19
Mar 08

Pan de Semana Santa

Una de las mejores cosas de la Semana Santa Chapina son los Panes de Velación.

Principalmente en la Costa Sur, durante esta temporada la gente hace pan. No sólo para el consumo de la casa, sino para regalar e intercambiar. Así que los canastos de pan van y vienen por calles y caminos.

Todos se esmeran con su pan y el que puede lo hace con lujo de leche y huevos. Como la mayor parte de personas no tienen hornos para pan en sus casas hay lugares donde alquilan tiempo de horno y parte de la diversión es que la gente vaya a hornear el pan que ha preparado en casa.

La costumbre (y necesidad) de hacer arrobas de pan en la temporada, viene de cuando el país “se cerraba” por la Semana Santa; y todavía cuando yo era niño no era posible encontrar pan fresco entre el jueves y el domingo. Ahora casi no hay nada que cierra y generalmente las panaderías y supermercados sólo cierran el viernes. Ya no es necesario hacer arrobas de pan, pero es una costumbre hermosa y deliciosa. Se llaman Panes de Velación porque también se consumen durante las velaciones que hace la gente en sus casas y en las iglesias.

Por cierto que, la mejor forma de comerlos, es remojándolos en miel con garbanzos que es otra delicia de la temporada.

La foto es de los panes que me enviaron Mary, Alexis y Pablo. Los panes son de Flores, Costa Cuca, una de las áreas donde se conserva muy bien esta tradición.


18
Mar 08

Músicos en la calle

Encontré a estos músicos en la Calle del Arco en La Antigua Guatemala. Lo que me causó gracia es que el niño del primer plano toca una caparazón de tortuga. Lo hace con chinchines típicos de Guatemala, hechos con el fruto del morro y coloreados de negro con la grasa de un insecto, parecido a la cochinilla, conocido como nij. Para los no iniciados, el otro chico, el que está en el extremo y casi no se ve, toca una marimba.

Cuando yo era niño solía tocar la tortuga con chinchines parecidos a los del chico.


18
Mar 08

Procesiones, palestinos, cucuruchos y penitentes


Uno no tiene todo el feeling de Semana Santa en Guatemala si no se va a meter a las amontonazones de gente en La Antigua. En lo posible yo evito hacer eso; pero ayer domingo, con un grupo de amigos, llevamos a un arquitecto extranjero a pasear por aquella ciudad colonial. Visitamos varias casas impresionantes, comimos delicioso y vimos la salida de la procesión de La Merced:

La Merced es mi iglesia antigueña favorita y, durante poco más de un año viví a una cuadra cuando, con unos amigos, tenía el restaurante Luna Llena. En fin…La Antigua siempre me trae recuerdos y momentos agradables.

Este es un vídeo de la misma procesión cerca del ocaso. Nótese que este cortejo es llevado por palestinos, que son un tipo de cargadores que se distinguen porque su atuendo recuerda aquel de los habitantes del Oriente Medio. En otras procesiones predominan los cucuruchos, cuyo atuendo es diferente. Esta iba acompañada, también, por un escuadrón de romanos, que, en las procesiones, suele preceder el cortejo. Otras porcesiones, especialmente los Santoentierros, son acompañadas por penitentes.

Nótese, también la música. Esta banda era particularmente buena y los músicos iban muy elegantes.


07
Mar 08

Abuso antigüeño de Cuaresma

¿Qué es peor que un grupo de funcionarios abusadores? ¡Pues, un grupo de funcionarios abusadores que no tomaron sus dosis correctas de litio!

Ese es el caso del Consejo Municipal de La Antigua Guatemala y su abusiva y absurda disposición de que, durante la Cuaresma, en aquella ciudad, solo podrán ser vendidos en la calle empanadas de manjar, churros, melcochas, batidos, buñuelos, atoles, café hervido, panitos, chuchitos, pepitoria, chancaca, enchiladas, rellenitos de plátano, torrejas, nuégados, mangos en rodaja, tortillas con carne al carbón, aguas gaseosas, agua pura, poporopos, manzanas, chupetes, panes con frijol, pollo o carne, tostadas, tacos, vejigas y pelotas de cuero de coche.

