Con marimba, convite, cohetes y estofado de res, la población de Panimachavac, Tecpán, celebró la inauguración del techo para el patio de su escuela; y tuve la dicha de participar en la fiesta.
¡Había que hacer fiesta porque ese techo fue un proyecto de toda la población!
En la celebración ofrecieron bailes un grupo de maestras y otro de estudiantes y ambos grupos lucieron trajes de Quetzaltenango.
Las señoras del lugar prepararon arroz, tamalitos de canak y estofado de res. Fue uno de los mejores estofados de res que he probado y me encanta acomañado por aquellos tamalitos que sólo he probado en el área de Tecpán y son un lujo.
Por cierto, el árbol de canak o árbol de manitas es mencionado en el Lienzo de Quauhquechollan de forma muy destacada; también Tecpán es mencionado en ese documento histórico.
Hubo convite de Quiché y los trajes siempre son un espectáculo; pero fue notable la participación de dos niños de Panimachavac disfrazados de Hombre araña y Batman. Que dicha que los niños participan y conservan las tradiciones.
La marimba orquesta alegró la fiesta y lástima que no nos pudimos quedar a bailar.
Durante los actos y con justicia, la familia Estrada Menéndez recibió un reconocimiento por sus aportaciones a la escuela. Recuerdo con qué alegría nos la mostraron -hace 20 años- cuando recién habían sido concluidas unas aulas.
educación / El Periódico — Comentarios desactivados en ¡Ojo con la educación de tus hijos! 16 Dic 22
Aprenderme las tablas de multiplicar hasta que quedaron profundamente grabadas en mi cerebro es quizás lo más valioso que obtuve a lo largo de 19 años de educación formal, escribióCharles Murray, uno de los científicos sociales y escritores mas notables con los que he tenido la oportunidad de conversar.
Estoy de acuerdo en principio y mira que te lo dice alquien que en toda la secundaria sólo ganó matemáticas en retrasadas. Recuerdo que mis padres pagaron cualquier cantidad de clases especiales, incluso a un joven maestro que trató de hacerme memorizar las tablas durante unas vacaciones en Panajachel. Sin éxito, claro.
A estas alturas y cada vez más estoy convencido de que hay cosas que hay que saber. La tablas de multiplicar, por ejemplo. Pero también los barrios de la ciudad de Guatemala, por decir algo. Recuerdo haberlos estudiado en Primer grado de primaria y para entonces ya sabía que el Guarda Viejo queda en la zona 8, aunque yo pensaba que se trataba del Guardaviejo y me preguntaba ¿a qué viejo guardado se refería? Ya sabía que el Barrio Moderno está en la zona 2, y que La Reformita se halla en la zona 12. Cosas así que ahora aprecio mucho cuando conduzco por la ciudad, sin necesidad de Waze. Uno sabía los nombres de los cuatro volcanes que se ven desde la ciudad de Guatemala, y uno sabía donde están el Izalco, el Momotombo y el Irazú.
Medito sobre esto porque a veces les pregunto a los jóvenes: ¿Qué es antropofagia? ¿Qué es un batracio? ¿Qué es la nitrofoska? ¿Qué son curvas a nivel?…y nunca obtengo respuestas correctas. Ni siquiera especulaciones aproximadas. Aquellas eran cosas que uno aprendía en Estudios Sociales, y en Ciencias, agropecuaria y salud y seguridad.
También medito sobre esto porque hace un par de meses la madre de un niño de Cuarto grado de primaria me pidió que si podía contestar una entrevista escrita para su hijo. Y claro que le dije que sí, que con gusto. ¿Y de qué trataba la entrevista? De si la educación es un derecho social, de cómo erradicar la pobreza, la violencia y la desnutrición.¡Claro que hay que acabar con la delincuencia y con la desnutrición y otros males, como la miseria! Pero, ¿crees que soy malpensado si supongo que a los niños de Cuarteo grado los manipulan con esos temas antes de que tengan suficiente capacidad de desarrollar opiniones informadas y pensamiento crítico?
