Ahora que leo que el presidente de la Comisión de Economía del Congreso, Mariano Rayo, está buscando cómo reformar la Ley de Tabaco y sus Productos, con el propósito de restituir el cobro de impuestos a la fabricación e importación de cigarrillos al país, me acordé de una frase de Edward Abbey que dice que If you refuse to pay unjust taxes, your property will be confiscated. If you attempt to defend your property, you will be arrested. If you resist arrest, you will be clubbed. If you defend yourself against clubbing, you will be shot dead. These procedures are known as the Rule of Law.
impuestos
11
Nov 10
El saqueador quiere más dinero
Voy a decirle lo que puede hacer. -señaló los apartaderos donde unos vagones estaban siendo cargados con lingotes.- Eso que ve ahí es metal Rearden. Acérquese con sus camiones, igual que cualquier otro saqueador, pero sin riesgo alguno, porque no dispararé contra usted, cosa que sabe perfectamente, tome todo el material que desee y márchese…Si desea ese metal, tiene las armas para tomarlo. ¡Adelante! Así le dijo Hank Rearden al enviado del gobierno que llegó a tratar de convencerlo de que le vendiera parte de su metal al estado. En La rebelión de Atlas, por Ayn Rand, Hank entiende que el gobierno es la fuerza y que tiene las armas y el poder para tomar lo que desee; y que no hay necesidad de aparentar que no es un saqueador cuando quiere serlo, ni de aparentar que no duda en usar la fuerza cuando así le conviene a sus intereses.
De esto me acordé cuando leí que la administración socialdemócrata de Los Colom quiere más dinero de los tributarios y que quiere más impuestos directos. El monstruo saqueador está dispuesto a tomar lo que desea y seguramente va a usar la fuerza para hacerlo. Es como con el metal de Hank Rearden.
08
Nov 10
La austeridad fiscal no produce víctimas
Estoy leyendo un artículo que se titula: Las víctimas británicas de la moda de la austeridad fiscal; y se me ocurrió que, en realidad, la austeridad fiscal no produce víctimas. Al menos, no en el sentido de que el ladrón al que se condena por tomar lo ajeno con violencia, no se le puede considerar víctima cuando se le captura, se le procesa y se le condena, no sólo en lo penal, sino en cuanto a responsabilidades civiles.
Me explico: Los impuestos son una forma de robo; y esto es porque son dinero tomado por la fuerza para utilizarlo políticamente en asuntos en los que, generalmente, el legítimo propietario de aquel dinero no lo usaría de forma pacífica y voluntaria.
Ergo, cuando a alguien que vivía de recursos ajenos tomados por la fuerza se le elimina la posibilidad de seguirlo haciendo, no se puede decir -apropiadamente- que es una víctima. A grandes rasgos, hay dos tipos de casos que viven de dinero ajeno tomado por la fuerza en forma de impuestos: Los que lo hacen a sabiendas y los que no. Los que lo hacen a sabiendas son sinvergüenzas que no tienen problemas éticos con eso de tomar lo ajeno y usarlo para satisfacer sus intereses particulares. Esos, definitivamente no son víctimas, sino victimarios. Y en el momento en que se acaba con su posibilidad de seguir siendo parásitos, lo que se hace es justicia, y no pueden calificar como víctimas.
Caso ligeramente distinto es el de aquellos que viven del dinero ajeno; pero no están conscientes de ello. Ellos, en todo caso, son víctimas del engaño por parte de aquellos inescrupulosos que les ocultan la verdad, o los engañan deliberadamente. No son víctimas de que se detenga la expoliación de la cual se benefician; sino víctimas de la falta de escrúpulos de aquellos que los hacen partícipes de la expoliación.
El estado benefactor como instrumento de expoliación multiplica las relaciones forzadas y violentas entre las personas, con lo que no sólo mina el estado de derecho, sino que socava y corroe los fundamentos mismos de la sociedad, que son las relaciones pacíficas y voluntarias. La austeridad fiscal, entonces, como una forma de racionalizar y disminuir la toma forzada de dinero ajeno para destinarlo a propósitos políticos arbitrarios, es un acto de justicia.
