04
Ene 19

Las verapaces 2018, segunda etapa

El segundo día de nuestra aventura en las verapaces fue el del Salto de Chilascó, que es la catarata más alta de Centroamérica con 130 metros de altura. Haz clic en la foto para ver más fotos.

El salto de Chilascó.

Después de una noche reparadora y con mucho ánimo salimos de la Posada de la montaña del quetzal rumbo a la aldea Chilascó que queda en el kilómetro 143 de la carretera a Cobán.

El día anterior habíamos acariciado la idea de ir primero a unas cataratas cercanas al hotel (ya que había caballos disponibles); pero luego tuve una idea salvadora: ir primero a Chilascó, y luego a las cataratas mencionadas, si regresábamos con ánimo; y esa fue una decisión sabia.

Si alguna vez te animas a este paseo te recomiendo dos lecturas:

La mansión del pájaro serpiente y El mundo del misterio verde; ambos por Virgilio Rodríguez Macal. En Amazon están muy caros; pero seguramente los venden en la librería Piedrasanta, de Guatemala.

Agarramos temprano para Chilascó y ascendimos a la aldea del mismo nombre a través de paisajes riquísimos y encantadores.  A la entrada del lugar nos recibió Elder que arregló que nuestros guías y sus caballos nos esperaran cuando llegáramos al estacionamiento que está justo antes de empezar a bajar rumbo a las cascadas: el Saltito y Chilascó.

Los guías y los caballos se aparecieron al poco tiempo de que nosotros llegaramos al estacionamiento donde Elmer y Alex se ofrecieron a cuidar nuestro auto.  Raúl se montó en la Preciosa, y su guía fue Erick.  Yo -de la forma más aparatosa posible- me encaramé en el Negrito, con la ayuda de Julio, mi guía y cogimos camino.  Mi cuate Paul dice que hice trampa porque fui a caballo, pero quien me haya visto montar…y quien me viera montar en aquellos caminos lodosos y muuuuuy empinados intuirá que si bien es cierto que cabalgar es mejor que caminar, todo aquello no es miel sobre hojuelas.

Ya te imaginas, yo sentía que me caía en las cuestas de bajada y que me caía en las cuestas de subida.  El Negrito agarraba velocidad y Julio tenía que frenarlo; y a veces tenía que animarlo al grito de ¡Vamos Negrito!, ¡Arre Chulo! A ratos el Negrito de desesperaba y relinchaba en protesta.

En algún punto del camino encontramos a una familia que volvía de las cascadas.  Al verme a caballo, uno de los niños dijo: ¡Así quien no! Y la abuela…la abuela…dijo: Ni yo, que padezco de mis rodillas. En medio de las risas, pensé para mis adentros: Si la envidia fuera tiña; y quise decir, como Cuauhtemoc*: ¿Estoy yo, acaso, en un lecho de rosas?

Sobre este caballo iba yo, nota el lodo del camino.

Anyway,  el Negrito y la Preciosa nos llevaron hasta el punto en el que ya no era posible seguir, sino a pie. Y ahi tuve que bajarme del Negrito.  Julio me dijo: Agárrese de mis pulmones; y Erick tuvo que bajar mi pierna derecha que se quedó atorada en la montura.

Y a partir de ahí empezamos a descender.  A atravesar el bosque y a disfrutar de los aromas, los sonidos y los colores propios de aquellos senderos húmedos y algo oscuros. Entre árboles variados.  Y fuimos bajando y bajando hasta llegar al mirador desde donde vimos el imponente Salto de Chilascó por primera vez.  Las fotos no le hacen justicia porque no se terminan de entender las proporciones y no se escuchan los truenos del agua.  Luego bajamos al segundo mirador y de ahí al Saltito.

Para que tengas una idea del camino haz clic en la foto y mira el vídeo. Ahí va Raúl con la Preciosa, Erick y el Bronco.

