15
Abr 17

Nuestra alfombra, la más “fresh”

Desde hace cinco años un grupo de amigos y yo tenemos la tradición de preparar alfombras frente a la casa de doña Yoli.  Es un encuentro generacional, una celebración de la vida entre amigos y familia, y una continuidad de las tradiciones chapinas.

Los que siguen de cerca este espacio saben que no estoy de acuerdo con la filosofía prevaleciente en ésta temporada; pero afortunadamente coincide con el equinoccio de primavera y con la fiesta de la fertilidad, lo cual me da la oportunidad de celebrar como debe ser: con buen bacalao y buen vino, en compañía de personas a las que valoro mucho.

Como el año pasado, en esta ocasión hicimos dos alfombras, una de aserrín y otra de pino. El diseño de la primera fue audaz y muy distinto a las que hemos hecho en años anteriores. Daba mucha alegría ver cuando la gente se detenía a hacer comentarios y se tomaba fotos con ella.  Una familia se detuvo a ver y la pequeña niña que iba con ellos pidió que si la dejábamos ayudar con la alfombra.  ¡Por supuesto que le dijimos que sí y gozamos mucho su entusiasmo!  Una vez más, cuatro generaciones participamos en la elaboración de las alfombras. Además de cuatro generaciones hubo cuatro nacionalidades involucradas.

Doña Yoli preparó su delicioso bacalao a la vizcaína; acompañado por un arroz impecable, moyetes exquisitos y bien calados, y el tradicional encurtido de remolachas, zanahorias, arvejas y ejotes.  Ese es el almuerzo chapín para ese día.  Así era en la casa de mi bisabuela, en las de mis abuelas, en las de mis padres y así será hoy en mi casa.  Sólo que aquí, en vez de encurtido, comemos aguacates porque somos fans de los aguacates.

¿Por qué es que practico algunas tradiciones -aunque no esté de acuerdo con la filosofía de muchas de ellas-? Pues me gusta el encuentro entre generaciones; el establecimiento y fortalecimiento de vínculos culturales, históricos, familiares, y amistosos. Las tradiciones nos dan la oportunidad de enriquecernos afectiva y culturalmente. Nos sirven para aprender acerca de costumbres y prácticas que no sólo son inmemoriales (en muchos casos), sino que se han adaptado, o han permanecido prácticamente inmutables.  Por eso es que la nuestra  debe ser la alfombra elaborada por el mayor número de ateos y agnósticos por metro cuadrado, en todo el país.

Para los lectores distraídos será raro que porque uno es individualista no rechace las prácticas culturales colectivas.  Sin embargo, no hay nada en el individualismo metodológico que apunte en esa dirección; y ciertamente no hay nada en el individualismo -como principio según el cual los hombres poseemos derechos individuales que no les pueden ser arrebatados por ningún otro hombre, ni tampoco por cualquier número, grupo o conjunto de hombres- que apunte hacia aquella creencia.

Las tradiciones enriquecen la evolución social.  Son parte del largo proceso de prueba y error por medio de cual crece y prospera una sociedad.  Las tradiciones dan un sentido de pertenencia: a este grupo de amigos, a estas familias, o a esta tribu…y luego a la sociedad.

De verdad les agradezco a mi bisabuela, a mis abuelas, a mis padres, a mis amigos y a todos los que no sólo me enseñaron a disfrutar de las tradiciones y de la alegría de celebrarlas en compañía de quienes uno ama; sino que me permiten ser parte de ellas. ¡Mi vida es muchos más rica gracias a las experiencias, y a quienes me acompañan en el camino de vivirlas!

Como en otros años, comparto el siguiente relato que expresa muy bien mis propios sentimientos frente a las alfombras; y porque la familia de la autora vivía en la Quinta Avenida de la zona 1, a unas cuadras donde vivía mi tatarabuela, Gilberta y su familia, sobre la misma avenida en la que hicimos la alfombra de ayer:

En Alfombras de aserrín,  Amelia Lau Carling relata que La semana antes del domingo de Pascua…los vecinos crean alfombras de aserrín teñido, de flores y de frutas sobre el camino de muchas procesiones.  Año tras año las hacen con nuevos diseños.  Año tras año las procesiones marchan sobre ellas, destruyendo sus dibujos al pasar.  De niña en Guatemala, mi hogar era el de una familia china que se aferraba a sus costumbres.   Pero la semana santa era una temporada como ninguna otra hasta para una familia china tan tradicional como la nuestra.  Con los vecinos nos juntábamos en las aceras para admirar las alfombras antes de que los cortejos caminaran sobre ellas.  Viendo las procesiones, yo sentía que la historia que narraban ocurría ahí mismo.  Y la belleza de los breves tapices creados con tanto primor se ha quedado grabada en mi corazón.

