16
Jul 19

El duelo, como combate entre dos personas

El duelo es una forma de combate entre dos personas que se han desafiado previamente.  ¿Alguien sabe si hubo duelos en Guatemala? Se que en La Antigua, una de las calles de la entrada se llama Calle de los duelos, ¿es porque ahí se celebraban este tipo de retos?  Mira lo que encontré en Twitter:

Hace ratos que sigo al Tlatohani Cuauhtemoc (Enrique Ortiz García), que suele colocar joyas históricas en su cuenta; y esta es muy impresionante.

Haz clic en la foto para ir a Twitter y ver el video.

Es un duelo en el Bosque de Chapultepec, filmado por Gabriel Veyre, concesionario de la Casa Lumiere que visitó México en 1896, y tomó más de treinta vistas de la vida cotidiana en el país vecino y dio la primera función de cine en México, sólo cuatro años después de su invención. Existe la posibilidad de que el film sea una recreación, apunta el responsable del tuit, y alguien más anota que o filmado fue una actuación y que tuvo el propósito de representar el verdadero duelo que ocurrió el 9 de Agosto de 1894 entre José C. Verástegui y el coronel Francisco Romero. Verástegui murió y Romero fue a parar a la cárcel.

El hilo del tuit que inspira esta entrada se pone mejor porque un lector muestra una foto del Código nacional mexicano del duelo; y otro lector coloca un enlace que lleva a dicho código.  Si tienes tiempo y te gustan este tipo de cosas, te recomiendo leerlo. ¿Hubo, en Guatemala, algo parecido?

El editor fue Ireneo Paz, abuelo de Octavio Paz, premio Nobel de Literatura.

El código mexicano dice que tres clases de ofensas ameritan un duelo:

A. Ofensa privada
B. Ofensa pública
C. Ofensa de hecho

Las dos primeras pueden ser de palabra, por escrito, dibujo ó gesto.
La ofensa de hecho pública ó privada debe estimarse en igual grado de gravedad.

El reto puede ser dirijido por escrito, verbalmente ó por medio de representantes nombrados al efecto, expresándose con toda claridad el motivo del reto y la clase de explicación que se desea para no llevar adelante la querella.

¿Quién no ha visto una película en la que una persona golpea con un guante a otra, en la mejilla, para retarla a duelo? El código en cuestión contiene una lilsta larga de condiciones para que una persona sea aceptada en el terreno del honor.

¿Qué armas eran permitidas?

Pistola de un tiro y no de retrocarga, prefiriendo las no rayadas si las hubiere; espada triangular (Florete); espada mixta, derecha y de poco peso; y sable.

El Código tiene ilustraciones encantadoras.

Había que ir “chancle” a un duelo.

En la historia ha habido duelos famosos. El de Alexander Hamilton y Aaron Burr, en los Estados Unidos de America, por ejemplo y le costó la vida al primero. El 27 de abril de 1880 en las afueras de Tlalnepantla, México, se batió en duelo con pistola Irineo Paz (abuelo de Octavio Paz) con Santiago Sierra (hermano de Justo Sierra) El primero disparó con acierto, entrando la bala de su arma por la frente de Sierra. Así terminó la disputa, cuenta el Tlatoani.

En general el objetivo del duelo no era matar al oponente, sino lograr satisfacción mediante la restautación del honor propio, cosa que se obtenía al poner en juego la vida para defenderlo. Los duelistas normalmente no eran perseguidos penalmente, pero sospecho que, en la actualidad, si alguien matara a otra persona en un duelo incurriría en una forma de asesinato.

¿Conoces de algún duelo en Guatemala?…ya sea en la realidad, o en la literatura.


08
Jul 19

Actividad del volcán Pacaya, filatelia y algo de historia

Vista desde la ciudad de Guatemala, la actividad del volcán Pacaya estuvo hermosa hoy al atardecer.  No involucró lava; pero sí largas nubes de cenizas que se extendían hacia el oeste. La imagen me recordó una historia sobre el Momotombo, en Nicaragua y el Canal de Panamá, que me contó mi padre.

Volcán Pacaya desde mi balcón.

