18
Mar 10

Los mismos seguirán siendo los tributarios

Porque es más fácil, una vez más la Administración se ensañará con los trabajadores y la clase media. Una nueva propuesta de reforma fiscal elaborada por el Ejecutivo y enviada al Congreso incluye cambios al impuesto sobre los rendimientos del capital o Impuesto Sobre la Renta, que afectarán principalmente a los trabajadores en relación de dependencia o asalariados y a las micro, pequeñas y medianas empresas inscritas, en su mayoría, en la Superintendencia de Administración Tributaria bajo el régimen general simplificado.


Los asalariados no podrán hacerse el quite porque a ellos la Administración les quita la plata antes de que siquiera vean el cheque; los ricos estarán a salvo porque pueden pagar equipos de contadores y de abogados para defenderse; y los más pobres…seguirán sin empleo, seguirán en la informalidad y seguirán pobres.

Si la Administración se sale con la suya, la ideología socialdemócrata habrá prevalecido (otra vez) pero las cosas seguirán igual. ¿Y la corrupción, y la mala administración, y el desperdicio? Igual de bien. Gracias.

16
Mar 10

Impuestos ¿a sangre y fuego?

De no lograr acuerdos en abril, el Ejecutivo impondrá los tributos, con o sin consenso del Comité Coordinador de Asociaciones Comerciales Industriales y Financieras, afirma Catalina Soberanis, coordinadora del Sistema Nacional de Diálogo Permanente y ex ministra de la Administración de Vinicio Cerezo.

Yo digo que lo mejor que puede pasar es que el sector privado organizado se retire del diálogo y deje de legitimar las pretensiones tributarias de Los Colom.

Primero, para no incurrir en lo que se conoce como la sanción de la víctima; misma que ocurre cuando uno acepta ser sacrificado por el pecado de crear valor; y contribuye con el sacrificador. Si el alza a los impuestos que quieren Los Colom es inmoral y va a causar daños graves a todos los guatemaltecos -no sólo a los empresarios del Cacif- lo que corresponde es que estos dejen de legitimar el supuesto diálogo, que lo denuncien y que obliguen a la Administración a admitir que siempre ha estado dispuesta a usar la fuerza, si es necesario, para extraer más recursos de los tributarios (que no son sólo los del Cacif).

Segundo, porque si no va a haber una reforma técnica; precedida por

1. Acabar con la corrupción;
2. Acabar con el desperdicio y la mala administración; y

3. Acabar con las partidas presupuestarias que sirven para satisfacer las necesidades particulares de grupos de interés específicos que se sirven del presupuesto.

Mal harían los empresarios organizados en prestarse a bendecir las pretensiones impositivas de Los Colom. Al final de cuentas, si Sandra Evita y Alvaro San Nicolás quieren más plata de los tributarios, lo que corresponde es preguntarles si están dispuestos a aumente el costo de tener gobierno y la carga que pesa sobre sus espaldas, ¡a todos los tributarios! y no sólo a los más ricos entre ellos.


07
Mar 10

Lo bueno, lo malo y lo feo de la visita de Clinton

Lo bueno: Estamos trabajando en apoyo de estos esfuerzos hacia una reforma, para aumentar la transparencia, dijo la secretaria de Estado, Hillary Clinton; un mensaje muy atinado desde dos perspectivas. La primera, es que es inaceptable hablar de aumentar impuestos si antes la administración no les demuestra, a los tributarios, que maneja con transparencia, responsabilidad y honradez el dinero que ya recibe en abundancia y que se pierde constantemente en escandalosos actos de corrupción, de desperdicio y de mala administración. La Segunda, es que el caso de Alfonso Portillo, perseguido en Nueva York por convertir la oficina de la presidencia de Guatemala en su cajero automático personal y por abusar de la confianza de la gente de su nación, debe ser referencia obligada.


Lo malo: Es que La guerra contra las drogas continuará siendo peleada y se intensificará en Guatemala. El problema seguriá siendo atacado en sus ramas, y no en su raíz. Habrá más recursos para gente como todos los directivos policíacos que, en esta administración, han sido destituidos por robar drogas y estar involucrados con el narcotráfico.

