24
Oct 10

Recuerdos del correo

Aveces siento nostalgia por el correo.  Me recuerda mi niñez, en la casa de mi abuela Frances, porque ella recibía cerca de un par de cientos de tarjetas de Navidad y siempre era alegre ver cómo las abría y el gusto que le daba saber de quienes las enviaban.   Y me recuerda las horas agradables que pasaba limpiando y ordenando mi colección de estampillas postales, cuando me ocupaba de ella.

Durante algún tiempo yo también enviaba y recibía tarjetas navideñas; pero primero perdí la costumbre, luego desapareció el correo y luego apareció el correo electrónico.  Cuando estudiaba en la University of Maryland yo escribía a casa todas las semanas.  Buscaba un rincón agradable en el campus, o en D.C. y me sentía como un viajero del Siglo XIX contando mis aventuras y descubrimientos.  Lo divertido es que ninguna de las tres personas a las que les escribía, me contestaba.   Pero a mí no me importaba.  El acto de escribir, de elegir el lugar y tomar la pluma y el papel era, en sí mismo, un placer que no necesitaba reciprocidad alguna.

El fin de semana pasado anduve por el viejo edificio del Correo en la ciudad de Guatemala; y ahí hay uno de los buzones que, antes, estaban distribuidos por casi toda la ciudad.  Eran amarillos y al frente tenían un espacio para el aviso de las tarifas. No creo que todavía alguien los use…y si alguien depositara ahí sus cartas, ¿qué ocurriría? ¿Cuántos de estos hay, todavía, dispersos por ahí? ¿Alguien los inspecciona de cuando en cuando?


19
Oct 10

Orejas de Venus y recuerdos de otros tiempos

Mi padre preparaba los abulones u orejas de Venus con cebolla picada, aceite de oliva, mostaza y un poco de sal si hacía falta; y así lo hicimos el domingo, en casa.  El lo compraba enlatado y decía que el mejor era el abulón peruano que ofrecía resistencia al diente.  ¡Y que razón tenía!  Este que hicimos era mexicano y, aunque su sabor era muy parecido al que compraba mi padre, su consistencia casi estropeó la experiencia.

Con todo y todo, estuvo sabroso.  La última vez que comí abulón fue en Taiwán a finales del siglo pasado; y la última vez que comí uno preparado por mi padre fue antes de 1986, de modo que el del domingo me trajo muchos recuerdos.   La receta, por cierto, no era de mi padre originalmente, sino que a él se la dio su amigo y médico de la familia, el doctor Carlos Sánchez; y a mí me cae en gracia que a los abulones los llamen orejas de Venus porque ciertamente parecen grandes orejas, muy indignas de la diosa.  A mi padre también le gustaban en salsa de ostras, y así los pedía en sus restaurantes chinos favoritos que eran Cantón, en la Quinta avenida de la zona 1; y El encanto, en la Séptima avenida de la zona 4.


28
Sep 10

Víctimas de la inflación: se van las fichas de un centavo

Cuando yo era niño, un centavo compraba cuatro bolitas de miel, o un pan frances; y se dice que cuando alguien tiene aliento de borracho, huele a centavo.  El colmo de un forzudo es apretar un centavo hasta que Bartolomé de las Casas (en su anverso) saque la lengua.  Los más gandallas del colegio pintaban monedas grandes de un centavo con mercurio y las hacían pasar por de a 10 centavos en las camionetas; con ello compraban su pasaje y les daban 5 centavos vueltos.

La pérdida del valor adquisitivo de el quetzal a causa de la inflación ha hecho necesario el nuevo billete de Q200.  Esto es porque como los quetzales valen cada día menos (porque el Banco de Guatemala imprime muchos), entonces cada vez se necesitan más quetzales para comprar lo mismo.  Por eso es que suben los precios.  Si le dicen otra cosa, se lo están cuenteando; y allá usted si les cree.

