18
Feb 13

Libertad de expresión, “Plaza pública”, e impostura

Estoy de acuerdo con la idea de que los medios de comunicación -incluidos los masivos- existen para el ejercicio de la libertad de expresión de sus propietarios; y por eso creo que no se debe limitar la existencia de medios de comunicación.  The more, the merrier; porque así los hay para todos los gustos.  Creo, también -pero esta es una consideración más mercadológica, que de otra naturaleza- que a los medios de comunicación que tienen pretensiones de ser masivos, les conviene ser diversos.  Y a los usuarios nos conviene que compitan.

Estoy convencido de que cuando los propietarios de un medio de comunicación deciden publicar algo, o no, lo que hacen es ejercer su derecho de propiedad y que esa decisión no constituye censura.  El propietario tiene derecho a decidir qué ideas va a apoyar con sus recursos, y qué ideas no.  Y ya que hay ideas buenas, e ideas malas, no considero que sea algo virtuoso financiar, o apoyar la diseminación de las ideas malas.  Es más, creo que eso es intrínsecamente malo.  El buen periodismo debe ser objetivo; pero…¿tiene que ser imparcial?

Dicho lo anterior no me parece que Plaza pública haya cometido censura cuando su director, Martín Rodríguez tomó la decisión de quitar una columna de opinión y cerrar el blog: La vida parcialmente examinada, compartido por Walda Salazar y Oscar Pineda.  El director de aquel medio actuó en defensa de los intereses de los propietarios del diario y de sus patrocinadores.  El diario es de los jesuitas y estos tienen derecho a pedirles a sus empleados y a sus colaboradores que no critiquen a la Compañía, ni al Papa, ni al Vaticano.

Y hasta aquí llegaría la cosa si no fuera porque Plaza pública se presenta como paladín de la libertad de expresión sin compromisos con los poderes, ni con los patrocinadores o anunciantes.  Con respecto a la relación entre el periodismo y los patrocinadores, el 9 de marzo de 2012 el diario publicó un editorial titulado El periodismo y la censura empresarial.  En esa pieza el diario afirmó que  uno de los problemas más profundos de la libertad de expresión en una democracia y la consideración del derecho a la información como un bien público para la sociedad de Guatemala y Centroamérica: la censura empresarial y la autocensura de los medios.

“Plaza pública” surgió…porque un grupo de periodistas estábamos frustrados con los límites a la libertad de expresión y de prensa que existen en los medios tradicionales a la hora de abordar …el papel del sector privado en nuestro país.

Los periodistas y los medios en Guatemala nos legaron en 25 años una democracia en la que le perdieron el miedo a fiscalizar a los políticos y a los militares, pero nos heredaron también una gran deuda en cuanto a describirnos al resto de poderes en la sociedad, empezando por los más poderosos, los empresarios. Y es que, contrario a las restricciones imaginarias construidas por el discurso conservador, la cosa pública, el interés público, eso que debe ser discutido y abordado por una sociedad, no se limita a las acciones y a los actores del Estado.

En la democracia guatemalteca y su libertad de expresión –abortada en el siglo XX y amordazada desde el Estado al amparo de la elite conservadora– es comprensible que la alerta permanente para evitar censuras dirija sus reflectores a los políticos y al Estado. No está de más.

Pero desde esta tribuna…queremos apuntar otros reflectores hacia la censura que ejerce fuera de micrófonos parte del sector privado sobre el periodismo en Guatemala y que no tiene que ver con la línea editorial de los medios, línea que en muchos casos, da buen y legítimo cobijo a los intereses patronales. Es algo cotidiano que ante un cuestionamiento de parte de un reportero, un empresario llame al dueño del medio para vetar artículos que considera que pueden afectar a las aspiraciones de su empresas, o de sus amigos, casi siempre con éxito. O incluso llegar al extremo de que telefónicas tengan el poder de vetar cartas de los lectores que sean críticas con sus servicios.