En la foto que tomé se observa una aeronave (a mano derecha del volcán) que se aproxima al aeropuerto La Aurora; y la historia que me contó mi padre -cuando empecé a interesarme en la filatelia- es la de que, cuando se discutía la construcción del canal interoceánico en Centroamérica, los senadores gringos que habrían de decidir sobre si este era construido en Nicaragua, o en Panamá, recibieron cartas en las que la estampilla postal mostraba al Momotombo en erupción.  Yo siempre creí que la estampilla en cuestión era una que mostraba dos biplanos junto al coloso volcánico.

La foto la tomé de https://filostamp.wordpress.com/category/nicaragua/

Pero hoy, al buscar la imagen para estos comentarios, me enteré de que la estampilla en cuestión era otra.

Esta foto la tomé de https://desarrolloydefensa.blogspot.com/2012/08/la-estampilla-de-nicaragua-que.html

Aunque la estampilla en cuestión no involucrara aeroplanos, como mi foto del Pacaya, igual es una buena historia aquella de la estampilla, el Momotombo y el canal que luego sería construido en Panamá. Por cierto que, en 2011, participé en un coloquio de la serie Exploraciones sobre la libertad, titulado El canal de Panamá y la política de los EE.UU. en Centroamérica, En esa ocasión aprendí bastante sobre la historia de aquella vía interoceánica.

Esta mañana, el Instituto de Sismología, Vulcanología e Hidrología informó que hubo una fumarola de desgasificación de color blanca y azul que se eleva a una altura aproximada de 25 metros sobre el cráter, esta se dispersa hacia el sur, en horas de la noche y madrugada se observó reflejo de incandescencia de flujos de lava que se desplazan hacia el norte y noroeste, se generan pequeñas avalanchas en el frente de los flujos, las estaciones sísmicas registran tremor asociado al ascenso del magma y gases, explosiones de tipo estrombolianas con levantamiento de material incandescente a 10 a 35 Mts.


05
Jul 19

La división del poder y los jueces

El establecimiento de jueces es uno de los puntos más delicados en todas las sociedades políticas, escribió José del Valle en El amigo de la Patria, Número 17, Folio 383.  El Sabio Valle era quien publicaba aquel periódico moderado, en el que las ideas de los gases o bacos se enfrentaban a las ideas radicales de los cacos, lidereados por Pedro Molina desde El editor constitucional.

Haz clic en la ilustración para ver este ejemplar.

¿Son, las discusiones en esos dos periódicos, lo más cercano que tenemos (los centroamericanos) a los Federalist Papers y a los Anti-Federalist Papers?

Los jueces, dice del Valle, deciden los derechos más sagrados de los hombres… disponen de su vida, de su honor, y de su hacienda; y se lo dice al Jefe político superior de la provincia, al advertirle que si él es quien nombra jueces, las faltas de estos serían obras del Jefe político y los daños que causaren serían efectos del citado jefe y que el disgusto del pueblo sería producido por ese altísimo funcionario.

Traigo esto a cuenta porque en Guatemala los más altos magistrados son electos por el Congreso de la República; y si llegara a pasar que el Congreso fuera dominado por el mismo partido que controla el Organismo ejecutivo, los daños que ocasionaran aquellos jueces serían responsabilidad del partido en cuestión y del jefe del gobierno. De ahí la importancia de que el partido que controla el Congreso, no sea el mismo que controla el Ejecutivo y de ahí la importancia de votar cruzado en los próximos comicios.  La UNE no debe controlar el Ejecutivo.

Además, el control jurisdiccional es una de las características fundamentales del estado de derecho y un garante de la separación de poderes; ya que parte de sus propósitos son resguardar la intangibilidad de la Constitución y hacer efectiva la responsabilidad de quienes tienen a su cargo la administración pública, según explica el jurista Alberto Herrarte.

En una república sana, el Organismo judicial y la Corte de constitucionalidad deberían ser políticamente independientes del partido que controla el Congreso, y del que controla el Ejecutivo. ¿Dónde vas a poner tu X en las próximas votaciones?

