
El Chayal es uno de los dos principales sitios de donde los mayas antiguos extraían la preciosa obsidiana o taj que era su metal. Esta piedra era usada para elaborar armas de guerra y caza, como lanzas y flechas; instrumentos ceremoniales y de sacrificios; adornos; así como para hacer navajas con fines puramente utilitarios.
El sitio es enorme y se halla a pocos kilómetros de la ciudad de Guatemala, por la carretera al Atlántico.
Ayer visité ese sitio con Raúl y El Ale; y es impresionante cómo la obsidiana está en todas partes. Fuimos recibidos por Nery, un amable lugareño que no sólo nos mostró caminos y zanjones llenos de aquellas piedras hermosas, sino que nos obsequió dos volcancitos o núcleos de los cuales los mayas antiguos extraían navajas extremadamente filosas.
El Ale se rayó con el hallazgo de una hermosa punta de lanza que el artesano lapidario, de quién sabe cuántos cientos de años atrás, no llegó a terminar. Se ve, sin embargo, cuál era la forma final que se buscaba alcanzar y es una piedra muy hermosa. También encontró un núcleo particularmente hermoso.
Site interesa el tema, haz clic aquí para ver una conferencia sobre la lítica y la economía mayas.
Aquí en Guatemala muchas personas -y yo cuando era niño- conocen a las obsidianas como piedras rayo debido a la creencia de que se forman en lugares donde caen los rayos. Eso no es cierto, claro; pero es lo que a uno le decían. Allá por 1974 recuerdo haber recogido muchas obsidianas en el Campo de Marte, en la ciudad de Guatemala; pero no eran trabajadas como las que se hallan en El Chayal. Ese nombre, por cierto, está relacionado con chayes (de chay abaj, en quiché), que es como se les dice, en Guatemala, a los pedazos de vidrio.
La foto es de los dos núcleos que me obsequió Nery, con una milpa al fondo.