Alicia Bárcena, subsecretaria general de la Organización de las Naciones Unidas, dijo el gobierno debe poder recaudar más impuestos. Como justificación expuso el siguiente non sequitur: Si no tenemos capacidad fiscal para el Estado, no habrá capacidad de acción, y por más que el sector privado invierta, el público tiene que tener capacidad de acción.
Lo que no deja de dar algo es que la señora Bárcena es miembro de ese exclusivo y privilegiado grupo de burócratas internacionales, que van por el mundo sin pagar impuestos como el Impuesto sobre la Renta.
Yo digo que si ha de haber algún pacto fiscal que implique una revisión de lo que pagan los tributarios chapines, esta debe pasar antes por:
1. Una estricta y radical priorización del gasto y de la inversión pública que elimine toda asignación prespuestaria a intereses particulares y a privilegios cualesquiera que sean.
2. Una eliminación absoluta y comprobada de todo negocio con proveedores vinculados a los políticos y a sus funcionarios. Así como la de todo negocio que involucre empresas fantasmas y otras formas de corrupción.
3. La erradicación total y comprobada del uso del dinero de los tributarios con propósitos políticos y electorales.
Sólo después del cumplimiento de esas tres condiciones, la administración de Los Colom tendría autoridad moral alguna para pedir más dinero de las familias y de las empresas; si es que hiciera falta hacerlo. Y los diplomáticos que recomiendan más cargas tributarias, ¿contribuirán con el 5% de sus ingresos brutos, o seguirán gozando del privilegio de no tributar aquí, ni allá, ni en ninguna parte?