En aquellas líneas, Plaza pública daba la impresión de ser un medio que estaría libre de la censura, o autocensura que supuestamente ejercen los poderosos, los dueños, los anunciantes y los patrocinadores.  Daba la impresión de que se erigía frente a los lectores un medio de comunicación al que no frustrarían los límites a la libertad de expresión que ejercen los poderosos y los conservadores.  Daba la impresión de que sus reflectores no iban a apuntar sólo a las acciones de los políticos y del estado, sino que iban a ser de más amplio espectro.  Daba la impresión de que ninguno de sus colaboradores iba a recibir llamada alguna de propietario alguno  para vetar artículos que perjudicaran sus intereses, o los de sus amigos.  Y daba la impresión de que, si eso llegara a suceder, el que llamara no iba a tener éxito.

Pero qué va.  Ahí está que no.  Ahí está que era impostura.  Ahí está que a Plaza pública, como a cualquier otro medio de comunicación masivo, tiene que pensar dos veces si se mete con sus propietarios, con sus intereses, con los amigos de sus propietarios, con los socios de sus propietarios, ni con sus intereses.  Y si se mete…tiene que enfrentar las consecuencias.

Más valiente y cabal hubiera sido que Plaza pública fuera sido objetivo y que no se hubiera puesto ínfulas de paladín contra los poderes, ni contra los intereses de los propietarios y patrocinadores de otros medios.  Mejor hubiera sido que, desde el principio, hubieran dicho que aunque no reconocían el derecho que los anunciantes tienen de decir que ideas patrocinan y qué ideas no patrocinan, si reconocían la facultad de los jesuitas a decidir qué ideas patrocinan y qué ideas no.  Hubieran dicho, desde el principio, que no creían que los propietarios y anunciantes de otros medios tuvieran el derecho de negarle espacio y tiempo a nadie; pero que esa creencia exceptuaba a los jesuitas, al Papa, al Vaticano y a sus intereses.  Así la gente no se hubiera confundido y las cosas hubieran sido claras, respetuosas y transparentes; sobre todo para sus lectores, y también para Salazar, Pineda y otros colaboradores.

Al final de cuentas Plaza pública no va a morder la mano que le da de comer; porque si lo hace, y ad majorem dei gloriam, un jesuita va a llamar a Martín para recordarle que en ese medio no se debe criticar a los dueños, ni a los patrocinadores.


23
Oct 12

Recordatorio sobre los anónimos

Carpe Diem es un espacio privado de uso público. Respeto la libertad de expresión; en el entendido, claro, de que libertad y responsabilidad son dos caras de la misma moneda. Eso significa que quien quiera hacer uso de este espacio debe identificarse. No sólo por responsabilidad —que ya es bastante—, sino por un mínimo de bonhomía. Los pseudónimos, las iniciales, los enlaces que no funcionan y otros trucos serán tratados como los anónimos, porque al final el caso es el mismo: no hay responsabilidad.

Por favor tomen la advertencia en serio. Recientemente recibí dos anónimos que publiqué por tres razones: uno era muy interesante y comedido; y otro era hepático, grosero y absurdo. A veces me hago el de la vista gorda para animar un diálogo si las ideas son interesantes; y a veces me gusta exponer la condición miserable de algunos pusilánimes. A veces, también, pasa que cuando estoy haciendo dos o tres cosas a la vez, se me cuela algún anónimo, pero esa no es la norma y, si lo encuentro, lo borro.

En Carpe Diem uno es responsable de sus opiniones; y los anónimos no lo son. Algunos creen que los anónimos tienen derecho a expresar su opinión y yo definitivamente comparto ese criterio; pero en su espacio, con su dinero y en su tiempo. Aquí en Carpe Diem sólo tienen posibilidad de ser publicados quienes están dispuestos a hacerse responsables de sus opiniones.

Una nota final: en este espacio se sigue la máxima que dice Do not feed the troll.


10
Oct 12

“Carpe Diem” celebra aniversario

Carpe Diem, este espacio, de periodismo de reflexión por la libertad y la razón, cambió de look.  Esto es porque ahora, en octubre, celebro 6 años de publicar el blog, casi a diario.   Hay 5,485 entradas.