Lo feo: Es la hipocresía chapina en cuanto a la migración. Mientras que la Administración espera y casi demanda una reforma migratoria en favor de nuestros hermanos que emigran hacia los Estados Unidos de América; aquí, las autoridades le sirven de cancerbero al Tío Sam y tratan a los migrantes de otros países precisamente como no nos gusta que traten a los nuestros en México, o en los EUA.

05
Mar 10

¿Qué clase de solidaridad es esta?

Los funcionarios a cargo del hospital modular de Chiquimula se gastaron Q600 mil en la construcción de un campo de futbol, mientras que la atención a pacientes es precaria por falta de personal y de medicamentos.


Los 394 estudiantes de la escuela de la aldea Los Pajales, en Chicamán, reciben clases en el suelo y en un edificio a punto de caerse.

Más de 5000 casitas subsidiadas por el Fondo Guatemalteco para la Vivienda no fueron construidas en los dos últimos años, debido a que las empresas (¿cronnie capitalism?) responsables de las obras incumplieron los contratos, pese a que ¡ya habían recibido Q67. 8 millones en concepto de adelanto!

Nótese que no es que a la Administración le haga falta dinero dinero; sino que se lo gastan en lo que no es importante; o bien, se enriquecen con él. Y usted…¿trabajando para pagarles impuestos?

02
Mar 10

El Cacif en el paso de las Termópilas

Ninguna administración-en ningún tiempo y en ninguna parte del mundo- tiene autoridad moral para pedir más, y más recursos de los tributarios si antes no les comprueba, de forma inequívoca, que ha hecho tres cosas:


1. Acabar con la corrupción;
2. Acabar con el desperdicio y la mala administración; y
3. Acabar con las partidas presupuestarias que sirven para satisfacer las necesidades particulares de grupos de interés específicos que se sirven del presupuesto.

Si la administración no puede hacerse responsable de cuidar el buen uso del dinero que les quita a los tributarios, es moralmente inaceptable que se atreva a pedirles más; y es moralmente cuestionable que los contribuyentes arrinconen a los tributarios para que estos se rindan ante la corrupción, el desperdicio y la repartición de privilegios.

Por eso me ha parecido muy atinada la posición del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras en cuanto a suspender en forma temporal su participación en las dos mesas de trabajo con el Gobierno, en las cuales se abordan los temas social y de seguridad. La cúpula emrpesarial afirmó que mantendrá esa posición mientras no se aclaren las razones por las que fue destituido Raúl Velásquez como ministro de Gobernación y los hechos que llevaron a la salida de Bienvenido Argueta de Educación, áreas que considera prioritarias en la agenda gubernamental.

Soy de la opinión que -en todo caso- si la administración quiere negociar más impuesto,s debe hacerlo con todos los tributarios; y no sólo con los empresarios agrupados en el Cacif. Empero, si así es como son las cosas, los miembros de aquel comité están en la posición de Leonidas y los 300 espartanos en el paso de las Termópilas. Sobre ellos descansa la responsabilidad de proteger a los tributarios contra la expoliación; y de obligar a la administración a limpiar las finanzas públicas antes de pedir más plata.

11
Feb 10

Sigue discusión sobre privilegios para cineastas

El cuate, Byron Rabé, me mandó uno de los argumentos más insostenibles para defender la ley de privilegios para los cineastas, conocida como Ley de la Industria Cinematográfica y Audiovisual. Byron dice que como otros lo hacen, los chapines también deberíamos hacerlo.


Eso me recordó que, cuando yo era niño y trataba de justificar con igual argumento alguna tontera que había hecho, diciendo que mi hermano había empezado, o que mi hermano lo había hecho también, mi padre preguntaba: Y si tu hermano se tira de cabeza a un pozo, ¿tú te tiras también?