Ese increíble mandato prohibe los tacos mexicanos, el pollo frito, las hamburguesas, la pizza y otros alimentos, vendidos principalmente por franquicias nacionales y extranjeras.

El objetivo de semejante engendro es proteger las tradiciones culinarias de la Cuaresma, en la Ciudad Colonial; pero a mí me parece un inaceptable e injustificable atropello a la libertad de los consumidores. Una norma semejante sólo pudo haber salido de una de esas mentes ingenieriles que se empeñan en que las cosas sean como a ellos les da la gana; y no como prefieren los consumidores.

Por otro lado, la lista taxativa de lo que es permitido no incluye empanadas de hierbas, ni empanadas de salmón (que ahora son de atún). Tampoco incluye colochos de guayaba, matagusano, ni canillitas de leche, que son tan típicas como la chancaca, o los nuégados. No veo, en la lista, pescados seco envuelto en huevo, ni encurtido, que son tan semanasanteros como los cucuruchos. ¡No veo garbanzos en dulce! Y, ¿qué hacen ahí las aguas gaseosas? para comenzar, todas son de esas franquicias que tanto incomodan a los nazis que gobiernan a La Antigua. Luego, si lo que estos tiranuelos quieren es promover lo nacional, ¿por qué no incluyeron la horchata, el agua de canela, el refresco de súchiles y el tiste, en vez de las gaseosas? ¿Por qué se pueden vender manzanas, y no jocotes marañones que son tan de la temporada? ¿A qué se refieren con panitos?

Adicionalmente, si la normativa fuera sincera y consecuente, habría que cerrar los restaurantes españoles, franceses, italianos, japoneses, chinos, indios y demás, que hacen de La Antigua un paraíso culinario. Pero no…claro. ¡Sólo la arrogancia y la ignorancia extremas pueden generar normas como la mencionada!

Nota aparte merece la inconsciente e inconsecuente opinión de Raúl Castellanos, de la Cámara de Comercio. Castellanos dijo que “mi organización está en contra de la competencia desleal y si van a regular el comercio para que esto no suceda, estamos de acuerdo”.

Y yo pregunto, ¿en qué consiste el comercio desleal que podrían estar ejerciendo los vendedores de pizzas, o de hamburguesas? Castellanos está obligado a contestar eso y ¿por qué es competencia desleal la de las pizzas y las hamburguesas, y no la de las enchiladas y la de las tortillas con carne? Las de Castellanos son declaraciones deleznables por serviles, y porque durante más de 100 años la Cámara de Comercio ha sido un bastión de la libertad de empresa en particular, y de la libertad en general.

La nueva normativa perjudicará a los propietarios de ventas de tacos, pizzas, hamburguesas, pollo frito y de otros productos prohibidos. Les niega el derecho a ganarse el pan de forma honrada. Quienes han invertido sus ahorros, o han pedido prestado para poner un negocio de estos han sido condenados por los pipoldermos antigüeños. Tal sinvergüenzada me recordó algo que vi en la biografía de Ayn Rand: Los bolcheviques cerraron el negocio de mi padre y ahora se esperaba, oficialmente, que muriéramos de hambre.

La nueva normativa dañará a quienes visiten La Antigua porque limitará sus posibilidades de elegir sus alimentos, sin más justificación que los delirios de nacionalismo cursi de un grupo de políticos que posiblemente no tomaron correctamente sus dosis de litio, o de alguna manera esperan lucrar con la prohibición.


26
Ene 08

K’ulantun winaq

Según un mito tz’utujil, los K’ulantun winaq son hechiceros cuyas costumbres malignas no tenían límites. Cuenta la tradición que, antes de nacer, el Niño Jesús le advirtió a la Virgen María que no confiara en nadie, porque los K’ulantun winaq andaban por ahí hambrientos de él.