Gracias miles a los visitantes, y a los que dejan comentarios (siempre que tengan la bonhomía de identificarse y que no insulten a las personas a las que les tengo cariño y respeto).  Gracias a los que están suscritos y a los que leen las entradas en Facebook y en Twitter.  Gracias a los que se ríen, se enojan y lloran conmigo.  Gracias a los que me mandan enlaces, fotos, vídeos y otros materiales.

En 6 años de bloguear he aprendido un montón y no es fácil enfrentarse todos los días a un público exigente.  Unos porque con ellos comparto valores y detectan cuando incurro en inconsistencias; y otros porque no comparto valores con ellos y me exigen que piense mejor mis argumentos.

Este blog nació porque pensé que era bueno publicar mi columna -que ahora es publicada generosa y semanalmente por el diario guatemalteco  El Periódico– en un rincón propio del ciberespacio.  Existe porque, en Filosofía: quién la necesita, mi filósofa favorita, Ayn Rand recomendó:  Si a usted le interesa seriamente luchar por un mundo mejor, empiece por identificar la naturaleza del problema.  La batalla es ante todo intelectual (filosófica)…en una batalla intelectual, no es preciso convertir a todo el mundo.  La historia fue hecha por minorías, o, más precisamente, por movimientos intelectuales los cuales son hechos por minorías…No deje pasar una oportunidad para expresar sus puntos de vista sobre las cuestiones importantes…Si alguna vez se implanta una dictadura en este país, será por la negligencia de aquellos que guardaron silencio.

Carpe Diem significa Apodérate del día y resume bien mi visión del mundo. La libertad es el valor fundamental que guía mi vida y mis reflexiones en este espacio. Vivo en Guatemala, un país que aún está por ser construido y en el que los derechos individuales y la igualdad ante la ley tienen una existencia precaria. Por eso, aquellos son mis temas favoritos para estos comentarios. Con todo y todo, este espacio existe al amparo del artículo 35 de la Constitución de la República; y del 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (por si acaso), en ejercicio de mi libertad de expresión. Me gustan la cocina, la lectura y la compañia de mi famila y de mis amigos. También me gusta pasar tiempo conociendo mi país y a su gente. Al perpetrar Carpe Diem -un espacio políticamente incorrecto- comparto con mis lectores algunas reflexiones y experiencias en busca de lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico. ¡Por la libertad y la razón!

¡Gracias por visitar Carpe Diem!


13
Mar 12

¿Para qué sirven los relatores de la ONU?

Hoy, José Raúl González nos cuenta sobre la zafada de alfombra que Frank La Rue -relator de la libertad de expresión de la ONU- les hizo a los periodistas guatemaltecos Sylvia Gereda y Pedro Trujillo.  La Rue, calificó de falsedades y mentiras (sin fundamento alguno) el trabajo periodístico de ambos periodistas que puso en evidencia que las embajadas de Suecia y Noruega financian a grupos delincuenciales.

A La Rue le bastó que el enviado diplomático de Suecia dijera que lo publicado por los periodistas no era cierto, para darles la espalda y intentar desacreditar a dos periodistas prestigiosos.

José Raúl se pregunta, y yo me adhiero a la pregunta, si el Relator es un vocero de los gobiernos que le patrocinaron sus aventuras de cuando colaboraba con la guerrilla marxista-leninista, o si es un verdadero defensor de la libertad de expresión.

Yo digo que son una plaga los relatores o burócratas internacionales que simpatizan con causas totalitarias y colectivistas.  Ponerlos a cuidar los derechos individuales es tan absurdo como amarrar chuchos con longanizas.


12
Abr 11

“Carpe Diem”, la blogósfera y APEE

Junto a un grupo destacado de blogueros, ayer participé en un panel titulado The Institutional Evolution of the Blogosphrere, durante la Conferencia de la Association of  Private Enterprise Economic Education.