Byron mandó una lista de países sudamericanos que tienen leyes, institutos y agencias al servicio de los cineastas y destaca que el único país que no tiene una ley de esas es Paraguay. Y añade que los Estados que han identificado la importancia del cine para el conocimiento y desarrollo de la cultura y para promover el empleo y la inversión, cuentan con políticas que estimulan esta creciente industria y eso me recordó que uno de los estados que más y mejor entendió la importancia del papel del cine fue el estado Nazi, de Hitler.

Byron lamenta que es posible que en esta discusión no se haya proporcionado de manera objetiva toda la información sobre la propuesta y su intencionalidad y, evidentemente por las confusiones y malas interpretaciones será necesario revisar y divulgar de manera efectiva y objetiva lo que realmente se pretende. Empero, en lo que al eje de mi argumentación concierne, no hay confusión alguna: la ley en cuestión busca tomar dinero ajeno por la fuerza y redistribuirlo políticamente. Quienes la promueven tienen un interés específico -lucrativo, o no- y desean que otros se los financien. Y esos otros, son los tributarios. Entiendo que esto es un abuso porque estoy seguro de que no a todos los tributarios nos interesa financiar películas (y tenemos otras prioridades); y porque los cineastas están usando la fuerza de la ley para obtener recursos, en vez de buscarlos de forma pacífica y voluntaria.

Suena feo, claro; pero no importa cómo disfracen la cosa, lo cierto es que aunque la mona se vista de seda, mona es y mona se queda.

09
Feb 10

Comentarios sobre ley de cine

Tres lectores comentaron mis entradas sobre la Ley de la Industria Cinematográfica y Audiovisual que, según yo, es un caso ejemplar que ilustra por qué es que Federico Bastiat dijo que El estado es la gran ficción por medio de la cual todo el mundo trata de vivir a expensas de todo el mundo.

Las entradas son:

1. Los gorrones tendrán que doblar la cerviz; y

2. Más gorrones al ataque.

El destacado Giacomo Buonafina, cuyo trabajo en teatro y cine respeto, dice que en ningún momento se piensa utlilizar “su” dinero para hacer cine, de hecho el arte en Guatemala se ha hecho en los últimos 20 años de iniciativa privada, de la iniciativa de los artistas y productores guatemaltecos por hacer arte y no esperar que nadie nos regale ni un solo centavo… Creo que antes de hacer semejantes comentarios que solo demuestran ignorancia y falta de interés por comprender la verdadera situación, solo levantan la mano para criticar sin saber de que están hablando.

Cuando Buonafina dice su dinero, creo que se refiere a mi dinero -y por extensión al de los tributarios- porque en la entrada que origina su respuesta lo que argumento es que los promotores de la ley y sus beneficiarios lo que quieren es que se destine dinero de los impuestos para pagar su afición al cine. Buonafina dice que soy ignorante y que ellos no piden que se les regale nada; pero lo cierto es que la ley en cuestión, en su artículo 16, dice que el Instituto Nacional del Audiovisual y la Cinematografía tendrá una asignación del Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado. Y usted ya sabe, ¡por supuesto!, que esa plata sale del bolsillo de los tributarios.

Usted sabe que el estado tomaría su dinero y mi dinero, y lo redistribuiría políticamente para que los cineastas tengan un Instituto que se ocupe, entre otras cosas, de incentivar y promover la producción, distribución, exhibición, preservación, y difusión de las obras de quienes resulten privilegiados con el patrocinio del Instituto, y con el dinero de los tributarios destinado al Instituto. El Instituto también promovería el desarrollo de infraestructura para que los cineastas puedan hacer cine; y estimularía la calidad y la diversidad del cine que hagan los cineastas. Vea el artículo 5 de la ley en cuestión y verá todo lo que el Instituto haría por los cineastas. Vea el artículo 20 y verá que el Fondo del Audiovisual y de la Cinematografía contaría con 0.025% del Presupuesto del Estado (¿Millones de Q?) para contribuir con la producción, difusión, distribución y comercialización del cine que hagan los cineastas.