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El Saltito es una catarata hermosa, rocosa y de aguas abundantes y frías.  Y ahí hice un oso.  Había un grupo de seis jóvenes; unos en el agua y otros comiendo y dispuse tomarme una foto en una de las grandes rocas a la orilla de la catarata.  Puse un pie y pegué un pequeño brinco sólo para resbalarme y para que mi pierna derecha cayera en el agua.  Raúl dio un paso para evitar que yo siguiera resbalándome y tres de los chicos que estaban en la orilla saltaron para ayudar a evitar mi deslizamiento.  La cosa no pasó a más que el momento ridículo; pero pudo haber pasado. Uno de los patojos que estaba en el Saltito llevaba un chichón en la frente porque se había caído en la catarata grande, y luego Julio y Erick nos contaron que en una ocasión tuvieron que sacar cargado a un excursionista que se había roto una pierna.

Pequeña catarata en el camino a Chilascó., aquí fue donde me caí.

En fin…listos para llegar a la gran catarata; o casi listos.  Yo dispuse, con mucha prudencia, que no me convenía bajar, así que convencí a Raúl de que me dejara en el mirador y bajara el solo.  Fue buena idea porque a él le tomó casi una hora bajar y volver a subir.  Es cierto que me perdí de la espectacularidad del fondo de la catarata, pero pasé un buen rato observándola a lo lejos, pensando en cosas en las que tenía que pensar y admirando la gran caída de agua y su contexto.  El vídeo de abajo lo tomó Raúl al fondo del Salto de Chilascó.  Haz clic en la foto para ver el vídeo.

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Ahora había que regresar y el regreso es para arriba; así que ¡Arre Luis!, ¡Vamos chulo! Lo cierto es que la cuesta se me hacía difícil a ratos; pero pensaba en que si la viejita del padecimiento de rodillas pudo, yo también, y ¿vas a creer?, se confirma eso de que el retorno siempre se hace más breve que la ida.

Para hacer la historia corta llegué hasta donde estaban las cabalgaduras y los guías.  Con la ayuda de estos me encaramé en el Negrito y agarramos camino de vuelta.  Otra vez las cuestas y las bajadas, otra vez el lodo, otra vez el alambre espigado y otra vez la agitación del camino.  Regresamos por tramos de bosque, por siembras de broccoli y de papas.  Regresamos a donde estaban Elmer y Alex.

Nos alcanzó don Carlos, el papá de Erick, montado en la Chula y ahí estaba el potrillo de la Chula esperándola con hambre. Haz clic en la foto para ver el vídeo.

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Luego de cargar baterías con agua fresca y galletas de miel y jengibre, nos despedimos de los guías, los cuidacarros, los caballos y los perros (el Bronco, la Tomasa y sus amigos) y cogimos camino de vuelta a la Posada de la montaña….y por supuesto que yo ya no tenía energías para ir a las cataratas a las que íbamos a ir temprano.

Esa noche: Kak-ik, media botella de vino y a ensayar la muerte. Dormí como un tierno.

Primera etapa: La posada de la montaña del quetzal, Biotopo del quetzal y Purulha.

Tercera etapa: Chicoy, el pozo vivo, Chixoy y Cobán.

Cuarta etapa: Las conchas y Chahal.

Quinta etapa: Cobán y Año nuevo.

*En realidad no lo dijo.


04
Ene 19

¿Cicig en Ecuador? ¡Mala idea!

En Guatemala cuando el remedio sale peor que la enfermedad decimos que “salió más caro el caldo que la gallina”; y cuando leí que en Ecuador hay grupos que intentan repetir el experimento de la CICIG, fue aquel dicho lo que se me vino a la mente.

Tengo varios cuates en Ecuador y para ellos van estas reflexiones.  Cuando hace poco más de 10 años se discutía aquí la idea de aquella comisión puse tres objeciones principales: 1. Que la comisión reforzaría la mala costumbre chapina de no resolver los problemas de fondo y abdicar a sus responsabilidades; 2. Que el Ministerio Público (la fiscalía general) se volviera Cicigadicto y que nunca pudiera madurar y ser independiente; y 3. Que la Comisión se convirtiera en una especie de KGB, Stasi o Gestapo temida por sus procedimientos inescrupulosos.  Y las tres se han cumplido.

Me faltaron dos más que no se vieron hasta poco tiempo después de que la CICIG empezara a funcionar: 1. La Comisión tendería a ocuparse de casos de impacto político beneficioso para su agenda y para la de sus aliados, de allí la justicia selectiva; y 2. La Comisión –inconexa con tributarios y electores- resultaría irresponsable incluso frente a la ONU y se constituyó en un poder formidable que no tiene pesos, ni contrapesos republicanos.