Al describir el proceso, Amelia cuenta que Primero puso una capa de aserrín natural y la regó con agua.  En seguida sus ayudantes dibujaron sobre ella las figuras de aserrín coloreado.  Se encaramaban sobre  tablas para alcanzar los lugares que debían adornar sin estropear lo que ya habían hecho.  Con un colador y unos esténciles de cartón, pasaban finas lloviznas de colores.  Cuidadosamente medían los diseños, siguiendo las instrucciones…luego otro ayudante pasaba por toda la alfombra con una regadera muy fina de agua, “pish, pish”, para que el aserrín quedara bien plano.  Ay, que linda era.  ¡Parecía una alfombra de verdad!

Si, es cierto que uno termina bien cansado; pero es ese cansancio que enorgullece luego de haber hecho algo alegre, algo hermoso, algo que enriquece y algo que te deja lleno de buenos recuerdos y de cariño hasta el punto de que con un buen baño y una buena noche de descanso ya estás listo para hacerlo mejor…el año entrante.

Actualización: les pregunté a los lectores de @luisficarpediem si alguna vez habían hecho alfombra y de los 17 que respondieron, 11 dijeron que sí y les gusta; en tanto que 6 dijeron que no han hecho.

La tercera foto es por María Dolores Arias y la cuarta es por José Eduardo Valdizán.


14
Abr 17

Tradicional y delicioso dulce de garbanzos

El dulce de garbanzos con su color dorado y su sabor intenso a canela mezclada con el sabor característico de los garbanzos es bocatto di cardinale.

Lo preparamos una vez al año durante la festividad del equinoccio de primavera y de la fertilidad; y es un postre chapín de la temporada.  Tengo la impresión de que las nuevas generaciones lo conocen poco y la de que se pierden de algo delicioso.

Es muy diferente a la miel de garbanzos que preparamos de acuerdo con la tradición de la costa sur.  Principalmente porque se hace con azúcar, en vez de con panela; y porque no lleva frutas.

En mi familia era la tradición de mi tía abuela La Mamita, tradición que recogió mi tío Rony para que luego pasara a mi madre y a mí.


13
Abr 17

La exquisita miel de garbanzos

¡Vale la pena esperar todo un año para disfrutar de la miel de garbanzos!, sobre todo cuando es la que hacen en casa: con panela canche y trocitos de mango, papaya y plátano al estilo de la costa sur.

La costumbre es remojar en ella el pan (también de la costa) y acompañarla con un vaso de leche bien fría, bien fría.

No solo es un plato delicioso, sino que su aroma es como un sortilegio y no digamos su textura y sus colores. Con la luz apropiada -que fallé en capturar con mi foto- pareciera que la luz sale de dentro de las frutas.


12
Abr 17

Este año hay chocolate

Una novedad, en las festividades de esta temporada, en mi casa, es que nos enviaron chocolate de la costa sur.  Este chocolate no es comercial y es elaborado de forma familiar, artesanalmente.  La gente lo hace con orgullo y con cariño.

Me gusta imaginar que si a los mayas -en Tikal, o en el reino Kan- les hubiera gustado el chocolate dulce, este es el que hubieran elegido.  Cuando uno prueba este chocolate, no le es difícil imaginar por qué es que el cacao fascinaba a las culturas precolombinas y luego conquistó el paladar de los europeos.

Michael D. Coe, en La verdadera historia del chocolate nos cuenta que entre los nicarao un conejo valía unas diez de esas almendras [de cacao], ocho chicozapotes (las frutas del árbol del chicle) valían cuatro almendras, un esclavo más o menos cien y los servicios de una prostituta ocho o diez, según lo acuerden.

A mí me gusta el chocolate espeso y a la chapina, es decir, con agua y no con leche.  Me gusta remojar pan francés en él; pero también me encanta remojar el pan de la temporada que también nos mandan de la costa. Este año, Shalvy nos mandó pan, chocolate y plátanos.

¡Feliz equinoccio de primavera, o fiesta de la fertilidad!…y mejor si es con buen chocolate.