Columna publicada en elPeriódico y en el Centro de Estudios Económico-Sociales.


05
Jun 19

Villa de Guadalupe un barrio vivo

Mi barrio es la Villa de Guadalupe y es un barrio vivo.  Es un barrio alegre que conserva su carácter y en el que siempre hay fiestas. A veces huele a leña, a pólvora, a flores y a árboles y a churros.  A veces suena a convite, a procesión y a sarabanda. A veces se ilumina con colores.

El video es de una de las tantas festividades que suelen ser celebradas con fuegos artificiales.  Salió bonito porque se combinaron la claridad de la noche con las lueces de la ciudad y los juegos pirotécnicos.

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La de abajo es una foto antigua de la plaza, la iglesia y la cruz de la localidad, ¿a finales del siglo XIX? ¿Alguien tiene idea de cuándo?

La foto es de Fotos antiguas de Guatemala, en Facebook y muestra la plaza de la Villa de Guadalupe, ilo tempore.

La Villa de Guadalupe, como lo dice su nombre, fue un pueblo aparte; incluso hubo un tranvía Decauville que unía la ciudad de Guatemala con aquella población. 

La villa se situaba junto al montículo de la culebra y su célebre acueducto del que aún se conservan restos visibles.  El barrio todavía conserva su plaza, su mercado y su iglesia y fue anexado a la ciudad de Guatemala, como uno de sus cantones, en 1922.

Ingreso de personas a la ciudad de Guatemala, desde el pueblo de Ciudad Vieja y de la Villa de Guadalupe. Acuarela de Caroline Salvin, 1873. Foto de Mario Fernando Montufar, Guatemala del ayer a través de fotografías.

En la foto de arriba me llaman la atención lo totalmente rural que se ve el camino, el tráfico a pesar de la falta de vehículos y que la ciudad está representada por dos iglesias


04
Jun 19

El nombre de la rosa y libros medievales

De nuevo estoy leyendo El nombre de la rosa, de Umberto Eco; y es por dos razones: porque ¡es un librazo!…y regreso de cuando en cuando a ciertos libros que me gustan mucho, y porque ando buscando cierta escena y cierto diálogo para una columna. No es, por cierto, el que ilustra esta entrada.

“Me estáis diciendo que en muchos procesos el diablo no sólo actúa en el culpable sino quizá también en los jueces?”

Metido andaba en la abadía y en las cuitas de Guillermo de Baskerville y de Adso de Melk cuando me encontré con una serie de videos en el Facebook de mi cuata, Ainara. Es un reportaje sobre cómo hacer manuscritos medievales;

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Luego de verlo me acordé que, en la Biblioteca Ludwig von Mises hay dos páginas del medioevo que siempre me gusta pasar viendo; pero nunca me he detenido a leer.

Esta página se halla en la biblioteca de la Universidad Francisco Marroquín.

El caso es que me disfruto el libro, me alegra que haya vídeos como la serie de arriba y me encanta ver de cuando en cuando las páginas medievales de la Biblio.


28
May 19

Arena del volcán Pacaya…hace 9 años

El 29 de mayo de 2010 -en la noche- asistía a un recital de Roberto Prosseda en la Universidad Francisco Marroquín y, de repente, la lluvia que caía afuera se escuchó distinta, más intensa, extraña.  Salimos durante el intermedio y descubrimos que lo que caía no era agua, sino arena del volcán Pacaya.

Haz clic en la foto para ver más fotos.

Esto es lo que escribí en aquel entonces:

La arena que lanzó, anoche, el Volcán Pacaya está en todos los rincones de la ciudad de Guatemala. En algunos lugares parece una alfombra de terciopelo negro; en tanto que en otros es una mezcla de arena, agua y lodo. Los trabajadores de la Municipalidad están limpiando desde anoche; y aunque las clases fueron suspendidas, algunos niños llegaron a las escuelas.

En la mañana me fui a la oficina en bicicleta; porque no era posible usar el carro lleno de arena; en este enlace puedes ver y escuchar la llanta como rodaba sobre la arena.