Tristemente es cierto que la corrupción en nuestros países es escandalosa, como lo son la impunidad, los abusos del poder y el descaro de las mafias que han capturado el estado.  Pero la idea de resolver aquellos males mediante un instrumento que tiene las cinco características citadas arriba es bastante más que un despropósito.  Por ejemplo, porque no puedes luchar contra la corrupción mediante sólo perseguir corruptos y sin desmantelar el sistema de incentivos perversos en el que medra la venalidad; y porque no puedes luchar contra la injusticia y la impunidad mediante la arbitrariedad, la selectividad y la violación de garantías procesales.

A los ecuatorianos: ojalá que la desesperación no los lleve a cometer el error que cometieron los chapines. La desesperación y el activismo que se alimenta de ella, son malos consejeros.

Columna publicada en elPeriódico y en elcato.org; La ilustración es de Diego Delso [CC BY-SA 4.0], via Creative Commons.


03
Ene 19

La estafa de la educación estatal

Una de las cosas que más tristeza me da en esta temporada es ver las colas de padres de familia que pasan días esperando inscribir a sus hijos en las escuelas estatales.  Me da tristeza porque imagino la ilusión de los padres y sus expectativas, comparadas con los resultados.

En términos académicos es inaceptable el porcentaje de graduados de diversificado que es capaz de ganar las pruebas de matemáticas y lectura, del Ministerio de Educación. En la evaluación de 2017, de lectura, el 70 por ciento de los jóvenes tuvo un rendimiento deficiente, en matemáticas fue del 89 por ciento y en ciencias el 77 por ciento.  El año pasado, aunque el año lectivo empezó en enero, para febrero del año pasado, había 3 mil escuelas estatales sin valijas didácticas.

La mayoría de los niños que estudian en escuelas estatales van a caer en manos de los maestros de Joviel Acevedo que no son más que burócratas de la educación y activistas.  Si tuvieras opción, ¿tu le entregarías la educación de tus hijos a esos sujetos?

¿Ya te indignaste? Pues si no…aquí va lo peor: en las escuelas estatales se cultivan la obediencia incuestionable a la autoridad, el pensamiento único, la irracionalidad (el cambio climático antropocéntrico, por ejemplo), el colectivismo, el altruismo (o sea el valor del sacrificio),  y otras ideas parecidas.Por eso no me extraña que Bryan Caplan advierta que los tributarios están siendo timados.

La mayoría de los graduados de aquellas escuelas salen luego a la vida sin los instrumentos cognitivos y culturales necesarios, no sólo para desempeñarse en otros ambientes académicos, sino para actuar como ciudadanos independientes.  Muchos salen creyendo que el mundo les debe algo, no por sus logros, sino por sus méritos…o por los de sus pobres padres que hicieron colas en el frío para conseguir acceso a una educación que defrauda.

Sólo los padres que no tienen opción entregan a sus hijos al sistema estatal de educación; ¿cuál crees que sea la solución para que los padres tengan otras opciones? ¿Cómo les podemos ofrecer a los niños una educación valiosa, en vez de un timo?

La foto es por José Luis Pos, de elPeriódico.


03
Ene 19

Las verapaces 2018, primera etapa

Nuestro viaje de fin de año, en 2018 fue por las verapaces.  Los dos objetivos principales fueron: El salto de Chilascó, que es la catarata más alta de Centroamérica; y las cataratas de Las Conchas.  Así que  agarramos camino el jueves 27 de diciembre de 2018 con el propósito de volver el martes 1 de enero de 2019. Haz clic en las fotos para ver más fotos.

Lycaste virginalis

El paseo nos llevó por la cueva de Chicoy, uno de los pozos vivos que hay en Alta Verapaz, el mercado de Purulha, el Saltito, el camino a Chixoy y por un recorrido gastronómico que seguramente nunca voy a olvidar.  Recibimos el año nuevo en el Jupiter II, que es el apodo que le tengo al kiosko del parque central de Cobán en un ambiente encantador.

Fue un paseo enriquecido no sólo por los lugares que conocimos, sino por la gente alegre y generosa que nos atendió y con la que compartimos.