Actualización: pregunté en @luisficarpediem que cuál es su chocolate chapín favorito, y 22 personas contestaron.  De ellas 12 prefieren el de Xelajú, 8 favorecen el de Mixco y sólo 1 votó por el de la costa sur.  Vale decir que en tiempos de los mayas clásicos, el chocolate de Soconusco y de la costa sur guatemalteca eran muy valorados. Just sayin.

La segunda ilustración es  Neptuno recibe el chocolate de América; por Antonio Colmenero de Ledesma, Marco Aurelio Severino (1580-1656), Johann Georg Volckamer, (1616-1693). [Dominio público], Wikimedia commons.


11
Abr 17

Pésaj, una celebración de la libertad y agradecimiento

Anoche tuve la dicha de acompañar a mis amigos Jeannette y Moises en la celebración del pésaj con su familia. Esa festividad milenaria conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto.

El seder de pésaj es una cena ritual en la que cada elemento y cada movimiento tienen significados específicos, todos relacionados  -entre otros- con dos valores que aprecio grandemente: la libertad y el agradecimiento.

Durante una parte del rito Moi preguntó: ¿Por qué es esta noche distinta a todas las demás noches? Y una de las cuatro respuestas fue: En otras noches comemos ya sea sentados, o recostados; esta noche nos recostamos. Esto es en recuerdo de que los esclavos comían en bancas, o sin ellas, sin posibilidad de recostarse en sillas cómodas como hacemos ahora. Y creo que, en efecto, es valioso recordar que la libertad no siempre ha sido la condición prevaleciente en la humanidad, y que nunca está de más recordar que la esclavitud es lo opuesto a la libertad, y que en la esclavitud no se respetan los proyectos de vida de las personas individuales.

En cuanto al agradecimiento, el texto que me llamó la atención fue una canto llamado Dayenú, que está relacionado con los favores y regalos recibidos por el pueblo hebreo. A mí me gusta, de cuando en cuando, pensar en todas las personas que han influido positivamente en mi vida, no sólo materialmente, sino intelectualmente y afectivamente. Algunos han estado a mi lado durante 55 años, en tanto que otras han tenido un paso fugaz, aunque dejaran huella duradera.  Creo, también, que el agradecimiento es un valor al que no siempre le ponemos la atención suficiente; sobre todo cuando se trata de favores y regalos que en apariencia son sencillos.

Luego de la parte ritual y pedagógica de esta celebración la costumbre es compartir una comida espléndida que disfruté muchísimo; no sólo por los platillos en si mismos, sino por la encantadora compañía alrededor de la mesa.  Me gocé el jaroset, que es una pasta de dátiles y nueces; el maror, hecho con rábanos y remolacha; la sopa de bolas de matzá; geftite fish, okra, el pescado con salsa de alcaparras, las ensaladas de garbanzos y de lentejas, el mousse de chocolate, las galletas de mazapán, el arroz con leche perfumado con agua de azahares, entre otros platillos magníficos.

El séder de anoche fue memorable. ¡Jag sameaj!


10
Abr 17

Pan, fiesta y unos versos

En casa no se siente la fiesta hasta que abrimos la caja de pan que viene de la costa; pero la expectativa empieza el día antes, cuando Shalvy nos avisa que el pan está entrando al horno, sigue horas después cuando nos cuenta que la encomienda viene en camino y se acerca a su clímax cuando la vamos a recoger a la terminal de los buses.

El pan para esta fiesta no es cualquier pan.

Responde a la tradición costeña de preparar en casa y compartir aquel alimento primordial. Dicha tradición no sólo tiene que ver con el hecho de que hasta pasadita la mitad del siglo XX todavía ocurría que las panaderías comerciales cerraban con ocasión de la temporada; sino con la costumbre humana y hermosa de compartir cuando hay abundancia.

Shalvy hace el pan que nos envía con huevos y leche caseras y lo hornea en tahona de leña casi exactamente como lo hacía la abuelita de su abuelita, que es de donde viene su receta.

Este pan tiene el sabor, el aroma, la textura y el color de siglos y siglos de civilización y de costumbres. A mí me gusta comerlo remojado en leche, o remojado en chocolate. Pero antes de llevármelo a la boca le dedico unos segundos a apreciar su color y su textura, y otros a apreciar su aroma que es el aroma de lo que es fiel a sí mismo.

El pan que comemos durante la celebración del equinoccio de primavera, durante la fiesta de la fertilidad, nos conecta con quién sabe cuántos siglos de tradiciones…y este año me hizo recordar estos versos de Omar Khayaám:

Here with a Loaf of Bread beneath the Bough,
A Flask of Wine, a Book of Verse – and Thou
Beside me singing in the Wilderness –
And Wilderness is Paradise enow.