Yo nunca había visto algo así. Cuando vivía en Costa Rica, ca.1963, hubo una erupción importante del Irazú, pero yo no la recuerdo para nada; empero, mis padres contaban que todo estaba cubierto de ceniza. Luego, en 1998, el Pacaya hizo lo mismo que ahora, pero en ese tiempo yo estaba estudiando en la University of Maryland, y sólo recuerdo que, cuando regresé -unos meses después de la erupción-, había arena en muchos rincones de mi casa.

En medio de la incomodidad, y de lo que sin duda ha sido una tragedia en algunos hogares, el humor chapín no se hizo esperar. La mara dice que Con Los Colom [Sandra Torres incluida, por supuesto] ya la estábamos viendo negra, y ahora el Volcán de Pacaya puso su grano de arena. Este tipo de humor no me extraña porque, para el terremoto de 1976, que dejó cerca de 23,000 muertos, también hubo un chiste célebre. En la televisión había un anuncio de insecticida en el que una ama de casa lo rociaba en la cocina, mataba a todas las cucarachas y preguntaba con voz de bóveda: ¿Queda alguna cucaracha que decir? Y entonces el chiste era que, luego del terremoto se abría el cielo y una voz como de trueno preguntaba: ¿Queda alguna cucaracha que decir?

Para info sobre volcanismo, le recomiendo esta conferencia de Héctor Monzón; y esta otra, de Sam Bonis.


27
May 19

Restauraciones que hay que celebrar

Pasé por el Centro Cívico y noté que el mural de Roberto González Goyri, que está sobre la Séptima avenida ha sido restaurado; igualmente está siendo restaurado el Palacio Nacional y me enteré que también fueron restaurados los murales de Carlos Mérida que están en el edificio del seguro social.  ¡Celebro esas restauraciones!

“Nacionalidad” es el nombre de este mural que está sobre la Séptima avenida.

Nacionalidad es el nombre del mural que está sobre la Séptima avenida; lo recuerdo desde que era niño y es uno de mis favoritos. La pieza que el maestro González Goyri erigió en el IGSS es La Nacionalidad Guatemealteca, un mural de grandes proporciones elaborado en concreto. Para 1959, año en el que fue finalizado, esta técnica era tan novedosa como el estilo mismo de los edificios que la rodean. La obra es parte del complejo del Centro Cívico, un conjunto de edificaciones pensadas bajo el concepto de la Modernidad y que hoy son patrimonio nacional. Según explicaba el propio artista, la técnica “consiste en elaborar un mural al revés, directamente sobre la formaleta haciendo las veces de negativo. La idea era al mismo tiempo, que la fundición copiara los accidentes de la madera”. A esto se le conoce como “verdad al material: no hacerlo aparentar como si fuera una talla en piedra”. Goyri fundió los elementos por separado y luego los armó sobre el espacio, dice un reportaje que fue publicado con ocasión del inicio del proceso de restauración.

Por su parte, el Palacio Nacional ya clamaba por atención.  No sólo porque a su avanzada edad ya necesitaba de reparaciones, sino porque, a lo largo de su historia azarosa ha sido víctima de un bombazo terrorista por parte de la exguerrilla y numerosos ataques con pinturas de aerosol y otras sustancias por distintos grupos de interés que no dudan en destruir monumentos y edificios. Al menos 150 personas trabajarán en esta restauración que comenzará con la limpieza de la fachada, como primera fase. Algunos trabajos de remodelación se iniciaron en junio del 2017, en el Salón de Recepciones. Se limpiaron las lámparas centrales y laterales, se limpió la alfombra, se pulió la madera, se fortalecieron la cúpula y las columnas y se armaron los andamios para evaluar las grietas causadas por los sismos. Con el fin de estabilizar la estructura, se lee en otro reportaje.  En 1974, cuando estudiaba en el Centro, y me capeaba en las tardes, uno de los matatiempo que más me gustaba era el de pasar un buen rato en el Palacio. Disfrutaba mucho de sus ambientes y de su arquitectura.