La ruta de este viaje la puedes ver en negro, el mapa es de Prensa Libre.

En la primera etapa Raúl y yo llegamos al hotel Posada de la montaña del quetzal, con el propósito de usarlo de base para visitar el área.  Llegamos directamente a almorzar y atendidos por Nohemí probamos su delicioso kak-ik, que es un caldo de chunto característico de la región.  El caldo llenó nuestras expectativas. Chunto es el nombre que se le da al chompipe en las verapaces.

A finales de los años 70 visité la Posada de la montaña del quetzal cuando, en compañía de la familia Lizama y de miembros de la Asociación Guatemalteca de Orquideología, viajábamos al interior del país a rescatar y a identificar orquídeas.  Esa fue una de las épocas más felices de mi vida, y me alegró mucho volver a la Posada cuya arquitectura, y sus cabañas con chimenea son dignas de su kak-ik y de la atención de su personal.

El jueves 27, luego de almorzar y de una siesta simbólica agarramos rumbo al biotopo del quetzal Mario Dary Rivera, que yo ya había visitado dos veces; una con los orquideólogos y otra con un grupo de amigos a principios de los años 80.  El lugar es estupendo, no subimos a los senderos, por la hora; pero disfrutamos mucho de la hospitalidad y de las atracciones en el centro de visitantes.  ¡Por supuesto que -igual que en las ocasiones anteriores- no vi quetzal alguno!, como no fuera uno disecado; pero me encantó la visita.  Ese ambiente. Las texturas, los aromas, los colores y los sonidos del lugar.  En verdad que es muy recomendable.

Al salir del biotopo decidimos conocer Purulha.  Llegamos a su plaza y estacionamos para luego caminar al mercado que es pequeño, pero encantador.  Ahí vi, por primera vez en mi vida, lo que llamo el tamal kit, que es una selección preparada con semillas, chiles y especias necesarias para preparar tamales, todo ello en bolsitas y en proporciones tipo tamales for dummies. Bueno…en realidad no hay tal cosa, ni puede haber tal cosa como tamales for dummies.  También llamaron mi atención los paquetitos de achiote, primorosamente envueltos en hojas de tusa. Y la tarde la terminó un lustrador llamado Alex que no se como me convenció de lustrar mis botas y nos entretuvo con dos que tres anécdotas del lugar.

Kit para hacer tamales

Tenemos la regla de no andar en la carretera por la noche así que volvimos a la Posada de la montaña del quetzal; no sin antes pasar por un hotel bonito que ofrecía paseos a caballo hacia otras cataratas de las que no había oído antes y allí acaricié la idea de visitarlas antes de ir a Chilascó; y luego te cuento que ocurrió con ese proyecto.

Volvimos a nuestro hospedaje sólo para cenar temprano, disfrutar un momento de la chimenea que encendió don Bernabé y ensayar la muerte.  Creo que me dormí a las 8:00 p.m. muy emocionado por lo que vendría al día siguiente, y alegre por lo que había visto y vivido ese día.

Segunda etapa: El salto de Chilascó.

Tercera etapa: Chicoy, el pozo vivo, Chixoy y Cobán.

Cuarta etapa: Las conchas y Chahal.

Quinta etapa: Cobán y Año nuevo.


02
Ene 19

Lo más delicioso del pavo

Lo mejor del pavo de la nochebuena son sus suproductos; y este es un sandwich de ensalada de pavo con queso gouda, acompañado por ensalada Waldorf.

La receta original de este emparedado es con pan de cebollas y queso cheddar ahumado; es la que serevían en la Students´Coop en la University of Maryland, College Park, cuando yo estudiaba allá.

De cualquier manera, en casa de mis padres era tradición almorzar sandwichs de ensalada de pavo luego de la nochebuena.

¿Cuáles son mis otros byproducts favoritos del pavo? El caldo de huevos que se hace con los huesos del ave; y el relleno del pavo. Para mi, el animalito no es más que un vehículo para la ensalada, el caldo y el relleno que son las verdaderas joyas.


28
Dic 18

Importancia de la división del poder

La PGN inició una acción para que que el Congreso determine si procede, o no el derecho de antejuicio de tres magistrados de la Corte de Constitucionalidad; por la posible comisión de los delitos de prevaricato, violación a la constitución, resoluciones violatorias a la Constitución y abuso de autoridad.