Al conversar sobre aquella entrevista y sobre la antropofagia, los batracios y la nitrofoska con jóvenes es fácil concluir en que actualmente la educación es más una forma de indoctrinación, que una forma de dotar a los jóvenes con conocimientos útiles como saber cómo moverse por la ciudad, o cómo calcular mentalmente el precio de una gruesa de lápices. ¿Sabes lo que es una gruesa?
Si yo fuera padre de familia analizaría muy bien qué es lo que le están enseñando (metiendo en la cabeza) a mis hijos en el colegio, o en la escuela. Leería sus libros y sus apuntes. Conversaría con ellos acerca de los temas y abordaría a los maestros y directores. Me odiarían en el colegio, o en la escuela, pero no les entregaría las mentes de mis hijos. No les entregaría sus espíritus para que los deformen, los uniformen y los aplasten.
Salir a cazar toritos es uno de mis deportes favoritos en diciembre. En casa nos encanta ir a la zona 1, para la fiesta de Guadalupe, en busca de toritos, mariposas y ese tipo de fuegos artificiales.
Este año fue diferente porque fuimos a cenar a la casa de amigos queridos, deliciosa sopa azteca, con una playlist mexicana estupenda y muchas anécdotas en buenísima compañía; así que sólo vimos un torito en el tradicionalísimo Callejón Maravillas.
En 2021 escribí que Estoy seguro de que el año entrante será muy bueno en términos de fiestas populares y tradicionales. Esto es importante porque las tradiciones no sólo nos dan un sentimiento y una sensación de comunidad; sino que cumplen una función sanadora frente a la desesperanza y a la inestabilidad. Aromas, alimentos y sonidos, texturas y colores, así como rituales nos traer recuerdos y nos invitan a reflexionar. Fuegos artificiales, costumbres, disfraces y más son parte de aquel acervo rico y enriquecedor; y no me equivoqué, en general en 2022 las fiestas populares y tradicionales, con su música y su pólvora han estado magníficas.
Cuando yo era niño, las historias de mi tía abuela, La Mamita, acerca de toritos durante las fiestas tradicionales disparaban mi imaginación. Yo tenía muchas ganas de ver toritos y no fue hasta hace relativamente pocos años que vi el primero en San Juan del Obispo. Desde entonces pocas cosas me emocionan y divierten tanto y me ponen tan contento como salir a buscar toritos y verlos desplegando sus luces y sus colores entre la gente que se les acerca y les huye. ¿Alguna vez te ha corrido un torito? Es de lo más divertido y emocionante.
En casa nos gusta llevar a esta fiesta a extranjeros visitantes y a chapines que nunca han visto toritos; y nadie ha salido decepcionado.
En casa tomamos en serio el arbolito que nos alegra las fiestas de fin de año. El pinabete tradicional no sólo nos trae su aroma encantador, sino que su color y sus formas, así como las luces y las figuras que lo adornan son símbolos de paz y amor, nos traen recuerdos y nos dan esperanzas.
En casa celebramos el solsticio de invierno, yuletide, navidad, las saturnalias y otras fiestas de fin de año con arbolito y decoraciones tradicionales. El arbolito tiene que ser Abies guatemalensis y no pueden faltar la manzanilla, los chinchines, la tortuga y otros objetos que nos conectan con nuestras historias propias, nuestras infancias y con las generaciones que nos han precedido.
El niño que incluimos entre aquellas decoraciones representa nuestra confianza en un universo benevolente, nuestra esperanza por un futuro mejor y la alegría que traen a casa las nuevas generaciones.
El viernes fuimos a traer el arbolito a El encanto, de Tecpán; y, como el año pasado, el espíritu de la querida doña Mireya nos acompañó a la hora de elegirlo y en el momento de encenderlo. Este año, este último proceso fue toda una aventura que te contaré abajo.
Para los que vienen por primera vez:
En las casas de mis abuelas y de mis padres no siempre hubo pinabetes. De cuando yo era niño recuerdo varios árboles inolvidables. En casa de mi abuelita Juanita me es imposible olvidar unos chiribiscos hermosamente adornados con cabello de ángel (aquel cabello de ángel, de verdad, que era de fibra de vidrio) y con luces en tonos pastel. También recuerdo los pequeños árboles que ella, y mi tía abuela La Mamita, solían montar -con primor extraordinario- para mi hermano y para mí, junto a nuestro propio nacimiento en miniatura.
