Ya se puede ver el esperado trailer de Atlas Shrugged, part I basada en la novela monumental y homónima por Ayn Rand. Ella es mi filósofa favorita y estoy ansioso por ver cómo quedó esta peli.
Haz clic aquí para verlo.
Ya se puede ver el esperado trailer de Atlas Shrugged, part I basada en la novela monumental y homónima por Ayn Rand. Ella es mi filósofa favorita y estoy ansioso por ver cómo quedó esta peli.
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Hoy, para conmemorar el 106 aniversario del nacimiento de Ayn Rand, el Centro de Estudio del Capitalismo de la Universidad Francisco Marroquín realizará un cine foro sobre la vida y obra de aquella mujer extraordinaria, con la proyección del documental Ayn Rand: A Sense of Life.
¿Cuándo y dónde?
Miércoles, 2 de febrero de 2011
De 6:00 p.m. a 8:15 p.m. el documental, seguido por 45 minutos de discusión.
Centro de Seminarios, CS-102, Centro Cultural de la Universidad Francisco Marroquín
Entrada gratuita; pero se paga el estacionamiento.
El documental, realizado por el director Michael Paxton en el año 2004, recuerda su vida de sobreviviente a la revolución bolchevique en su natal Rusia, su llegada a los Estados Unidos y su deseo por conseguir el Sueño americano. En la década de 1930, Ayn Rand publicó su primera obra de teatro exitosa y años después la editorial Bobbs-Merrill publicó El Manantial. La novela se convirtió junto a La rebelión de Atlas en dos de las obras más leídas durante el siglo XX.
Ayn Rand es la creadora de la filosofía Objetivista que tiene como principios el reconocimiento de la realidad independiente de la mente del hombre, que los individuos están en contacto con la realidad a través de la percepción de los sentidos y que adquirimos conocimientos procesando los datos percibidos haciendo uso de la razón. Según aclara Ayn Rand, el propósito moral de la vida es el de buscar el interés propio racional (la búsqueda de la felicidad) y esto sólo puede alcanzarse en el único sistema social moral que es el capitalismo “laissez-faire”.
Un ejemplar de La virtud del egoísmo, editado en 1985 por la Biblioteca del Objetivismo en Buenos Aires, me fue obsequiado ayer por el cuate Ricardo Rojas. En este enlace, por cierto, el lector inquieto podrá encontrar la primera sesión del seminario sobre Una visión comparativa, de la teoría moral de Ayn Rand, Ludwig von Mises y Adam Smith, que condujo Rojas el año pasado.
En esta obra, Rand explica que la ética objetivista sostiene que el actor siempre debe ser el beneficiario de sus acciones y que el hombre tiene que actuar en favor de su propio interés racional. Pero su derecho a actuar así deriva de su naturaleza de ser humano y de la función de los valores morales en la vida humana; en consecuencia, es aplicable únicamente en el contexto de un código de principios morales racional, demostrado y validado de manera objetiva, que defina y determine sus auténticos intereses personales. No es un permiso para “hacer lo que se le antoje”, y no es aplicable a la imagen del altruismo de un bruto “egoísta”, ni a cualquier hombre motivado por emociones, sentimientos, urgencias, deseos o caprichos irracionales.
A estas alturas del partido, es evidente que lo que dijo lord Acton, en el sentido de que el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente es cierto por donde quiera que se lo vea. De ahí que debería ser impensable entregarles el poder absoluto a los administradores del estado; y debería ser inadmisible que ellos consideren moralmente aceptable mantener sus acciones fuera del dominio público. Hay ahí afuera tantos políticos ávidos de poder que debería pararnos los pelos a todos. Y si los hay en países con largas tradiciones constitucionales, sistemas republicanos y estados de derecho bastante enraizados, ¿cómo será en sociedades donde hay poco, o nada de aquello?
El individualista y antiestatista que hay en mí, no puede sino reaccionar con repugnancia ante la idea de que los políticos pueden tener secretos y no rendirles cuentas a los electores y a los tributarios; pero…¿y qué tal si la exposición de aquellos secretos beneficia directamente a los enemigos de valores como el estado de derecho, el sistema republicano, la tecnología, la razón, y otros afines?
Therere is a bigger picture que no terminé de ver hasta hoy en la tarde. Las filtraciones que originan estas meditaciones ocurren en medio de una guerra que rebasa a las administraciones de Barack Obama y de George W. Bush y a sus miserias; y que rebasa a los mismísimos Estados Unidos de América. Ocurre en medio de una guerra declarada del Islam contra Occidente. Es decir, una de el misticismo y el colectivismo, contra la razón y el individualismo. No nos engañemos, el ataque del 11 de septiembre de 2001, contra las Torres Gemelas, no fue uno contra la administración Bush, ni contra los EUA; fue uno contra la civilización. Esta es una guerra contra el individualismo, la razón, la libertad, el capitalismo, las ciencias, la tecnología, el estado de derecho, y otros valores que hacen posible la civilización.