La acción supone que los señalados han emitido resoluciones arbitrarias e ilegales, que tienden a atribuirse facultades que no le corresponden, coartan facultades constitucionales otorgadas directamente al Presidente, y vulneran principios tales como el de legalidad, y los derechos de defensa y debido proceso.

La PGN sostiene -con razón- que los magistrados, como funcionarios públicos, son depositarios de la autoridad y son legalmente responsable por su conducta oficial, sujetos a la ley y no superiores a ella. Sus actuaciones no están exentas de responsabilidad penal sobre todo si sus resoluciones, por ejemplo, fueran contrarias a la Constitución, o a las leyes.

Si bien es cierto que la función de la C.C. es la defensa del orden constitucional, también lo es que no debe atribuirse facultades de la jefatura del gobierno; y es cierto que no es sano que los magistrados ejerzan y concentren tanto poder que resulten incuestionables (sobre todo si hay la posibilidad de comisión de delitos contra la Carta Magna). C. J. Friedrich, citado por Alberto Herrarte autor de El Estado de Derecho, dice quela división del poder es la base del gobierno civilizado; y K. Loewenstein, también citado por Herrarte, advierte que la clasificación de un sistema político como democrático constitucional depende de la existencia, o carencia de instituciones efectivas por medio de las cuales el ejercicio del poder político está distribuido entre los detentadores del poder”. 

La división del poder incomoda a los intereses de algunos; pero es esencial para una república sana. Hay más sutilezas para comentar, pero se acaba el espacio. Mientras tanto, ¡Feliz y próspero 2019 para ti y tu familia!

Columna publicada en elPeriódico; y la imágen es Jean-François Soitoux, CC BY-SA 2.0, via Creative Commons.


26
Dic 18

Desayuno tradicional de Luisfi

¿Cómo no va a ser, una de mis tradiciones favoritas la de desayunar tamales el día 25 de diciembre, luego de la Nochebuena?

¡Ese es mi desayuno navideño favorito en todo el universo mundo! ¡Y me gusta comer un tamal negro, un tamal colorado, café con leche y algún pastel y dulce propio de la temporada y ponche. El ponche de este año, en casa, incluyó manzanillas y mamey, y fue de campeonato. Y el desayuno incluyó Stollen, Polvorón y turrón.

¡No te imaginas lo que gozo cuando abro las hojas de maxán  y me encuentro con los colores brillantes de estas delicias de la cocina guatemalteca!  Al mismo tiempo, los aromas intensos de ambos tamales invaden mi cuerpo y mi mente y me llevan por un laberinto de recuerdos y alegrías.  El momento culminante  es cuando la masa gentil y el recado glorioso llegan a mi paladar.

Quienes visitan este espacio, con frecuencia, saben que valor mucho las tradiciones como formas de mantener puentes con los recuerdos, el pasado y con quienes nos precedieron; así como con el futuro y quienes nos sucederán.

En ese laberinto de recuerdos, tengo la dicha de acordarme muy bien de los tamales de mi bisabuela, Mami y los de mi tia Baby.  Y los pequeños, de 2 x 2 pulgadas y perfectamente doblados que  mi tía abuela, La mamita, nos hacía a los niños.

Los tamales de Nochebuena, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y aceitunas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolí) y, en el caso de los negros, con chocolate y anís. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, gallina y pollo e incluso de res.   Eso sí a mí me gustan más los de cerdo, y los de pato.  En ciertas regiones -especialmente en la Costa Sur- no se usa el recado del altiplano, sino una especie de mole.

Los tamales tienen raíces precolombinas, y fueron elevados a la décima potencia cuando se le añadieron ingrediente de Occidente. Del Nuevo Mundo son el maíz, los tomates, los chiles, y las hojas de maxán en las que son envueltos.  Los tamales negros, además, llevan chocolate. Del Viejo Mundo son las almendras, las pasas y las ciruelas.

La gracia de los tamales no está sólo en la masa y en el recado, sino en la forma de envolverlos y amarrarlos.   Son una experiencia para todos los sentido.  Un tamal que no ha sido envuelto y amarrado elegante y apropiadamente pierde algo de su encanto.  A mí, por cierto, me gustan más grandes que pequeños, y me gusta que la masa no sea muy espesa.