En la casa de mi abuela, Frances, recuerdo que los árboles eran generalmente pinabetes, o cipreses. A veces eran adornados con nieve elaborada en la casa con un jabón que venía en escamas; árboles siempre llenos de figuras variadísimas y algunas muy antiguas, así como con luces de colores. Allá algunos de aquellos árboles eran tan altos que mi padre y mi tío Freddy tenían que usar escalera para llegar hasta arriba y distribuir bien las luces y las figuras.
En la casa de mis padres tuvimos gran variedad de arbolitos. Aunque los favoritos eran los pinabetes, también tuvimos cipreses y creo que algún pino. Los pinos no me gustaban porque, a pesar de que olían rico, se ponían tristes rápidamente y también tuvimos algún chiribisco plateado. En algún momento de principios de los años 70 se pusieron de moda unosárboles que ya venían nevados y tuvimos uno de esos. Y en los malos tiempos tuvimos un árbol prestado, y un árbol simbólico, hecho con chorizo de pino, en la pared.
En casa es tradición que cada año compramos un adorno nuevo y lo incorporamos a los que ya tenemos. Hay adornos variados: dos hawaiianas, uno que muestra a Odin, otro de La rebelión de Atlas, uno del barco Estrella de la India, una estrella de Santa Catarina Palopó, varios con motivos propios de la temporada, unos con mapas, y así. Los de este año son vintage, hechos de hojalata y pintados como de principios del siglo XX.
Una aventura de árbol
Fuimos a El Encanto, de Tecpán a por el pinabete, lo subimos al techo del pickup y lo trajimos a la ciudad. Al llegar a casa notamos que el arbolito se veía particularmente alto y por poco y no entra al elevador.
Al entrar a casa y tratar de poner en pie el arbolito resultó que no cabía y habría que cortarlo. Cosa que resolveríamos el sábado al contactar al cuate que nos hace trabajos en la casa y tiene sierra eléctrica. Pero el sábado tuvimos un día complicado y el muchacho de la sierra no podía llegar porque estaba comprometido con otro trabajo. Así que el pobre arbolito quedó horizontal en el piso. Y aquí viene lo curioso…
Estuvimos hablando de la complicación que se nos había presentado, hubo llamadas telefónicas al respecto y…¿vas a creer que en mi teléfono salieron dos anuncios de sierras eléctricas?…y mejor aún…de sierras eléctricas cortando troncos sobrantes de arbolitos de navidad. Cada vez me convenzo más de que nuestros teléfonos nos escuchan y nos ofrecen anuncios de lo que comentamos. ¿Qué opinas?
Llegó el domingo y el cuate que nos hace trabajos en casa avisó que no podría llegar; y, claro, no íbamos a tener el arbolito tirado 24 horas más. Así que fui a comprar una sierra eléctrica, porque estaban en oferta y porque la tarea de cortar el tronco se veía fácil en uno de los anuncios.
La cosa es que volví bien armado y en casa procedimos a cortar el tronco sobrante…pero la madera del pinabete es más dura de lo que pensé…y para hacer la historia corta terminé con el brazo adolorido y dos ampollas en el dedo índice de la mano derecha.
¿Valió la pena? ¡Claro que sí! El arbolito está guapo y ya hay ambiente. Sólo faltan tamales y ponche.
En 2022 se cumple el aniversario 50 del fin del Experimento Tuskeegee sobre sífilis llevado a cabo en Alabama -entre 1932 y 1972- por el Servicio de Salud Pública (CDC por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos de América. ¿Por qué es de interés para los chapines aquí y ahora?
Reproducción de la Oficina Oval en tiempos de Harry S. Truman.
A los participantes nunca se les informó de que serían contagiados deliberadamente con aquella terrible enfermedad y sólo fueron sacrificados. De los 399 sujetos sometidos a aquella tortura, sólo 74 sobrevivieron; 28 murieron de sífilis, 100 de complicaciones relacionadas, 40 esposas fueron contagiadas y 19 bebés nacieron con sífilis congénita. OK, pero…¿qué tiene que ver eso con Guate?
