A lo largo de buena parte de los años 70 mi padre me compraba a revista National Geographic; y durante algunos años mi dormitorio estuvo decorado con mapas de aquella revista. Cuando empecé a interesarme en la astronomía, en los años 90, ya no estaba suscrito a ella; pero tanto los viejos ejemplares como los nuevos que conseguía eran muy útiles. Y luego dejé de ponerle atención cuando la línea editorial se volvió insoportable. Tan molesto estaba con el giro que había dado la revista que, cuando estudiaba en la University of Maryland. no fui a visitar la sede de la NGS a pesar de que, en los años 70, era algo con lo que yo soñaba.
Entonces, en algún momento me deshice de mis revistas. Las regalé para que fueran revendidas…y, ¿saben qué? Hace unas semanas mi amigo, Mario, se encontró con una, la compró y me la vino a regalar. Es de septiembre de 1973, fecha en la que yo tenía 12 años de edad y ahora no tengo corazón para volver a salir de ella.