Finalmente los murales multicolores de Carlos Mérida, en la parte de atrás del edificio del IGSS también han sido restaurados.  Debo confesar que nunca les he puesto mayor atención y que me gustaría conocerlos mejor. Ya pasaré por ahí y me detendré a observarlos luego de leer algo sobre ellos.

La restauración y rescate de estos monumentos es importante en un país que necesita conocer mejor su historia y en uno en el que la idea de arte se ha deteriorado mucho.  En un país en el que los chatarreros se robaron todo el bronce que pudieron en la Avenida de la Reforma, la Avenida de las Américas y el Cementerio General. En uno en el que el feísmo hace metástasis por donde puede.


25
Feb 19

Vivencias de los terremotos de 1917-1918

Me encanta cuando la gente es apasionada de la Historia, y disfruta de fotografías y de anécdotas sobre hechos históricos. Por eso disfruté muchísimo la conferencia que ofrecí, el jueves pasado, sobre vivencias de los terremotos de 1917-1918 en Guatemala.

Luis Figueroa en el Ciclo de conferencias Periodista Pedro Julio García, organizado por la Ampeg.  Foto por Mario Rodríguez.

La misma fue en el marco del Ciclo de conferencias periodista Pedro Julio García, organizado por la Asociación de mujeres periodistas y escritoras de Guatemala, cuya junta directiva tuvo la gentileza de invitarme a hablar sobre aquella parte terrible de nuestra Historia.

La de la AMPEG no fue grabada; pero en este enlace encontrarás la versión de esa conferencia que ofrecí en la Universidad Francisco Marroquín, el año pasado, con ocasión del centenario de aquellos movimientos telúricos.

El jueves pasado se llenó al salón principal del Club Italiano donde se celebró la conferencia.  El público estuvo muy animado y participativo. La gente disfrutó la charla y compartió algunas de sus anécdotas familiares.   Hubo un ambiente agradabilísimo que disfrtuté, como disfruto cuando el público es generoso.

¡Gracias, Ampeg!

Este año, el ciclo citado está principalmente a cargo de becarios Fullbright y Hubert H. Hunphrey, y por eso es que tuve el honor de ser invitado.  La conferencia de enero fue presentada por Armín Mazariegos, fue titulada Construyendo sistemas informáticos que perduren en Guatemala y se celebró en el Club Guatemala; la de febrero fue la mía y se celebró en el Club Italiano con el patrocinio de esa organización y de la Societá Dante Alighieri ; y la de marzo tendrá que ver con poesía mexicana y se celebrará en la embajada de México.

El jueves, mi conferencia fue seguida por un encantador recital de jazz y bossa nova a cargo del grupo Scat-Cat y la voz dulce de Dani Toralla.  El mismo incluyó dos canciones que me gustan mucho: Autumn Leaves, de Jerome Kern; y Fly Me to the Moon, de Bart Howard.


04
Feb 19

Terremoto, hace 43 años

¿Conoces a alguna persona que tenga 43 años cumplidos? Pues esa persona nació en 1976 el año en el que los guatemaltecos sufrimos un terremoto que costó 23,000 vidas humanas. Yo estaba por cumplir 15 años de edad.

Si te asustas con los temblores, imagínate como fue aquello que tuvo una magnitud de 7.5 y sus réplicas. Imagínate lo que es despertarte a las 3:03 de la madrugada con la impresión de que un tren entra a tu cuarto.

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Esto es lo que recuerdo de aquella madrugada fatídica:

Recuerdo que me despertó el sonido horrible como de un tren que pasaba junto a mi casa, y luego el estremecimiento de la tierra. Mi cama se agitaba y yo tardaba en despertar del todo, tratando -al mismo tiempo- de entender qué es lo que estaba pasando.

Cuando cesaron los movimientos me levanté y me vestí. Mientras lo hacía escuchaba los llamados confusos de mis padres y mis hermanos. Una librera había caído sobre la cama de mi hermano, Gustavo. Pero había sido detenida por la cabecera y no lo había lastimado. Mi madre, o mi padre habían sacado a mi hermana, Guisela, que era la más pequeña; y mi hermano, Juan Carlos, estaba sacando a su perro, Manix, de debajo de la cama. Simón, el papá de Manix acompañaba a mis papás como era su costumbre.