Pues es que experimentos similares fueron hechos aquí entre 1946 y 1948 patrocinados por el gobierno de los EE. UU. con conocimiento de las autoridades guatemaltecas de salud que firmaron un acuerdo con la Oficina Sanitaria Panamericana (Ahora Organización Panamericana de la Salud). Unas 1,500 personas entre soldados, presos, prostitutas, huérfanos y pacientes psiquiátricos fueron inoculados con sífilis y gonorrea. Eran los tiempos del presidente Demócrata Harry S. Truman, y del socialista espiritual Juan José Arévalo, en Guatemala.
Durante el primer gobienro de la revolucion el ministro de la Defensa era Jacobo Arbenz, El soldado del pueblo y presidente del segundo gobierno de La Primavera Chapina. Sabemos que los ministros de Sanidad Pública, en aquellos años fueron Julio Bianchi, Guillermo Morán y Bernardo Aldana ; y que los titulares de la cartera de Gobernación furon Adolfo Almengor, Francisco Villagrán, Marcial Méndez y Francisco Carrillo, según lo relata Juan José Arévalo en su libro Despacho Presidencial. ¿Quiénes de ellos estaban al tanto? ¿Quiénes aprobaron? ¿Quiénes callaron? ¿Lo sabía el doctor Juan Funes, que era el jefe de la División de Control de Enfermedades Venéreas? ¿Lo sabía el embajador Edwin Kyle?
Tal vez sí porque algunos resultados fueron presentados en el ii Congreso Centroamericano de Venereología, en abril de 1948 y publicados en la revista Salubridad y Asistencia, del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, Tomo II, N°. 4-7.
¿Cómo se hacían los experimentos? Los responsables de aquellas atrocidades querían probar una exposición normal y al principio usaron prostitutas infectadas para diseminar la enfermedad entre los soldados y presos. Estadísticas del momento señalan que una prostituta podía tener sexo con 8 soldados en 71 minutos por lo que, en teoría, el contagio sería enorme. Aún así era difícil introducir la infección con métodos naturales y recurrieron a la inoculación directa en el Hospital Psiquiátrico Nacional, donde los pacientes no se opondrían. Allí los científicos hacían heridas en los penes de las víctimas para aumentar las probabilidades de infección e inyectaron sífilis directamente en el líquido cefalorraquídeo, según una publicación de Actas Dermo-Sifilográficas. En Guate no se conoce el número de víctimas.
¡Que alegre que volvieron las Luces Campero luego de que nos fueron robados dos años! Este año no las vimos desde casa, pero las vimos en compañía de amigos queridos desde, otra perspectiva.
El crío que hay en mi se maravilla con las formas y los colores de la pirotécnia. Hay algo en los fuegos artificiales que me emociona mucho y me invita a aplaudir y a expresar mi asombro en el sentido aquel de Baila como si nadie te estuviera viendo, ama como si nunca te hubieran herido y canta como si nadie pudiera oírte…Tal vez por eso es que me gustan tanto las Luces Campero, los toritos y las mariposas, los castillos y otras pirotécnias.
¿Sabes que durante unos 10 años, poco más, o menos no vi las Luces Campero? En parte porque se me olvidaba estar pendiente de ellos y en parte porque trabajaba el día en que se celebraban. El primer año de aquellas luces tuve la malísima idea de subir a verlos al mirador de la carretera a El Salvador y fue un error, sólo recuerdo que se veían bien pequeños y que el tráfico fue infernal.
Que alegría por los niños que los ven por primera vez; y que alegría por los adultos que los gozamos como si fuera la primera vez. Que dicha volver a verlos.
volcanes — Comentarios desactivados en El volcán de Fuego desde la ciudad de Guatemala 10 Dic 22
Después de muchos meses de no dejarse ver en la ciudad de Guatemala, o por lo menos desde mi balcón, ahora mismo se pueden ver la lava y el material ígneo siendo expulsados por el volcán de Fuego.
El volcán de Fuego es uno de los cuatro volcanes que se ven desde la capital de Guatemala y es uno de los tres que están activos en el país, donde se hallan 37 volcanes.
