse a nuestro grupo de Facebook.

La historia, en palabras de Hans-Hermann Hoppe, es determinada por las ideas, sean éstas verdaderas o falsas, y las ideas pueden cambiar instantáneamente. El desenvolvimiento de la humanidad depende de que adoptemos una filosofía congruente con la naturaleza de los seres humanos, seres inteligentes, dotados de libre albedrío que ansían la libertad. Esperamos que se unan a nuestro esfuerzo para que así sea, concluyó.


05
Abr 11

Economía, lógica y matemáticas

Economics, like logic and mathematics, is a display of abstract reasoning, Ludwig von Mises in Human Action.

Muchos lectores de Mises dejan pasar inadvertida esta genialidad del gran austriaco, porque está mal traducida y así, pierde su sentido profundo.  En español dice que La economía, como la lógica y las matemáticas, exige constantemente recurrir al razonamiento abstracto; lo cual no es lo mismo que dijo Lu.

Gracias al amigo, Warren, por la pista.


26
Ene 11

Obama y las reglas de la economía

Las reglas de juego de la economía internacional han cambiado, sentenció el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama.

Y, ¡Ups!, dije yo; puede que las reglas del juego de la economía hayan sido cambiadas.  Lo que no puede, ni debe ser ignorado, es el saber acumulado de la ciencia económica porque, como explicó Ludwig von Mises, el saber acumulado de la ciencia económica forma parte fundamental de la civilización: es el basamento sobre el cual se han edificado el moderno industrialismo y todos los triunfos morales, intelectuales, técnicos y terapéuticos alcanzados por el hombre a lo largo de las últimas centurias.  El género humano decidirá si quiere hacer uso adecuado del inapreciable tesoro de conocimientos que este acervo supone o si, por el contrario prefiere no utilizarlo.  Si los hombres deciden prescindir de tan espléndidos hallazgos y menospreciar sus enseñanzas, no por ello ciertamente desvirtuarán la ciencia económica; se limitarán a destruir la sociedad y el género humano*.

Ojalá que el dictum de Obama, ese de que las reglas del juego han cambiado, tome en cuenta que las nuevas reglas no deberían ignorar las leyes de la ciencia económica.

*Ludwig von Mises. La acción humana. Unión Editorial, Madrid, 2001. P. 1046


06
May 09

Amargura y rencor en la discusión de ProReforma

Así como de repente, una orquesta de artículos contra ProReforma ha hecho su aparición. Como hongos siniestros, cultivados en una matriz de consignas retóricas, los artículos se suceden unos a otros bien diseñados para una clientela ávida de rant & rave, pero lastimosamente poco hambrienta del debate animado, profundo, cívico y académico que una propuesta de esta talla podría generar en esta república en construcción.