La ilustración de aquí arriba es por Edmond Dulac, de mi Rubáiyat of Omar Khayaám.

Actualización: Hice una consulta entre los seguidores de @luisficarpediem con respecto a quiénes conocen el pan dulce de la costa sur y resulta que de 24 que participaron, sólo 8 lo conocen.

 


07
Abr 17

¿Chavismo para Guatemala?

Mientras que la población de Venezuela está desesperada por las trágicas consecuencias éticas, jurídicas, económicas, sociales y políticas del chavismo y del régimen de Nicolás Maduro, ¿qué le recetan la universidad estatal de Guatemala y el Ministerio de Poder Popular para la Cultura venezolano a los guatemaltecos?…sí ese es el nombre del Ministerio.

Mientras que la población de Venezuela inunda las calles con protestas contra un régimen que la ha arrastrado a todo tipo de miseria, y mientras que jóvenes venezolanos son apaleados por el régimen de Maduro, ¿qué le recetan la universidad estatal de Guatemala y el Ministerio de Poder Popular para la Cultura venezolano a los guatemaltecos?

El viernes pasado comenzó el segundo ciclo de formación académica del Diplomado Hugo Chávez Frías en Guatemala, programa que además de estudiar el pensamiento político del artífice de la Revolución Bolivariana incorpora este año nuevas temáticas para abordar la realidad de Latinoamérica. La iniciativa es promovida por la Academia Hugo Chávez, en coordinación con la Fundación para la Juventud en Guatemala, y está dirigida a un total de 83 dirigentes juveniles guatemaltecos.

¡Y hay gente que se inscribe en esos cursos! Para llevar a los guatemaltecos por el mismo camino del que están tratando de escapar los venezolanos.  Con tus impuestos, claro.  Mi hipótesis es que aquí se forman las semillas y la carne de cañón para la conflictividad y el socialismo.

En este enlace puedes leer cómo se desarrolló la inauguración del primer curso, en 2016.

La foto es del Ministerio de Poder Popular para la Cultura.


07
Abr 17

Mi temporada favorita

Escucha el podcast aquí.

Esta es mi temporada favorita en Guatemala; la de los cenzontles, los matilisguates, las jacarandas y los paloblancos.  La del corozo y la de los jocotes marañones.

Hubo un tiempo en mi vida en el que era impensable no salir “de temporada” en estos días; y con mis padres eso significaba ir a la playa.  Más tarde era irme a Panajachel.  Desde hace unos años, es tiempo para quedarme en casa y disfrutar de las tradiciones culinarias chapinas en compañía de amigos.

Los platillos chapines de estos días están íntimamente relacionados con el ayuno y la abstinencia conventuales; pero “¡a la chapina!”.  Es decir, guardando las apariencias…sin descuidar lo que es importante.  Por ejemplo: el bacalao que sustituye a la carne, no es un pescado humilde y nunca lo fue.  El pescado seco, envuelto en huevo y con verduras, tampoco es lo sencillo que aparenta. Los moyetes, con crema, almendras y un toque de buen ron, nunca fueron un postre que evoque privaciones y renuncias.  Los garbanzos en dulce son una delicadeza digna del más epicúreo de los comensales.  El encurtido bien hecho es riquísimo y quiere talento.  La variedad de empanadas –especialmente las de salmón, que ahora son hechas con atún– son un placer cada una.  Los panes dulces de la costa, con huevos de las gallinas de la casa, leche de la vaca del vecino y queso de doña Fulana, son fiestas en hornos de leña.

En casa de mis padres, era tradición comer fiambre en esta temporada.  Mi madre lo congelaba en noviembre; y en esta temporada, el primer día que llegábamos al mar, día de desempacar y para no cocinar, almorzábamos aquel plato frío.  En mi casa conservamos esa tradición y almorzaremos fiambre mañana sábado, o el próximo lunes. En casa hay un desayuno tradicional el jueves y un almuerzo tradicional el sábado (cuando no vamos donde mi tío Rony).  El viernes gozamos el bacalao de doña Yoli, luego de hacerle su alfombra.

¿Viste? El equinoccio de primavera –esa fiesta de fertilidad que se celebra con conejos y huevos– es una de las más chapinas entre las fiestas.  Mis deseos son que la pases con personas que valoras, alegre, en paz, y con prudencia.