Dice el Insivumeh que el volcán de Fuego presentó un incremento en su actividad, el cuál en los últimos minutos ha entrado en una fase de erupción. Observándose en el cráter constantes explosiones débiles, moderadas y fuertes, también fuente incandescente de 500 metros de altura, la columna de ceniza alcanza 5,000 metros sobre el nivel del mar (16,404 pies) dispersándose 30 kilómetros al Oeste y Noroeste.
En la barranca Ceniza el flujo de lava se mantiene con una longitud de 800 metros y en el frente del mismo se generan constantes avalanchas que llegan hasta la orilla de la vegetación, se reportan también sonidos constantes similares a locomotora de tren de características moderadas, añade el boletín especial del Insivumeh.
La erupción es mayormente efusiva acompañada de pulsos incandescentes de la fuente de lava, esta también puede generar nuevos flujos de lava hacia más barrancas, así como producir explosiones violentas cargadas de ceniza y que genere flujos piroclásticos principalmente hacia las barrancas Ceniza, Las Lajas y Seca, así como cualquiera de las otras barrancas del volcán de Fuego por lo cual no se debe permanecer cerca ni dentro de las barrancas del volcán.
mitología / tradiciones — Comentarios desactivados en Alegre quema del diablo en el Cerro del Carmen 08 Dic 22
La quema del diablo es una tradición guatemalteca que representa la oportunidad ritual para echar al fuego lo malo, lo inservible, lo caduco, lo que hace daño y lo que no queremos para el año que viene en un contexto místico y mitológico. En 2018 descubrimos que esta fiesta familiar se celebra de forma tradicional y encantadora en el Cerro del Carmen, en la ciudad de Guatemala y anoche volvimos a ese lugar para celebrar.
Desde una perspectiva racional y más universal, la fiesta trae la luz y el fuego a la época del año en la que las noches son más largas, frías y oscuras, por lo que es apropiado celebrarla con familia y amigos, y recordar que aún en la oscuridad es posible la luz. Estoy seguro de que cada quién podrá sacar de todo esto lecciones de vida y aprendizajes que habrá que transmitir a las generaciones siguientes.
Disfruto mucho esta fiesta chapina porque es una ocasión propia para celebrar la vida y para recordar a dos personajes malentendidos, uno de ellos casi olvidado y que -aparentemente- no tienen nada en común: Lucifer y Prometeo. Ambos se rebelaron contra dioses tiránicos y arrogantes. Ambos fueron cruelmente castigados por su atrevimiento. Uno es el traedor de luz, y el otro les dio el fuego a los hombres. Ambos son heroicos.
Hace cuatro años, cuando fuimos a la quema del diablo en el Cerro del Carmen por primera vez, el cura explicó que Maria, la que anuncia la luz, precede a Jesús que es el Sol; y en la realidad, ¿quién precede al Sol? ¡Venus precede al Sol cuando Venus es lucero de la mañana! ¿Y cuáles son otros nombres antiguos de Venus? Lucifer, el traedor de luz; e Ishtar -diosa del amor, de la belleza y de la fertilidad-. Los mayas, por cierto, no eran ajenos al concepto de que Venus, Lucifer, o Ishtar es traedor de luz. Ya que para ellos Venus (el heósforo) anunciaba que le Sol saldría ese día, luego de su paso por Xibalbá.
¡Hay que celebrar estas fiestas or la vida, y por el valor de quienes traen la luz y de quienes se rebelan ante dioses tiránicos y arrogantes!
El Diablo del Cerro del Carmen estuvo galán. Adornado con fuegos artificiales en forma de alas. Eso le da un ambiente más festivo -por las luces, colores y variedad de la pirotécnia- que una hoguera, o la mera quema de la piñata. En aquel lugar histórico la fiesta es de barrio, familiar y casi íntima; pero si quieres un fiestón y ver maravillas te recomiendo las loas en Ciudad Vieja. Como es la fiesta patronal de aquella población el pueblo tira la casa por la ventana.
Cuando era niño, por cierto, la fiesta solía incluir la reunión de amigos en la mañana para ir a buscar ramas y chiribiscos con qué armar una buena pira, la llegada de mi padre con cohetes y algunos fuegos artificiales, los buñuelos preparados por mi madre y mucha alegría en la calle y en la casa.