No voy a hacer referencias específicas a los artículos, ni a sus autores porque hablar de uno es hablar de todos. Los más, abundan en calumnias e injurias que no valdría la pena mencionar, si no fuera sólo porque sirve para llamar la atención sobre lo bajo que es el nivel de discusión de parte de la mayoría de críticos de ProReforma. Hay demasiadas amargura y rencores en la discusión sobre Pro Reforma. Un escalón más arriba, en este bajísimo nivel de críticas es la que se opone al proyecto porque no es del gusto de todos, o porque no es perfecta…como si algo lo fuera. Y…lo menciono, como digo, sólo para que conste en acta.
En una de las críticas más retorcidas, el autor pretende hacerles creer a sus lectores que la defensa de la vida, la libertad y la propiedad es la defensa de privilegios oligárquicos. ¡Por favor!, ¿cómo sería la existencia de TODOS si no aspiráramos a que nuestras vidas, libertad y propiedad fueran sagradas? ¿Querrá el autor que la vida, la libertad y la propiedad no sean defendidas, ni protegidas, porque él dice que son privilegios oligárquicos? ¿De verdad cree que el derecho a la vida es un privilegio oligárquico? ¡Esto no puede ser en serio! Da miedo saber que alguien cree, de verdad, que el derecho a la vida es un privilegio oligárquico. Seguramente pensando en aquel tipo de argumentos es que Carl Menger escribió que there is no better means to disclose the absurdity of a mode of reasoning than to let it pursue its full course to the end (1).
Las otras críticas con cierta apariencia de más seriecitas no son sino repetición de consignas. Pareciera que hay una matriz en la que se recomienda criticar ProReforma por antidemocrática, o por su concepto de Senado novedoso. Voy a concentrarme en estos dos aspectos para ilustrar el punto.
¿Qué más democrática puede ser una propuesta cuyos promotores solicitan que sea sometida DIRECTAMENTE a los ciudadanos, sin ser tamizada, manipulada, deformada, modificada, o alterada por intermediarios? ¡Vamos, muchá! La idea es que Juan, María, Pedro, Julia, Pancho y Tona, así como otros miles y miles de ciudadanos decidan por sí mismos y responsablemente como ciudadanos si quieren ProReforma, o no. ¿No es eso lo más parecido que puede haber a una democracia directa? ¿Por qué es que los críticos de ProReforma prefieren quitarle la responsabilidad a los ciudadanos, y filtrar la propuesta por medio del establishment en el Congreso?
El Senado no hay modo que lo entiendan; y los peores de ellos creen que es una réplica del concepto senatorial en los Estados Unidos de América, o en los Estados Unidos Mexicanos. Y entonces terminan criticando ProReforma por lo que ellos dicen que es; en vez de por lo que es. En ProReforma, el Congreso y el Senado se ocupan de dos tipos distintos de normativas: uno se ocupa de los mandatos específicos y concretos o thesis, en el sentido Hayekiano; en tanto que el otro se ocupa de las leyes propiamente dichas, generales y abstractas o nomos, en el mismo sentido. ¡Esta es la discusión cívica, jurídica y ética que deberíamos estar teniendo!
A otros les incomoda que los senadores sean electos por períodos de 15 años; ¿alguno se habrá dado cuenta de que en el sistema actual hay diputados que tienen eso y más en el Congreso? ¿Cuánto tiempo tienen Taracena y Crespo, para mencionar sólo dos? ¡Vamos, muchá!
La crítica por la edad de los senadores y la de quienes habrán de elegirlos ha sido llevada al absurdo porque lo que es una disposición para la cámara alta, es tratada por los críticos como si se aplicara para los tres organismos del estado, lo cual es, obviamente, una malintencionada interpretacion de la propuesta. Y con respecto a ese mismo tema, yo me lo pongo así: ¿Qué es mejor, que la gente que tiene 50 años de edad pueda elegir entre sus coetaneos cuyas ejecutorias tiene muchas posibilidades de conocer, o que la gente que tiene 18 años de edad elija entre gentes de 35, 40 o 70 años que no sólo no conoce, sino con quienes no comparte vivencias, experiencias, perspectivas, ni temporalidad? O al revés, que gente de 35, 40 o 70 años elija a algún veninteañero chispudo, cuyas ejecutorias todavía están por verse. ¡Por supusto que no se prejuzga de forma colectivista a grupos etáreos, sino a individuos con cierta característica de edad!, esto debería estar claro, ¿o no?
Hace poco, el bloguero Carlos Mendoza me comentó que es imposible que la propuesta pase en el Congreso tal y como la presentaron. Entonces, ¿para qué tanto esfuerzo? No lo entiendo. ¿Podrías explicármelo?
Pues…no se los demás que firmaron; pero yo no creo que sea imposible. Puede ser que sea difícil y tardado (pero muchas cosas buenas son complejas y llevan su tiempo); puede ser que haya que enfrentar críticas superficiales y fútiles que consuman demasiados tiempo, tinta y bytes; puede ser que haya que repetir arguentos docenas de veces y de docenas de formas distintas, para luego recibir sólo injurias y para sólo escuchar prejuicios. A la larga y en la medida en que la haya, la discusión cívica habrá valido la pena, y…si más personas leen y entienden la propuesta, la ola crecerá y crecerá porque ¿puede usted seguir esperando a que los mismos tengan los resultados de siempre? Yo digo como la publicidad de Adidas®: Imposible is nothing.


30
Ene 09

Wachik’aj, las ideologías y ProReforma

Sigo comentando las criticas que el blog Wachik’aj le hace a ProReforma; y otro tema que abordó Martín es el de las ideologías.

Curiosamente, Martín se queja de que los chapines no estamos acostumbrados a debatir los argumentos; pero su exploración sobre el tema de las ideologías se pierde en distracciones y ofensas. Por ejemplo, cuando acusa a los promotores de ProReforma de mentir y de engañar, y hasta de algo tan absurdo como de querer ocultar que muchos de nosotros somos libertarios. ¡Esto es el colmo!, porque aunque yo no voy hablar por los demás promotores de ProReforma, ¿quién ignora que soy libertario? ¡Yo presumo de ser libertario! De hecho, hace ratos le tuve que explicar, a Martín, las diferencias entre los neoliberales y nosotros los libertarios.