Los temas abordados fueron los objetivos de las bitácoras involucradas, el éxito que han conseguido, y la evolución de los blogs.  Hablamos de cómo ha cambiado la blogósfera y qué tan efectiva es en la discusión de temas propios de la economía y la política.  También exploramos algo del futuro.

Yo relaté cómo es bloguear en un país en el que los derechos individuales son precarios y en el que hay una administración muy interesada en controlar la libertad de expresión.

Los blogueros participantes fueron Arnold S. King, de EconLog; Michael C. Munger, David R. Henderson y Edward J. López, de Division of Labour; Art Woolf, de Vermont Tiger; y yours truly, de Carpe Diem; moderados por Amy M. Willis, del Liberty Fund.

Hoy actuaré como Chair en un panel llamado The Place of Economics in Education.


12
Mar 11

Hoy es el Día mundial contra la censura en Internet

La celebración, cada 12 de marzo del Día mundial contra la censura en Internet, les rinde homenaje a los usuarios de la Red que viven y luchan en países donde hay censura y a su lucha por la libertad en Internet.  Países como Cuba, China y otros.  La importancia de Internet en estos entornos es fundamental porque el resto de medios están controlados por los políticos y sus burócratas.

Con respecto a la censura, Ayn Rand explicó que:   “Censorship” is a term pertaining only to governmental action. No private action is censorship. No private individual or agency can silence a man or suppress a publication; only the government can do so. The freedom of speech of private individuals includes the right not to agree, not to listen and not to finance one’s own antagonists.

Por supuesto que si un no entiende la naturaleza de la propiedad privada, no puede entender la de la libertad de expresión; y eso hace que algunas personas crean que el ejercicio de su libertad de expresión debería obligar a otros a darle espacio, e incluso hasta financiarla.

Aquí en Carpe Diem, que es un espacio privado de uso público, se entiende por libertad de expresión el derecho que tiene cualquier persona de expresar sus ideas, valores, propuestas, opiniones, y otros.  Eso significa que el propietario de Carpe Diem (o sea yo) tiene el derecho de decidir el contenido que  considera verdadero, falso, útil o inatingente.   Si un lector o usuario acepta las reglas de participación -identificarse y hacerse responsable; no agredir, ni usar falacias ad hominem contra personas ni organizaciones a las que les tengo cariño y respeto; y no tollear– entonces puede hacer uso del espacio. Carpe Diem reconoce la libertad de expresión que tienen los irresponsables, irrespetuosos y trolles, siempre que lo hagan en sus propios espacios, con su propio tiempo y con sus propios recursos.  Que se consigan sus propios seguidores…y sus propios trolls.

09
Feb 11

La libertad de expresión, las falacias y el engaño

En este espacio se recibe, con frecuencia, la visita del lector Carlos Fajardo.  Y con la misma frecuencia que el visita Carpe Diem, se le publican sus comentarios.  Esto es a pesar de que, en ellos, el visitante acude generalmente a prácticas que en el boxeo equivalen a los golpes bajos.  En ese sentido, Fajardo abusa de la hospitalidad que recibe en este espacio.

Para muestra, un botón: el más reciente de aquellos golpes bajos es el que usó cuando comentó la entrada que se titula Pacto político, atol con el dedo y el emperador desnudo.   En ella, al criticar la distinción que hay entre democracia y república, Fajardo quiere hacer creer, a los lectores, que dicha distinción es un huevo de serpiente y que quienes distinguimos entre ambos no nos atrevemos a definir.

Fajardo, también, acude múltiples tipos de falacias -generalmente ad hominem– para descalificar lo que no puede desvirtuar con argumentos válidos.

Lo de que quienes distinguimos entre democracia y república no nos atrevemos a definir ambos términos es mentira; fácilmente evidenciada por el hecho de que Aristóteles hizo la distinción en La República; y los liberales más modernos, como Alexis de Tocqueville, en La democracia en América,  también hicieron la distinción.  Autores del siglo XX, como Ludwig von Mises y Friedrich A. Hayek también han escrito sobre el asunto. Y, por cierto, no estoy de acuerdo con el segundo en sus ideas sobre la democracia. Pero eso es otro par de zapatos.

