El Cacif y la importancia de los principios

La desventaja con la que actúa la cúpula empresarial -organizada en el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras- es que no defiende principios, sino posiciones.

Cuando le entra al salario mínimo, no se opone a él porque perjudica a los desempleados y porque daña a los subempleados, ni porque afecta a los menos capacitados. De lo único que se ocupa es de hacer el procedimiento más técnico y menos engorroso. Claro que quizás es a los sindicatos a los que les correspondería hacer aquella defensa; pero, por otro lado, lo correcto es lo correcto y no debería ser patrimonio de facciones.
Cuando se ocupa de los impuestos, no se opone al impuesto sobre los rendimientos del capital o impuesto sobre la renta, porque es una forma de expoliación, ni porque castiga al ahorro e impide la formación de capital y por consiguiente obstaculiza la creación de más y mejores oportunidades de empleo, así como más y mejores bienes y servicios para todos. De lo único que se ocupa es de que las tasas no sean muy altas y de que haya la mayor cantidad posible de exenciones. Y ve pues, aquí también deberían de tener un papel protagónico los dirigentes sindicales; pero no se les ve por ningún lado.
He notado que hay Cámaras que sí entienden la importancia de los principios; pero a la hora de buscar consenso prevalece el criterio negociador de posiciones y el Comité generalmente llega a la mesa dando el piojo. La desventaja que debilita al Cacif es que no defiende principios.
¿Es posible que aquello esté cambiando? He leído que el Comité está cerrando filas y ojalá que sea alrededor de principios.

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3 comments

  1. Luis Fi,muy atinada tu observación acerca de definir principios versus definir posiciones…interesante! Andrea.

  2. Luisfi, más que atinado. Los principios no los defienden nunca quienes han logrado sus posiciones actualmente. Defienden intereses y no "derechos". El simple hecho que se atribuyan la representación de todo el "sector privado", no es más que un colectivismo que debe ser sospechoso. No he visto que busquen incluir en las mesas a personas técnicas y que defiendan principios, pues eso debilitaría sus "posiciones". En varias conferencias de impuestos que he impartido, siempre he mencionado que los principios tributarios constitucionales no le convienen a los mercantilistas. Son principios que estructurarían un sistema de recaudación muchísimo más acorde con los supuestos sueños de ver una Guatemala mejor. Pero llegar a negociar "posiciones" como ha sucedido con el IETAAP y el ISO, que la negociación fue sobre la tarifa y no sobre la inconstitucionalidad y aberración de dichos tributos, es éticamente reprochable. Ya el IEMA, que fue lo mismo, se declaró inconstitucional, pero se hizo en el gobierno de Portillo, pero la ley es del gobierno anterior. El IETAAP la pidió Berger para sanear "hoyos" y el CACIF le aceptó… aunque es la misma ley inconstitucional que fue el IEMA… Mucha tela que cortar, no???Mario E.

  3. Históricamente, las grandes empresas se alian al gobierno cuando se presenta la oportunidad. Contrario a lo que la mayoría piensa, a las grandes empresas les gusta la regulación y le tienen miedo a la desregulación, porque la regulación inhibe la competencia e incrementa costos que solo los grandes pueden pagar. Veamos el caso de la vitamina A en el azúcar, por ejemplo. Así que es lógico que el CACIF, siendo una organización de y para las grandes empresas, vele por posiciones que frecuentemente se oponen a los principios de un mercado libre.