El argumento de que la austeridad fiscal produce víctimas es perverso porque distrae la atención de lo que es importante: La decisión de detener la expoliación, y evitar que el estado continúe siendo aquel instrumento por medio del cual unos intenta vivir a costillas de otros, para parafrasear el buen Federico Bastiat.
02
Nov 10
Antes de pedir más impuestos…
La administración socialdemócrata de Los Colom insiste en que para dar seguridad se requiere más impuestos y por lo tanto se necesita una reforma fiscal. Y al leer la noticia me acordé de este anuncio que, seguramente usted oyó hace meses.
19
Oct 10
Los Colom tienen las prioridades de cabeza
Unas 27 escuelas estatales están en peligro de dejar de operar porque el Ministerio de Educación no ha pagado el alquiler de los inmuebles que ocupan.
Esto demuestra dos cosas, que no hace falta demostrar, pero que no está de más poner en evidencia:
1. La educación no es prioridad para la administración socialdemócrata de Los Colom. Ellos tienen otras prioridades.
2. La administración socialdemócrata de Los Colom no tiene respeto alguno por la gente que les alquila inmuebles.
La Administración sí tiene dinero; pero lo usa en otras cosas que sí son importantes para ellos. La caricatura del genial Fo nos cuenta, por ejemplo, cómo es que este fin de semana Sandra Evita Torres fue a inaugurar campos de fútbol, a un costo de Q23 millones, mientras que ese dinero hace falta en los hospitales, o en las escuelas. Otra vez es la historia del cuadro de propaganda que mandaron a traer a Rusia a un costo de Q1.5 millones. El dinero de los tributarios -y de los donantes ingenuos- lo tienen, pero sólo lo gastan en lo que les es políticamente útil, y no en lo que es importante.
Adicionalmente, díganme ustedes si no es una falta de respeto hacia los que les alquilan inmuebles eso de que no les paguen. Imagínese que usted dependiera de los ingresos de la casa que da en alquiler, para vivir, o para ajustar su gasto. Imagínese que los políticos socialistas y sus burócratas no le pagaran durante meses y meses.
18
Oct 10
Facta, non verba: transparencia y eficiencia en el gasto
Preguntado por los motivos que han llevado al sector privado (el lector, si no trabaja para el estado y si entiende que los impuestos son expoliación) a oponerse a una mayor carga tributaria, Humberto López, economista jefe del Banco Mundial dijo: Mi experiencia me dice que en parte ha sido algunos elementos que creo que son legítimos para los que pagan impuestos, y en esto entran la transparencia y la eficiencia en el gasto. Es importante que a la hora de una reforma o pacto fiscal se ponga en la mesa no únicamente la necesidad de que haya más recursos, sino también cómo se va a garantizar que sean bien gastados y se vaya a hacer de una manera transparente.
18
Oct 10
Impuestos: Primero no hacer daño
Primum non nocere es una máxima fundamental del ejercicio de la medicina, frase que puede ser traducida como Primero no hacer daño; o Sobre todo no hacer daño. Esa frase debería aplicarse, también, a la política tributaria. Si han de existir los impuestos -y entendiendo que estos son tomar dinero ajeno por la fuerza para redistribuirlo políticamente entre intereses a los que el legítimo dueño del dinero quizás no contribuiría de forma voluntaria y pacífica-, los tributos deberían regirse por aquel principio.
Por eso es que la doble tributación, la tributación más allá de la capacidad de pago del tributario, y otras prácticas de esa calaña deben ser prohibidas, combatidas y hasta castigadas; y por eso la salud del sistema fiscal debería medirse más por la neutralidad de estos que por su capacidad para satisfacer intereses particulares.
Por eso es muy atinado que la Corte de Constitucionalidad haya declarado nulo el tributo sobre productos del tabaco, mismo que constiuía doble tributación.
La foto es propiedad del Museo Popol Vuh y representa a un hombre fumando, en un vaso del período clásico y de las tierras bajas.