En términos contemporáneos, autores como Edward Cline, Walter Williams, Glenn Woiceshyn, Alexander Marriott, Amit Ghate, Allen Forkum, Jessica Nappi y Carter Laren, entre otros, han abundado en el tema.  Hace pocas semanas Marta Yolanda Díaz-Durán y Warren Orbaugh, en Todo a pulmón, hicieron un programa completo al respecto.

¿De dónde saca Fajardo que los liberales no definimos las diferencias entre democracia y república?  ¿Por qué trata de engañar a los lectores? ¿Por qué?

Hasta ahora le he tenido paciencia a Fajardo y he publicado su retórica; pero cuesta tenerle paciencia. Verán los lectores:  Carpe Diem es un espacio privado de uso público.  Respeto la libertad de expresión de Fajardo y de todos, pero me pregunto: ¿estoy moralmente obligado a prestar mi espacio para que él, o cualquier otro lector, use falacias y distorsione la realidad con quién sabe qué propósitos? Y la respuesta es que no.  No.

Respeto la libertad de expresión de Fajardo y de cualquiera otro; pero -como corresponde- ejercida en su propio espacio, con sus propios recursos, y con su propio tiempo.  Invito a Fajardo, por ejemplo, a que establezca un blog propio y que desde ahí, con toda libertad, se exprese cuanto quiera y como quiera y contribuya al diálogo como pueda.  Nunca me atrevería a negarle su derecho a la libre expresión en su espacio y con sus recursos; pero puedo reservarme el derecho a negarle el uso de mi espacio y de mis recursos.

Verán los lectores: un derecho se basa en un pacto voluntario y su ejercicio implica las obligaciónes de no dañar a otros, ni infringir cargas a nadie con él.  De esa cuenta, en Carpe Diem no me siento obligado a cargar con falacias repetidas, repetidas y repetidas.  Ni a patrocinarlas.

Cuando en una sociedad unos se atribuyen derechos, a costa de obligar a otros, esa sociedad vive bajo un doble estándar moral que mina la cooperación social pacífica que es el cimiento de la mismísima sociedad.  No estoy, ni puedo estar, obligado a prestarle mi espacio y mis recursos a la repetición de falacias que tergiversan los principios y los valores que aprecio.

¡Bienvenido el diálogo!; pero, por favor, sin falacias y sin distorsiones retóricas deliberadas y repetitivas.


28
Ene 11

“Todos los tiranos se abrazan como hermanos…” 2

Sigo a @yoanisanchez en Twitter y dos de sus twits más recientes me han llamado mucho la atención.  El primero dice Estrategia repetida: mientras algo estremecedor ocurre afuera, los represores internos aprietan los tornillos en la Isla.  Este me puso a pensar en que, a la dictadura cubana, seguramente no le conviene que los habitantes de la Isla conozcan lo que está ocurriendo en el Oriente Medio.  Y todo esto que está sucediendo en Túnez, Egipto y Yemen, me recuerda lo que ocurrió en Polonia, Alemania oriental, Hungría, Checoslovaquia, Albania, Rumanía y toda Europa del Este allá por 1989.  ¿Será que lo que está ocurriendo en el Levante es tan viral como lo que ocurrió en el bloque soviético? ¿Será que se puede contagiar a otras sociedades sometidas a la dictadura.

Esto último me lleva al segundo twit de Yoani: SMS de Dagoberto Valdes: Parece que algo se mueve en toda #CubaA pocos dias de 1er aniversario de #OZT El alma de la Nacion es irreprimible.

En Cuba, los SMS juegan un papel importante para la comunicación entre los ciudadanos y para denunciar a la dictadura.  ¿Es posible que la revolución de Facebook, Twitter y los SMS alcance a La perla de las Antillas?

