Jean Ramses Anleu Fernández, twittero conocido como @jeanfer, fue capturado hoy en Guatemala y es señalado de promover el pánico financiero en Twitter.
Ve Crackdown Begins in Guatemala, en The Daily Beast, en inglés, aquí.
Fernández fue arrestado durante un allanamiento en su residencia de la zona 8 capitalina, durante el cual la policía decomisó su computadora a solicitud de la fiscalía de bancos del Ministerio Público.
El martes pasado, Anleu puso un comentario en su portal, en el que llamaba a unir esfuerzos para retirar fondos del uno de los bancos señalados en un video que había grabado el abogado Rodrigo Rosenberg antes de ser asesinado.
Ya lo decía yo ayer: “Me admira la forma en que funciona Facebook para la comunicación entre la gente. ¡Con razón los militares de Burma castigaban con 8 años de cárcel a quien tuviera fax!, con razón la dictadura burmesa le temía tanto a la tecnología ochentera. Con razón los chinos bloquean internet y con razón es que la administración de Los Colom quería controlar los correos electrónicos. ¿Les habrá pasado por la cabeza controlarFacebook, Hi5 y otras redes sociales? ¿Le lanzarán maldiciones aTwitter?”
Claro que Los Colom no le lanzan maldiciones a Twitter, pero sí persiguen twitteros. Claro que el delito de Pánico Financiero protege al gremio bancario contra el intercambio de información acerca de sus actividades y fue pensado en el contexto de campañas negras que son orquestadas contra ciertos bancos; pero en el contexto político -e histórico- que vivimos los guatemaltecos, este caso pondrá a prueba la libertad de expresión qua principio, vis a vis las legislaciones casuísticas y específicas que se han multiplicado como virus en nuestra sociedad. En realidad, el citado delito es una variación específicista del delito de Desprestigio Comercial y hasta del de Difamación, si se incluye entre las personas, a las personas jurídicas y quizás, con un necesario ajuste en el monto de las penas.
Mi opinión es que debe prevalecer el principio constitucional de la libertad de expresión; ¡sobre todo! en momentos en los que quienes ejercen el poder -y son cuestionados seriamente por los electores y los tributarios- necesitan aplastarla.
En Burma, hasta el momento van ganando los generales y va perdiendo la población; pero aquí, ¿quién ganará?