En el contexto de aquella guerra, exponer que a Cristina Kirchner podría faltarle un tornillo es anecdótico y hasta podría parecer divertido; pero descubrir cuáles son los lugares estratégicos y las industrias vitales, no sólo para los EUA, sino para la sobrevivencia de Occidente,…eso es como traición. Moralmente es como afirmar que lo de las Torres Gemelas fue un acto de libertad de expresión. ¿Recuerda, usted, a Efialtes en la historia de Leónidas y sus 300 espartanos? El tenía sus motivos…;pero cuando les mostró a los Persas una ruta alternativa para el paso de las Termópilas, ¿estaba haciendo uso de su libertad de expresión, o de la libertad de información?
Ah, como quisiera yo que este asunto fuera sólo cuestión de desenmascarar a José Luis Rodríguez Zapatero, a Daniel Ortega y a Hugo Chávez, entre otros; pero con todo y el daño que el gobierno de los Estados Unidos de América les hace con su guerra perdida contra las drogas, a los pueblos que podrían ser sus amigos, al final de cuentas hay hechos que no deben ser ignorados para entender la big picture.
1. El misticismo y el colectivismo le tienen declarada una guerra a Occidente, a la razón y al individualismo.
2. Sería bueno que el pueblo de los EUA reconocieran que la guerra perdida, de sus gobiernos, contra las drogas, mina las relaciones con los que deberían ser sus amigos naturales y lo hace vulnerable frente a sus verdaderos enemigos.
3. Esto es importante porque en la guerra que el Islam le declaró a Occidente, se juegan el futuro de la vida civilizada en todo el Globo.
4. En esta guerra, si ha de ser ganada por Occidente, hay que tomar en cuenta lo que Ayn Rand escribió en Capitalism: the unknown ideal (Capitalismo: el ideal desconocido). En el capítulo denominado La Anatomía del Compromiso, Rand describe algunas reglas acerca de trabajar con principios en la práctica y acerca de la relación de aquellos con objetivos concretos. a. En todo conflicto entre dos hombres (o dos grupos) que comparten los mismos principios básicos, gana el más consistente. b. En toda colaboración entre dos hombres (o grupos) que se apoyan en diferentes principios básicos, es el más maligno, o irracional, es el que gana. c. Cuando los principios básicos opuestos están abierta y claramente definidos, eso obra en ventaja del lado racional; y cuando no están claramente definidos, sino que están ocultos o difusos, eso obra en ventaja del lado irracional.
Por esto es que, consciente de la guerra que enfrenta la civilización, al final de cuentas no puedo sentirme cómodo cuando los enemigos de Occidente se regodean porque han sido expuestos los lugares y las industrias estratégicas de los EUA. No puedo sentirme cómodo cuando los principios no están claramente definidos, sino que están ocultos o difusos.
Pero, ¿cuáles son los principios atingentes? El primero es reconocer que sí hay una guerra y que en esa guerra hay amigos y enemigos. El segundo es que no es racional pensar que aquello que beneficia a los enemigos y a los aliados de los enemigos de Occidente, en esta guerra, va a ser bueno para Occidente; ni siquiera si aquellos enemigos y sus aliados no siempre salen bien parados. El tercero es que no es racional pensar que aquello que perjudica a Occidente va a ser bueno para Occidente; ni siquiera aquello que, de paso, perjudica a los enemigos de la civilización.
Cabe la posibilidad de que el futuro de Occidente no dependa de la sobrevivencia de los estados-nación y de que las filtraciones terminen de acabar con los estados-naciones. Entonces, el mundo que conocemos tomará giros que cambiarán nuestros paradigmas. Y seguramente deberíamos prepararnos para esa eventualidad. Sin embargo, si han de ocurrir los cambios en esa dirección, el éxito sólo podrá fundamentarse en la razón y en el individualismo; y no en el misticismo y en el colectivismo. Por ese motivo es que, aún en medio de la guerra, Occidente en general, y los Estados Unidos de América en particular, deben abrazar a los valores que le son propios y ser fiel a las ideas que hicieron posible esta gran civilización.