El mito de los K’ulantun winaq seguramente tiene relación directa con las historias de temidos robos de niños para sacrificios, entre los indígenas; y según la leyenda, que posiblemente fue inventada por los franciscanos que cristianizaron a los tz’utujiles, Jesús vino al mundo para acabar con aquellos hechiceros.

Quinientos años después del que pudo haber sido el origen de aquel relato, los niños siguen siendo las víctimas. Pero ahora, se les sacrifica en el altar de la política hipócrita y en el ara de los intereses mezquinos.

En medio de mentiras, como la de que la adopción no estaba regulada en Guatemala, y en medio de exageraciones como la de que eran innumerables los robos de niños para darlos en adopción los K’ulantun winaq del siglo XXI consiguieron una ley que centralizó los procesos de adopción y le dio el monopolio de los mismos a un Consejo Nacional de Adopciones (CNA).

En la mente de los burócratas y de los políticos aviesos, así como en las mentes de la personas de entendimiento modesto, con centralizar y burocratizar los procesos de adopción, todos aquellos iban a ser transparentes e iban a beneficiar a los niños.

¡Por supuesto que eso ni es así, ni va a hacerse así! Lo primero que ocurrió con el recién creado consejo es que se hizo evidente que es un botín político. Y si solo se tratara de pipoldermos* peleándose por un hueso, ¿a quién le importaría? Empero, lo que está en juego, aquí, son las vidas de miles de niños.

Para hacer la historia corta, esto es lo que ha estado pasando: la anterior administración nombró a sus tres zares para el Consejo, a pocos días de tener que dejar el poder. La administración socialdemócrata, consciente de que el Consejo es una fuente de poder y de plata, quiere imponer a sus propios zares. El Ejecutivo retiene los US$1.3 millones de presupuesto que tiene asignado el CNA. Más de dos mil niños, que estaban en vías de conseguir padres, ahora están en el limbo.

Los K’ulantun winaq (en sus embajadas, en sus ONG y en sus oficinas mugrosas) se deben estar relamiendo.

Por mi parte, creo que la administración tiene derecho a imponer sus zares en el Consejo porque dichos puestos no fueron diseñados como la presidencia de la Junta Monetaria o la jefatura del Ministerio Público. Estos últimos puestos no deben coincidir con los períodos constitucionales de la Presidencia de la República porque así lo manda la ley. Sin embargo, el CNA es un órgano colegiado cualquiera y, en ley, nada impide que los pipoldermos de turno nombren en él a los suyos. Además conviene que así sea para que luego no se diga que el trabajo del Consejo perjudica a los niños y que es un fracaso rotundo “porque es dirigido por gente ajena”.

Lo del presupuesto merece atención aparte, ¡porque es una vileza! Para los niños que sueñan con tener familia, los pleitos entre pipoldermos son crueles. Es de desalmados estrechar el cuello de botella que es el CNA, hasta el punto de cerrarlo completamente por falta de recursos para operar. Ya es repugnante que los procesos de adopción estén monopolizados y centralizados en el citado Consejo, como para que encima la mezquindad de los intereses bajos ocasione que los niños tengan que esperar más, y más, y más.

Este es sólo el principio. Estas son solo unas de las primeras consecuencias “imprevistas” de la nueva ley de adopciones. Ley que K’ulantunes y pipoldermos generaron y aprobaron con el aplauso cómplice y con la inacción de muchos. Lo que cabe ahora es reconocer que hubo un error y descentralizar y desmonopolizar los procesos de adopción.

* Pipoldermos: pícaros políticos que temporalmente detentan el poder.

Publicada en el diario Prensa Libre el 26 de enero de 2008


22
Ene 08

Apodos presidenciales chapines

Entre otras famas, los chapines tenemos la de ingeniosos para poner apodos. Unos de mis favoritos son Clavo-de-lámina, para alguien que es delgado y cabezón; y El Sordo, para uno que es orejón.