Actualización: Hice una consulta en @luisficarpediem para explorar cuál es el plato favorito de esta temporada entre los lectores y resulta que para 11 personas de las 22 que contestaron, el bacalao es su predilecto.

Columna publicada en elPeriódico.


06
Abr 17

La ley criminal antiadopciones

Escucha el podcast aquí.

Hoy leemos que la directora interina del Consejo Nacional de Adopciones presume de que desde, que existe aquel monopolio centralizado, 1561 niños y adolescentes  han sido declarados como adoptables y de que de ellos, 1033 han conseguido familia.   Eso quiere decir que 528 niños, o adolescentes adoptables siguen sin familia porque la burocracia no los ha podido integrar.  Aquello es un promedio 103 adopciones por año, ¡en diez años que tiene de vigencia la ley antiadopciones!

Esa cifra es es más impactante si tomamos en cuenta que en 1996 hubo 731 adopciones, en 2002 hubo 3289 y en 2007 hubo 5577 adopciones internacionales.  Con respecto a 1996 hay un déficit, digámoslo así, de 628 adopciones; con respecto a 2002 el déficit es de 3186; y con respecto a 2007 la diferencia es de 5474 adopciones.  Claro que esto no es cuestión de sólo aritmética; pero parece evidente que hay muchos más niños abandonados y candidatos a la adopción, que el número de niños y adolescentes a los que ese monopolio burocrático que es el CNA es capaz de encontrarles familias.

¿Dónde están los niños y adolescentes abandonados, y candidatos a adopción a los que el CNA les ha fallado? ¿En qué condiciones viven? ¿Cuál es su estado emocional?  Algunos están en lugares como el espantoso Hogar seguro virgen de la asunción. ¿Dónde están los demás?

Seguramente hay hogares privados que no son ejemplares; pero es escalofriante que la directora interina del CNA diga que hay hogares privados que no llenan los estándares estatales.  ¿Cuáles estándares? ¿Los del Hogar seguro virgen de la asunción?  Si no fuera trágico, movería a risa la queja de que hay hogares no supervisados por los políticos y funcionarios; como si la supervisión estatal significara que hay buenas escuelas estatales, buenos hospitales estatales, buenas carreteras estatales.  Los políticos y funcionarios ni siquiera pueden tener pasaportes a tiempo e hicieron colapsar el correo. ¿De cuáles estándares estamos hablando?

Todas las adopciones irregulares que hubo, las pocas que hubo, eran aprobadas por jueces y pasaban por la Procuraduría General de la Nación, ¿de qué estándares estamos hablando?

Si los niños mayores de 7 años de edad son de difícil ubicación, como les llama la burocracia, en diez años de vigencia de la ley antiadopciones y de existencia del CNA, ¿cuántos niños que eran bebés en 2008 alcanzaron la edad de 7 años sin que se les consiguiera familia? ¿Cuántos siguen sin familias?

Si antes se les conseguían familias a 731 niños y hasta 5474 niños en un año, ¿por qué es que el CNA a duras penas puede ubicar a 103 por año?

Si es cierto que salieron más de 20 mil niños, como dice la directora interina del CNA, ¿por qué es mejor que los niños que no tienen familia estén en lugares como el Hogar seguro virgen de la asunción y no en familias?

La ley antiadopciones, es criminal.  Los que la promovieron y los burócratas que la hacen posible son criminales.


04
Abr 17

Soy sato

Uno de mis hermanos y uno de mis sobrinos mandaron a hacer el análisis de su ADN para conocer cuál es su orígen a lo largo de las migraciones de nuestros antepasados. Voy a suponer que mi origen es igual, o muy parecido al de mi hermano y este es el resultado: soy sato.

Tengo un 4% de asiático: 0.5% del lejano oriente, 0.5% de Asia central, 1% de Asia occidental y 1% del oriente medio.

Mi porcentaje de polinesio es de 4% y seguramente viene de mi tatarabuela Minnie, cuya madre era hawaiiana.

De africano tengo 6%; y 2% es del norte de Africa, en tanto que 4% es subsahariano.

Mi porcentaje de indígena, o nativo americano es de 27%. Seguramente por mis antepasados de Quetzaltenango y de Cobán.

El porcentaje europeo en mi sangre es complejo y suma 58%.  Se compone de la siguiente forma: 19% de Italia/Grecia, 14% de Europa occidental, 11% de España/Portugal, 7% judío asquenazi, 4% de Finlandia/Rusia del noroeste, y 3% de Irlanda.

La foto es por Así es la vida.