Lo haría con dinero de los tributarios; y ese dinero no se usará para centros de salud, ni para escuelas, ni para policías, ni para tribunales. Se usaría para que los cineastas puedan hacer cine. No me crea a mí, ni le crea a Buonafina, por favor lea el proyecto de ley. Buonafina dice que el dinero de los tributarios no sería usado para hacer cine; pero la ley dice otra cosa. Buonafina dice que no piden que les regalen dinero; pero la ley facultaría al estado para que tome el dinero de los contribuyentes y para que luego se lo redistribuya a los cineastas.

Buonafina dice que lo que queremos más bien es llegar a un acuerdo donde todas las partes involucradas estén contentas y que podamos proteger y regular una industria que genera muchos empleos ya en estos momentos y que cada día son más. ¿Se dará cuenta de que no hay acuerdo posible; porque una vez sea apoyada la ley, los tributarios serán expoliados sin más? ¿Se dará cuenta de que con esa ley, a los tributarios no les quedará más opción que pagar la afición de los cineastas? ¿Se dará cuenta de que proteger una industria en particular es crear un privilegio? ¿De veras cree que el estado debería proteger industrias? ¿Qué piensan los cineastas acerca de la protección de industrias, que es lo mismo que proteger los intereses de los industriales y propietarios de esas industrias’

Buonafina dice más y sale con lo de los empleos, pero ese es el mismo argumento que usan otros industriales protegidos, y ya nadie se traga ese cuento. Al final, la protección a la industria del cine, es el aseguramiento de las ganancias para los industriales del cine, sin riesgo, sin mayor esfuerzo y a costa de los tributarios.

El lector, Alberto Jiménez, también comentó una de las entradas sobre la Ley de la Industria Cinematográfica y Audiovisual. Jiménez asegura que no se trata de una ley de producción sino de fomento de la industria cinematográfica; pero eso no es cierto. Si Jimenez lee la ley va a darse cuenta de que con claridad dice que el Idecine se ocupará de incentivar y promover la producción, distribución, exhibición, preservación, y difusión del cine que hagan los beneficiados por la ley. Y a ver, ¿qué parte de incentivar, promover y producir, no se lee claro? La ley dice que el Facine servirá para otorgar contribuciones para la producción de obras audiovisuales y cinematográficas guatemaltecas. ¿A quién quiere engañar Jiménez? Y por último, ¿qué sentido tendría fomentar el cine chapín si no se produce cine chapín?

Jiménez se queja de que me opongo a que los tributarios (que él llama contribuyentes) aporten para que los cineastas chapines puedan dedicarse a lo que les gusta. Y yo reitero que sí. Yo no me opondría si eso que el llama aportaciones fueran pacíficas y voluntarias; pero lo que sí me molesta es que sean forzadas. Me molesta que los cineastas usen a sus agentes y a la fuerza que les da la ley, para extraer aportaciones de parte de los tributarios.

Jiménez asegura que descalifico el trabajo de los profesionales; pero busco y busco en mis textos originales y no encuentro nada como descalificaciones contra el trabajo de los cineastas chapines. Lo que sí digo es que los promotores de esta ley son gorrones porque, como dice el amansaburros, gorrones son los que comen, viven o se divierten a costa ajena. Cuando yo estaba en secundaria, por ejemplo, había compañeros que fumaban Alas y Delta (dos marcas populares de cigarrillos, en aquella época); y el humor chapín interpretaba que fumaban Alas costillas de otros; o Delta-baco de otros. Es evidente que eran gorrones.

Y no sigo con Jiménez porque sus argumentos son muy superficiales y falaces.

Finalmente alguien que firma como Teatristas chapines dice que nuestra industria cinematográfica se ha hecho sin recursos; y aquí hay dos falacias muy evidentes.