Martín abusa, porque ¿por qué es que gente como Manuel F. Ayau iba a no aceptar que es libertario? ¡Hasta las piedras saben que Ayau, y docenas de promotores de ProReforma somos libertarios, paleoliberales, liberales clásicos, objetivistas, austriacos, u otras cosas parecidas! Martín abusa cuando clama: “Mentira. Acepten que todos son libertarios. No engañen”. Abusa porque trata de cuentearse a sus lectores, haciéndoles creer que los promotores de ProReforma hacen y dicen, lo que sólo él dice que hacen y dicen.

W se queja de que los chapines no estamos acostumbrados a debatir argumentos; pero, ¡Chispas!, si eso no le gusta (y yo comparto su disgusto), ¡que no lo haga él! ¡Que discuta argumentos, y que se deje de falacias ad hominem! Usted perdonará que le dedique tantas líneas al tema; pero aunque este tipo de recursos ofenden a la inteligencia y arrastran el nivel de las discusiones, vale la pena ocuparse de ellos para ponerlos en evidencia.

Ahora entremos en materia.

Es totalmente cierto que los libertarios, liberales clásicos y afines defendemos la vida, la libertad y la propiedad; es cierto que sostenemos que el poder del estado debe ser restringido; es cierto que no aprobamos que leyes concretas y específicas violenten aquellos derechos y la esfera de acción privada de las personas. ¿Con qué está, usted de acuerdo?

Pregunto, porque ¿cómo sería una sociedad en la que la vida, la libertad y la propiedad de las personas no fueran respetadas? ¿Le gustaría, a usted, vivir en una sociedad así? ¿Le gusta, a usted, vivir en una sociedad así?

Pregunto, porque lo de las leyes tiene que ver con algo que usted tiene que decidir. ¿En dónde prefiere vivir, en una sociedad en la que usted pueda hacer todo lo que desee, excepto aquellas cosas que por ser violatorias de los derechos individuales estén prohibidas por la ley; o en una en la que usted sólo pueda hacer lo que está permitido por la ley, aunque lo que vaya a hacer no viole los derechos de nadie? De esto se trata la distinción entre normas generales y abstractas, frente a las que son específicas y concretas. ¿Prefiere vivir en una sociedad en la que las leyes prohíban y castiguen las conductas criminales y el fraude; o en una en las que las leyes controlen, dirijan, especifiquen, y ordenen? ¿Prefiere vivir en una sociedad de personas libres, o en un hormiguero?

Yo quisiera saber qué prefiere W; porque, al parecer, su autor cree que aquellas aspiraciones libertarias son ideología. Y, ¡ay Martín!, ¿dónde están tus argumentos que tanto extrañas en otros?

Si uno va a un diccionario corriente, ideología es “la manera de pensar de cada uno[1]”; pero una simpleza así no es digna de Wachik´aj. ¿Por qué no exploramos mejor, y con profundidad, lo que es una ideología? Según Walter Scott, Napoleón despreciaba las ideologías porque, “sólo podían ejercer influencia sobre jovenzuelos de cerebro inflamado[2]”.

Dicho lo anterior, veamos dos visiones encontradas acerca de las ideologías, que sí vale la pena explorar en este contexto:

Ayn Rand explica que “una ideología política es un conjunto de principios apuntados a establecer o mantener un cierto sistema social; es un programa de acción de largo alcance, con los principios sirviendo para unificar e integrar pasos particulares en un curso coherente [3]”. En este sentido, como ProReforma es un proyecto de largo plazo que busca establecer normas que faciliten un sistema social más justo, y como se basa en principios unificadores como el respeto absoluto a los derechos individuales y a la igualdad de todos ante la ley, pues…bien podría responder a aquella definición de ideología. Sin embargo, la corriente de libertad que prevalece entre los promotores de ProReforma es otra. Ludwig von Mises, nos dice que las ideologías “son doctrinas sobre la forma de comportarse, es decir, sobre los fines últimos a que el hombre debe aspirar durante su peregrinar por la tierra[4]”.

¡Es en este sentido, austriaco, en el que ProReforma no es, ni puede ser ideología! De hecho, es en este sentido que el libertarianismo no puede ser ideología. Porque en tanto que a las ideologías les importa mucho orientar los fines individuales de las personas hacia los presuntos fines de la sociedad; al libertarianismo los fines no le interesan. Dice Mises que “puesto que nadie puede reemplazar los juicios de valor del sujeto en acción por los propios, es inútil enjuiciar los anhelos y las voliciones de los demás. Nadie está calificado para decidir qué hará a otro más o menos feliz. Quienes pretenden enjuiciar la vida ajena, o bien exponen cuál sería su conducta de hallarse en la situación del prójimo, o bien, pasando por alto los deseos y aspiraciones de sus semejantes, se limitan a proclamar, con arrogancia dictatorial, la manera en que el prójimo serviría mejor a los designios del propio crítico[5]”.