Como dice la canción de Ana Belén: Todos los tiranos se abrazan como hermanos; pero, ¿podrán los tiranos resistir la revolución de Facebook, Twitter y los SMS?

En Medio Oriente, sin embargo hay un caveat con dos partes:  Primera, es que allá están clamando por democracia; y no por un sistema republicano.   Segunda, es que las revoluciones se sabe quién las empieza; pero no quién las termina.  Y allá, en aquella región del mundo, la amenaza de que las revoluciones sean recogidas por el fundamentalismo islámico es una realidad que ser tomada en consideración.


28
Ene 11

Egipto de vuelta al tiempo de las pirámides

Más de 16 millones y medio de usuarios de Internet, en Egipto, fueron desconectados de la Internet, los SMS y de la telefonía móvil, cuando el régimen de Hosni Mubarak ordenó el corte de aquellos servicios en todo aquel país africano.  Primero fueron Facebook y Twitter, y luego fueron la Internet y las redes de telefonía.

Esta decisión -sin precedentes- fue una acción legal, claro, porque ahora las dictaduras se aseguran de contar con los instrumentos de legislación necesarios para aplastar las libertades de las personas, sin tener que acudir a la fuerza como primera instancia.  ¡Por eso es que hay que tener cuidado con la legislación que les permitimos aprobar a los que ejercen el poder temporalmente!

Curiosamente, el manotazo del régimen de Mubarak ha resucitado la importancia de una tecnología y una actividad de comunicaciones que, aunque ya habían demostrado su valor en casos de emergencias, también es cierto que habían sido rebasadas y habían quedado como reservadas para connoisseurs: la de los radioaficionados.

Los radioaficionados egipcios son, ahora, él último recurso para mantener vivas las redes de comunicación que les permiten a los habitantes de aquel país -y a los que observamos lo que allá está pasando- tener información de primera mano acerca de cómo evoluciona la rebelión contra la dictadura y que acciones toma esta contra su gente.

Aaaaah, ¿qué sería de las dictaduras -y de los dictadores wannabes– si no pudieran eliminar la Prensa independiente y las opiniones que las cuestionan? Eso sí; al final, la tecnología que empodera a los individuos y les disminuye a los políticos la posibilidad de controlar la información es la que les permite a las personas defenderse de la dictadura.


27
Ene 11

Facebook y Twitter peligrosos para los tiranos

Facebook y Twitter son peligrosos para las dictaduras.  Lo vemos ahora en Egipto y lo vimos en Irán.  El hermano de mi amiga Carolina y su familia viven en Cairo; y hoy, su cuñada llamó a mi amiga para contarle que el régimen de Hosni Mubarak había prohibido aquellas redes sociales y que, aunque por el momento habían Internet y correo electrónico, era posible que estos también fueran prohibidos.

Facebook y Twitter empoderan a los ciudadanos y a los tributarios más allá de lo que los políticos que controlan el poder están dispuestos a tolerar.

Antiguamente los tiranos y los tiranos wannabes censuraban -o compraban- a los diarios, radios y televisión que podían.  Recuerdo haber oído, una vez, la historia de que la dictadura de Myanmar había condenado a ocho años de prisión a alguien que tenía un fax allá por los años 90.  Ahora, cuando cada ciudadano y cada tributario es su propio transmisor de ideas en las redes sociales, estas son el blanco de los rencores y de las iras de los que quieren tener el control absoluto de las poblaciones sobre las que ejercen el poder.

No nos extrañe, pues, que Hugo Chávez y alguno de sus admiradores quieran censurar Facebook y Twitter, cuando no el correo electrónico. En momentos de pánico, no es extraño que los tiranos wannabes la agarren contra facebookeros y twitteros.

Cuando se trata de defender la república y el estado de derecho, en dictaduras y en dictablandas, Twitter y Facebook han probado ser instrumentos poderosos.  Pero, como todo instrumento, debe ser usado y aprovechado.  De nada sirve que están ahí…si en vez de ciudadanos hay súbditos, y si en vez de actuar como tigres, las personas actúan como ovejas.