Primera: no hay tal cosa como nuestra industria cinematográfica, así como no hay nada como nuestra industria azucarera. La industria azucarera es de los dueños de los ingenios y yo nunca, nunca, nunca, he recibido dividendos de ingenio alguno. Si yo fuera accionista de algún ingenio podría decir nuestro ingenio y nuestra industria; pero no hay tales. Yo nunca, nunca, nunca he recibido dinero alguno por película alguna, ni premio alguno por película alguna. Si yo tuviera acciones de alguna productora de cine podría decir, con propiedad, que tengo parte en nuestra industria del cine; pero no hay tales. La industria cinematográfica, pues, es de los que hacen cine; y es un argumento falaz suponer que porque los cineastas chapines son guatemaltecos, lo que hacen es nuestro. No ganamos, ni perdemos un partido de fútbol; quienes lo ganan, o lo pierden -propiamente- son los de la selección.

Aunque estas formas colectivistas de expresarse están justificadas en el discurso metafórico y como instrumentos para ahorrar palabras, hay que tener precaución de no utilizarlas cuando se tenga la intención de explicar algo que sucede en el mundo.

Segunda: el cine chapín si se ha hecho con recursos; porque si no, no se haría. Lo que pasa es que, en muchos casos, esos recursos han sido privados, voluntarios, obtenidos de forma pacífica y, seguramente, con dificultad. Sospecho que esta última parte es la que ha movido a los cineastas a buscar opciones, y que la más fácil ha sido la de acudir a la falacia de que la industria es nuestra y a la falacia de que se hace por los empleos que genera; y que con eso se han fabricado una moral blindspot que les permite recibir dinero ajeno, tomado por la fuerza, y usarlo para objetivos que algunos de los legítimos dueños de aquellos recursos no elegirían si tuvieran la libertad de elegir.

Lo siento, muchachos, pero esta ley no está bien. Es perversa y debe ser rechazada por los tributarios y por todos los que se opongan a la multiplicación de privilegios.


08
Feb 10

La verdadera naturaleza del contrabando

Eso que engañosamente se llama contrabando, no es más que el comercio voluntario y pacífico…luego de que el estado le impone aranceles con dos propósitos inmorales: el proteccionismo, y la redistribución política de la riqueza. Por eso es muy desatinado buscar la salud de las finanzas públicas por medio de un endurecimiento de las leyes y de la aplicación de estas para perseguir eso que llaman contrabando.

El comercio internacional no es más que el comercio entre personas (individuales, o jurídicas), y no no hay diferencia alguna entre dos personas comerciando entre la zona 1 y la zona 2 de la ciudad de Guatemala, o entre el municipio de Guatemala y el de Amatitlán, o entre el departamento de Escuintla y el de Santa Rosa. Tampoco la hay entre dos personas comerciando entre Guatemala y México, o Guatemala y cualquier país del mundo.

La diferencia -aparente- es artificial porque se basa en las fronteras, que son demarcaciones políticas. El comercio entre personas de Guatemala y México está regulado, controlado, prohibido, permitido y gravado, como no lo está el intercambio entre personas de San Marcos y de Petén, porque hay políticos que así lo disponen. Nada más. Si no fuera porque los políticos establecen regulaciones y gravámenes sobre el comercio entre personas de diferentes localizaciones políticas, el llamado contrabando no sería nada más, ni nada menos, que comercio o intercambio voluntario y pacífico. Como el que hay entre las personas de El Progreso y Quiché.

El contrabando, pues, no es un delito intrínsecamente inmoral o delicta mala in se, como se dice en la doctrina del Derecho. Es un delito sólo porque está prohibido por la ley positiva o delicta mala quia prohibita. El asesinato y el robo son delitos intrínsecamente inmorales porque violan derechos ajenos como el derecho a la vida y el derecho de propiedad; pero eso no ocurre con el contrabando qua intercambio.

El delito de contrabando existe, de forma artificial porque los políticos han dispuesto que las personas no pueden intercambiar bienes, a través de las fronteras, sin entregarle una porción de sus expectativas de ganancias a aquellos que controlan las fronteras. De hecho, el delito de contrabando tiene su origen en el despojo y en la expoliación que los que controlan las fronteras ejercen contra la propiedad de quienes intercambian pacífica y voluntariamente a través de ellas. Y encima los políticos disponen que, si las víctimas de la expoliación tratan de evitar ser despojados, incurren en delito.