Hacer tamales es algo muy elaborado. Hay que lavar y asar las hojas. La masa tiene su propia ciencia y es cocida tres veces de tres formas distintas.  El recado lleva varios ingredientes que hay que asar y sazonar con mucho talento. Como siempre, el éxito de un tamal se halla en el balance de ingredientes, en la calidad de los mismos y en la pasión que se pone en ellos.

Desde mediados de los años 80, en casa comemos los de doña Estelita de Alburéz que son basados en  la receta de su madre en San Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.  El teléfono de doña Estelita  es 2474-0260; por si quieres probar esas delicias.


25
Dic 18

La Nochebuena chapina

En buena parte, la Nochebuena chapina es acerca de quemar cohetes y fuegos artificiales; y es una de mis partes favoritas de la fiesta.  Debo observar, sin embargo, que tengo la impresión de que la cohetería de anoche fue de menor intensidad que la de otros años. ¿Cuál es mi otra parte favorita de esta fiesta? La cena. Haz clic en la foto para ver el vídeo.

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Eso no quiere decir que no fuera impresionante.  Los primeros juegos pirotécnicos empezaron con el anochecer y se fueron intensificando a lo largo de la noche.  Para las 23:15 horas ya había fuegos artificiales generalizados en toda la ciudad de Guatemala, mismos que no disminuyeron sustancialmente hasta las 0:30 horas de hoy.

Los chapines tenemos la costumbre de quemar cohetes y fuegos artificiales el 24 a la media noche, el 25 a las doce del día y de nuevo a las seis de la tarde.  Pero repito que en este año la cohetería no fue la de otras ocasiones. Con todo y todo, toda la ciudad -y supongo que también otras poblaciones- se alegra con la variedad de formas y de luces.

Aunque sea menguada -¿por las condiciones económicas difíciles?- la cohetería de la Nochebuena chapina nunca deja de maravillarme. Los fuegos artificiales nos fascinan a quienes tenemos la dicha de disfrutar sus formas ingeniosas y sus colores.

En casa solemos ver las luces y fuegos, luego nos abrazamos y bebemos una copa ¡por la vida! para después abrimos los regalos.

En la antigüedad el solsticio de invierno se celebraba porque a partir de ese momento las noches empezaban a hacerse más cortas y la luz empieza a volver.  De ahí que sea muy apropiado  que la noche del 24 de diciembre -la Nochebuena- sea celebrada con luces y fuegos festivos.

Cuando yo era niño no había nada parecido.  Las candelas romanas, las varas de luces y otros artificios que había eran extremadamente modestos en comparación a lo que podemos ver y disfrutar ahora. Cada año los fabricantes de fuegos artificiales producen formas más complejas y combinaciones de colores novedosas y todo esto me lleva a mi niñez.

¡Que vuelva la luz!…y que los encuentre a ti, a tu familia y a tus amigos rodeados de amor y de paz.

La cena

Como siempre, la cena nos quedó deliciosa. Frente a otras opciones prefiero el pavo para esta fiesta; porque,  para mí, el pavo es un vehículo para tres cosas cosas más importantes y riquísimas: el relleno, carne para hacer ensalada y huesos para hacer caldo.  Eso no quiere decir que  no me disfrute un  pavo bien hecho, dorado, jugoso y lleno de sabor.  ¿Cuáles son las claves? Frotarlo bien con ajo, sal y pimienta; rellenarlo y usar bolsa.

Al pavo lo accompañé con una tradicional ensalada Waldorf, un gravy  que anoche fue con Jeréz, y ponche de frutas que en casa lo hacen espectacular.  El de anoche, incluyó manzanillas y mamey -que no es fácil de conseguir-.

Para el relleno del pavo no cambio la receta que era de mi bisabuela, Mami, cuyos ingredientes son pan remojado en vino blanco, menudos del pavo, cebolla, apio, castañas y champiñones fritos en abundante mantequilla y sazonados con salvia, perejil, sal y pimienta.

Amigos y familia

Como es tradición,a lo largo de la noche pasan a saludar -y a comer alguito- amigos y familia queridos.  En estas fiestas y en casa nos da mucho gusto abrazar a algunas de las personas que enriquecen nuestras vidas.  Es una verdadera dicha compartir el camino con personas a las que uno ama, admira y respeta.