Hasta a las cosas se les pone apodo en Guatemala. El Palacio Nacional es el Guacamolón, porque es de color verde; el Edificio Magermans de la zona 1 es La portaviandas, porque eso parece; y un avión de la extinta línea aérea de los mayas era La papaya voladora, porque estaba pintado del color de aquella fruta. Los arzobispos tampoco han escapado a aquella costumbre y de eso son testigos Sor Cotuzo y Sor Pijije, que eran Mario Casariego y Mariano Rosell respectivamente. En el colegio, a mí me decían Pingüino porque mis pies parecen las agujas del reloj a las diez y diez.

El 13 de enero pasado, vi una nota periodística que aludía a los apodos de los expresidentes de la República; y en la misma se consignaba, de forma incorrecta, que Vinicio Cerezo había sido el único mandatario que no había tenido apodo.

A Jorge Serrano le decían Marrano, para que rimara con su apellido y por su complexión obesa. A Ramiro De León se le decía Huevos tibios por su carencia de carácter. A Alvaro Arzú, el Padre Chemita le puso Mono de oro, por rubio; y a Alfonso Portillo le dicen Pollo ronco por su cara de ave de corral y por su voz gangosa. A Oscar Berger le dicen Conejo y, aunque él haya dicho en alguna ocasión que era porque corría rápido cuando jugaba beisbol, a nadie se le escapa que es por sus orejas grandes.

La historia de Alvaro Colom es interesante. El mote de Gavilán se lo puso su gente de campaña cuando compitió en las elecciones contra Oscar Berger (El Conejo). La idea era que el Gavilán se comería al Conejo, cosa que no sucedió. Y bueno…medio quedó lo de Gavilán, sin que los geniales creadores de aquel truco de campaña repararan en que la hembra de aquella ave es más grande que el macho; y en que el citado pájaro es un ave rapaz, palabra que quiere decir inclinado al robo, hurto o rapiña. Mi amiga, Marta Yolanda Díaz-Durán, llamó la atención sobre esta curiosidad en su columna de ayer.

Presidentes de antaño también tenían apodos, ¿cómo no? A Manuel Lisandro Barillas le decían Brocha, por su bigote; y a Manuel Orellana le decían Rapadura, por moreno.  Jorge Ubico era el 5, que era su número de la suerte ya que su nombre y apellido tenían cinco letras cada uno.  Carlos Castillo Armas era Cara de hacha, por su fisonomía y Vicente Cerna era Huevosanto, por cachureco. Rafael Carrera era Racacarraca porque decían que firmaba así ya que no sabía leer ni escribir. A Miguel García Granados lo apodaban Chafandín, tal vez por su aire aristocrático, o por hacer mofa de su carácter intelectual. Juan José Arevalo era Chilacayote, por grandote. El apodo de Carlos Enrique Díaz -presiente por un día- era Pollo triste.

Y bueno, ¿qué pasó con Cerezo? A él le decían Cemaco. Cemaco las tenía a todas bajo un techo.


10
Ene 08

Garífuna, la Guatemala negra


Gracias a The Burried Mirror me encontré con este encantador vídeo del artista garífuna Andy Palacio.

Mi contacto con la música negra es muy superficial: Bob Marley, por supuesto; Culture y Yellowman, gracias a mi bro, el Afrikan Doktor; y algo de Cesaria Evora. Mmmmmmm, me han quedado muchas ganas de conocer más sobre la música garífuna.

Por cierto que los garífunas son descendientes de isleños de St. Vincent que vinieron a parar a las costas del Caribe en Guatemala, Belice y Honduras. Por supuesto que tienen una cultura particular vinculada al creóle. Su cocina es magnífica muchas veces añoro un buen plato de tapado, que es un caldo de mariscos preparado con coco; un plato de rice and beans; y deliciosos panes de coco y de jengibre.