Salimos a la calle y todo estaba en orden…excepto los vecinos que también estaban afuera. Mis padres sacaron los carros a la calle y empezaron a sacar de la casa agua, colchas, y seguramente algo de comer.

Al amanecer todo estaba bien a nuestro alrededor. Parecía que no había pasado nada porque todas las casas estaban en pie y el único daño en la nuestra lo había sufrido una botella de Emulsión de Scott que se había caído en el comedor.

No había teléfonos y no había forma de comunicarse con mis abuelas que vivían del otro lado de la ciudad; así que temprano, con mi papá, fuimos en su busca. Cuando salimos de la zona 15 y llegamos al columpio de Vista Hermosa vimos los primeros daños alarmantes. La carretera estaba quebrada y había derrumbes. Más adelante había una pared colapsada. En la medida en que avanzábamos hacia el Centro y hacia el Norte de la ciudad veíamos más destrucción, y el corazón se me aceleraba.

Recordaba las historias que mi tía abuela, La Mamita, contaba acerca de los terremotos de 1917 y 18. Recordaba historias de la ciudad devastada, de cómo su familia había tenido que ir a acampar al Parque Concordia. Recordaba historias de la escasez de agua y de alimentos y de la gripe española. Todo aquello daba vueltas en mi cabeza.

Llegamos a la zona 3 donde vivían mi abuelita Juanita y La Mamita. Ahí la devastación era casi total. Había casas completamente destruidas y había escombros en las calles. Yo me imaginaba sacando los cuerpos de las dos viejitas… y en fin…fue un inquietante caminar a lo largo de tres, o cuatro cuadras de ripio esparcido en las calles. Se sentían la angustia y la desolación de las personas. Cuando llegamos a su casa, las viejitas estaban bien. La casa estaba resquebrajada pero en pié. Ellas y unas amigas, tomaban café en la sala, con los perros y todo estaba bien. Sacamos a las señoras y nos llevamos lo más necesario antes de dejar cerrado el inmueble.  Luego nos fuimos a la casa de mi abuela Frances. Al llegar a la Avenida Independencia nos enteramos que varias casas se habían ido al barranco y que había muertos. Rápidamente llegamos a la casa de mi abuela, que estaba en perfectas condiciones.

Ahí estaban  mi abuela Frances; Helen, una amiga de ella; mi tía Patricia y mis primos. Luego de constatar que todo estaba bien pasamos gasolina del carro de mi abuela al de mi padre y como yo tragué un poco de combustible en el proceso, fui al enorme congelador de mi abuela y me comí dos panes congelados. Y ese fue mi desayuno.

Entonces volvimos a nuestra casa, con la abuelita Juanita y La Mamita, y mi madre ya tenía todo organizado allá.

Para hacer la historia corta, durante varios días las viejitas durmieron en la sala de la sala de mis padres, mientras que ellos, mis hermanos y yo dormíamos en el jardín en carpas que nos enviaron de Nicaragua unos amigos de mis papas. Yo dormí con mi ropa a la mano durante casi tres años.

¿Estás preparado para el próximo terremoto?

 


01
Oct 18

El genocidio, desearlo no lo hace realidad

Cuando leí que el el Tribunal de Mayor Riesgo B de delitos contra deberes de la humanidad y genocidio absolvió al general retirado José Mauricio Rodríguez; pero opinó que sí hubo aquellos crímenes en el área ixil entre marzo de 1982 y julio de 1983, me acordé de uno de los dichos de mi abuela, Frances: Wishing it does not make it so.

La frase se traduce como que el hecho de que desees algo, no lo hace realidad.  Y se aplica en este asunto porque no importa cuantos jueces, fiscales, ONG y grupos de interés deseen que haya habido genocidio en Guatemala, lo cierto es que por muchos horrores que hayan ocurrido, y por muy aberrantes y salvajes que hayan sido, una cantidad de crímenes de lesa humanidad no constituye genocidio sin la tipificación correcta e inequívoca.  Es decir, sin que en realidad hubiera habido genocidio.