Dicho lo anterior, ¿qué pasa con la libertad de expresión? Pues esta es la facultad de expresar, compartir y publicar los pensamientos, ideas, obras y acciones propias; no las de otros. ¿Cabe hablar de libertad de prensa? Sí; pero distinguiendo lo que es de interés público, de lo que es de interés del público; y recordando siempre que, como nos dejó dicho Viktor Frankl, la libertad y la responsabilidad son inseparables. Puede que conocer la lista de lugares estratégicos y la de industrias vitales sea de interés del público; pero la conservación de Occidente es de interés público. Al menos en las sociedades que gozan de sistemas republicanos, y en las que se vive por derecho, y no por permiso.
Esto de los WikiLeaks rebasa a las administraciones de Obama y de Bush, y rebasa a los Estados Unidos de América como estado-nación. Esto de los WikiLeaks tiene que ver con el futuro de la civilización.
Y, por cierto, si quiere leer algo sobre Occidente, le recomiendo El genio de Occidente, por Louis Rougier; un libro pequeño y estupendo para leer cuanto antes. En tanto que, para una perspectiva útil sobre esta guerra, le recomiendo Winning the Unwinable War, por Elan Journo.
Voy a decirle lo que puede hacer. -señaló los apartaderos donde unos vagones estaban siendo cargados con lingotes.- Eso que ve ahí es metal Rearden. Acérquese con sus camiones, igual que cualquier otro saqueador, pero sin riesgo alguno, porque no dispararé contra usted, cosa que sabe perfectamente, tome todo el material que desee y márchese…Si desea ese metal, tiene las armas para tomarlo. ¡Adelante! Así le dijo Hank Rearden al enviado del gobierno que llegó a tratar de convencerlo de que le vendiera parte de su metal al estado. En La rebelión de Atlas, por Ayn Rand, Hank entiende que el gobierno es la fuerza y que tiene las armas y el poder para tomar lo que desee; y que no hay necesidad de aparentar que no es un saqueador cuando quiere serlo, ni de aparentar que no duda en usar la fuerza cuando así le conviene a sus intereses.
De esto me acordé cuando leí que la administración socialdemócrata de Los Colom quiere más dinero de los tributarios y que quiere más impuestos directos. El monstruo saqueador está dispuesto a tomar lo que desea y seguramente va a usar la fuerza para hacerlo. Es como con el metal de Hank Rearden.
El problema de conversar con Alvaro Velásquez es que sus conclusiones no son consecuencia de sus premisas. Hoy, por ejemplo, en su columna Del dinero, la virtud y la mezquindad, quiere convencernos de que como el objetivismo estima que el dinero representa valor; ese reconocimiento es equivalente al amor por el dinero. Y, además de eso, dice no compartir la idea de que la libertad es sinónimo de tener. Cómo si el objetivismo sostuviera ese disparate.
Ahora que leo que representantes de poblaciones (llamadas comunidades) de San Miguel Ixtahuacán afirmaron que la cooperativa de café orgánico local tiene problemas para enviar su producto a Alemania porque aquel país teme que para el riego se esté usando agua contaminada por la mina Marlin, me acordé de un pasaje de La rebelión de Atlas.
En el capítulo titulado La línea John Galt, Ayn Rand relata que cierto famoso columnista escribió que no existen los hechos objetivos. Todo informe sobre ellos no es, en el fondo, más que la opinión de alguien. Resulta inútil, por lo tanto, escribir sobre hechos. Y luego cuenta que algunos empresarios pensaron que valía la pena considerar la posibilidad de que el metal Rearden tuviera algún valor comercial, e iniciaron una investigación por su cuenta. Pero no contrataron a metalúrgicos que examinaran las muestras, ni a ingenieros que visitaran el tendido, sino que organizaron una encuesta pública en la que diez mil personas garantizadas como auténticos representantes de todos los estratos sociales debieron responder a la siguiente pregunta: “¿Viajaría usted en la línea JohnGalt”? La respuesta unánime fue “No”.
Este capítulo y estas meditaciones parecen mandadas a hacer para que calcen con lo que pasa con la Mina. Los hechos no cuentan y lo que importan son las opiniones de los representantes del pueblo. Por eso es que la foto que ilustra la noticia correspondiente, lo que se ven no son científicos, ni técnicos, sino una familia con bebé y todo.
Según los lectores, en The Modern Library, La rebelión de Atlas y El Manantial, por Ayn Rand, ocupan los dos primeros lugares entre las 100 mejores novelas. Himno y Los que vivimos, de la misma autora, están entre los primeros 12 puestos, en compañía de Catch 22, Ulysses, Fear, Mission Earth, To Kill a Mockingbird, The Lord of the Rings, y Battlefield Earth.