15
Oct 10
Los informales no son criminales
La organización Global Fairness Iniciative está tratando de que los chapines que operan en la economía informal paguen impuestos y, en principio, creo que, en un sentido, es una muy buena idea: Todos deberían estar conscientes del costo de tener gobierno y todos deberían cargar con él. Más gente debería compartir la carga de aquel costoso sistema de transferencia política de riqueza, al que mal llamamos gobierno. Eso sí, con el caveat de que, generalmente, los impuestos son una forma de robo en la cual dinero ajeno es tomado por la fuerza para destinarlo políticamente a intereses que muchos de los legítimos propietarios del dinero no elegirían pacífica, ni voluntariamente.
La economía informal, por cierto, no puede ser necesariamente vinculada a actividades criminales porque -con excepción de las que sí son delictivas- aquellas normalmente se limitan al intercambio pacífico y voluntario de lo que es propiedad de las partes involucradas en términos de bienes, servicios, dinero, trabajo, o conocimiento, por ejemplo. En realidad, la economía informal no es informal en el sentido de que sea voluble, inconstante y poco puntual; y sólo puede decirse que no se atiene a las reglas debidas, si nos referimos a las reglas impuestas por medio del estado ya que, con las excepciones propias del campo delictivo, aún entre los informales se respetan normas de conducta justa y se respetan los contratos. La economía informal no es delicta mala in se; sino delicta mala quia prohibita. No hay nada intrínsecamemente malo en dedicarse a la economía informal.
Un estudio del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, titulado Estimación de la magnitud de la economía informal en Guatemala, lleva a pensar que entre 20% y 30% de la economía chapina opera en la informalidad porque:
-El costo de tener gobierno, expresado en los impuestos y las demandas de los grupos de interés (mal llamadas contribuciones sociales) son muy cargosas.
-El costo y la intensidad de las regulaciones, las prohibiciones, las licencias, los registros y los requisitos, son muy engorrosos.
-La arbitrariedad y la corrupción hacen muy intolerable ya la inaceptable expoliación que ocurre en la formalidad.
Claro que la informalidad tiene costos; pero en tanto estos sean menores a los de la formalidad, la gente siempre preferirá operar bajo de agua.
Dicho lo anterior, exploremos lo que vino a decir Karla Tramontano, presidenta de GFI:
Ella estima que la mayoría de la población económicamente activa trabaja en el sector informal; lo que quiere decir que la mayoría de la gente que está generando riqueza estima que los costos de la informalidad son menores que los de la formalidad. Tramontano cree que es legítimo usar los impuestos para redistribuir la riqueza de unos grupos sociales, a otros; y lo justifica porque hay grupos de interés que así lo demandan. ¿Creerá, también, que los informales se mueren de ganas de echarse a cuestas el costo de tener gobierno para satisfacer las demandas de aquellos grupos de interés?
Puedo estar de acuerdo, con ella, en que un sistema de cobro de impuestos no funcionará si los trabajadores pagan y no reciben los servicios esperados, o si el gobierno no planifica y encuentra que no puede proporcionar lo prometido; empero, para que el sistema sea sano y no perpetúe el sistema de privilegios, ni la arbitrariedad, aquellos servicios sólo son los que contribuyen al bien común (o sea al bien de todos); y lo prometido nunca debe ser violatorio de la vida, la libertad y la propiedad de los tributarios, ni de nadie.
La ampliación de la base tributaria es una buena idea; pero sólo para que todos compartamos el costo de tener gobierno y para servir al bien común; no para multiplicar privilegios, ni para legitimar la expoliación. Lo que hacen los informales cuando operan en la informalidad, es proteger su propiedad contra la expoliación y la arbitrariedad.
13
Oct 10
¡Con razón el presupuesto es tan alto!
Hoy nos enteramos de que el Consejo de Coersión Social, que dirige Sandra Evita Torres, ha tomado de otros programas de la administración socialdemócrata unos Q2,493 millones. Pero eso no es lo que indigna. Lo que verdaderamente llama la atención, y no para bien, es saber que esto se hace porque los programas despojados no utilizarán el dinero que les fue quitado. Y me pregunto: Si no lo utilizarán, porque no quieren, o porque no pueden, entonces, ¿para qué jodidos piden el dinero? ¡Con razón es que el Presupuesto crece y crece y pesa y pesa sobre los tributarios!
Los políticos socialistas y sus funcionarios piden dinero que no quieren, o no pueden gastar (y menos invertir) y luego lo trasladan política y arbitrariamente.