Este es un caso típico en el que la legislación, en vez de proteger la vida, la propiedad y la libertad de las personas sirve para violar aquellos derechos y para convertir a los ciudadanos en súbditos. Por eso es que los aranceles son inmorales; y por eso es que es desatinado buscar la salud fiscal por medio de leyes más duras contra el intercambio voluntario y pacífico a través de las fronteras.


07
Feb 10

El Cacif y la importancia de los principios

La desventaja con la que actúa la cúpula empresarial -organizada en el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras- es que no defiende principios, sino posiciones.

Cuando le entra al salario mínimo, no se opone a él porque perjudica a los desempleados y porque daña a los subempleados, ni porque afecta a los menos capacitados. De lo único que se ocupa es de hacer el procedimiento más técnico y menos engorroso. Claro que quizás es a los sindicatos a los que les correspondería hacer aquella defensa; pero, por otro lado, lo correcto es lo correcto y no debería ser patrimonio de facciones.
Cuando se ocupa de los impuestos, no se opone al impuesto sobre los rendimientos del capital o impuesto sobre la renta, porque es una forma de expoliación, ni porque castiga al ahorro e impide la formación de capital y por consiguiente obstaculiza la creación de más y mejores oportunidades de empleo, así como más y mejores bienes y servicios para todos. De lo único que se ocupa es de que las tasas no sean muy altas y de que haya la mayor cantidad posible de exenciones. Y ve pues, aquí también deberían de tener un papel protagónico los dirigentes sindicales; pero no se les ve por ningún lado.
He notado que hay Cámaras que sí entienden la importancia de los principios; pero a la hora de buscar consenso prevalece el criterio negociador de posiciones y el Comité generalmente llega a la mesa dando el piojo. La desventaja que debilita al Cacif es que no defiende principios.
¿Es posible que aquello esté cambiando? He leído que el Comité está cerrando filas y ojalá que sea alrededor de principios.

01
Feb 10

Para evitar populismo, corrupción y desperdicio

Muy atinada ha sido la actitud de las dirigencias en la Cámara del Agro y la Cámara de Industria, en el marco del pretendido paquetazo fiscal de Los Colom. ¡Antes de atreverse a pedir más dinero, los funcionarios de esta administración deben demostrar que son dignos de confianza! Los tributarios tenemos derecho a ver que la corrupción está siendo controlada; y tenemos derecho a ver que se ha acabado el uso político de los impuestos que pagamos. Tenemos derecho a ver que el desperdicio y la mala administración están bajo control, antes de siquiera discutir si es cierto, o no, que la administración necesita más dinero.


La dirigencia de la Cámara del Agro ya dijo que rechaza cualquier incremento a los impuestos. Carlos Zúñiga, presidente de esa cámara, afirmó que jamás apoyarían un incremento a los impuestos directos o indirectos. Ese punto no es negociable, dijo. La dirigencia del agro demandó reordenar el gasto público, reducir los ministerios y secretarías, privilegiar la inversión social en educación, salud y seguridad.

Por su parte, La Cámara de Industria de Guatemala le solicitó a la administración que retire su paquetazo fiscal, para generar confianza en las mesas de diálogo que impulsa. Javier Zepeda, director ejecutivo de la CIG, dijo que para dar confiabilidad al diálogo que sostienen empresarios con el Gobierno, se deberían dejar de lado las pretensiones de reforma tributaria. El Gobierno prometió la mesa limpia, pero se tiene la reforma fiscal en el Congreso. Lo que menos queremos es perder la confianza. La propuesta tributaria debe estar totalmente fuera de la discusión y del Legislativo, comentó Zepeda.

¿Qué posición tienen las cámaras de Comercio, Finanzas, Turismo, y Construcción? ¿Qué opinan los tributarios que son miembros de estas cámaras? ¿Cuál es la posición del CACIF?