El enfrentamiento armado interno fue para evitar que los comunistas tomaran el poder por la fuerza e impusieran la dictadura del proletariado.  El enfrentamiento era contra los comunistas que usaban la violencia y delinquían, no contra los ixiles.  ¿Por qué es esto importante? Porque cuando se discute el tema recuerdo muy bien las voces de Francisco Fonseca Penedo, mi profesor de Derecho Penal II; y de Baudilio Navarro Batres, mi profesor de Derecho Procesal Penal, ambos hablando sobre la tipificación de delitos.

¿Qué es la tipificación del delito? Hay tipicidad cuando la conducta del criminal se ajusta 100 por ciento a lo descrito en el Código Penal. Cuando existe una adecuación de aquella conducta a uno de los tipos descritos en el Código Penal. Para que la ley penal sirva a la justicia, no se puede usar analogías, ni de opiniones democráticas, ni mediáticas, ni siquiera judiciales para homologar una conducta (por reprobable que sea) a un tipo penal. Hay atipicidad cuando la conducta que está sometida a juicio no se adecúa al tipo penal.

Cuando las cosas se ven de cerca y apasionadamente, es difícil entender la naturaleza de garantías como la anterior, garantías que ha costado mucho interiorizar en Occidente, con el espíritu de que la justicia no sea venganza y de que la justicia sirva a darle a cada quien lo suyo, como escribió Ulpiano. Sin garantías como la anterior, ¿qué porcentajes de arbitrariedad y rencor permearían en los procesos judiciales y las sentencias?

¿Qué, entonces, es genocidio?

El artículo 376 del Código Penal de Guatemala tipifica el delito de genocidio de la siguiente forma:  Comete delito de genocidio quien, con el propósito de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico o religioso, efectuare cualquiera de los siguientes hechos…

Dicho artículo confirma la tipificación contenida en instrumentos de derecho internacional como el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, cuyo artículo 6 dice: A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “genocidio” cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal…

Y aquellos dos están en consonancia con la Convención para la Prevención y la sanción del Delito de Genocidio, cuyo artículo II dice: En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal…

Desear que hubiera genocidio -como lo desean algunos grupos de interes, ONG, jueces y fiscales- no lo hace realidad porque, de acuerdo con los tres textos, para que haya genocidio tiene que haber una intención de destruir al grupo (en el caso de Guatemala, grupo étnico) como tal; es decir, por su étnia.  Y tal no fue el caso.  ¿Quién querría destruir a los ixiles qua ixiles?   No es como los hutus y los tutsis; ni como los turcos y los armenios, o los nazis y los judíos.  El enfrentamieno armado era contra comunistas que actuaban violentamente para hacerse del poder e imponer la dictadura del proletariado; y no era relevante si fueran esos terroristas, secuestradores, asesinos, ladrones y extorsionstas ixiles, o no.  El enfrentamiento armado interno era contra individuos que actuaban de forma delincuencial, no contra grupos étnicos, religiosos o nacionales. Sin duda murieron católicos y evangélicos en el enfrentamiento armado; pero es impropio hablar de un genocidio católico, o evangélico luego de hacer la sumatoria de víctimas de cada uno de esos grupos y luego de describir las atrocidades a las que hubieren sido sometidos.

El Tribunal de Mayor Riesgo B de delitos contra deberes de la humanidad y genocidio puede desear que hubiera genocidio y para hacer como que ocurrió puede opinar que lo hubo; pero en Occidente, en un sistema de tribunales que busca la justicia, no basta con querer que algo sea realidad para que sea realidad.  Haría falta probar, evidentemente, que hubo una intención o propósito que jamás existió.

No se sirve a la justicia -ni a la memoria de las víctimas- que el propósito político (y económico) de perseguir un genocidio que nunca existió distraiga a los fiscales y jueces de investigar y castigar delitos de lesa humanidad que hubieren sido cometidos. La obsesión con el genocidio no sirve a la justicia; ni para tirios, ni para troyanos; y desearlo no lo hace realidad.

La ilustración es de Tim Green de Bradford (Blind Justice) CC BY 2.0, via Wikimedia Commons.