A todo esto, la inflación producirá una baja en  el sistema monetario.  Así como a mediados del siglo XX la inflación acabó con la moneda de medio centavo; ahora la víctima será la moneda de un centavo.  La misma, sin embargo, ha sufrido una larga agonía.  Primero fue reducida de tamaño, luego le fue cambiada la aleación, y por último como la ficha en sí resulta insosteniblemente más cara que el valor que representaba, tuvo que ser eliminada.  Uno de estos días ya no circularán los centavos.  (suspiro)


17
Sep 10

El Barcinito

El Barcinito queda en La Antigua; y cuando yo vivía allá ese era el apodo que mi amigo Louis y yo le dábamos a nuestros apartamentos. Sólo que, en la dislexia, habíamos leído Barcinto. De modo que decíamos: Voy a almorzar en el Barcinto; Llegate a tomar café al Barcinto; y cosas así.

De esto hace ya unos 18 años. Casualmente, mi amiga Olga me envió esta foto hoy. Y que risa me dio porque tenía aquel tanatal de años de no ver El Barcinito.

28
Ago 10

…¿y alguien se acuerda de El capitán Escarlata?

Imagen de previsualización de YouTubeJe je…ahora me dio por las series de marionetas de los 60. ¿Alguien se acuerda de El capitán Escarlata?
En español, la voz no decía This is the voice of the Mysterons; sino Esta es la voz de los marcianos.

28
Ago 10

¿Quién se acuerda de Thunderbirds?

Imagen de previsualización de YouTubeThunderbirds era una serie de televisión, de los años 60, protagonizada por marionetas quizás predecesoras de The Muppets.
Uno la veía en el Canal 3, por las tardes.

24
Ago 10

Mis calificaciones de Tercero de Primaria

¡Ja, ja! Estas son mis calificaciones de Tercer grado de Primaria, en el Colegio Julia Camacho Labbé. Como en el resto de la Primaria y la Secundaria, me llevaba la culpa traidora en Matemáticas; pero me iba bien en Estudios Sociales, Lectura y Estudios de la Naturaleza. Naturalmente en Educación Estética y Dibujo me iba mal; y no me explico de dónde salieron el 90 en Educación Física y el 93 en Trabajo Manual. En Conducta mi promedio era de por ahí por 65, claro; pero en Educación me salvaba. Quizás porque era díscolo, pero educadito.

23
Ago 10

Vendedor de juguetes tradicionales chapines

A este vendedor de juguetes tradicionales guatemaltecos me lo encontré la semana pasada. Lleva esos tambores de lata y piel, y esas guitarras, camiones y otros juguetes que son de madera y están pintados de colores. ¿Tuvo, usted, uno de esos? Yo tuve tambores, guitarras y camiones de ese tipo.

15
Ago 10

Rieles y cosas pendientes

Estos rieles están en El Rancho; y cuando los vi me acordé que una de las cosas que tengo pendientes en mi vida es un buen viaje en tren. Y ahora que puse esta foto me acordé de las imágenes de trenes en mi vieja enciclopedia Mis primeros conocimientos, que tenía un tomo dedicado a trenes, aviones y viajes interplanetarios.


Por cierto que, si a usted le gustan los trenes, una visita al Museo del Ferrocarril en la Plaza Barrios de la ciudad de Guatemala es muy recomendable.


Rieles, por cierto, se les dice en caló a los zapatos.

12
Ago 10

Imágenes perdidas, en un mausoleo viviente

Esta imagen se halla sobre la puerta de donde estaba el negocio de fotografía de Alberto El Canche Serra, sobre la Sexta avenida y décima calle de la zona 1. Durante décadas estuvo oculta por alguna cenefa que fue puesta cuando esas cosas se pusieron de moda; y ahora ha resurgido en esa edificación que parece una ruina viviente. Esa casa siempre me pareció como un mausoleo inmenso, y ahora lo parece más.

En las vitrinas de El Canche Serra estuvieron las fotos de mis abuelos, la de la boda de mis padres y la de mi primera comunión. Me pregunto si la imagen que ilustra esta entrada tenía relación alguna con el negocio de fotografía.