¡Más claro, no canta un gallo! En este sentido, en el Misiano, las ideologías se ocupan de los fines y del camino que ellas conocen para llegar a ellos; ya los libertarios, liberales clásicos y afines lo que nos interesa son los medios. Nos interesa saber si son idóneos, o no. Y ahí nos quedamos. Los que apoyamos ProReforma creemos que el proyecto es un medio atinado para conseguir una sociedad más justa, en la que cada cual pueda perseguir y alcanzar sus fines particulares, siempre y cuando no perjudique a terceros. Y ahí nos quedamos. No nos interesa imponer fines, ni señalar caminos. Eso se lo dejamos a las ideologías (en el sentido napoleónico y en el sentido misiano), de las cuales desconfiamos; y más si son totalitarias. Esto es porque como escribió Hannah Arendt “a lo que aspiran las ideologías totalitarias no es a transformar el mundo exterior o a transmutar revolucionariamente la sociedad, sino a transformar la propia naturaleza humana[6]”. Y en cambio, el libertarianismo respeta la naturaleza humana; con sus imperfecciones y todo.

En cuanto a sus objetivos, ProReforma explica claramente que “lo único que pretendemos es que impere el Derecho y la igualdad ante la ley para que todos los guatemaltecos, gobernantes y gobernados, con mismos derechos y obligaciones, vivamos en un país donde impere la paz, la justicia y la prosperidad”. ¿Está usted ideológicamente de acuerdo (en el sentido randiano), o en desacuerdo con estos planteamientos? En serio…¿quién puede estar en desacuerdo?

Ah, como quisiera que este fuera el tono de las discusiones sobre ProReforma –sin ninguneos, ni falacias-. Francamente me lo disfrutaría mucho más, si el asunto se tratara de argumentos. Eso sí, con todo y todo, seguiré comentando las críticas de Martín.

[1] Rances, diccionario ilustrado de la lengua española. Editorial Ramón Sopena, Barcelona, 1976. P. 403
[2] Alberto Méndez Martínez. Fundamentos generales de la ciencia política. B.Costa-Amic Editor, México, 1972. P. 206
[3] Ayn Rand. Capitalismo: el ideal desconocido. Grito Sagrado Editorial, Buenos Aires, 2008. P. 289
[4] Ludwig von Mises. La acción humana. Unión Editorial, Madrid, 2001. P. 214
[5] Ludwig von Mises. Ibidem. P. 24
[6] Hannah Arendt. Los orígenes del totalitarismo. Taurus Ediciones, Madrid, 1974. P. 556.


29
Sep 08

No hubo rescate…Una lección

Ahora que el Congreso de los Estados Unidos de América rechazó el plan de rescate financiero del Secretario del Tesoro, Henry Paulson, me he acordado de un importante episodio en la Historia de la Revolución Americana.

Durante el debate de la Asamblea de Carolina del Norte, mientras se discutía si se deberían, o no tributos para financiar la Guerra de Independencia, también se discutió el principio de No taxation without representation, uno de los temas principales que inspiran aquella Revolución.

Del funcionamiento de aquel principio pivotal hemos visto hoy un importante ejemplo: En los EUA, los políticos no pudieron, de un plumazo, asignar $700 mil millones para el pretendido rescate financiero. La desafortunada iniciativa -que talvez sea aprobada, luego- ha sido rechazada en primera instancia; y los políticos y los empresaurios que esperan que se haga realidad, tendrán que sudarla y empujarla.

Es bueno que así sea; primero por respeto a un principio importante, y luego, porque lo ideal es que aprendamos de lo errores. Y para eso, esta cita de Ludwig von Mises es una buena vía para empezar:

La expansión crediticia es obra del gobierno. Esa expansión crediticia es el arma principal con que los gobernantes cuentan en su lucha contra el mercado. Les permite conjurar aparentemente la escasez de capital y reducir el interés. Sobre esta base financian la máxima prodigalidad en el gasto público, alimentan euforias alcistas aparentemente inacabables y, según dicen, hacen próspero a todo el mundo…Pero, en definitiva, la expansión crediticia empobrece a la gente.

Esta cita, que parece mandada a hacer ad hoc, para los tiempos en que vivimos, es de La acción humana…que es una obra de