Desde lo alto del cerro vimos muchos fuegos artificiales y fogarones, en esta tradición que está bien viva. Además, la ermita en aquel lugar le da un bonito contexto al rito. Aquella construcción tiene toques de fortaleza porque el barco en el que vino Juan Corz, el fundador de aquel lugar, se llamaba La fortaleza. Además el lugar está bien cuidado, bien iluminado, limpio y seguro.
Duante el trayecto hacia aquel lugar emblemático, antiguo y tradicional vimos muchas personas y niños acarreando sus piñatas de diablos. Ahora hay diablos y diablas, canches y negros, los hay de cuatro patas y monumentales. Cuando yo era niño, las piras no incluían estas piñatas, se hacían con ramas y cuanto mucho cajas de cartón. Eso sí, siempre había cohetes involucrados.
Raúl, Mario y yo terminamos la noche con cervezas Güin, hamburguesa, tacos y pasta. No hubo buñuelos como es la tradición; pero las cervezas cumplieron con darle un carácter de celebración a esta fiesta.
De que Guatemala es un estado benefactor mercantilista no hay duda alguna cuando persiste la manipulación alcista del tipo de cambio por parte de las autoridades monetarias desde el penthouse del Banco de Guatemala.
El tipo de cambio del dólar -con el que se pagan combustibles, alquileres, bienes de capital, importaciones y otros- está elevado de forma política, perjudicial y artificial por disposición de la Junta Monetaria en beneficio de quienes reciben dólares ya sea por sus exportaciones, o por remesas.
US$ 1,472 millones es la cantidad que el Banguat ha retirado del mercado para crear una escasez artificial de dólares y engrosar innecesariamente las reservas de la moneda estadounidense.
No se puede promover la estabilidad en el nivel general de precios, que es la misión del banco central, si sus autoridades manipulan políticamente el precio del dólar, ni si crean inflación.
Las autoridades del banco central dicen que es un tema de estacionalidad y de oferta y demanda; pero la demanda artificial y política desde el Banguat pesa demasiado, frente a la demanda de mercado. Mis amigos que saben de estas cosas comentaron que los que controlan la política moneteria cuando hubo “sobre oferta” salieron a acumular reservas; pero ahora que hay “sobre demanda” no salen a vender reservas. Por tres años han tratado de no permitir la apreciación del quetzal.
Historia — Comentarios desactivados en Reglamento de burdeles, 1887 05 Dic 22
El reglamento para las casas de tolerancia de la capital durante la presidencia de Manuel Lisandro Barillas, en 1887, dice que:
Son burdeles las casas de prostitución toleradas y vigiladas por la policía. Se dividen en burdeles de primera y segunda clase.
¿Te imaginas la cantidad y el nivel de corrupción y abusos que generaba esta disposición? La de que la policía tolerara y vigilara los burdeles. ¿Qué implicaba vigilar burdeles? ¿Habrá registros de clientes? ¿Que garantías había para las trabajadoras y para los clientes?
Para establecer estas casas se necesita el informe médico favorable de sus condiciones higiénicas; y que tengan suficiente espacio para el número de mujeres que indique la matrona.
¡Prontitud e higiene! era la divisa. Nada de hacinamientos.
En los burdeles no se permitirá más de una pareja en una sola habitación y se evitará que en ellas vivan niños de uno y otro sexo mayores de dos años.
Carpe Diem significa Apodérate del día (sin desperdiciarlo) y resume bien mi visión del mundo. La libertad es el valor fundamental que guía mi vida y mis reflexiones en Carpe Diem. Vivo en Guatemala, un país que aún está por ser construido y en el que los derechos individuales y la igualdad ante la ley son precarios. Por eso, aquellos son mis temas favoritos para estos comentarios. Con todo y todo, este espacio -políticamente incorrecto- existe al amparo del artículo 35 de la Constitución de la República; y del 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (por si acaso). Me gustan la cocina, la lectura y la compañía de mi familia y de mis amigos. También me gusta pasar tiempo conociendo mi país y a su gente. Al perpetrar Carpe Diem comparto con mis lectores algunas reflexiones y experiencias en busca de lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico. ¡Por la libertad y la razón!
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