10
Ene 08

Cimbra marimba tu canto…

Mario Barrios, uno de los más notables fabricantes de marimbas de Guatemala, falleció el 5 de diciembre de 2007. Barrios era propietario de la Fábrica Internacional de Marimbas, que fundó su padre y que es Patrimonio Cultural de la Nación.

Mi bisabuela, Mami, tenía una marimba de Rosendo Barrios, padre del difunto Mario. Uno de los orgullos de ella era su marimba. En el reportaje denominado Una voz de madera, Mario Barrios relató que la última marimba creada por su padre fue la del Hotel Casa Contenta, en Panajachel. En aquella época, la entonces propietaria, mi bisabuela, Adela Schuman de Morales, le dijo a don Rosendo: Quiero una marimba que suene. Dicho y hecho. De la fábrica salió una marimba tallada al gusto; pero, sobre todo, potente. “Tanto que el sonido rompió los vidrios del lugar”. El reportaje por Christa Bollman fue publicado en la Magazine 21, el domingo 24 de enero de 2002.

Yo crecí escuchando música de marimba y mis favoritas son el Danzón, El Ferrocarril de los Altos, Verónica, Río Polochic y otras. En realidad nunca aprendí a bailar bien; pero recuerdo que de niño me impresionaba mucho ver bailar a la gente, especialmente cuando había marimba.

Por cierto que, el título de esta entrada, es el primer verso de un poema de Rudy Solares.


07
Ene 08

Fin de la Guadalupe-Reyes

Con el Roscón de Reyes concluyó hoy la tradicional celebración chapina conocida como La vuelta Guadalupe-Reyes; o sea, una parranda contínua que empieza el 12 de diciembre, Día de Guadalupe y termina el 6 de enero, Día de Reyes.

Mi roscón favorito es el de la Cake Gallery; pero este año tengo una queja: en lugar del tradicional “niño” de cerámica; en la rosca venía una figurita plástica muy sin gracia.

Por cierto que, el Roscón de Reyes tiene un parecido extraordinario al New Orleans King Cake, y cumple funciones similares.


25
Dic 07

Tamales, y una Navidad felíz.

Uno de los mejores componentes de la fiesta de la Natividad es el de desayunar tamales. Mucha gente prefiere cenarlos; pero a mí, me gusta desayunarlos el día 25. Bien acompañados con café y, en esta ocasión, con stollen. Aunque también me gusta acompañarlos con turrón de yemas, o con mazapán.

Hay distintos tipos de tamales; y hay tanto variaciones regionales, como variaciones familiares. Es decir, que cada familia tiene su receta.

Por desgracia, en mi familia nadie hace tamales. Pero tenemos la dicha de haber conocido los de doña Estela de Alburez (2474 0260), que son magníficos, y la de vivir cerca de La Carmelita, una tienda que es famosa por los suyos.

Para la Navidad yo no me hallo sin mis tamales para el desayuno. Y me como dos, uno colorado y uno negro. Los primeros son salados y los segundos son dulzones. Los tamales tienen raices precolombinas, y fueron elevados a la décima potencia cuando se le añadieron ingrediente adicionales. Del Nuevo Mundo son el maíz, los tomates, los chiles, y las hojas de plátano y de maxán en las que son envueltos. Los tamales negros, además, llevan chocolate. Del Viejo Mundo son las aceitunas, las alcaparras y las almendras. Aunque hay tamales de pollo, de pavo, y de pato, a mí los que me gustan son los de cerdo.

Los tamales de mi bisabuela, Adela, eran extraordinarios; y yo todavía tuve la buena fortuna de comerlos cuando tenía como 12 años. Mi tía abuela, La Mamita, también los hacía; y ella elaboraba unos tamales particularmente pequeños para nosotros, los niños. Mi Tía Baby, también hacía tamales muy buenos. Uno de estos días…uno de estos días…voy a animarme a hacer, aunque sea seis.

¡Feliz Navidad!