23
Dic 18

Si bebes, no manejes

Una de las cosas que más me entristecen…y me enojan, es ver a la gente que -a eso de la media noche del 24 de diciembre- va conduciendo como alma que lleva el diablo; pero más me indignan cuando esas personas van pasados de tragos.

La gente que hace eso no sólo se pone en riesgo grave, sino que pone en peligro a otras personas.  Si causaran un accidente, ¿quiénes perderían a sus padres, a sus hijos, a sus cónyuges, o a otros seres queridos a causa de aquella imprudencia? Aún si no causaran accidentes, ¿quiénes están, en sus casas, con el alma en vilo porque no ha vuelto papá, o mamá, o su cónyuge?

Pero claro, estas meditaciones no se aplican sólo a los que conducen borrachos el 24 a las 12; sino durante toda esta temporada de fiestas.  Es increíble la cantidad de cafres que se pasan los semáforos en rojo, en el bulevar Los Próceres, por ejemplo; y hace años recuerdo que salí a hacer una visita de Nochevieja y entre mi casa y la zona 1 vi cuatro accidentes.

En estas fiestas (o siempre); si bebes, no manejes. Por favor. La prudencia es la virtud a la que hay que acudir cuando sabes que te has pasado de tragos y estás por abrir la puerta de tu auto.


22
Dic 18

Recuerdos de Interfer

Interfer es la Feria Internacional de Guatemala y tenía..tenía digamos que unos cuarenta años de no ir…fui el jueves y fue una experiencia muy agradable.

¡Por supuesto que me encanta el ambiente de fiesta! Me encanta ver a las las familias pasándosela bien, la gente que llega a oír la música, a bailar y a subirse a los juegos mecánicos.  Disfruté muchísimo de la gente emprendedora que llega a mostrar sus productos, ya sea artesanales, agrícolas, o comerciales.  Me entusiasma mucho la gente que se ve que le está haciendo ganas, aunque me da algo de tristeza que tengan que hacerlo en un ambiente económica y socialmente asfixiantes.

Cuando yo era niño un año había Feria Internacional o Interfer; y al otro había Feria Nacional.  La verdad sea dicha, la Interfer de ahora no tiene mucho que ver con la de los años 70 ya que no hay pabellones con exhibiciones industriales, comerciales y agrícolas de otros países.  Si la Interfer de ahora no se distingue de la Feria Nacional, me pregunto si todavía existe la Feria Nacional.

De todos modos que importa.  Dudo mucho que en la era de la Internet, una feria al estilo de la Interfer de los 70 tuviera relevancia alguna.  Lo importante, sin embargo es el espíritu general de fiesta y emprendimiento que hay en el Parque de la Industria.

Cuando yo era niño recuerdo que alguna vez fui con el colegio y a mí me gustaban mucho esas excursiones.  Mis padres solían ir alguna noche con mis tíos y sus amigos a comer y a echarse las chelas, supongo.  Y algún domingo nos llevaban a mis hermanos y a mi.  Luego de visitar pabellones y bazares la costumbre era comer garnachas y echarse las chelas, mientras los niños corríamos sueltos por ahí con unos centavos en los bolsillos para comprar chalchigûites.  ¿Qué recuerdo haber comprado en Interfer? Posters fosforecentes para el dormitorio y un colmillo (que yo decía que era de lobo) para colgarme al cuello.

Como a mí me gustan mucho esas cosas, y me fascino con las abejas y la miel, lo que más, más me impresionó fue un panal y ver a las abejas trabajando.  Cómo me hubiera gustado llevar a mis sobrinos (cuando eran niños) a ver algo así. Haz clic en la foto para ver el vídeo.

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La feria termina el domingo y me alegro de haber ido.  Aunque me hicieron falta los pabellones con maquinaria y productos, me divertí en los bazares y disfruté mucho en el salón de los emprendedores. Además me senté a comer flautas y a echarme una chela, luego de pasar por la concha acústica y el parque del beso a escuchar música y a ver a las parejas bailando.

El paseo por Interfer me dió algo de nostalgia; pero me llenó de alegría -fue una noche encantadora- y de verdad espero volver.